miércoles, 19 de febrero de 2014

MUSEO DE PREHISTORIA Y PALEONTOLOGIA DE ORCE (Granada)


 No visitaba la población de Orce desde, el año 1995, cuando se celebro el Congreso Internacional de Paleontología Humana, “The Hominids and their environment during the lower and middle pleistocene of Eurasia”, y ha sido muy grato ver como un pequeño pueblo, del altiplano granadino, ha sido declarado, por fin,  zona arqueológica, con la categoría de BIC (Bien de Interés Cultural).
El museo municipal de Orce originariamente se encontraba ubicado en una de las salas de la Torre del Homenaje de la Alcazaba de las Siete Torres; este pequeño museo fue montado por el paleontólogo J. Gibert y sus colaboradores, en el año 1987, donde de forma desinteresada y muy humildemente, sin ninguna noción de musealización montaron una pequeña sala donde colocaron  las piezas encontradas en los excavaciones, como una prolongación de su trabajo de campo. Este gesto le ha servido, hoy día, para que Orce tenga un museo bien montado en las dependencias del Palacio de Los Segura, de estilo barroco de los s. XVI-XVII, donde además del museo se encuentran varias dependencias municipales.
El museo ocupa dos salas amplias de estas dependencias, en la primera planta, además de montajes audiovisiales, hay  una serie de paneles explicativos referidos a la fauna, flora, clima y la vida en los lagos, en toda la cuenca. En las vitrinas se encuentran  partes craneales y postcraneales  de las especies encontradas en los yacimientos de Fuente Nueva 3, Barranco León 5 y Venta Micena. A pesar de la importancia paleobiológica de los yacimientos de Barranco León y Fuente Nueva con una datación incluso más antigua, creo que el yacimiento más emblemático y con un registro paleontológico excelente es Venta Micena, donde se han recuperado más de 17.000 restos de fósiles de especies de gran tamaño como hipopótamos, elefantes, rinocerontes, caballos, búfalos de agua, bueyes almizcleros, ciervos de tamaño grande y mediano, cabras, soergelias y de mediano tamaño como lirones, conejos, topillos, ratones de campo. Entre los carnívoros destacan osos de gran tamaño, dos especies de tigres de dientes de sable, hienas, lobos, tejón, lince y zorro.
Un conjunto faunístico excelente tanto por la cantidad de especies registradas como por su excelente conservación hace que la cuenca de Guadix-Baza sea considerada única en toda Europa occidental en registros de Plio-Pleistoceno, con yacimientos al aire libre, que van desde el Mioceno hasta Pleistoceno medio.
También podemos observar en las vitrinas cráneos de félido de dientes de sable, mandíbulas de hienas de gran tamaño y una carcasa completa de tigre de dientes de sable.
 Además en esta planta hay una serie de bloques de caliza que contienen los restos fósiles in situ, extraídos de las excavaciones, uno en concreto corresponde a un cúmulo de cráneos rotos por su parte occipital.
En la sala superior se encuentra los restos antropológicos encontrados en los yacimientos de Fuente Nueva y Barranco León, y una réplica del fragmento de cráneo del llamado “Hombre de Orce”, así como, una pequeña colección de la industria lítica encontrada en estos yacimientos.
Supongo que pronto se podrá ver en estas salas el diente de leche de un homínido de 10 años, datado en 1.4 millones de años y que fue encontrado en el yacimiento de Barranco León, en la compaña de 2002, actualmente se encuentra en proceso de estudio. Y viene a confirmar la presencia humana más antigua de Europa Occidental.
Además de ser declarada la cuenca de Orce como zona BIC, la Junta solicitará que sea reconocida como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. También se una librado una partida de los presupuestos para la construcción de un centro de interpretación y albergará todo el registro faunístico encontrado durante todos estos años en las excavaciones.
Una vez más, la Junta de Andalucía ha demostrado su   torpeza e ignorancia ante su Patrimonio y la ciencia, ya que llega con treinta años de retraso, evidentemente  todos estos avances se recoge con satisfacción, pero desde el año 1983 se viene estudiando y dando a conocer en foros nacionales e internacionales de la importancia de estos yacimientos por investigadores de diferentes disciplinas; independientemente de que hubiese o no presencia humana, la cuenca de Guadix-Baza, es única en registros del Plioceno-Pleistoceno.








domingo, 9 de febrero de 2014

NUEVAS FORMAS DE INVESTIGAR: JORDI ESTÉVEZ ESCALONA

Cuando hablamos de blues o rock no podemos dejar de mencionar a Joe Bonamassa o al mismo B.B. King donde la destreza con sus guitarras te hacen ver fácil lo difícil, igual ocurre, cuando hablamos de arqueología, no debemos de dejar hablar de Jordi Estévez y Assumpció Vila, donde la arqueología adquiere otra dimensión, tanto teórica como práctica. Y sobre todo, son un referente para todo aquel que se quiera adentrar  en el conocimiento de la prehistoria- arqueología, en nuestro país.
Para hacer un poco de historia de sus trayectorias profesionales decir que, Jordi Estévez Escalona, en 1979 se doctoró (La fauna del Pleistoceno catalán),  y en 1985 pasó a ser profesor titular de Prehistoria en la Universidad Autónoma de Barcelona. En 1986 cimentó lo que sería el Laboratorio de Paleoeconomía y Paleoecología Humana, también dirige el Laboratorio de Arqueozoología y está vinculado al CSIC; actualmente ostenta la cátedra de Prehistoria, desde una perspectiva de la Arqueología Social.


