jueves, 31 de marzo de 2016

EL ARTE PALEOLÍTICO DEL VALE DO CÔA (Portugal).

Entre granito y esquistos se extiende el Valle del Côa. El conjunto de arte rupestre que vamos a tratar, se extiende  a lo largo del río Côa, que es uno de los afluentes más importantes del río Duero, y recorre gran parte de la Reserva Natural de Malcata (NE de Portugal).
En el año 1992, se iniciaron las obras para la construcción de una pequeña presa para la contención de las aguas de este río, que configuraría lo que posteriormente sería la gran presa del Foz  Côa. Pero el hallazgo, en 1991, de unos grabados, en una roca de Canada do Infernos y sucesivos descubrimientos posteriores hizo dar la voz de alarma, sobre el rico Patrimonio que se encontraba a lo largo del valle y que la compañía de electricidad EDF quería sumergir bajo las aguas de un embalse.
Gracias a un grupo de paleolitistas involucrados en la defensa del Patrimonio, encabezado por Joo Zilhão, llevaron a cabo una campaña de concienciación para preservar este rico Patrimonio Arqueológico. En 1995, se produjeron en Portugal unos acontecimientos tanto políticos como sociales, que hizo que se paralizaran las obras y se sentaron las bases de lo que sería el futuro Parque Arqueológico do Vale do Côa, que abrió sus puertas en 1996. Y fue declarado Monumento Nacional, y en 1998 fue incluido como Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO.
La visita al parque se inicia en Vila Nova do Foz Côa (Portugal). Desde el Museo se conciertan las visitas guiadas. Los tres centros que tiene el parque rehabilitado para ser visitado por el público son: Canada do Infiernos, La Penascosa y La Ribera de Piscos.
 Nosotros partimos desde el Centro de Visitantes de Penascosa (Castelo Melhor), donde comienza la visita guiada, en vehículo todoterreno, hasta los grabados. La persona que nos guía, va dando muestras de la riqueza y gran diversidad que contiene el parque en las 20.000 hectáreas que ocupa. A lo largo del valle, en las laderas adyacentes del río Côa, tanto en su margen derecho como izquierdo, se han descubierto rocas con grabados, que en su mayoría se trata de paneles decorados de época del paleolítico superior, con una cronología que va desde el 20.000 al 11.000 a.C, (del solutrense al magdaleniense), aunque también se encuentran representadas  otras épocas como la Neolítica, Calcolítica y la Edad del Hierro. Se han inventariado más de un millar de figuras pertenecientes al paleolítico. Las especies más representadas son el uro, caballo, la cabra montesa y el ciervo.
La técnica utilizada en la mayoría de los grabados es el piqueteado, la incisión fina, la abrasión y el raspado, que se utiliza, bien aislado o bien en algunos paneles van asociados.
La incisión fina es utilizada en los animales pequeños, sin embargo, las figuras de gran tamaño suelen estar representada con contornos piqueteados o raspados.
Penascosa está localizada en una gran llanura fluvial que se configura en la margen derecha, ya en los últimos Km del bajo Côa. En este lugar se ha adaptado un viejo corral, que se utilizaba para guardar el ganado,  como abrigo para los vigilantes que permanecen allí 24 horas.
Al tratarse de un museo al aire libre, la visibilidad de los grabados varía a lo largo del día, por eso en estas fechas la visita es mejor realizarla por la tarde, ya que por la mañana están en sombra.
En algunos paneles, la pátina de los trazos y la superposición de las imágenes hace difícil su visibilidad, por eso, el personal del parque se sirve de una carpeta con soporte gráfico de los trazos de los grabados, por lo que su lectura e interpretación facilita la visión al público. Las visitas se realizan en grupo como máximo de 8 personas para facilitar la visión a todos y descubrir los grabados por sí mismos.
En Penascosa los paneles que se visitan contienen unos 22 grabados en roca con motivos paleolíticos. Lo más llamativo de este lugar es la utilización en los grabados de la yuxtaposición de las piezas, es decir, sobre el mismo cuerpo se representa dos o tres cabezas, con el propósito de transmitir la idea de movimiento. Lo más frecuente es el movimiento descendiente de la cabeza que se dirige hacia abajo, en una escena de acoplamiento o de abrevadero. Esta técnica ha sido aplicada sobre todo en los caballos. Sin embargo, para representar a cabras montesas, uros y ciervos se utiliza el movimiento de mirar hacia atrás, el giro de la cabeza del animal para mirar.
En general, podemos decir que para todo este extenso valle se han contabilizado unos 5.000 motivos paleolíticos grabados en los grandes esquistos y agrupados en 39 sitios. Esto le confiere ser el mayor museo al aire libre hasta la fecha conocido en el mundo. Su temática es principalmente zoomórfica y naturalista. La fauna representada es típica de climas templados como caballos, uros, cabras y gamuzas, cérvidos y algunos peces. Entre las figuras humanas se han contabilizado un grupo de 14 figuras en la Ribera de Piscos.
En las rocas de Penascosa también encontramos ejemplos pertenecientes al Magdaleniense, donde destacan las figuras de los animales; éstas son más pequeñas y geométricas, las patas más afiladas, cabeza fina y una mayor presencia de signos abstractos y no figurativos.
Los grupos humanos que poblaron estas zonas eran grupos de cazadores-recolectores seminómadas, que se irían desplazando en función de la emigración de los animales,  y su base alimentaria sería la caza, pesca, y la recolección de frutos y alimentos silvestres. Y se establecieron en campamentos base, como así se están confirmando en las excavaciones que se están llevando a cabo en el parque, aunque, en la mayoría de los campamentos la fauna registrada consumida no está relacionada con la fauna dibujada, por lo que podemos deducir que el acto de dibujar para estos grupos de artistas cazadores era un acto cultural, una forma de expresar su entorno más inmediato.










