martes, 17 de mayo de 2016

CENTRO DE INTERPRETACIÓN DE HIJOVEJO

El Centro de Interpretación de Hijovejo se encuentra ubicado en una antigua posada en la población de Quintana de la Serena. La planta baja está  ocupada por el mueso del granito, material muy abundante en esta zona, y donde te informas de su geología, así como, de su extracción y transformación.
En la planta primera, podemos observar los hallazgos llevados a cabo en el recinto fortificado de Hijovejo (situado a 5Km de esta localidad), es uno de los conjuntos arqueológicos más representativos de la Península Ibérica del poblamiento romano de época republicana. También encuentras la explicación de su origen, localización y organización arquitectónica del conjunto arqueológico. También se pueden observar los hallazgos llevados a cabo en la zona colindante, en lo referente a las actividades agrícolas y mineras que ofrece la zona en épocas Pre-protohistórica.
De la época del Neolítico se encuentra un impresionante menhir de dos metros de alto de granito. Del periodo Calcolítico aparece pequeños poblados amurallados en terrenos fértiles y ricos en metal de cobre, con hallazgos de azada y hachas.
De la época del Bronce Final, con influencias tartésicas, se encuentra la Estela de Guerrero realizada en granito. Representa un escudo central formado por tres círculos concéntricos, con escotadura en forma de “V”. En su parte superior se encuentra representada una espada con fíbula y una representación del carro, representado de forma esquemática en dos líneas en forma de “V” invertida que remata en dos ruedas; este es uno de los elementos que empiezan a aparecer como elementos venidos de fuera, como es el carro, llegado desde el Mediterráneo a lo largo de los siglos VIII y VII a. C.
Podemos ver mazos de mineros, que son muy representativos en esta zona, los filones de plomo argentífero es el recurso más determinante a la hora de explicar la génesis y evolución del asentamiento antiguo en esta franja. La explotación de los filones se hizo de manera intensiva en la etapa romana, abundan las evidencias de trabajos a cielo abierto, en trincheras y pozos poco profundos, pero también han aparecido restos romanos en galerías de minas a 150 m de profundidad. Todas estas minas se concentran por la zona de Castuera y Magacela.
También se encuentra un “Ara votiva romana”, una especie de altar para las ofrendas relacionadas con el culto doméstico, que los romanos practicaban tanto a sus difuntos cómo a los dioses y al territorio, pidiendo buenas cosechas. Todos estos hallazgos atestiguan la presencia de “villae” hispanorromanas rústicas repartidas por el territorio, que tenían una finalidad agrícola y ganadera; también solían contar estas villae de talleres dedicados a la cerámica, vidrio, metales..   Tenemos que decir que a partir del s. I d. C. la Lusitania sufrió un gran desarrollo económico que revirtió en una proliferación de villae.
En general, podemos decir que la comarca de La Serena ocupa un lugar destacado dentro de la arqueología nacional. Rica en yacimientos, y como vemos se pueden documentar hallazgos desde época Neolítica pasando por la edad de los Metales que nos llevan hasta época medieval. Destacan, sobre todo, los yacimientos tartésicos y la ocupación romana que presentan algunos edificios y monumentos de gran importancia.

OBSERVACIÓN: Es recomendable pasar primero por el Centro de Interpretación en Quintana y luego ir a visitar el yacimiento que se encuentra a sólo 5km, está siempre abierto, y se encuentra en muy buen estado, debido a que los lugareños lo cuidan. Aquí, vemos una muestra de civismo hacia el Patrimonio Arqueológico, no necesita, hasta la fecha, que nadie lo vigile para salvaguardarlo de posibles actos vandálicos y suciedad.

Molino romano
Molino barquiforme
Estela del Guerrero
Mazos de mineros de La Serena
Ara votiva


Maqueta del yacimiento de Hijovejo
Material del yacimiento de Hijovejo
Material del yacimiento de Hijovejo

miércoles, 4 de mayo de 2016

HIJOVEJO (Quintana de la Serena-Extremadura)

