lunes, 4 de diciembre de 2017

La caza del ciervo en la Prehistoria (I)

La caza fue, quizás, una de las primeras actividades que realizaron  los grupos humanos. Para comprender este trabajo,  en la Prehistoria, y su evolución en un medio natural, hay que tener en cuenta una serie de factores y hechos, el más importante es que la fauna de una determinada zona cambia en el transcurso del tiempo. Como resultado de las oscilaciones climáticas,  surgen nuevas especies y a su vez se extinguen otras. El ciervo es una especie muy conocida, sus machos presentan una cuerna típica y característica: amplia, ramificada y caediza. A diferencia de ellos, la cierva no presenta cuernas.
Esta especie está presente durante la biozona Mp 19, debido a las fluctuaciones climáticas producidas durante esta etapa. La fauna de gran tamaño sufrirá una serie de cambios morfológicos y métricos, como es el caso del ciervo, dentro de este periodo nos encontramos con el Megaloceros, que es un mamífero que pertenece a la familia de los cérvidos; su característica es que era de gran tamaño, pero sobre todo destacaba por el gran tamaño de sus cuernas. Se trata de un género de cérvido extinguido, que se desarrolla durante el Plioceno al Pleistoceno y se extinguió aproximadamente hace unos 5.000 años.
Los Megaloceros cohabitaron con los primeros homínidos y fueron presas de sus cacerías. En la Península Ibérica, en el año 2015, se han encontrado restos en Cueva Victoria (Cartagena-Murcia), en concreto se trata de fósiles de dientes, astas y huesos de las extremidades. Estos restos han sido estudiados por el paleontólogo Jan van der Made, que lo ha denominado Megaceros Novocartaginiensis n.sp. y se cree que habitaron en la península hace 780.000 años, durante el Pleistoceno.
En el año 2005, en el yacimiento paleolítico de Preresa (Getafe-Madrid), apareció un conjunto de restos óseos que pertenecía a un tipo de cérvido, que Jan van der Made atribuyó a Haploidoceros mediterraneus, y apareció en conexión anatómica completa. Tiene un tamaño menor a los Megaloceros, se encuentra entre el ciervo rojo y el gamo. Su tamaño es bastante factible para ser cazado por los neandertales. En la Península Ibérica se ha encontrado, como ya he comentado, en Preresa, en niveles de 84.000 años y en la Cova del Rinoceront (Castelldefels-Barcelona), en niveles de hace 90.000 años y también hay registros en el sur de Francia.
Estos restos de Haploidoceros aparecieron junto a otros conjuntos óseos de cabra montesa, corzo, mamut, zorro…etc; donde los grupos de cazadores-recolectores del Paleolítico Inferior y Medio establecieron sus campamentos, en las riberas de los ríos de los valles del Jarama y Manzanares, donde llevaban a cabo diversas actividades, entre ellas la caza de animales para su abastecimiento de carne.
También estaban presente en el yacimiento de Jou Puerta (Asturias), donde el paleontólogo Diego Álvarez ha podido recuperar un ejemplar de megaloceros, en concreto fragmentos de astas, y donde se ha determinado que la distancia entre ambos extremos del asta había una distancia de tres metros y medio y cada asta media un metro ochenta desde la base hasta su extremo.
Durante la biozona Mp 19 se produce la renovación de los Megaceros de grandes cornamentas, que dará paso al Cervus elaphus, durante el Paleolítico Medio. Y durante la biozona Mp 20 se produce un restablecimiento de la fauna mediterránea llevada a cabo por la biocenosis de determinadas especies, como el Equus caballus, Mammuthus primigenius y el Cervus elaphus; por un cambio regenerativo de la vegetación arbórea, producido por un gran cambio climático. Algunas plantas desaparecen y  aparece una renovación de algunas de ellas, que venían con poco contenido en minerales. Estos minerales son necesarios para la dieta de los cérvidos, tanto para sus huesos como para sus astas, luego un déficit en la aportación de estos minerales significa la presencia de animales débiles, que llevaría a su próxima extinción. Se pasa, así, a un registro más homogéneo de especies mediterráneas como los équidos, bóvidos, cérvidos y cápridos que perdurarán hasta la llegada del Holoceno.
El Cervus elaphus de la península, pertenece a una de las cuarenta especies de la familia de los cérvidos que hoy existen en el mundo. De todas estas especies de cérvidos, hay tres especies que han sobrevivido a lo largo de todo el Holoceno, como son: el ciervo (Cervus elaphus), el corzo (Capreolus capreolus), y el gamo (Dama dama). La familia de los cérvidos agrupa un total de 17 géneros, a su vez, el Cervus elaphus es una de las 9 especies de su género. El orden corresponde a Artiodactyla y  suborden Rumiantes. Como artiodáctilo tiene las extremidades rematadas en un número par de pezuñas, como rumiante posee un estómago dividido en cuatro partes y cómo cérvido tiene cuerna ósea, maciza y caediza que se renueva cada año.
En la Península Ibérica habitan dos especies, que se pueden considerar autóctonas, como son el Cervus elaphus hispánicus y el Cervus elaphus boliva, más robusto y de cuernas más ramificadas, encontrándose estas en las sierras del sur, como sierra Morena y Extremadura.
Recientes trabajos de investigación entre las Universidades de Córdoba y de Navarra, basada en los análisis de ADN, han observado diferencias genéticas entre los ciervos que pueblan los montes  españoles con los de otras partes de Europa, y han ratificado la existencia de dos linajes diferentes dentro de la subespecie ibérica. Se ha determinado que estas dos poblaciones locales se diferenciaron durante la última era glacial, por lo que tienen una antigüedad de al menos 12.000 años. A partir de este estudio los investigadores han podido identificar no sólo estos dos grupos locales diferenciados, sino establecer qué zonas ocupan y desde cuándo.  Así tenemos que estos ciervos pueblan la Península Ibérica desde la última glaciación. El sur de Europa, se convirtió en un refugio para este mamífero, por eso al establecerse en una zona mucho más cálida que la centroeuropea, esta especie reduce su talla, no quiere decir que sea antinatural, sino que es sabido que una misma especie reduce tanto más su talla cuanto más cálidas sean las condiciones de su hábitat….
En el próximo post hablaré de los aspectos generales cinéticos, dinámica poblacional, etiología y biodiversidad del ciervo para llegar a entender su caza…