lunes, 21 de marzo de 2016

MUSEU DO CÔA (Portugal)

A los que nos gusta el Arte Rupestre y todas sus manifestaciones artísticas, tenemos una visita obligada al Museo de Arte y Arqueología del Valle del Côa (Portugal).
Los arquitectos Camilo Rebelo y Tiago Pimentel han diseñado un edificio grandioso pero a la vez discreto. Conforme te vas  adentrando en el valle del Côa ya se divisa su silueta encima de la colina,  como si de una gran roca de esquistos se tratase, sus grandes paredes rectangulares y lisas de hormigón, desprovistas de todo tipo de decoración, se asemeja a los grandes paneles donde los grupos humanos del paleolítico dejaron sus representaciones de animales.
Cuando te adentras en el interior, sus pasillos parecen grutas, grandes galerías te reciben, los grandes contrastes de luz y sombra te atrapan, y te sumergen en un mundo mágico prehistórico.
El museo se inauguró en Julio del 2010 y está provisto de la más moderna tecnología museística, donde las imágenes se superponen y te envuelven. Este diseño museográfico es de J.M Herms.
El contenido del museo se desarrolla en una sola planta rectangular, distribuida en varias salas, que van desde la A hasta la G, haciendo un recorrido didáctico y representativo de todas las técnicas utilizadas en los grabados, así como una exposición de toda la industria lítica hallada en el valle.
En general decir que se trata de una formidable instalación museística dedicada al estudio y difusión del arte paleolítico y de los modos de vida de estos grupos humanos.

OBSERVACIÓN: El museo se encuentra en la localidad de Vila Nova de Foz Côa.

Cuenta con todo tipo de servicios, incluido restaurante, con unas vistas espléndidas de la confluencia del río Duero con el Côa.













lunes, 14 de marzo de 2016

CUEVAS DE FUENTES DE LEÓN (Badajoz-Extremadura).

