martes, 1 de julio de 2014

TOSSAL DE MANISES


El yacimiento arqueológico de Tossal de Manises se asienta en una pequeña elevación, de una colina, a 38m sobre el nivel del mar, en el actual barrio de L´Albufereta, a unos tres kilómetros del centro de la ciudad de Alicante, y donde se construye la antigua ciudad romana de Lucentum, la actual ciudad alicantina.
Debido al crecimiento inmobiliario de la ciudad, el yacimiento, se encuentra totalmente rodeado de altos edificios; pero se ha incorporado y conservado perfectamente en un entorno ciudadano moderno.
Basada en las investigaciones arqueológicas la cronología, de este yacimiento, abarca desde el s. IV a.C hasta el s. X d.C.
La primera fase de ocupación corresponde a un poblado ibérico del s. IV a. C; debido a que la geomorfología del lugar era idónea para el desarrollo del comercio marítimo.
Se accede al yacimiento por una de las puertas  de principios del s. I d. C, y consta de un umbral de piedra en el que se puede observar la entalladura para el paso de los carros y remata en un arco de sillería. Este acceso posiblemente era por donde discurría una vía que comunica con la vía Augusta.
En la parte oriental del yacimiento se conserva las estructuras de la época Ibérica (s.III. a.C), son construcciones adosadas a la muralla. Se conserva una de las torres que está distribuida en tres cámaras, en la parte superior acoge las catapultas. Al lado de ésta torre existieron dos naves que servirían de almacén.
Se puede pasear por las calles donde a un lado y a otro se distribuyen las viviendas y cisternas para almacenar el agua y también se conservan los umbrales de piedra. Se ha conservado perfectamente una de las casas, la Domus del Peristilo, se trata de una vivienda organizada alrededor de un peristilo y los pórticos laterales se hallaban cerrados por un pretil  de pequeña altura. Y donde se puede interpretar en la domus la distribución de los dormitorios, la sala para banquetes, sala de recepción y despacho del propietario y comedor.
En este yacimiento se observa como la ciudad de Lucentum  adquiere una prosperidad en las construcciones civiles con la incorporación del foro, templo, termas,  edificios públicos, tabernas, murallas, puerta de acceso, casas, mosaicos, alcantarillado, torres etc; todo un entramado constructivo que  te hace ver como era una ciudad romana. Por ello fue declarado en 1961 como Monumento Histórico-Artístico por la Comunidad Valenciana.
La visita a este yacimiento no te deja impasible, se observa la inversión económica que se ha realizado por parte de la Comunidad Autónoma para la puesta en valor del mismo, donde han apostado por su Patrimonio arqueológico. Debido a su excelente consolidación y restauración de los restos excavados el visitante puede llevar a acabo un recorrido en solitario por el mismo debido de que dispone en  todo el recorrido de una serie de paneles informativos y está adaptado a todo tipo de público.









