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domingo, 15 de junio de 2025

VILLA ROMANA DE LOS TÉRMINOS (MONROY-CÁCERES)

 

La dehesa es un paraje en el que la acción humana ha intervenido en la naturaleza; es decir, un ecosistema que se ha conservado muy bien a lo largo de los siglos. Si a estos bosques, poblados de encinas, alcornoques, robles…, le sumamos el ir y venir de los carboneros, abejarucos, rabilargos…, entonces es el marco ideal para visitar la villa romana de Los Términos; eso sí, muy temprano: el sol aprieta en la dehesa.

La provincia de la Lusitania se extiende por Extremadura y por la zona centro-sur de Portugal y fue conformada en tiempos de Augusto. La expansión que trajo la romanización a la zona se evidencia en el establecimiento de ricas villas para la explotación agrícola y ganadera; es decir, se fueron expandiendo las villas por la zona para la romanización de los campos y el medio rural.

A pocos kilómetros de la población de Monroy se encuentra la villa romana de Los Términos, llamada así por su cercanía a la línea que separa los términos de Monroy y Talaván. Los primeros hallazgos se produjeron en los años setenta del siglo pasado, gracias a la inquietud de dos historiadores locales, Santiago García y José María Sierra, quienes elaboraron la Carta Arqueológica de la zona. El profesor Francisco Jordá Cerdá, en esa fecha profesor de la Universidad de Salamanca, inició los trámites para que se realizasen las primeras excavaciones y, en 1971, se inició la primera campaña dirigida por D. José Rodríguez Hernández, también de la Universidad de Salamanca.

En el año 1981, se reanudaron las excavaciones bajo la dirección del Dr. Enrique Cerrillo Martín de Cáceres, de la Universidad de Extremadura. Las campañas de excavación duraron hasta 1985.

El asentamiento se sitúa sobre dos colinas separadas por el arroyo Aguzaderas, que lo divide en dos partes: una, la pars urbana, sobre la colina sur, y la pars rustica, sobre la colina norte, dos zonas bien diferenciadas. En la colina sur se sitúa la zona residencial (s. IV d. C.), es decir, la destinada a las dependencias del señor y su familia, así como a los campesinos y siervos. En este conjunto de viviendas se conservan el comedor (triclinium), el salón (tablinum), las habitaciones (cubícula) y la cocina… Esta zona residencial se distribuía en torno a un patio central (peristilo) rectangular y varias salas absidales que conservaban mosaicos y que, a día de hoy, han sido expoliados y destruidos, al igual que capiteles, fustes de columnas, lápidas y un patio porticado rodeado de columnas, de las que sólo se conservan tres de mármol. A esta zona señorial se incorporan las termas, talleres, almacenes y dependencias de los trabajadores y colonos, con estructuras típicas de las viviendas romanas. Se conserva multitud de tégulas, baldosas de barro y lajas de pizarra que servían como pavimento. Los muros se construyeron con bloques de cuarzo blanco y pizarra, materiales muy abundantes en la zona, unidos con barro o con mortero de cal y arena. Las habitaciones más importantes estaban recubiertas de estuco y también se emplearon ladrillos, tégulas y opus signinum.

La zona norte se destinaba a las actividades agropecuarias y artesanales, así como al alojamiento del personal que trabajaba en la explotación.  El personal vivía en habitaciones de mala calidad constructiva, escasamente ventiladas y dotadas de un simple hogar; este estaba construido en ladrillo y delimitado con lajas de pizarra. En esta zona se concentraba la producción del cereal, que constituía la base de la economía de la villa; de ahí la importancia de su conservación y del almacenaje del grano. Parte del cereal cosechado se guardaba en una habitación llamada hórreum o granero, situado en la zona más alta de la colina. Se trata de una estructura rectangular sobre la que se disponía un pavimento de lajas de pizarras. Éste se encontraba elevado con respecto al suelo natural mediante una cámara de aire. El edificio constaba de muros de madera y una cubierta de material vegetal; por ello, se encontraba aislado del resto de los talleres, que utilizaban el fuego. En esta zona también se situaban las cuadras, los establos para los animales y el almacén donde se guardaba la lana. Debido a las evidencias de que se han hallado peines de hierro para cardar la lana, así como cencerros para las ovejas, estos fueron fabricados en el fogón de la villa.