Referencias:

- Made, J.van der., 2014: “The latest Early pleistocene giant deer megaloceros novocartaginiensis n.sp. And the fallow deer Dama cf. vallonnetensis from Cueva Victoria (Murcia,Spain)2. Mastia, 2012-2014.
- Carranza, J; Salinas, M; Andrés, D; y Pérez-González, J.,2014: “Iberian red deer: paraphyletic nature and mtDNA but nuclear markers support its genetic identity”. Ecology and Evolution.

- Cáceres Sánchez, I., 2003: La transición de las sociedades cazadores-recolectoras a pastoras-agricultoras en el mediodía peninsular a través de los restos óseos. Modos de vida y de trabajo de las sociedades cazadoras y productoras. BAR. International. Series 1194. Oxford.Londres.



Ilustración del Megaloceros o ciervo gigante de Diego Álvarez


Asta holotipo de Megaloceros Novocartaginiensis sp. vista por las dos caras.
Ilustración de Mauricio Anton de Megaloceros.



Esqueleto de Hoploidoceros mediterraneus  descubierto en Getafe (Madrid). Foto: S.González.



miércoles, 1 de noviembre de 2017

LOS CELTAS DE LA BETURIA. EL YACIMIENTO DE CAPOTE

Cuando hablamos de los celtas siempre lo asociamos a los castros que se asentaron en la zona de Galicia, Cantabria,  Asturias y parte de Portugal. Sin embargo, en la zona de la Beturia (en el suroeste peninsular), en el año 1985, fue descubierto un castro Celta, que se ha consolidado como uno de los referentes arqueológicos más acentuados de la Beturia Céltica.
Según las fuentes clásicas, la Beturia era el término con que se conocía al territorio limitado por los ríos Guadiana, Tinto y Guadalquivir. Este término era un concepto más territorial que geográfico, que se utilizaba para referirse a la zona montañosa en torno al Guadiana.
En el s. IV a.C los celtas que habitaban en la zona del Duero medio, se desplazaron hacía estas tierras atraídos por su riqueza minera y ganadera; y se fueron asentando por toda la Beturia y el Alentejo portugués. Se inicia así un proceso de colonización de estos territorios. Se asentaron en castros (poblados fortificados), que se caracterizan por situarse en lugares con un amplio control visual de la zona.
El Castrejón de Capote, es un yacimiento de unas características excepcionales, se encuentra emplazado en la parte sudoccidental de Extremadura, en el término municipal de Higuera la Real (Badajoz), que está bañada por el río Sillo, en su recorrido hacia el Guadiana.
Según la geomorfología del castro, emplazado en un cerro alargado y plano,  delimitado por la confluencia de los ríos Sillo y Álamo, le confiere una forma de espigón que le dota de pronunciadas pendientes por tres de sus cuatro flancos, lo que le convierte en un lugar de difícil acceso, excepto por su extremo oriental. Estas características especiales le determinan como “castro de ribero”. Todas estas características geológicas y geomorfológicas del  terreno, rico en agua y con una extensa biomasa vegetal, así como, una abundancia de cuarcitas y pizarras, fueron las bases para que este castro se situase en este lugar.
Su historia se remonta al año 1984, cuando se encontró en el lugar una losa de gran tamaño, que presenta grabados característicos de las denominadas estelas del suroeste (s. IX a. C). Dada la importancia del hallazgo se iniciaron las respectivas prospecciones y posteriormente las excavaciones; desarrollándose una primera fase entre los años 1984-1990 y la segunda en 1994-1996, ambas fueron dirigidas por el Prof. Luis Berrocal-Rangel.