Rodeado de encinas, olivos y alcornoques se encuentra el complejo kárstico que configura el Parque Cultural del Suroeste de Extremadura. Las cinco cuevas que conforman el Monumento Natural Cuevas de León son: La Lamparilla, El Caballo, Cueva del Agua, Cueva de Los Postes y Cueva Masero. Actualmente sólo se encuentran abiertas al público tres de ellas. Estas cuevas han sido conocidas por los lugareños desde siempre, pero no ha sido hasta julio de 2001 cuando la Junta de Extremadura las declarado Monumento Natural.
La formación de estas cuevas ha sido de origen kárstico, por la acción del agua, en los carbonatos de la roca caliza. Su funcionalidad ha sido diversa, unas son sólo geológicas, otras prehistóricas, que han servido de hábitat a diferentes grupos humanos.
En su interior se encuentran bellos espeleotemas, donde destacan las estalactitas, estalagmitas, grandes coladas, lenares, sifones, gours, etc. Pero hay que decir que muchos de ellos han sufrido las agresiones de los visitantes, soportando su mayoría fracturas y roturas; de ahí la importancia en protegerlas.
El origen de toda esta “puesta en valor” tuvo lugar en el año 2000, cuando se presentó el Proyecto de Investigación denominado “Orígenes” dirigido por Hipólito Collado y José Ramón Bello, con el objetivo de determinar las diversas cavidades existentes en la zona, conocer de qué manera y para qué utilizaron los grupos humanos las cuevas, y como interactuaron con el entorno natural que les rodea. Este Proyecto cuenta con la colaboración tanto de instituciones científicas como administrativas.
Tras varios años de trabajo de acondicionamiento de la zona  comenzaron las excavaciones arqueológicas, en el año 2004, y han seguido hasta la fecha de forma ininterrumpida.
Cueva del Agua, desde el Centro de Interpretación a dicha cavidad nos separan unos 800m, por lo que se convierte en un paseo muy agradable. La entrada a la cavidad dispone de una antesala que se asemeja a un vergel, siempre está húmedo y verde debido a las corrientes de agua que bajan por las paredes de la roca y donde se ha asentado una hermosa higuera que da sombra al entorno.
La entrada  a esta cueva ha sido preparada con una plataforma realizada con losas de pizarra y hormigón, para favorecer el acceso de los visitantes, y así, puedan apreciar las estructuras geológicas y el gran lago, además de proteger el suelo arqueológico para unas futuras excavaciones.
Esta cavidad es llamada así porque en su interior alberga un gran lago de aguas cristalinas. En ella habita una colonia de murciélagos  de tipo herradura, el murciégalo común, ratero y el de la cueva, que suelen invernar en las zonas más profundas de la cavidad.
Por eso ha sido propuesta como Lugar de Importancia Comunitaria (LIC), para proteger esta colonia de murciélagos que habita en ella.
La cueva de los Postes, se denomina así por las concreciones cristalinas de carbonato cálcico en forma de columnas que tienen a la entrada. Es una cavidad pequeña aunque debido al rebaje producido por las excavaciones se produce una ampliación del espacio. En esta zona se determina cuatro momentos de ocupación  con restos arqueológicos de diferentes épocas.
En la primera etapa se corresponde con niveles paleontológicos del pleistoceno medio, con un rico conjunto de fauna fósil con presencia de cérvidos, bóvidos, úrsidos y quelonios. Los restos antropológicos corresponden a unas falanges de un homínido con una datación que oscila entre 180.000  y 200.000 años que posiblemente pertenezca a neandertales. Hay que esperar a futuras publicaciones y a los diferentes trabajos de investigación que se están llevando a cabo para determinar todas estas cuestiones que van surgiendo en las excavaciones y que está dando un registro excepcional y muy interesante. Lo importante de esta cavidad es que los restos arqueológicos localizados en la zona central se encuentran sellados por una gran colada, lo que ofrece un depósito totalmente hermético y su registro se ha mantenido inalterable durante milenios y todo el material  se conserva en muy buen estado para su estudio.