martes, 3 de junio de 2014

Las Tabas


Uno de los materiales que podemos encontrar en los yacimientos arqueológicos son los “huesos”. El conjunto de estos huesos son los que configuran el esqueleto o sistema esquelético y forma parte del endoesqueleto de los vertebrados.
Determinados huesos de animales han servido a lo largo de la historia, como materia prima, a los grupos humanos, para la fabricación de adornos y herramientas. Ésta práctica es conocida como industria ósea.
Las partes anatómicas del esqueleto de los animales que más han sido utilizadas, según los registros, han sido costillas, escápulas, huesos largos, astas y dientes.
A este tipo de material se le suele considerar frágiles, pero a su vez, son resistentes y duros, lo que le confiere unas características ideales para ser trabajados y manipulados, mediante técnicas como la percusión bien directa o indirecta, el aserrado, la abrasión, la perforación, la incisión, y el recortado o pulimentado, para convertirlas en instrumentos o en elementos de adornos.
Ya desde el musteriense, los grupos humanos, lo utilizaban para elaborar útiles como punzones, agujas, azagayas, arpones, varillas, espátulas, bastones, perforadores, propulsores, puntas de flechas, alisadores, cinceles, arpones, anzuelos, ídolos, adornos, colgantes, brazaletes, instrumentos musicales, botones, peines, cajas, etc..
Hoy quiero hablar, en este post, del hueso utilizado como juguete. Cuando aparecen determinados materiales en los registros arqueológicos hay que determinar cual era su función, es decir, un hueso puede tener bien una función lúdica o una función de ritual u ofrenda.
En prehistoria para determinar el uso de elementos lúdicos (juguetes) hay que remitirse a los hallazgos en yacimientos arqueológicos como sonajeros, figurillas con forma de animal, silbatos, etc. Por ejemplo, en Europa se ha encontrado un arco de pequeñas dimensiones, que se interpreta como una fase de juego-aprendizaje, de los más pequeños, para irlos preparando para cazar.
También se han hallado bolas de barros y fichas realizadas en hueso, lo que parece indicar que los niños se entretenían con una especie de juegos que podrían ser los antecedentes de las canicas o del juego de las tabas.
¿Qué son las tabas? Una taba es el hueso del astrágalo, que se encuentra en las extremidades traseras de algunos animales; lo más utilizados para el juego son los astrágalos de las cabras, ovejas y corderos.
Estos animales cuando eran sacrificados en las casas (sociedades ganaderas y agrícolas) y una vez consumidos, se guardaban para que los niños jugaran con él.
Normalmente el juego se componía de 6 tabas y de una canica, que se guardaban en una bolsita de tela.
Este juego era y es un entretenimiento (en algunas zonas de España aún se sigue jugando y en algunos países) de niñas y se llevaba a cabo, en las gradas de las casas sentadas o sobre alguna superficie lisa, en círculo, debido a que la canica tiene que botar en el suelo. El juego consiste en lanzar las tabas con las manos y dejarlas caer sobre el suelo. Seguidamente se lanza al alto, la canica y en ese período de tiempo hay que colocar las  tabas en una misma posición, se puede hacer de una en una o de dos en dos, dependiendo de los reflejos y habilidades de las jugadoras.
Las caras de las tabas tiene formas diferentes (6 caras) y por lo tanto diferente probabilidad de salir, y cada cara recibe un nombre.
Dependiendo de la zona geográfica, el juego de la taba, tiene multitud de acepciones. Pero normalmente se pierde o se gana cuando no se volvía ninguna taba  o la canica daba dos botes en el suelo. De esta forma la contraría empezaba su partida.
Las tabas también podían ser utilizadas por los adultos, en este caso, era como juego de azar, se utilizaba para apostar. También tenía una función ritual y en rituales adivinatorios de carácter religioso.
La mayoría de las culturas, de los pueblos del mar Mediterráneo, realizaban ofrendas a sus muertos con este tipo de material. En la península las primeras tumbas que aparecen tabas, con una función de ritual y de juego, ha sido en el yacimiento de la Cruz del Negro en Carmona (Sevilla), en la segunda mitad del s. VIII a. d. C.
También se han encontrado en multitud de yacimientos romanos, donde este juego era muy conocido y practicado en la cultura romana, que a su vez, lo heredaron de los griegos (tali en latín y astragaloi en griego).