Las intervenciones arqueológicas, en un principio, fueron enfocadas hacía el conocimiento del tejido urbanístico del poblado, de sus defensas y de los límites de la ocupación. Sus estructuras se encontraron todas cubiertas de sedimento, de ahí, que se haya podido documentar tan bien. Se ha logrado autenticar que se trataba de un poblado totalmente amurallado, con una puerta principal resguardada por torres y bastiones, que alcanzan los 9 m de altura. Su urbanismo se articula en torno a una calle central que atraviesa el poblado de Este a Oeste, y a la que desemboca el resto de callejones transversales, que separan las distintas  viviendas y facilita el desagüe de las calles, por tratarse de una zona bastante lluviosa.
Las casas se distribuían en dos estancias, una de acceso y otra dedicada a ser el almacén de los alimentos. En la primera habitación se sitúa el hogar o cocina, en el centro, junto a un banco corrido, y suele haber un molino giratorio. En la segunda habitación se depositaban las grandes vasijas y las herramientas del campo, sobre un suelo pavimentado.
En el centro del poblado se sitúa un pequeño Santuario que fue destruido, y posteriormente sepultado, después de haber celebrado en él una de sus ceremonias rituales. Por el registro arqueológico, se determina que, posiblemente, participaron unas trescientas personas. Estos participantes ingirieron unos 23 animales: 6 bóvidos, 2 ciervos, 2 équidos, 5 suidos y 5 ovicaprino. Estos animales fueron sacrificados sobre la mesa-altar de piedra, y su carne fue ingerida en un banquete ritual acompañada de bebidas alcohólicas. Se trata de una ceremonia colectiva encaminada a incrementar la cohesión social de estas comunidades campesinas. Parece ser que este ritual se celebró con la idea de abandonar el lugar, sus ofrendas y utensilios sagrados fueron enterrados bajo una capa de piedras y un muro.
Gracias a la buena conservación del yacimiento, se ha documentado una segunda ocupación, a la que corresponde la mayoría de las murallas y de las casas que se conservan. Los restos de un incendio generalizado pueden relacionarse con las guerras contra Viriato, quien ocuparía el poblado entre los años 150 y 139 a.C.
Tras la derrota del caudillo Lusitano, los habitantes de Capote lograron la estabilidad necesaria para un evidente progreso económico. En esta etapa, Capote recupero todo su auge económico y tecnológico, pero siempre bajo la supervisión de la curia romana, que conquistó la Beturia en el año 138 a. C.
Nada se sabe del abandono definitivo del poblado, según los registros, sus habitantes abandonaron el lugar, tras una salida rápida; según la estratigrafía del yacimiento se ha podido datar que se produjo en el año 76 a. C, que coinciden con la guerra civil contra Sertorio. Tras la victoria de Roma, la Beturia quedó integrada en la nueva provincia de la Bética.
Con la puesta en valor de este yacimiento, así como, con los trabajos científicos que ha generado, se ha ampliado el conocimiento de los célticos en el suroeste peninsular que era prácticamente inexistente.  Extremadura, ha apostado por la revalorización de esta zona arqueológica, y ahora le corresponde a la población, en general, apoyar y conservar este hermoso Patrimonio que nos han legado nuestros antepasados. No sólo, nos encontramos ante un yacimiento de unas características excepcionales, como así lo ha demostrado su registro, sino también, se trata de una zona con un enorme valor Histórico, Arqueológico y Etnográfico que se debe conservar y mantener, y sobre todo, seguir apostando por este proyecto con nuevos trabajos de excavaciones e investigación, para aunar en el conocimiento de un poblado como es el de Capote.

