Cuando
visitas la región de Murcia, te llevas una grata sorpresa por su rico Patrimonio Histórico y Cultural que encierran sus muros, sobre todo en la ciudad de Cartagena,
donde podemos hacer un recorrido desde la Antigüedad hasta la Modernidad.
Y, sobre todo, cómo han sabido incorporar todo este patrimonio arqueológico a su
ciudad más nueva y urbana.
Si
visitamos esta ciudad, no debemos dejar de adentrarnos en su Museo Nacional
de Arqueología Subacuática.

Adentrarte
en el edificio es sumergirte unos metros en el mar Mediterráneo, en su
puerto marítimo, donde se encuentra. Ha sido galardonado con el
Premio Nacional de Arquitectura. El museo cuenta con dos espacios bien definidos: uno dedicado a la construcción naval y la navegación, y otro a los
pecios y los puertos del Mediterráneo. Una parte del museo alberga un gran
anforario con réplicas, de los diversos tipos de ánforas, que eran los
recipientes de líquidos de la época y
Se ha convertido en el fósil director de las excavaciones subacuáticas, al encontrarse esparcidas por todo el Mediterráneo, albergando en el centro diferentes tipos, así como una sala con archivos de
documentación administrativa, fotografías y planos. En su recorrido, podemos disfrutar de materiales tanto fenicios como de los mundos
púnicos, helenísticos y romanos.
Una
de las piezas más emblemáticas del museo son los restos de los barcos fenicios Mazarrón 1 y 2. Los restos de la embarcación de Mazarrón 1 pertenecen a la segunda
mitad del s. VII a.C., se encontraron en la playa de la Isla, en Mazarrón, y
fueron excavados entre 1993 y 1995.
El pecio apareció fragmentado e incompleto,
conservándose únicamente la quilla, de madera de ciprés, y los restos de cuatro cuadernas, de madera de higuera. Parece que el interior del barco estuvo revestido con resina, seguramente para mejorar su
estanqueidad.
La
embarcación de Mazarrón 2 se halló casi completa, por lo que podemos observar
con claridad su estructura interna: quilla, cuadernas, roda y codaste,
carlinga…Pero además de la estructura del barco, a un metro de la proa se encontró el ancla prácticamente completa y, en el centro de la embarcación, un cargamento de lingotes de plomo y varios elementos de la tripulación, como una ánfora, un molino de mano y restos de cabos de esparto. La embarcación
está datada en la segunda mitad del s. VII a.C.
El
museo cuenta con una pequeña vitrina donde se recoge la fauna encontrada en una de las embarcaciones y se han conservado restos de huesos de cabra, de conejo y de
algún bóvido.
En otra vitrina, nos encontramos con restos de defensas de elefantes, muy bien conservados, parece
ser que, en los años 50 del siglo pasado, en el bajo de la Campana, en la manga
del Mar Menor, se decide bombardear una formación rocosa situada casi en
superficie que hacía encallar a los barcos, para evitar más desastres, y es
en ese momento cuando se descubre un yacimiento con varios pecios, uno de ellos de
época fenicia. En el cargamento de este barco destaca una serie de colmillos de
elefantes, dotados entre los s. VII y VI a. C., cuya materia prima
probablemente se destinaba a los talleres eborarios de la Península Ibérica o
del Próximo Oriente. Algunos de ellos tienen inscripciones en caracteres
fenicios.
que no te dejará indiferente, ya que nos aporta una rica información de la cultura de estos pueblos:
Realizar
una visita al Museo de Arqueología Subacuática de Cartagena es un lugar que no te dejará indiferente, ya que nos aporta una rica información sobre la cultura de estos pueblos: quiénes eran, de dónde venían, qué materiales utilizaron en la elaboración y construcción de las naves, cómo navegaban, qué comercializaban y
qué comían.
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