En pleno corazón de la comarca de la Serena (Badajoz), se encuentran emplazados dos de los yacimientos más emblemáticos de ésta zona, uno es Cancho Roano (que hablaré en otro post) y el otro es Hijovejo. La importancia que se le confiere a La Serena, desde la Pre-Protohistoria, es su situación estratégica de todo el suroeste peninsular; la podemos definir como una zona de contacto cultural desde el Bronce Final, como así nos lo atestiguan los elementos expuestos en el Centro de Interpretación de Quintana de la Serena (Badajoz), que también hablaré de él en otra entrada. Se correspondería con la Beturia Túrdula, zona con un alto potencial económico muy asequible y se configura como una zona fronteriza entre los celtas del norte y los turdetanos del sur.
A nivel general, conviene recordar, que los intereses romanos en nuestra Península, no sólo provenían de un control hegemónico del Mediterráneo Occidental, sino también, de las riquezas que Hispania tenía y en Roma escaseaban.
Para situarnos en el entorno de Quintana de la Serena tenemos que decir que desde el punto de vista geomorfológico es una zona muy rica en granito, típico del periodo Paleozoico, así como, de pizarra precámbrica. Estas formaciones se pueden ver por todos los alrededores de la zona, debido a los efectos de la erosión.
En el yacimiento de Hijovejo se han realizado dos intervenciones arqueológicas, la primera fue ejecutada por D. Diego Antonio Romero que llevo a cabo una pequeña intervención, que le sirvió para determinar que allí no había nada debido a los escasos hallazgos que encontró.
Ya en 1985, D. Pablo Ortiz Romero realiza la Carta Arqueológica de la zona de La Serena. Tras esta carta, se determinó su excavación y se llevaron a cabo 5 campañas que dieron como resultado un recinto fortificado romano de formación militar, que se situaría con las campañas bélicas de la etapa republicana, es decir, entre Quinto Cecilio Metello y el independentista  Quinto Sertorio. Esto se puede testimoniar debido a los grabados encontrados en una de las esquinas del bastión en su parte norte, donde aparece un relieve con tres escudos, donde dos son de origen ibero-turdetano y otro más grande, romano.
El edificio está levantado sobre unos grandes bolos de granito, para aprovechar el terreno y además darle mayor consistencia a las instalaciones. El tipo de construcción empleada es a base de bloques ciclópeos de granito y relleno de tierra y ripios.
Según su estudio, se ha podido determinar que Hijovejo tuvo varias funciones a lo largo de la Historia. Sus inicios (s. I a. C) fueron de fortaleza militar bajo la dirección de Roma, donde se construye una planta cuadrada irregular, con un patio delantero, la torre propiamente dicha y un pequeño espacio de hábitat exterior adosado a la fachada norte. El recinto interior era un espacio muy reducido que se encontraba parcialmente cubierto por un techo de ramajes y troncos. En el centro se encontraba un hueco y junto a él encontramos los restos de una escalera, de piedra, que posiblemente conduciría al camino de ronda por las murallas.
 Tras sufrir el recinto un gran incendio, se procedió a la construcción de una escalera de trece peldaños encajada, entre los grandes bloques de rocas, que hacían posible el descenso hacia un manantial de agua. Las abundantes lucernas encontradas en el fondo revelan que eran imprescindibles para bajar y acceder a la fuente. Esta agua de la fuente le aseguraría el abastecimiento de las tropas de vigilancia y aumentaban sus posibilidades defensivas. Durante esta fase militar, estaría ocupada por un pequeño destacamento militar que realizarían las labores de defensa y control del territorio. De esta fecha se documentan actividades de almacenamiento y molienda de elementos.
Si hacemos un repaso general, por la zona de La Serena durante este periodo protohistórico, se construyeron una serie de recintos ciclópeos correspondiente al poblamiento romano de la época republicana. Se erigen una serie de torres cuadrangulares de pequeñas dimensiones que se localizan en la cima de pequeñas colinas próximas a zonas de paso, vías de comunicación y cauces fluviales. Se utilizan las mismas técnicas constructivas a base de piedras de grandes dimensiones, de granito o cuarcita apenas trabajadas, que se colocan en seco calzadas con ripios. Los muros se construyen a partir de dos hileras con un relleno intermedio. La distribución de estos recintos fortificados, por toda la Serena, dan la clave de su origen y finalidad. Tenían una función estratégica para el control de la zona central del territorio, de gran interés por su riqueza minera (no olvidemos que Castuera era rica en minas de plomo y plata) y por ser un espacio decisivo por el que se accede al valle del Guadiana, tanto desde la Meseta como desde la Bética. Hijovejo estaría dedicado a mantener el control de La Serena, donde el plomo argentífero era un recurso de primer orden, aunque en la torre no se intervenía el proceso de extracción, almacenaje y distribución del mineral. Este núcleo de torres debía de mantener una relación de dependencia con otro asentamiento de rango superior, como podía ser el oppidum de Magacela.












miércoles, 20 de abril de 2016

MARY ANNING: Un pilar fundamental de la Paleontología.



