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viernes, 7 de junio de 2013

LOS NEANDERTHALES PADECÍAN CÁNCER DE HUESO

 
La revista científica Plos One ha publicado un artículo que hace referencia a un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Kansas  y de Croacia, encabezado por David Frayer, en las excavaciones de Krapina (Croacia), en el que se determina que los neandertales sufrieron tumores óseos como los que padecemos en la actualidad.
Las excavaciones en Krapina se iniciaron en el año 1899, cuando Dragutin Gorjanovic Kramberger, profesor de la Universidad de Zagreb y director del Museo de Paleontología, visitó por primera vez dicha cueva en la actual Croacia, guiado por un maestro local que había descubierto la cavidad. Encontraron restos de herramientas de piedra, fragmentos de huesos de animales y un molar humano. Después de un siglo, en 1990, se han recuperado cerca de 900 fragmentos de hueso humano, atribuidos a unos 75 individuos neandertales. 
Algunos fósiles de Krapina corresponden a individuos que sobrevivieron a heridas muy profundas, aunque los investigadores consideran que no hay evidencia que demuestre que procedan de entierros deliberados. En cambio, en algunos fósiles sí se aprecian huellas de canibalismo y de amputaciones. 
 
El estudio se ha efectuado sobre la aparición de un resto fósil de costilla, perteneciente a un espécimen varón incompleto, por lo que no se han podido definir los efectos en la salud que dicho tumor podría haber causado.
Este tipo de cáncer, conocido como displasia fibrosa, es uno de los más comunes en la actualidad  y es una tumoración benigna que a veces se acompaña de deformaciones óseas.
                                           The bones recovered from the Croatian site were first X-rayed in the 1980s. Most were high-quality scans, but one small rib fragment appeared fuzzy. Researchers were intrigued and conducted further analysis, ultimately determining the unclear image was due to the loss of the inner bone from a tumor.

Los métodos y resultados de las excavaciones demuestran que los humanos convivieron con las enfermedades; la disciplina que se encarga de su estudio es la paleopatología, que estudia las enfermedades padecidas por personas o animales en la antigüedad a través de los vestigios hallados en los huesos.
Este descubrimiento es importante porque está datado en torno a 120.000 años. Si hay restos suficientes y la patología está bien estudiada, estamos ante un registro óseo con evidencia de haber padecido un cáncer óseo  más antiguo. 

La costilla cancerosa fue recuperada en la famosa excavación arqueológica de la ciudad croata de Krapina. / Penn Museum
Costilla con evidencia de tejido canceroso. Microescáner del hueso. Museum Penn

Este hallazgo demuestra que vivir en un ambiente relativamente libre de contaminación no significa necesariamente que estés libre de sufrir cáncer, afirma Frayer. Los neandertales tenían una esperanza de vida inferior a la de los humanos modernos en los países desarrollados y, sin embargo, fueron expuestos a diversos factores ambientales.
Teniendo en cuenta estos factores, los restos más antiguos con patologías diagnosticadas pertenecen al Neolítico, sobre todo a enfermedades degenerativas como la artritis y la espondilosis, y a enfermedades endocrinas como el gigantismo, el enanismo, la acromegalia o la gota. 
Por eso es importante este tipo de hallazgos tan antiguos, pues nos proporcionan información detallada sobre la naturaleza y la historia de la asociación entre los seres humanos y la enfermedad neoplásica. Es un yacimiento con un rico registro del Pleistoceno superior.

Referencia:  Monge J, Kricun M, Radovcˇic´ J, Radovcˇic´ D, Mann A, et al. (2013). “Fibrous Dysplasia in a 120,000+ Year Old Neandertal from Krapina, Croatia”. PLoS ONE 8(6).
                            

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