lunes, 5 de diciembre de 2016

Sellos Arqueopaleontológicos de la cuenca Guadix-Baza-Orce

La edición filatélica Tu sello ha dedicado, una vez más, una nueva tirada a los motivos paleontológicos. Esta semana ha sido presentado en Baza el nuevo sello de correos con la impronta del Mammut borsoni, un elefante primitivo que fue descubierto en  1996, en el yacimiento paleontológico de Baza-1, por el investigador  Bienvenido Martínez.
Este sello es el cuarto dedicado a una serie de temática de contenido paleontológico que han sido diseñados por Luis Sanz Sampelayos, presidente del Club de Coleccionista “Arrayanes” de Granada, no es un sello de uso oficial, sino que tiene una tirada limitada para coleccionistas.
El yacimiento de Baza-1, se localiza en la zona norte de Granada, y pone al descubierto que hace más de 4 millones de años, cuando ésta localidad granadina se encontraba sumergida bajo las aguas de un gran lago, el clima era tropical y el paisaje semidesérticos, un lugar idóneo  donde habitaban los Mammuts borsoni. Desde el año 2014, se están realizando excavaciones en el yacimiento, financiadas por el Ayuntamiento de Baza, y autorizadas por la Junta de Andalucía, donde son codirigidas  por: Bienvenido Martínez-Navarro del ICPHES, Sergio Ros-Montoya (Universidad de Málaga), Juan Manuel Jiménez-Arenas (Universidad de Granada).
En la campaña de 2015, se recuperaron molares de leche y definitivos, así como,  una defensa y húmero de esta especie de elefante primitivo. Con una cronología entre 4,2 y 4,5 millones de años, lo que se sitúa en el Plioceno Inferior, los restos de  fauna tienen una cronología que va desde el 1,2 millones a 1,5 millones de años; lo que eleva a una riqueza patrimonial a nivel paleontológico y arqueológico del continente europeo, que sólo podemos confrontar con las grandes cuecas del Rift africano.
Y en el año 2012, el mismo club sacó una nueva edición conmemorando el hallazgo del tigre africano dientes de sable, descubierto en el yacimiento de Venta Micena. Para celebrar, así,  los 20 años que se había publicado en la revista “Journal of Archaeological Science”,  la presencia de este animal dotado en más de un millón y medio de años.
 En el mes de agosto de 2012, con motivo de la celebración del treinta aniversario del descubrimiento de los restos de mamut lanudo (Mammuthus primigenius), en la turbera de la Laguna, en la localidad granadina de El Padul, la Sociedad Filatélica y el  Ayuntamiento de Padul acordaron una nueva edición de Tu sello que se presentó en el Ayuntamiento de Padul.
Para completar este trío de sellos paleontológico, de la cuenca Guadix-Baza-Orce, la Sociedad Filatélica acordó en el mes de agosto del año 2013 conmemorar el hallazgo de un diente de un individuo infantil, en el yacimiento de Barranco León, con una antigüedad de 1,4 millones de años.







domingo, 20 de noviembre de 2016

MUSEO ARQUEOLÓGICO DE GALERA (Granada-Andalucía).