El Centro de Interpretación:

Una de las actuaciones que se llevaron a cabo en el yacimiento para la adecuación de las visitas, realizadas por la Consejería de Cultura de la Junta de Extremadura, ha sido la realización de un Centro de Interpretación. En él, podemos encontrar una serie de paneles explicativos de todo el proceso histórico de este asentamiento, así como reproducciones de objetos hallados en las excavaciones, una maqueta de cómo sería el castro y un audiovisual con tecnología digital en 3D, donde te reconstruye la historia del yacimiento.
El centro está dirigido por la historiadora Victoria, que una vez visionado el vídeo, te hace una excelente aclaración de todo el recorrido del yacimiento, explicándote todo tipo de dudas al respecto. Sin duda, un magnífico enclave para visitar, donde puedes disfrutar de un rico patrimonio, de su rica gastronomía, y de una variedad de flora y fauna.     

Referencias:

- El altar prerromano de Capote. Luis Berrocal Rangel.

- Capote. La Ruta Céltica. Luis Berrocal Rangel.

-La Beturia: definición, límites, etnias y organización territorial. Susana Pérez. Brigham Young University. Utah.




Puente sobre el río Álamo

Puerta principal.
Lienzo de Torre defensiva para mejorar la protección del flanco sureste.



Taller metalúrgico 




Calle central es la calle mas importante del poblado.

Viviendas

Santuario: está flanqueado por dos casas y levantado por un podio

Centro de Interpretación.



Lámina de oro con forma de hoja de laurel, hallada en el depósito.

Ajuar cerámico recuperado en el Santuario (Foto: L. Berrocal)





miércoles, 18 de octubre de 2017

INTERCAMBIO DE OBJETO DE HUESO ENTRE COMUNIDADES DEL MESOLITICO

En el año 2013 se llevó a cabo una excavación, en un estanque de peces, en la aldea de Golebiewo, en Polonia Central. En el registro se encontró un objeto que fue identificado como un “bastón de mando perforado” realizado sobre asta de reno (Rangifer tarandus). Debido a lo significativo del hallazgo, en aquel lugar, se procedió en 2015 a una intervención en extensión, pero no se obtuvieron nuevos hallazgos de instrumentos del paleolítico.
El bastón mide 30 centímetros de largo y 2-3 cm de diámetro. A  lo largo de su superficie está grabada una serie de motivos triangulares  y presenta un gran agujero en uno de los extremos.
Según los diferentes análisis, tanto de carbono-14, como de ADN, para determinar la antigüedad y la especie animal, así como de carbono, nitrógeno y análisis de isótopos de oxigeno para estimar el lugar geográfico de origen del animal,  han determinado que se trata de un asta de reno y tiene una antigüedad de 10.000 años, por lo que pertenece al periodo mesolítico inicial de la zona.
El hecho de que fuese un objeto aislado en el registro, y sobre todo fabricado en asta de reno, fue lo que puso en alerta a los investigadores, ya que, los renos en esa época se extendían solamente por el norte de Escandinavia y el noroeste de Rusia.
Para los autores del hallazgo, el bastón perforado es un objeto que representa el arte de los cazadores-recolectores del Holoceno inicial. Y entre las diferentes hipótesis que barajan es que pueden tener diferentes funciones, entre las que se encuentran: la de ser un obsequio que realiza una población a otra; de ritual, o pueden ser arpones, azadones o bien herramientas utilizadas para la fijación de cuerdas a las chozas.
Creo que lo más significativo del hallazgo es la distancia que separa la zona donde fue creada, posiblemente en el sur de Laponia, y donde fue encontrada: el Centro de Polonia. El objeto fue desplazado unos 1.600 km. Lo que se intuye que posiblemente hubo un intercambio de útiles  entre los grupos de cazadores-recolectores de principio del holoceno.

