jueves, 28 de enero de 2016

CUEVA DE MALTRAVIESO (Cáceres-Extremadura)

La cueva de Maltravieso es una de las pocas cuevas urbanas que se encuentra perfectamente integrada en el entramado de una ciudad moderna, como es Cáceres, que a su vez, alberga un conjunto histórico patrimonio de la Humanidad, con orígenes prehistóricos, romanos, musulmán y medieval.
En sus inicios, la longitud de la cavidad era de 120 metros pero debido a los trabajos que se desarrollaron para la explotación de una cantera de caliza, la parte de la sala inicial desapareció, era la más grande y majestuosa. Actualmente, tiene unos 77 metros y su recorrido comienza por la Sala de la Entrada que desemboca en la Sala de los Huesos, llamada así por la cantidad de restos paleontológicos que se recuperaron en ella, y a partir de aquí, se localizan las diversas Salas con registro parietal como la Sala de la Columna, Sala de la Mesita,  de la Pintura, de la Serpiente y Sala de las Chimeneas donde se están realizando excavaciones, y se ha recuperado un hueso grabado, conchas perforadas utilizadas como adorno y un canto utilizado para triturar el ocre.
Los primeros trabajos que se llevaron a cabo en la cavidad fueron realizados por Carlos Callejo (1951), su descubridor y director del museo de Cáceres. En esta primera etapa de estudio se realizó una limpieza, donde se recuperaron restos de tres cráneos y diferentes elementos anatómicos y restos cerámicos de principio del neolítico y otros más evolucionados de la Edad del Calcolítico y Bronce.
A partir de 1956, Carlos Callejo emprendió el estudio del hallazgo de las primeras manifestaciones artísticas y posteriormente se fueron realizando nuevos descubrimientos por parte de diferentes investigadores como M. Almagro, F. Jordá, E. Ripoll, G. Cerdá, R. Perelló y Moure Romanillo, etc.
Ya a finales de los noventa Isabel Sauceda realizó un proyecto de prospección arqueológica de la zona y se elaboraron las bases para la realización de un proyecto de investigación prehistórica multidisciplinar.
La cavidad fue dada a conocer, en un principio, por su registro de pinturas rupestres, únicas en la Península, donde lo más llamativo e interesante fue el hallazgo de la representación de manos en negativo, llegando a documentar hasta 71, siendo la primera cueva en España en número de manos. La característica más importante de estas pinturas es la ausencia del dedo meñique desde el arranque, así como, la inaccesibilidad y la difícil situación en que se encontraban estos dibujos realizados con pigmentación en ocre rojo. Además de este interesante y exclusivo registro de pinturas,  también se han documentado manifestaciones de motivos zoomorfos como ciervos, bóvidos, caprino, motivos ideomorfos, figuras geométricas, trianguliformes, meandriformes, líneas rectilíneas paralelas y puntuaciones, que los diferentes investigadores lo sitúan en un espacio cronocultural que abarca desde el Auriñaciense, Solutrense y Magdaleniense.
A partir del año 2002 la cavidad fue estudiada de forma integral por  el Equipo de Investigación “Primeros Pobladores de Extremadura” bajo la dirección de Antoni Canals y Eudald Carbonell,  de la Universidad Rovira i Virgili, que llevaron a cabo los primeros trabajos de investigación sistemáticos del potencial arqueológico de la cueva. Actualmente, el equipo de investigación pertenece al IPHES. Los trabajos de excavación se plantearon en las Salas de los Huesos y de la Chimenea. La Sala de los Huesos está datada entre 180 y 117 Ka. B.P (estadios isotópicos 5 y 6/7), los restos arqueológicos de su depósito se sitúan a finales del pleistoceno medio, que culturalmente se corresponde con el paleolítico medio.
La variedad de especies animales presentes en los depósitos de ésta sala es amplia, abarca el oso, rinoceronte, caballo y asno salvaje, uro, gamo, ciervo, jabalí, lobo, lince, zorro, hiena manchada, pero el taxón con más representatividad es el de los lepóridos. De los análisis zooarqueológico y tafonómico se determina que las modificaciones producidas en la superficie de los huesos se deben a dos factores determinantes, por un lado, tenemos las mordeduras producidas por las hienas al trasladar gran parte de los restos de otros animales al interior de la Sala de los Huesos, para alimentar así a sus crías, y por otro lado, tenemos la presencia de marcas de corte en los restos producidas por los homínidos en sus actividades de carnicería. La industria lítica tallada (modo 3) por los neandertales fue usada como herramienta para el procesado de la carne de los diferentes animales cazados.
Los estudios apuntan que las hienas fueron las encargadas de la acumulación y modificación del depósito, éstas aprovecharían puntualmente los restos abandonados por los homínidos, pero a su vez, las hienas fueron comidas por los homínidos  según lo revelan algunos restos con marcas de carnicería producidas por  las herramientas líticas. Hasta la fecha es la primera vez que se documenta un hecho de este tipo, hasta ahora las hienas habían tenido una actividad carroñera, eran las competidoras de los homínidos en los inicios de las evolución humana.
La Sala de las Chimeneas, consta de 8 unidades estratigráficas, con una datación mediante radiocarbono AMS en 17.840 ± 40  y 17.930 ± 100 BP, que corresponde con el final del paleolítico superior. El registro faunístico pertenece a restos de bisontes (Bison sp), oso pardo (Ursus arctos), caballo y asno salvajes (Equus ferus y Equus hydrentinus), jabalí (Sus scrofa), lince ibérico (Lynx pardinus), zorro (Vulpes vulpes), gato salvaje (Felis silvestris) y conejos (Lepus sp). También hay registro de conchas marinas que han sido utilizadas como cuentas de colgantes y han sido traídas desde la costa.
Según los registros de los diferentes depósitos de la cueva se puede determinar que ésta ha funcionado a lo largo de la historia como un lugar de hábitat para los grupos de cazadores-recolectores del Paleolítico Medio, también como centro simbólico de las comunidades del Paleolítico Superior y como espacio funerario para las sociedades productoras  del  Neolítico y de la Edad del Bronce. Podemos considerar la cueva de Maltravieso, por su enorme valor científico, como un referente para el conocimiento de los modos de vida y de trabajo de las sociedades de cazadores-recolectores Neandertales y de los Homo sapiens.