Galera es un pequeño municipio granadino que se localiza en el altiplano Baza-Huéscar. Sin embargo es conocido tanto a nivel nacional como internacional por la herencia arqueológica que atesora, que se extiende desde la Prehistoria hasta la Edad Media. Los restos de su riqueza arqueológica, le viene principalmente de los hallazgos en los yacimientos de Castellón Alto y Fuente Amarga; en total se han recuperado más de 130 sepulturas funerarias de la Edad del Cobre.
En su término municipal existen más de 45 puntos arqueológicos catalogados, y ha sido uno de los puntos álgidos de la arqueología española a lo largo del s. XIX y principios del XX, donde se han llevado a cabo diferentes intervenciones arqueológicas, de la mano de Juan Cabré, Federico de Motos, Wilhelm Schüle, Manuel Pellicer, Fernando Molina y Oliva Rodríguez-Ariza.
En el año 2001 abrió sus puertas el Museo Arqueológico, que se emplazo en el antiguo convento de monjas de Cristo Rey, y acoge los materiales arqueológicos de casi todos los periodos del desarrollo histórico de la zona. 
Todas las zonas que son ricas en registros arqueológicos corren el riesgo de ser expoliadas, es lo que le ha pasado a Galera. Los habitantes del lugar, cuando labraban sus tierras, les salían auténticas colecciones de material arqueológico y desaparecían. Este hecho fue lo que alentó a las autoridades del lugar a la creación de un museo en 1998. Al principio se disponía de poco material, pero poco a poco los habitantes se fueron concienciando del valor de su patrimonio, y empezaron a donar  sus colecciones, de esta forma se comienza a catalogar y restaurar las piezas donadas. Gracias a esta iniciativa de contar con un museo, se ha conseguido que con los años, Galera pudiera contar con una de las piezas más emblemáticas de todo el museo, y  que fuese depositada allí, y no en el museo provincial, se trata de “La Momia de Galera”,  de la sepultura 121 de Castellón Alto.
Si hacemos un recorrido por sus salas, vemos que la primera planta está dedicada a la Prehistoria. Se exponen materiales cerámicos, líticos y metálicos  que reflejan los modos de vida de las sociedades de la Edad del Cobre y  del Bronce  (Cultura Argárica).
En la planta baja se encuentra una de las piezas más misteriosas de esta zona y que le ha dado renombre a este pueblo, es la “Diosa de Galera”, que fue descubierta en 1916 en la necrópolis  de Tútugi. Aparece junto a un ajuar formado por 4 vasijas gemelas de distintos tamaños, dos frascos de vidrio y una copa ática de barniz negro. Tiene una datación del s.VII a. de. C. Es una pequeña escultura tallada en alabastro y representa a la diosa Astarté. La deidad aparece sentada junto a dos esfinges y sostiene un gran cuenco en su regazo. El busto es hueco, para verter líquido  tanto por la parte superior de la cabeza, como por los pechos, hasta llegar a la pila. La función de esta escultura todavía no se ha podido determinar, se cree que pudo ser para llevar a cabo algún tipo de ritual, pero aún está por precisar.
El hallazgo de esta escultura se extendió por todo el territorio y la pieza fue adquirida por el restaurador de Luis Siret. Años después Luis Siret la donó al Museo Arqueológico Nacional, donde permanece actualmente. En Galera se conserva una copia. Sería de justicia que la pieza original volviera a su lugar de origen.
En el año 2002, apareció en una de las terrazas del poblado de Castellón Alto una sepultura con restos humanos, parcialmente momificados, pertenecientes a la cultura de El Argar.
Los restos pertenecen a un varón adulto de entre 27 y 29 años, con una estatura de 1,60 m. Sus manos y brazos estaban flexionados sobre el pecho. Se ha conservado casi todo su cuero cabelludo, el pelo era largo y negro, con dos trenzas laterales y una cola central. También se han conservado trozos de tejido del vestido, que era de lino y lana, y cubriendo la cabeza aparecen restos de de un gorro de lana.
Junto al varón se encuentra un niño de 4 años que posiblemente fue sacado de su sepultura original y colocada junto al padre, debido a que los restos no estaban en conexión anatómica en el momento de su extracción.
Para conservar este excelente conjunto momificado, el único que se conserva en España hasta la fecha, se ha fabricado una vitrina especial totalmente hermética, donde el oxigeno se ha sustituido por nitrógeno. Esto impide que en el interior se desarrollen microorganismos o focos de oxidación que afecten a la conservación de los restos.
El museo también cuenta con una bodega, donde se presenta una colección etnográfica de la elaboración del vino, el cáñamo, esparto…
Decir, que a pesar de tratarse de un museo ubicado en una población pequeña, éste custodia una excelente colección de material arqueológico de la Cultura Argárica, además está muy bien coordinado, desde el mismo museo que empiezas con una visita guiada por el mismo, te proporcionan la visita guiada a los yacimientos de Castellón Alto y  Fuente Amarga.