Otro momento de la ocupación corresponde ya al periodo Holoceno, la cavidad fue ocupada por grupos de cazadores-recolectores mesolíticos y grupos productores. En los niveles neolíticos se han descubierto restos tanto líticos como óseos. Y un posible cementerio secundario, donde primero dejarían a sus difuntos en un pudridero y luego los enterarían con su ajuar funerario que estaba formado por  hachas de piedra, cuchillos de sílex, puntas de flecha… En total se han recuperado 86 individuos con una cronología que abarca desde 3000 a 9000 años a. C.
Del estudio antropológico y tafonómico se desprende que un grupo de humanos formados por hombres, mujeres y niños llegaron a practicar la antropofagia, es decir, se alimentaban de sus muertos por no tener más recurso a su alcance para alimentarse, posiblemente, debido a las condiciones climáticas que tenían que ser tan extremas que no podían practicar la caza o la pesca, debido al frío intenso. Los restos óseos parece ser que fueron cocinados, cortados y desgarrados con útiles líticos. Sus marcas de carnicería indican que los cuerpos humanos fueron comidos por otros miembros de su grupo. Del estudio del desgaste de los morales, en los individuos más viejos, se desprende que morían por desnutrición. La esperanza de vida no superaba los 35 años.
También se ha hallado un cráneo trepanado, se considera que este individuo fue obligado a llevar un correaje fijo en la cabeza, llegando a soportar hasta tres trepanaciones en vida.
Investigaciones futuras tendrán que determinar si estas prácticas de canibalismo  formaban parte de un ritual o eran debidas a una  falta de recurso en la zona. En la misma zona y, junto a los esqueletos se han encontrado restos de ajuares funerarios, formados por cuchillos de sílex, vasos de cerámica, puntas de flecha, punzones de huesos, collares y algún ídolo.
En los niveles de la entrada se han recuperado restos arqueológicos perteneciente a una tercera ocupación de época romana, como terracotas, monedas y lucernas. Posiblemente los colonos del poblado cercano de Sexno o Capote podrían haber utilizado la cavidad como lugar de culto. Seguramente se desplazarían hasta aquí para depositar sus ofrendas y rendir a sí culto a divinidades relacionadas con el mundo subterráneo, manteniendo los mismos rituales que se practicaban los colonos de la zona.
Cueva del Caballo llamada así por una formación de colada que se asemeja a la cabeza de un caballo, aunque la verdad se asemeja a cualquier cosa menos a un caballo. Aquí sólo se han llevado a cabo tres campañas de excavación, pero con muy buenos resultados.
Esta cavidad presenta dos momentos de ocupación arqueológicos, uno lo encontramos en la parte de la entrada, suponiendo que en la época esa fuese la entrada, porque aún está por determinar, y ha aparecido lo que sería un altar romano donde se han hallado terracotas y  lucernas, muy bien conservadas. Y otro momento perteneciente posiblemente al pleistoceno con una rica fauna.
También están las cuevas de Masero que es la más bonita de todas, por las diferentes espeleotemas que contiene. Es una cueva geológica, sin restos arqueológicos. Y la cueva de La Lamparilla que no está abierta al público por seguridad, su acceso es muy abrupto.
En general, decir que, nos encontramos en un entorno único, un ecosistema mediterráneo rodea las cuevas de Fuentes de León (Badajoz), con un rico Patrimonio Geológico, Prehistórico y Natural. Por eso sería conveniente, que tanto la administración local como la autonómica aunaran sus fuerzas para conseguir que en el pueblo se construyera un MUSEO, que albergue todo este rico Patrimonio que se ha descubierto hasta la fecha y el que está por venir. La población de Fuentes de León que tanto ha apostado por esta herencia que la Naturaleza les ha regalado, debe de vigilar y disfrutar de él. Además Fuentes de León es un laboratorio formativo para los estudiantes venidos de fuera, y de sus habitantes que colaboran y contribuyen al registro arqueológico durante las campañas de excavación llevadas a cabo en  verano.
Las cuevas de Fuente de León son y serán un referente en los trabajos de investigación y divulgación científica venideros.