Referencia:

- Canals A: Revista Maltravieso. Año 2010. Nº 1.

-Rodríguez-Hidalgo, A.J, Muñoz, L y Canals, A, 2008: Una aproximación zooarqueológica a la Cueva de Maltravieso. Actas del Congreso: El Mensaje de Maltravieso 50 años después. Cáceres.

-Rodríguez Hidalgo, A.J, 2010: “The scavenger or the scavenged?” Journal of Taphonomy.

Carlos Callejo Serrano, humanista y erudito de la Historia de Cáceres
Centro de Interpretación Cueva de Maltravieso-Cáceres.
Entrada a la cueva de Maltravieso (Cáceres), actualmente cerrada al público.
Negativo de las manos
Trabajos de excavación en el interior de la cueva. Foto: IPHES
Dientes de Crocuta crocuta hallados en la cueva de Maltravieso. Foto:IPHES




jueves, 14 de enero de 2016

Dólmenes de La Zafra (Valencia de Alcántara –Extremadura)

Las primeras muestras constructivas de los primeros habitantes de Extremadura eran los monumentos megalíticos y tenían una finalidad de cámaras mortuorias o sepulcros. El término municipal de Valencia de Alcántara posee uno de los conjuntos megalíticos más importantes de toda Europa occidental, con claros vínculos de similitud con los que se pueden ver en el Megalitismo portugués y Andalucía occidental.
Las primeras noticias de estas manifestaciones megalíticas se remontan al siglo XVIII y XIX, con Torres y Tapias, Madoz, Viu, Barrantes, Díaz, Paredes, Vidanova y Piera y por último Leite de Vasconcelos que son una referencia historiográfica de la arqueología romántica que proliferaba en la época.
En el siglo XX hay que destacar los trabajos de Mélida y los de los matrimonios Leister, Bérges…
Las primeras excavaciones vinieron con Manuel Almagro, en los años sesenta (1962), y en los setenta, con Elías Diéguez se llevó a cabo el primer catálogo, con un registro de 43 dólmenes.
A partir de los años 1980-90, se plantearon los primeros trabajos de investigación en la zona, con trabajos de catalogación, excavación, estudio de los materiales, restauración de los monumentos y la puesta en valor de otros nuevos (52 ejemplares), a cargo del equipo que dirigía Primitiva Bueno, de la Universidad de Alcalá de Henares (Madrid).
En este post me voy a centrar principalmente en los dólmenes  localizados en el paraje de La Zafra, nombre de la finca donde se encuentran la mayor parte de ellos. Se hallan en una zona muy cercana a la población (3Kms) y se accede por lo que fue una posible Calzada Romana entre berrocales  graníticos. Se trata de un conjunto de cuatro dólmenes, con diferentes grados de conservación y sus fechas abarcan desde el V milenio cal BC y continua realizándose hasta la Edad del Bronce. El primero que se localiza es el dolmen Zafra I, se encuentra en muy mal estado de conservación, sólo se conservan 2 ortostatos de granito.
A unos 100 metros se encuentra el Zafra II, este conserva 5 ortostatos de granito que formaban la cámara funeraria de tendencia circular, la cubierta ha desaparecido. Este dolmen fue excavado por Rosario Lucas, en los años sesenta, donde se registro un rico ajuar compuesto por puntas de flecha de sílex y cuarzo, cuencos, pulidor en granito, placas antropomorfas, etc.
El domen Zafra III está constituido por una cámara poligonal alargada en granito. Se conservan 7 ortostatos y no se observa restos de corredor ni de túmulo. Muy cera de ese se encuentra el Zafra IV de cámara funeraria circular y conserva 5 ortostatos.
Muy cerca también de Valencia de Alcántara se localiza la finca de Las Lanchas, donde se encuentran dos dólmenes, de Lanchas I y Lanchas II, que tienen forma circular y conservan restos del túmulo y corredor. Al estar en finca privada estos dos dólmenes se encuentran en muy mal estado de conservación y con poca señalización para su visita.
Este conjunto megalítico está formado por enterramientos individuales y colectivos, que poseían un rico ajuar funerario formado por cuendas de collar, adornos, útiles tallados o pulidos, cerámica, orfebrería, ídolos antropomorfos… que se conservan en el museo de Cáceres.
Estos monumentos funerarios son la mejor representación de la evolución simbólica y social de las sociedades agrícolas y ganaderas de la Prehistoria.
En este municipio, vemos una vez más como han apostado por su Patrimonio arqueológico e histórico, y han sabido ponerlo en valor para el disfrute de la población. La Junta de Extremadura ha llevado a cabo trabajos de limpieza y adquisición de terrenos para uso público y se han establecido unas 11 rutas, que agrupan unos 4 ó 5 monumentos, que se encuentran próximos y configuran pequeñas necrópolis, en concreto este conjunto de dólmenes de La Zafra, está catalogado dentro de la ruta nº 2.


Dolmen Zafra I
Zafra II
Zafra III

Zafra III
Zafra IV
Las Lanchas I