martes, 20 de mayo de 2014

Yacimiento arqueológico de Gadir



Desde el mes de marzo se puede visitar el yacimiento arqueológico donde se asentaba la antigua ciudad fenicia de Gadir, emplazado en el subsuelo del actual Teatro de Títeres, La Tía Norica; donde juega un papel primordial, el binomio, restos arqueológicos y la utilización de nuevas tecnologías.
Un audiovisual, da la bienvenida para situarte en el lugar de los hechos, mediante una explicación técnica-cinematográfica te expone el desarrollo histórico de la fundación de Gadir y su posterior ocupación  romana de Gades.
La historia del yacimiento se remonta al año 2002 cuando el arqueólogo José María Gener presenta un proyecto de excavación con el objetivo de documentar la secuencia estratigráfica de los niveles de ocupación fenicia. Después de los sondeos y excavaciones comenzaron a vislumbrarse, lo que serían, las estructuras arquitectónicas de un entramado urbano de la ciudad; que comenzaría con una fase de ocupación fenicia-arcaica, luego vendría la púnica, la republicana romana  y la imperial. Ante el valor de los hallazgos, en el año 2008,  la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento de la ciudad decidieron profundizar y conservar las estructuras para una puesta en valor del yacimiento.
El grupo de arqueólogos que configuraron ésta nueva etapa estaba formado por J.M Gener, J.M. Pajuelo y M.A. Navarro que llevaron a cabo la excavación arqueológica, en extensión, de unos 600m2. Donde se han documentado un total de 10 periodos históricos; que se inician con la etapa arcaica fenicia que abarca desde finales del s. IX a. C y subsiste hasta unos periodos romanos del s. I-II d.C.
Una vez visualizado el audiovisual, se da paso a la visita del yacimiento y se comienza el recorrido por medio de una pasarela de cristal dónde vas observando los diferentes espacios que configuran la ciudad; los muros de pilares de edificio fenicio levantados con arcilla y las amplias calzadas con el pavimento de arcilla apisonada, donde han aparecido fragmentos de cerámicas a torno fenicia y fragmentos de cerámica indígena, confeccionada a mano, con decoración incisa rellena de almagra. En una de estas calles, en concreto en la principal, se han registrado numerosas huellas de bóvidos (Bos taurus), así como, restos óseos del mismo que se conservan sobre el pavimento; también se han recuperado restos de oveja, cabra y cerdo; pertenecientes al s. VIII a.C. 
A finales de este siglo se produce el abandono de las viviendas, posiblemente debido a una catástrofe, se encuentran vestigios de un individuo completo de gato (Felis silvestris) aplastado, en el yacimiento se puede observar parte de su esqueleto; y también restos antropológicos.
Las piletas de salazón romana, un total de ocho piletas, de las cuales se han excavado cinco totalmente, en una de ellas se ha conservado un registro de lapas de mar.
Las viviendas conservan las habitaciones y la cocina donde se encuentran los hornos, los fuegos y diferente utillaje de cerámica para la elaboración de alimentos y fragmentos de molinos barquiformes  y molederas; así como, bancos corridos para la colocación de útiles de la casa. En el fondo tenemos un horno fenicio tipo tannür, muy bien conservado, fabricado en arcilla, con forma cupuliforme y dos aberturas, se utilizaba para la elaboración de pan ácimo.
En una de estas viviendas se conserva un taller de alfarería, con grandes recipientes rellenos de tinte y utensilios de hueso y marfil para la decoración de la cerámica.
Una cisterna romana para el almacenaje de agua que sería utilizada en la industria de salazón, ésta se alimentaba por medio de tuberías de plomo que recogía el agua de las cubiertas y que hoy día se conserva en perfecto estado; dentro de esta cisterna se ha colocado una cámara para poder visionar a través de una pantalla su interior: bóveda, columnas, restos óseos de animales, restos de ánforas.
Están documentadas una serie de estancias romanas de la época republicana y una zona industrial de la fase imperial. Esta zona industrial está relacionada con la transformación de productos pesqueros que llevarían a cabo sus actividades hasta finales del s. II d. C; durante esta fase productiva se han documentado dos tipos de industria una factoría de salazones y una tintorería para el teñido de ropas, así como, la presencia de un crisol de fundición en una de las habitaciones del patio central, donde se llevaría a cabo la fabricación de anzuelos y clavos para la actividad pesquera.
También se han registrado una necrópolis tardorromana, que corresponde con los restos de una necrópolis infantil de los s. IV y V d. C, aprovechando los elementos constructivos de la factoría de salazones del s. I-II d. C, que se hallan debajo.
Mientras se realiza la visita por el yacimiento, en uno de los laterales del mismo, se va proyectando un audiovisual, de la reconstrucción del paisaje, del entorno de Cádiz en el momento en que fue habitado por los fenicios, sus calles, comercios, bahía, tipos de  embarcaciones, etc, mostrándonos los modos de vida y la época de esplendor que vivió la ciudad desde el s. VII a. C hasta adentrarnos al s. I d. C, con los romanos y los cambios geológicos que ha sufrido el entorno.
El conjunto urbanístico de la ciudad, junto a la cantidad de material arqueológico recuperado, determinara una vez finalizado su estudio, los modos de vida y de trabajo de las diferentes culturas y civilizaciones que han pasado por la antigua ciudad de Cádiz.
Todo el yacimiento dispone de una excelente información didáctica, para todos los públicos, y de una innovación tecnológica, que va acompañada de una serie de recursos audiovisuales para ser visionado de una manera agrupada, así como, carteles explicativos y dispositivos móviles para un enfoque particular de los elementos hallados en el yacimiento y contextualizados en el medio cotidiano para tener, así, una correcta explicación y comprensión de toda la información que genera los restos arqueológicos, es decir, puedes ir visionando e interaccionando todo tipo de información.
En este yacimiento estamos ante un excelente trabajo de conservación de nuestro Patrimonio Histórico-Arqueológico, donde las administraciones han sabido apostar por su recuperación, desde una perspectiva cultural y turística; pero se han olvidado de darle el protagonismo que un yacimiento de este tipo de  se merece;  siempre será el Teatro de Títeres, La Tía Norica una valiosa colección de títeres de cuerda y otro bien distinto es el yacimiento de Gadir, hablamos de la ciudad más antigua de occidente; dos centros importantes que deberían estar ubicados en lugares diferentes.