Entorno de las cuevas.


Excavaciones en la cueva de Los Caballos



Cráneo Neolítico.
Cráneo de la cuevas de Los Postes. Foto: J.E. Capilla
Lago de la cueva del Agua

Cueva de Los Postes


viernes, 4 de marzo de 2016

CONJUNTO ARQUEOLÓGICO DÓLMENES DE ANTEQUERA (Málaga-Andalucía)

En Antequera (Málaga) tenemos la necrópolis megalítica más monumental de toda Andalucía, que forman el Conjunto Arqueológico Dólmenes de Antequera y está integrado por tres sepulcros: Cueva o Dolmen de Menga, Dolmen de Viera y más alejado tenemos el Tholos de El Romeral.
El Dolmen de Menga es un sepulcro que tenía la finalidad de albergar enterramientos colectivos. Lo que más te sorprende cuando entras en este sepulcro son los  grandes ortostatos  en posición vertical  que hacen de pilares y  sirven de soporte a la gran cubierta. En un principio esta estructura principal estaba formada por cuatro pilares de los cuales sólo se han conservado tres. No hay otro referente en la arquitectura megalítica europea  que posea esta  magnánima monumentalidad de sus piezas.
Según la morfología de la planta se trata de un sepulcro de corredor,  que desemboca en una cámara de planta ovalada. La técnica  constructiva utilizada es la ortostática, consistente en la utilización de grandes losas de piedra, que van unidas entre sí a piedra seca, es decir, sin utilizar ningún tipo de mortero o argamasa. La altura del recinto se realiza de forma progresiva desde la entrada hacia la cabecera donde alcanza su altura máxima de unos tres metros y medio.
Uno de los ortostatos, a la entrada del corredor, tiene una serie de elementos decorativos,  algunos son de época prehistórica como una estrella de mar  y otros  de forma  cruciformes de edad moderna.
Detrás del último pilar, en las excavaciones llevadas a cabo en el año 2006 se descubrió un pozo que tenía la función de captación de agua, aunque este pozo fue ya descubierto en las excavaciones que llevo a cabo Rafael Mitjana, en 1847, pero aún está en proceso de investigación, para determinar su naturaleza y función, ya que es algo insólito en las construcciones megalíticas.
La materia prima que se utilizó en la construcción de este monumento fue la arenisca, muy abundante en la geología local.
Según los últimos trabajos realizados por el profesor F. Carrión sobre la datación del dolmen con C-14, han arrojado unas cronologías que lo sitúan en 3790 a.C y 3730 a. C.
Todo el dolmen está cubierto por túmulo que lo rodea y lo cubre.
El Dolmen de Viera fue descubierto en 1903, por dos vecinos de Antequera, los hermanos Antonio y José Viera, de ahí el origen del nombre;  se dedicaron a despojar la cámara funeraria  de todo tipo de material, por lo que hoy no se  conserva ningún tipo de registro.
La entrada al túmulo de Viera se lleva a cabo por un corredor arquitectónico que se realizo en las últimas intervenciones de restauración,  para la contención del túmulo, por lo que no se han conservado los ortostatos de la entrada y no sabemos cuál sería el diámetro y el volumen de la masa tumular. Uno de los ortostatos del corredor conserva pequeñas decoraciones a base de cazoletas. El último tramo del corredor si ha conservado perfectamente los diferentes ortostatos, y aún se conservan los calzos entre los verticales y los horizontales. Se accede al interior por una gran piedra de arenisca por medio de una puerta perforada. La planta de la cámara es de sección cuadrangular que está enlosada con pequeñas piedras de arenisca.
En este dolmen se han recuperado una serie de objetos que pudieron pertenecer a los ajuares entre los que figuran un cuenco de cerámica, un vaso de piedra, un punzón de cobre, y pequeñas herramientas de sílex y varias hachas de piedra pulimentada.
Según, los últimos trabajos llevados a cabo por Gonzalo Aranda, sobre muestras óseas de animales de bóvidos, procedentes de la colección de Gómez-Moreno, lo sitúan en la primera mitad del III milenio a.C. El sepulcro está cubierto de un gran túmulo y está orientado al sureste por lo que en los amaneceres de los equinoccios de primavera y otoño los rayos del sol  penetran en la cámara sepulcral.