Comienza sus investigaciones sobre el paleolítico medio en Cataluña, que posteriormente ha ido ampliando a toda la Península Ibérica, e  incorpora a sus trabajos de Arqueología, otras disciplinas,  como la Geología, Paleoclimatología, Arqueoquímica, Paleontología, Estadística e informática, Antropología cultural e Historia de la Ciencia, dejando atrás el evolucionismo unilineal.
Dado a su joven incorporación al mundo de la investigación,  podemos decir que, es un eslabón clave para conocer la transformación que ha sufrido la arqueología en nuestro país y sobre todo ha sido un pionero en la incorporación de los estudios de  arqueozoología  en las sociedades del pasado.
Cuando hablamos del trabajo que  realiza Jordi, podemos hacerlo desde multitud  de aspectos como constancia, renovación, reflexión, análisis, dialéctica, método, innovación, fusión, coherencia, etc., pero si tuviese que elegir una palabra que lo definiese, ésta creo que sería, crítica, entendida ésta como una autoreflexión, como una facultad intelectual capaz de condensar la praxis y la teoría con vistas a un cambio social;  crítica tanto ante una realidad social como política de la realidad actual, pero no se olvida de la autocrítica.
Sus líneas de investigación abarcan los campos de la Antropología, Arqueozoología y Etnoarqueología de las sociedades cazadoras-recolectoras modernas, así como, el proceso de desarrollo de las sociedades agrícolas y el origen del Estado en la Prehistoria  y  de la división sexual del trabajo.
Dirige y participa en numerosos proyectos docentes y de investigación, tanto en el ámbito nacional como internacional, sus investigaciones se desenrollan por Europa, Próximo Oriente, Rusia, Australia, África y América Latina y están enfocados al desarrollo de una metodología y teoría para un adecuado reconocimiento de la organización social, a partir de las evidencias arqueológicas.
Colabora en sus investigaciones, formando un estupendo tándem, con la investigadora Assumpció Vila Mitjà, directora del Departamento de Arqueología y Antropología del Instituto Milà y Fontanals; es profesora investigadora del CSIC. Decir de ella que se doctoró en 1981 por la Universidad de Barcelona.
En sus trabajos intenta profundizar, analizar y reflexionar sobre teoría y métodos en arqueología, el origen de las desigualdades y discriminación social, así como, el análisis de la producción y uso de instrumentos líticos en prehistoria, fue la primera investigadora que introdujo en nuestro país los estudios de traceología.


Sus estudios, a partir de 1991, tienen un enfoque materialista y feminista en la arqueología de género de las sociedades prehistóricas; propone nuevas tecnologías y metodologías innovadoras, como ha sido la etnoarqueología experimental. Donde  establece una reflexión sobre estos postulados, para poder llegar a estudiar la organización social directamente a partir de las evidencias arqueológicas, en lugar de basarse en intuiciones sin fundamento empírico, como la correspondencia entre los sistemas sociales y económicos o las pretendidas similitudes entre la prehistoria  y las actuales sociedades cazadoras-pescadora-recolectoras.
En este campo han trabajado conjuntamente y con investigadores argentinos de la Asociación de Antropología de Argentina y del Centro Austral de Investigaciones Científicas de Ushuaia en proyectos de investigación sobre etnoarqueología experimental de los cazadores-recolectores  en Tierra de Fuego.
A pesar de que sus referencias bibliográficas son muy amplias y es imposible determinar en un post, sí, quisiera hacer hincapié en alguno de sus trabajos que definen su trayectoria profesional en el campo de la arqueología en general.
Decir que en el campo de la zooarqueología, Jordi Estévez, ha divulgado numerosos trabajos teórico-metodológicos aplicados a este campo; destacando Aproximación dialéctica a la Arqueotafonomía y Muerte en el Canal: Experiencias bioestratinómicas controladas sobre la acción sustractora de cánidos. Y su estudio de los carnívoros: Vanishing carnivores:              What can the disappearance of large carnivores tell us about the Neanderthal world?
Un libro muy bonito de leer y, que ha sido muy meditado, novedoso por el abordaje del tema ha sido Catástrofes en Prehistoria, sobre los cambios súbitos que surgen en la naturaleza, donde intenta desnaturalizar este tipo de fenómenos y a su vez demostrar la importancia de esos cambios súbitos en el desarrollo social.
También ha abordado trabajos historigráficos, el más relevante ha sido: Historia de la investigación sobre el paleolítico en la Península Ibérica.
Y La excepción y la norma: Las sociedades indígenas de la costa noroeste de Norteamérica desde la arqueología, donde han realizado un trabajo de campo sobre  unas sociedades cazadoras-recolectoras primitivas que sirven para explicar el cambio prehistórico hacia sociedades productoras de alimentos con diferenciación social horizontal. Para ello, han partido de una base teórica cercanas al particularismo histórico para poner en crisis el evolucionismo unilineal y la caracterización universal de las sociedades cazadoras como las más primitivas asociaciones de bandas igualitarias.
Jordi y Assumpció,  dos investigadores materialistas que ha sabido innovar en el campo de la Prehistoria y han dotado a esta materia de teoría y metodología para tener un conocimiento globalizador de la historia de las sociedades cazadoras recolectoras y dejar de tener, así, una visión de la prehistoria  androcéntrica.