La villa de Monroy disfrutaba de una excelente ubicación, ya que se encontraba cerca de Norba Caesarina y Emérita Augusta y también estaba muy cerca de la vía de la Plata, lo que le garantizaba comercio e intercambio con las villas de la zona.

Sin lugar a dudas, una magnífica villa, que hasta la fecha hay muy pocas excavadas, en su integridad, y que se ha conservado bastante bien, a pesar de todas las adversidades que ha sufrido a lo largo de estos años, pero parece ser que la Junta de Extremadura ha sabido conservar, como viene haciendo, bastante bien su patrimonio;

Referencias:

-Enrique Cerrillo Martín de Cáceres, 1984: La vida rural romana en Extremadura. Ed. Universidad de Extremadura. Cáceres 1984.

-Enrique Cerrillo Martín de Cáceres et al., 1988: Excavaciones en la villa romana de Monroy (Cáceres). 1981-1985. Extremadura Arqueológica I.










lunes, 2 de junio de 2025

SAQQARA

 

Todo viaje tiene un objetivo; todo objetivo tiene una consecuencia; nuestra consecuencia es que Isis & Nefertiti se aliaron e invocaron a las dos tríadas capitolinas para ascender por el Nilo y llegar a Saqqara. Pero ¿qué es Saqqara?

Saqqara es uno de los yacimientos arqueológicos más ricos y variados de Egipto. No tiene el atractivo que puedan tener, por ejemplo, las pirámides de Giza, donde se concentra todo el turismo que viaja a Egipto; pero su reciente restauración, consolidación y apertura la ponen en el punto de mira del mundo funerario, que se levanta en la orilla occidental del Nilo.

Las últimas excavaciones realizadas en Saqqara han confirmado recintos funerarios que van desde el 2.890 a. C hasta el 1.069 a. C, lo que nos confirma que todo este complejo de necrópolis y conjuntos funerarios es evidencia de que Saqqara fue utilizada como necrópolis desde el Reino Antiguo hasta el Nuevo Reino. Ha sido un centro de estudios de egiptología, donde ha participado en una diversidad de proyectos de investigación de toda la geografía y ha acumulado muchas horas de documentales.

Visitar Saqqara no es visitar cualquier lugar; es contemplar la primera pirámide escalonada de la historia y sus múltiples tumbas privadas de los altos funcionarios, conocidas como mastabas. En este complejo, la pirámide escalonada domina en todo el espacio, dándole una dimensión y una perspectiva únicas, donde el pasado se encuentra con el presente en un solo plano. Stephen Hawking y Thomas Hertog publicaron que el pasado no existe, independientemente del presente ni de la observación que hagamos en el momento. De ahí que el faraón Djoser (2.780 a. C.) hiciera de Saqqara el cementerio real más prestigioso de Egipto y, yo diría, del mundo.

El edificio es el más antiguo, de piedra, construido en el Egipto faraónico y es la construcción más impresionante de la necrópolis de Saqqara. Los elementos arquitectónicos principales se presentan de dos en dos, lo que indica que todos los rituales y actividades se realizaban dos veces: primero como rey del Alto Egipto y luego como rey del Bajo Egipto. Toda esta obra faraónica se debe al primer arquitecto, Imhotep; las primeras tumbas estaban construidas con adobe, secado al sol, pero aún no se había construido nada en piedra. Para ello, Imhotep diseñó un tipo de escalones simbólicos que permiten que el alma del faraón se eleve al cielo; alcanzaron una altura de 60 m, con una cámara funeraria en la parte inferior, a 28 m de profundidad. La cámara está rodeada por una serie de habitaciones y un pasillo para acomodar los muebles y objetos del rey. La sala hipóstila que da paso a la famosa entrada de la pirámide es, sencillamente, espectacular.

