lunes, 17 de octubre de 2011


La zooarqueología es una de las ciencias auxiliares de la arqueología, encargada del estudio de los restos óseos de animales recuperados en yacimientos arqueológicos. Cada vez más, vamos vinculando la zooarqueología con la prehistoria, ya que esta se vale de nuevos avances tecnológicos y de métodos de estudio para inferir los modos de vida y de trabajo de las sociedades cazadoras-recolectoras.
Al hilo de mi participación en los diferentes proyectos de investigación y en las excavaciones realizadas, he centrado mi trabajo de investigación en el estudio zooarqueológico de las especies animales constatadas en los registros arqueológicos disponibles en el sur de la Península Ibérica, sin perder de vista los procesos históricos.
Creo que es necesario realizar una puesta al día del registro  actual del que disponemos en el sur de la Península, para ordenar una serie de hipótesis vinculadas con la realidad natural, ya que la zona presenta características naturales como el clima, el suelo y la diversidad orográfica, que podemos considerar propias. 
Sin embargo, dicha zona muestra una gran variabilidad de factores, como los topográficos, cronológicos, climáticos, ecológicos, faunísticos y culturales, que nos marcan rupturas diacrónicas y sincrónicas en el proceso histórico.
Los procesos tafonómicos en mi investigación se configuran como la profundización y extensión del estudio de las evidencias humanas, ya sea producidas por agentes biológicos no humanos, como carnívoros y roedores, o bien por agentes físico-químicos, así como la acumulación y evolución en el tiempo de las acumulaciones faunísticas.
En general, uno de los objetivos de trabajo es centrarse en las estrategias económicas que llevaron a cabo las sociedades de cazadores-recolectores, como, por ejemplo, cómo obtuvieron los recursos cárnicos (mediante la caza, el carroñeo…); y cómo usaron los útiles y productos obtenidos de dichos animales (pieles, industria ósea, grasa…).
Estas actividades, realizadas entre sí y unidas a los modos de producción, nos darán a conocer cómo se organizan estas sociedades prehistóricas; es decir, qué estrategias han seguido en la producción del instrumental lítico, cómo se planifican la obtención de dichos recursos y qué medio les iba proporcionando.
Poco a poco, debido a las nuevas corrientes de estudio, a las nuevas metodologías arqueológicas y a la incorporación de otras disciplinas, la prehistoria nos permite una nueva secuencia cultural, planteando nuevas hipótesis de trabajo, en las que se van esclareciendo los modos de vida y de trabajo de las comunidades que habitaron el sur peninsular. 

martes, 4 de octubre de 2011

Isabel Cáceres Sánchez me licencié en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Cádiz, en la especialidad de Geografía e Historia, en 1990. Posteriormente, pasé a realizar mis estudios de doctorado en el programa de “Mundo Antiguo y Medieval”, complementándolos con prácticas y cursos en el Departamento de Ciencias Geológicas y Paleontológicas de la Universidad de Ferrara (Italia), en el Museo de Ciencias Naturales de Madrid y en el CSIC de Granada.
Mi memoria de licenciatura versa sobre “Estudio tafonómico y paleoeconómico del yacimiento cueva de Higueral de Valleja (Arcos de la Frontera, Cádiz)” y  culminé mi formación con la defensa de mi tesis doctoral, en 2003, titulada “La transición de los cazadores-recolectores a pastores-agricultores en el mediodía peninsular a través de los restos óseos”.
Compagino mi labor docente con la investigación, y he participado en campañas de experimentación de fracturación de huesos frescos en el “Proyecto Coltano” 1997 (Italia), así como, en diferentes proyectos de investigación destacando:

-Proyecto de Prospecciones Arqueológicas Superficiales en la Cuenca del Río Guadalete (Cádiz).
-Análisis Geocronológicos y Sedimentológicos.
-Estudio de materiales arqueológicos procedentes de la necrópolis de la edad del Bronce de las Aguilillas (Ardales, Campillo, Málaga).
-Estudio de las formaciones económicas y sociales prehistóricas de la Banda Atlántica de Cádiz.
-Caracterización mineralógica y petrológica de las áreas fuente de las materias primas y de la tecnología de uso en las industrias líticas de las comunidades prehistóricas de la banda atlántica de Cádiz. PB 96-1520. DGES”.
-Estudio arqueológico y sociohistórico del territorio de la Kura de Siduna.
-Las bandas de cazadores-recolectores del Campo de Gibraltar.

He participado en excavaciones, siendo las más representativas: Dolmen de Alberite (Villamartín, Cádiz),  EL Retamar (Puerto Real, Cádiz), L’Abric  Romaní y el poblament prehistóric als Cingles del Capelló (Barcelona), La Mesa (Chiclana de la Frontera, Cádiz), El Embarcadero del río Palmones (Algeciras, Cádiz), El abrigo y cueva de Benzú (Ceuta), Los Huertos de San Benito (Porcuna, Jaén).
En el estudio de materiales, de registros del Pleistoceno y Holoceno, de los yacimientos Alberite, (Villamartín, Cádiz), Necrópolis del cerro de las Aguilillas (Ardales, Cádiz), Colección Bonsor (Sevilla), Excavaciones en el Museo de Gibraltar, Higueral de Valleja (Arcos de la Frontera, Cádiz), Higueral de Motillas (Cortes, Cádiz), El Retamar (Puerto Real), El abrigo del tajo de doña Ana I (Málaga), Miraflores (Sevilla), Baelo Claudia (Tarifa, Cádiz), Factoría de San Nicolás (Algeciras, Cádiz), Castillo de Trebujena (Cádiz), Villa Medieval de Zahara de la Sierra (Cádiz) y Casa Rosario (El Puerto de Sta María, Cádiz).
Mi trayectoria como investigadora en el campo de la zooarqueología me ha permitido publicar diversos libros y más de medio centenar de artículos en revistas especializadas, así como actas de congresos y reuniones.
Mi línea de investigación está centrada en el análisis arqueozoológico de los registros de fauna, tanto del Pleistoceno como del Holoceno; el estudio tafonómico de macrovertebrados del Pleistoceno y del Holoceno; y el análisis paleoecológico mediante la elaboración de biocenogramas, así como  en el estudio socioeconómico de los grupos de cazadores-recolectores y de las sociedades productoras.