Referencia:

-Osipowicz, G, et al; 2017: Origin of the ornamented baton percé from the Golebiewo site 47 as a trigger of discussion on long-distance exchange among Early Mesolithic communities of Central Poland and Northern Europe. PLoS ONE 12 (10).




Bastón perforado de Golebiewo 47, (Foto - J. Kuriga)


Bastón perforado de Golebiewo 47, (Dibujo de B. Kawalewska)





miércoles, 4 de octubre de 2017

LA NOCHE EUROPEA DE L@S INVESTIGADOR@S

El viernes día 29 de septiembre ha tenido lugar en Cádiz, "La noche europea de l@s investiga dor@s". Este evento se bien celebrando desde hace 6 años consecutivos, en todas las capitales de Andalucía y de España, y tienen cabida más de 300 investigadores, coordinados por la UCA, donde se han desarrollado más de 60 actividades.
Esta serie de encuentros de divulgación científica fue promovida por la Comisión Europea dentro del proyecto Marie Sklodowska-Curie, del programa Horizon 2020, y que se viene celebrando desde 2005, en más de 250 ciudades de Europa.
El  objetivo, de la noche europea de los investigadores, es acercar la ciencia a la sociedad en general, y especialmente a los más pequeños, participando en diferentes talleres, microencuentros, experimentos, exposiciones…para ello, se ha contado con la instalación de diferentes carpas donde los distintos equipos han expuesto sus trabajos.
Nosotros hemos contado con la carpa bajo el lema  “Somos  arqueólogos”, de la asociación ASPHA (Asociación Profesional del Patrimonio Histórico-Arqueológico de Cádiz), donde los diferentes asociados, coordinados por la presidenta Esperanza Mata Almonte, hemos expuesto nuestros trabajos, se han visionado los trabajos de investigación y las diferentes intervenciones arqueológicas que se han desarrollado en los últimos años, así como, talleres y demostración de la tecnología aplicada a la arqueología; y donde el público ha participado con bastante interés.
Decir que este macroevento está muy bien diseñado y los ciudadanos han tenido la oportunidad de haber participado de todos los programas científicos que se vienen celebrando en Cádiz, participando y disfrutando de la ciencia, con una amplia programación desarrollada a todos los niveles. Evidentemente, con esta programación ha habido una excelente respuesta de participación del público en general.



Hemos contado con un excelente equipo de voluntariado de la UCA.





Zona de microencuentros científicos.



jueves, 7 de septiembre de 2017

LA CUEVA DE CHAUVET- PONT-d´ARC

La cueva de Chauvet, también conocida como cueva de Pont-d´Arc, en el sudeste de Francia, fue descubierta en el año 1994 por tres espeleólogos, entre ellos se encontraba Jean-Marie Chauvet, guarda forestal de la zona de L´Ardèche, su pasión era explorar cuevas, de ahí que la cavidad lleve su nombre.
Desde su descubrimiento ha recibido un trato especial por la excepcionalidad de sus pinturas, hasta la fecha, no registrada en ninguna otra cavidad prehistórica de todo el mundo. La calidad de las pinturas, su temática, así como, la técnica empleada la hacen única en su género.
Al poco tiempo de ser descubierta, pasó a ser propiedad del estado francés, que la declaró Monumento Histórico en 1995, y paso a formar parte del Patrimonio Mundial de la Unesco en 2014. A su interior, sólo ha accedido el equipo multidisciplinar que ha participado en su estudio, encabezado por Jean Clottes.
Desde el principio, el Gobierno francés ha sabido llevar a cabo su conservación y estudio; para darla a conocer al público, en 2015 se construyó una réplica. Es un espacio cultural de 3.500 m², en las proximidades de Vallon-Pont-d´Arc; y cuenta con grandes espacios pedagógicos, con multitud de talleres, salas de exposiciones, etc. 
Se ha realizado una réplica o recreación a escala real donde se ha intentado mantener la proporción de los volúmenes originales de las diferentes galerías; se ha conservado todo el contexto cultural y natural de la cavidad, intentado reproducir al milímetro los diferentes elementos que la identifican, como pueden ser la humedad, temperatura, suelos, restos óseos, hogares, elementos líticos...