Al noroeste de la tumba de Djoser se encuentra la mastaba familiar de Mareruka, canciller del faraón y gobernador de Menfis. Aquí, fue enterrado con su familia. Su tumba es una de las mejor conservadas del Imperio Antiguo. Una enorme estatua en el centro, que representa Mareruka, es una de las más bellas; sus paredes, a base de bajorrelieves policromados, son una representación de la perfección.

En todo este recinto también se encuentran la pirámide del faraón Userkaf y la Mastaba de Mehon, así como pequeñas tumbas privadas que abarcan más de 3.000 años de historia egipcia y cientos de estructuras relacionadas con los ritos funerarios de una religión egipcia polivalente.

En general, toda la arquitectura que encierra todas estas pirámides y mastabas; así como, sus perfectos relieves policromados plasmados en sus paredes, es como, hacer un recorrido por la vida cotidiana de los egipcios, que nos reflejan cómo eran sus trabajos agrícolas, barcas de pesca, su ganadería, hornos de pan, hornos de fundición, su espiritualidad, sus danzas… todo plasmado, con una exquisita maestría, es decir, es como leer un libro sobre la vida de los tiempos del faraón.

Nuestra última visita fue al Museo de IMHOTHE, inaugurado en el año 2006 y un proyecto de museo muy deseado del arquitecto Jean-Philippe Lauer, quien pasó muchos años excavando en la zona. Su objetivo era que los visitantes pudiesen contemplar y comprender el conjunto monumental funerario del rey Djoser y, por supuesto, la obra de su arquitecto Imhotep, en el mismo lugar. Todo el conjunto está construido en piedra calcárea blanca, con un diseño museístico moderno y funcional, que, junto al Gran Museo del Cairo, sitúa a Egipto en un plano internacional. Es un museo concebido como un centro de conservación e investigación de los interrogantes que aún persisten en las arenas del desierto de Saqqara.


Pirámide escalonada de Djoser en Saqqara

Sala hipóstila que da paso a la entrada de la Pirámide escalonada de Djoser




Templo de la Pirámide escalonada de Djoser, que consta de 40 columnas fasciculadas con forma de haz de cañas; entre cada dos columnas se colocaba una estatua del rey Djoser, declarándole rey del Alto y Bajo Egipto. Las ocho columnas de la entrada, conectadas en parejas, fueron reconstruidas.

La casa del sur se encuentra en la parte norte del recinto. Su fachada, decorada con cuatro columnas que en cada cúspide tenían forma de flor de loto, símbolo del Alto Egipto.

La mañana avanza y el sol se pone a 42 grados en Saqqara…

Complejo funerario de Saqqara.

Entrada a la pirámide de Teti.

En 1979, el conjunto de Menfis, con sus necrópolis y campos de pirámides (Giza, Abusir, Saqqara y Dahshur), fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.



Representación de Mareruka en un nicho de su tumba en la sala de los seis pilares. Mareruka fue un alto funcionario al servicio del faraón Teti.


Representación de una puerta falsa que rodeaba todo el edificio.

Bajo relieve en una de las pirámides del complejo de Djoser.

Estatua esculpida en piedra calcárea de un alto funcionario anónimo sentado.

Estatua de piedra calcárea que representa a un escriba sentado, con las piernas cruzadas y un papiro desplegado.

Dos magníficas estatuas de tamaño natural de madera recubiertas de estuco y pintadas con brillantes colores, pertenecientes al jefe de justicia y visir Ptahhotep. Fueron halladas en 1940 en su tumba de Saqqara.

Colosos de Memnón. De derecha a izquierda: Milagros Sánchez, Mª José Dávila, Esperanza Mata, Mª José Lozano, Lourdes Márquez e Isabel Cáceres.






Nuestro objetivo se cumplió…