El Tholos  de El Romeral está más alejado de los de Menga y Viera. También fue descubierto por los hermanos Viera. Se puede considerar un tholo de falsa cúpula. El corredor, a diferencia de los anteriores está construido por pequeñas losas con la técnica de piedra seca, lo que podemos considerar paredes de mampostería, las paredes no son rectas sino que presentan una pequeña inclinación. La entrada a la cámara es adintelada. La cámara es de planta circular y está cubierta de falsa cúpula y tiene sus paredes ligeramente abovedadas, elaboradas en mampostería que termina en una gran losa horizontal.
Al fondo de la primera cámara se abre un vano que da acceso a un pequeño corredor que termina en una cámara circular más pequeña.
En general, basándonos en las dimensiones del sepulcro, podemos decir que en la zona debió de existir una población considerable, según los últimos trabajos de prospección de la zona se han localizado un número apreciable de poblados o aldeas en los alrededores de los dólmenes, posiblemente pertenecientes a sociedades tribales que confirman un control del territorio. A partir del IV milenio se van consolidando las prácticas agropecuarias y modos de trabajo diversificados donde cada grupo social se va especializando. La construcción de estos monumentos vendría facilitada por la paleotopografía del lugar al tratarse de una zona muy llana donde se podría trasladar con cierta facilidad estos grandes bloques de arenisca.
El conocimiento de la existencia del conjunto arqueológico de Antequera nos viene desde 1530, consistentes en trabajos descriptivos, no será hasta 1547, cuando el arquitecto Mitjana y Anderson realizaron la primera intervención arqueológica en el pozo y la apertura de una entrada para la colocación de una reja para su conservación.
Después han sido muchos los arqueólogos que  han escrito sobre estos dólmenes y lo han dado a conocer, atraídos por su monumentalidad  y  otros realizando trabajos de investigación. Entre ellos podemos destacar, por ejemplo: Amador de los Ríos, R. Mitjana, R. Velázquez, M. Gómez Moreno, A. Mortillet, G. Leisner, J.E. Ferrer, H. Obermaier, S. Giménez Reyna, Mergelina, etc. Todos ellos han supuesto un referente para el estudio del Megalitismo en la Península.
Los dólmenes de Antequera han sido declarados por la administración con distintas nomenclaturas, así en 1886, fue declarado Monumento Nacional el Dolmen de Menga, en 1923 el Dolmen de Viera y El Tholos de El Romeral, sin embargo, fue declarado en 1926 como Tesoro Artístico Arqueológico Nacional y en 1931 pasó a ser Monumento Histórico Artístico. En 2010 aparece como Conjunto Arqueológico Dólmenes de Antequera.
A partir de 1985 fue la Junta de Andalucía la que se hizo cargo de su protección, conservación y difusión. A raíz de entonces se puso en marcha una serie de proyectos de investigación donde han participado las universidades de Málaga, Sevilla y Granada. Se han ido introduciendo nuevas formas y metodologías de trabajo. El último trabajo que se está realizando es el Proyecto General de Investigaciones “Sociedades, Territorio y Paisajes en la Prehistoria Reciente de Antequera”, aprobado por la Dirección General de Bienes Culturales de la Junta de Andalucía, que abarcará hasta 2018, bajo la dirección del Dr. Leonardo García Sanjuán de la Universidad de Sevilla.
Este excepcional conjunto megalítico aspira a convertirse en Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, su candidatura ha sido presentada en el año 2015. Estas obras arquitectónicas merecen ser reconocidas por esta entidad, esperemos que lo consiga y que Andalucía sume un nuevo monumento a su rico Patrimonio y los ciudadanos sepan valorar, respetar y conservar su Patrimonio Arqueológico y Cultural.



Cueva o Dolmen de Menga
Losa con elementos decorativos



Entrada al Dolmen de Viera



Entrada al Tholos de El Romeral




Os dejo el vídeo que ha editado la Junta de Andalucía sobre la recreación de cómo sería la construcción de los dólmenes.