-Los animales representados.

Los animales representados en la cueva son bastantes interesantes, por un lado están los asiduos animales de caza, que se representan en la mayoría de cuevas prehistóricas, como son los bóvidos, caballos, megaceros y bisontes; pero también se ha representado un conjunto de animales que son depredadores para los grupos humanos, como leones, panteras, osos, hienas, rinocerontes lanudos y mamut. Animales que apenas han sido representados en el arte rupestre paleolítico. Llama la atención porque la mayoría de estos animales no eran cazados por los grupos humanos, sino todo lo contrario, eran bastantes peligrosos para ellos.
En un principio la cueva sirvió de guarida de los osos y demás animales, era frecuentada tanto por los cuadrúpedos como por los humanos, hasta hace 20.000 años, la entrada sufrió un desprendimiento y fue bloqueada, sin otro contacto con el exterior hasta que ha sido redescubierta en 1994; de ahí, que las pinturas se encuentren en tan buen estado de conservación.
En el suelo de la cavidad, se han encontrado más de 4.000 fragmentos de huesos de oso (Ursus spelaeus) esparcidos. Esta especie, ahora extinta, era más grande que los osos actuales. Podría pesar más de 500 kg y alcanzar los 3 metros de altura. Este animal utilizaba la cueva para hibernar y a veces morían allí, sus esqueletos acumulados, en el curso del tiempo, están diseminados por toda la gruta. Sus huesos raramente han aparecido en conexión anatómica, sino que, han sido desplazados por las escorrentías o por los propios congéneres. Se han encontrado sus huellas en las paredes, algunas de estas marcas son anteriores a los dibujos paleolíticos y otras son posteriores, esto indica que hubo una frecuentación, razonablemente, alterna entre el oso y los humanos en la cavidad.
También se han recuperado huesos de cánidos, hienas, lobo, pantera, ciervo, bisonte, caballos y cabras montés. Las huellas del lobo se encuentran impresas en el suelo de arcilla, esparcidas sobre todo en las primeras salas, que le servían de guarida.
 Además de todos estos restos óseos, en la cavidad se ha encontrado instrumentos de sílex y restos de hogares.

-La ocupación.

La cavidad fue ocupada por los grupos humanos en diferentes horizontes culturales del paleolítico, el Auriñaciense y el Gravetiense. A través de los análisis de radiocarbono se han datado en 30.000-32.000 BP, que corresponde con la cultura Auriñaciense y 24.000 - 27.000 BP, al Gravetiense. La muestra más antigua corresponde a 32.900 (± 490) AP, es decir al Auriñaciense. Este ha sido el periodo más productivo, en cuanto a cantidad de pinturas.
En la ocupación gravetiense, además de las pinturas, se han encontrado las huellas de un pie de un niño, de unos 8 años, petrificadas en el barro. Este parece ser que caminaba con una antorcha con la que se iluminaba y el carbón quedo marcado a lo largo de la pared, por lo que ha podido ser datado. También se ha registrado en esta época restos carbonizados de hogares.

-Estética y técnica empleada.