La vida de Mary Anning la podemos definir cómo cautivadora, pero a la vez desgarradora, por la cantidad de injusticias que tuvo que soportar de la comunidad científica de su época; basadas principalmente en dos estigmas: uno era el de ser mujer y otro pertenecer a una clase social baja o trabajadora.
Nació en el año 1799, en el seno de una familia muy humilde, su padre se dedicaba a la ebanistería y sus ratos libres los dedicaba a buscar fósiles para venderlos en el sur de Inglaterra a los turistas. Con 11 años se quedó huérfana de padre y decidió que se dedicaría a buscar fósiles como medio de subsistencia, junto a su hermano Joseph.
Para comprender las vicisitudes por las que paso esta mujer, tenemos que trasladarnos a la situación social del momento, en que murió su padre. En Gran Bretaña imperaba la teoría creacionista, es decir, la religión era la que marcaba las directrices de la vida. La Biblia era el único texto que se utilizaba para interpretar cualquier acontecimiento que surgiese en el entorno. Pero ya se iban alzando voces en favor a una teoría evolutiva, presentada por Lamarck. También surgen los planteamientos de R. Owen sobre la presencia de dinosaurios en la tierra. Hay que decir que, los dinosaurios estuvieron presentes en la tierra durante más de 150 millones de años y los podemos agrupar en diferentes categorías, tamaños, etc, es decir, su diversidad era formidable, pero hasta el siglo XIX no se había encontrado restos de fósiles de estos animales.
La presencia de estos restos fósiles se la debemos a la búsqueda incansable de Anning, que vino a dilucidar las hipótesis planteadas por algunos científicos. También hay que destacar los trabajos llevados a cabo por el anatomista Gorges Cuvier, que fue el primero en fijar el término “extinto”.
Mary Anning vivía en Lyme Regis (sur de Gran Bretaña) ajena a todos estos acontecimientos que iban surgiendo en el mundo de la ciencia, ella sólo deseaba buscar fósiles, en su zona era conocida como “la buscadora de fósiles”. Solía salir después de los días de lluvia y cuando la pleamar bajaba para adentrase en los acantilados, que debido a los golpes de las olas contra las rocas jurásicas, estos fósiles se desprendían y caían. En un principio, Annig sólo encontraba animales pequeños y piezas sueltas, hasta 1820, que se encontró su primer esqueleto de Plesiosaurio; también encontró el primer esqueleto completo de Ictiosaurio, hasta entonces desconocido, y Dapedium politum, un pez que vivió durante el Triásico y Jurásico.  Annig sólo gozaba de una preparación de educación básica que le sirvió para poderse comunicar con los estudiosos de la Geología de la época, como eran G. Cuvier, William Buckland y Herry de la Beche.
Todo lo que Mary Annig aprendió fue de forma autodidacta, sus inquietudes y falta de medios le impulsaba día a día a superarse, así, consiguió aprender francés para poder leer los artículos de Cuvier o bien hacía disecciones con animales, para poder conocer su anatomía, y poco a poco se convirtió en una excelente anatomista e ilustradora de los fósiles que encontraba, fue conocida en todo el mundo.
Sus descubrimientos llegaban a todas partes, el coleccionista de fósiles, Thomas Bierch, viajó hasta Regis para visitarla y ver sus hallazgos; y descubrió la precaria situación económica en que vivían, les quiso ayudar organizando una subasta de fósiles, para la comunidad de coleccionistas, que imperaba en la época. Así, Anning pudo abrir una tienda y vender sus fósiles.
Con el correr del tiempo Anning fue ganándose el respeto de la comunidad científica y llegó a tener un conocimiento más avanzado que muchos de ellos, pero sin embargo, nunca le otorgaron su nombre a ninguno de los fósiles que ella encontró, a pesar de que la mayoría de ellos, se encuentran en museos y colecciones privadas.
En vida, nunca recibió nada de la Sociedad Geológica de Londres a pesar de su gran contribución al conocimiento de la ciencia.
Cuando murió su madre, tuvo que vivir sola y enfermó muy joven de cáncer de mama y debido a la cantidad de fármacos que tomaba, le atribuyeron que era alcohólica. Murió con sólo 47 años.
Al morir, científicos y coleccionistas borraron su nombre de los libros que avalaban que era la autora de tales hallazgos y se acreditaron su autoría.
Anning nunca entendió este comportamiento tan fatuo de sus compañeros. Aunque siempre fue consciente de que fue utilizada y esgrimida por la comunidad científica.

Destacar de Mary Annig, que sus descubrimientos fueron esenciales para la reconstrucción de la Historia de los seres vivos y fue una de las fundadoras de la ciencia geológica y de la especialidad moderna, que hoy conocemos como Paleontología. Su aportación al conocimiento de esta disciplina científica fue excepcional; y sirvió de cimiento para lo que posteriormente sería la teoría de  la extinción de las especies y sobre todo para la teoría de la evolución por selección natural.