miércoles, 2 de noviembre de 2016

CANCHO ROANO

En medio de la dehesa extremeña y en pleno corazón de la comarca de La Serena, se encuentra una de las residencias más emblemática y a la vez polémica de la Prehistoria española y que ha sido considerada por el Historicismo Cultural como un palacio-santuario de origen tartésico.
El hallazgo surgió a raíz de un agricultor ilipense (1970), que quería labrar sus tierras y el arado no se lo permitía debido a la concentración de piedras que se daban en ese lugar. Pero gracias a la sensibilidad por el patrimonio histórico y arqueológico, y al rico registro que se iba descubriendo, el maestro del pueblo de Zalamea de la Serena, lo puso en conocimiento de las autoridades.
El hallazgo derivó en manos del profesor Juan Maluquer de Motes (especialista en la cultura tartésica). En aquella época (1978), Maluquer era inspector de excavaciones arqueológicas y decidió llevar a cabo una intervención de urgencia, donde sería el Instituto de Arqueología y Prehistoria de la Universidad de Barcelona la que se haría cargo de los estudios. Tras el fallecimiento del profesor Maluquer, los trabajos fueron continuados por el arqueólogo Sebastián Celestino Pérez.
El yacimiento fue fechado entre los siglos V y VI a. C, está estructurado por un edificio central y   rodeado por una serie de pequeñas habitaciones. Toda la estructura constructiva se encuentra dentro de un foso excavado en la roca. En el edificio se determinan tres etapas constructivas: la primera fase se construyo sobre una cabaña ovalada donde se levanta el primer edificio, de planta cuadrada, y está levantada con muros de adobe sobre una base de mampostería, del s. VI a.C. Sobre esta base se edificó una segunda planta donde se ha llegado a dominar hasta tres altares de adobe, dos de ellos con forma de piel de vaca.  Sobre esta planta, en el s.V se edificó una tercera planta que es lo que le da a este edificio una personalidad propia.
Todo el edificio en sí fue construido sobre una base sólida de piedras y alzado de adobe, todo el exterior fue enlucido en arcilla roja, así como las habitaciones, mientras que el interior fue tratado con cal blanca. Una de las habitaciones se encuentra enlosada con lajas de pizarras.
En la parte central del edificio se levantó la habitación principal, donde se alzó un gran pilar rectangular que haría las veces de altar. A esta parte central se accede por un patio cuadrado que dispone en el centro de un gran pozo.
Pero lo más significativo de todo el palacio, desde el punto de vista de la Arqueozoología, es la gran cantidad de restos óseos de fauna que se han recuperado, gran parte de ella con evidencias de marcas de corte, es decir, animales que fueron consumidos. Entre los animales identificados tenemos vaca, corderos, jabalí, ciervo, cabra, zorro, cerdo y caballo. El caballo es el animal más emblemático del yacimiento, ya que, se encuentra representado en muchas manifestaciones artísticas y rituales. Este animal posiblemente tendría un significado simbólico, ya que no presentaba signos de haber sido supeditado o sometido a trabajos de tracción ni de monta.
Otros objetos recuperados han sido: una rica colección de cerámicas e instrumentos de hierro destinados a las labores agrícolas y al mantenimiento del edificio.  También cuenta con hoces, cuchillos, clavos, pesas, molinos; y ánforas, brazaletes egipcios, cuentas de ámbar, brazaletes, orzas, calderos, copas griegas, sellos de piedra y joyas de oro.
Como se describe al principio, Cancho Roano, es un yacimiento que desde que fue descubierto se ha visto rodeado de multitud de polémicas, por la variedad de hipótesis a las que se ha visto sometido, debido a que se encontraba en una zona, Extremadura, con un gran vacío de investigación y de registros arqueológicos.
La hipótesis que más ha prevalecido a lo largo del tiempo ha sido la de un enclave fenicio, tartésico y su función era la de un palacio-santuario basada en la teoría de Almagro Gorbea, pero según las últimas investigaciones basadas en los registros encontrados en la zona como: el yacimiento de La Mata (Campanario, Badajoz), Turuñuelo (Guareña, Badajoz), y Tamborrico (Villanueva de la Serena, Badajoz) se está viendo que se trata más bien de formaciones económico-sociales del Bronce Final o formaciones con tecnología del hierro que expandieron sus estructuras y sistemas de explotación del medio a sus territorios circundantes, considerando estos grandes edificios como residencias rurales de algún linaje aristocrático. En los alrededores de estas residencias aparecen necrópolis y pequeños poblados que le dan a estos edificios un papel de centro de dominio agrícola; son las formaciones sociales que se van consolidando e introducen nuevos ordenamientos territoriales aristocráticos, basados en la propiedad privada de las tierras agrícolas y ganaderas.
Se puede decir que estas formaciones económicas-sociales locales de época post-orientalizante han recibido conexiones con las culturas tartésica, fenicia y griega dedicadas al comercio que se localizaba en el sur peninsular.
Observaciones: Para las personas que quieran visitar este yacimiento decir que se encuentra a tan sólo 10Km de la población de Zalamea de la Serena (Badajoz). El lugar cuenta con un Centro de Interpretación que acoge objetos encontrados durante las excavaciones, así como, una enorme maqueta. También cuenta con enormes paneles donde se refleja a través de fotografías, los hallazgos registrados en el yacimiento.
Como todo Centro de Interpretación cumple la función de información, divulgación y educación, en definitiva, una excepcional puesta en valor del yacimiento, donde el visitante adquiere una visión global del funcionamiento de este edificio. Decir que todos los trabajos desarrollados en el yacimiento han sido financiados por la Junta de Extremadura y de la Mancomunidad de Municipios de la Serena, y han supuesto un desarrollo económico a los municipios, dando lugar a una expansión turística de la zona.
También decir, para aquellas personas que estén interesadas en conocer toda la trayectoria arqueológica y la bibliografía que se ha generado desde el año 1980 al 2010, la Diputación de Badajoz ha editado la obra: “Cancho Roano: más que palabras. Bibliografía crítica sobre el yacimiento post-orientalizante de Zalamea de la Serena” del arqueólogo Javier Jiménez Ávila. Un excelente trabajo historiográfico de este singular yacimiento.