La técnica artística empleada en toda la cueva es de un valor inestimable. Su trazado es impecable, delicado y armonioso.
Aunque, los animales representados no son los más comunes en el arte paleolítico, tanto la estética como la técnica tampoco son las más frecuentes. La cavidad dispone de dos salas: la sala de color rojo (con pigmentos de óxido de hierro) o sala Brunel, en honor a uno de los descubridores; y la sala de color negro (carbón) o sala Hillaire. También hay una gran representación de grabados.
Los dibujos realizados con pigmentos rojos se encuentran cerca de la entrada, donde se localizan los dibujos con una misma temática y una misma técnica; como ejemplo están los animales que aparecen en una actitud más estática, sin movimiento.
Esta sala impresiona por la cantidad de puntos rojos que tiene, en verdad, se trata de huellas de la palma de la mano derecha que han sido coloreadas con pigmento rojo; se aprecia una diferenciación de tamaños, lo más posible es que fueran realizadas tanto por adolescentes, como por mujeres; y otras de mayor tamaño corresponden a individuos adultos.
Es la primera vez, que se tenga constancia, de que se utiliza esta técnica en el arte parietal, nunca había visto representada la palma de la mano, por eso me ha parecido algo sorprendente y emocionante. 
También se encuentran representadas manos en positivo y en negativo en color ocre, con la técnica del soplado esparcido por el contorno de la mano, así como, representaciones de sexos femeninos y una serie de puntos formando figuras, sin una representación clara.
Los gestos de los animales están sumamente conseguidos, la técnica de sombras y relieves es perfecta. Una vez que vas visionado muchas cuevas con arte parietal, te das cuenta, que los grupos humanos que ocuparon esta cueva eran grandes creadores o renovadores del arte parietal; la técnica utilizada era muy refinada.
Lo podemos ver, por ejemplo, en el panel de los caballos. Es una escena de cuatro cabezas de caballos que se encuentran de frente, pero si nosotros nos movemos un poco podemos apreciar como ellos se mueven, es lo que hoy llamamos tridimensional. También, podemos observar en algunas patas de los animales, como han utilizado la perspectiva para darle la sensación de movimiento.
Otra técnica que utilizan es la del difuminado para crear una percepción volumétrica, y se intenta representar escenas de animales en profundidad, produciendo grandes escenas con un gran naturalismo y movimiento.
A continuación de la sala roja, se encuentra la sala de color negro donde destacan las figuras principalmente por su enorme tamaño y abundancia. En una parte sobresale los grabados de caballos, un mamut y un búho. En el interior de la misma se representa una magnifica composición de caballos, uros en movimiento y rinocerontes. También se entremezcla los caballos con los leones. Sorprende el realismo de las cabezas de los leones.
En la sala del fondo destaca el gran panel de pinturas en negro con una excelente composición de leones, a tamaño natural, y 17 rinocerontes y cabezas de bisontes; sobrecoge sobre todo su gran expresividad y naturalismo.
Aprovechando la forma de una de las estalactitas se representa una “Venus” vista de frente. La figura se limita al triángulo del pubis y parte de las piernas. Su voluptuosidad es típica de la Venus escultórica del periodo Auriñaciense o Gravetiense.
Los grupos humanos que se adentraron en esta cavidad eran grandes conocedores y observadores del comportamiento animal del momento, como cazaban o como actuaban entre ellos. Así lo han reflejado en las diferentes escenas. Muchas de estas especies aparecen agrupadas formando manadas, en actitud de carreras e incluso como los felinos están en el momento de iniciar la carrera tras su presa; o bien los rinocerontes que atacan en actitud de embestida.
Visitar esta cueva creo que es de obligado cumplimiento, para indagar en el conocimiento del arte paleolítico donde el realismo de sus pinturas, te trasladan al mundo ancestral.

Referencias:

Baffier, D., 2012: "Chauvet: La réalité augmentée", in Copie, modes d´emploi, Régis Debray dir., Medium nº 32-33. Association Medium / Fondation des Treilles éd.

Baffier,d.,2015: La grotte ornée. Chauvet - Pont - d´Arc. Editions Ouest-France.

Réplica de la cueva en hormigón.

Centro de Interpretación de la cueva.



Panel de palmas de manos, en pigmentos rojos.


Gran bisonte superpuesto a numerosas marcas de garras de osos.

Escena de combate entre dos rinocerontes, datadas respectivamente en 30940 + 610 BP y 32410 + 720 BP.

Cabezas de felinos superpuestas en una búsqueda de la representación de la perspectiva.
Grupo de rinocerontes.



Bisonte con la cabeza de frente y rinoceronte con trazos rojos.

Oso dibujado en ocre. El relieve de la pared ha sido utilizado para hacer los volúmenes del hombre y de la panza.

Bisonte huyendo de un grupo de felinos.


Grabado realizado con el dedo de una representación de un búho.

Acumulación de restos óseos