La zooarqueología es una de las ciencias auxiliares de la arqueología, encargada del estudio de los restos óseos de animales recuperados en yacimientos arqueológicos. Cada vez más, vamos vinculando la zooarqueología con la prehistoria, ya que esta se vale de nuevos avances tecnológicos y de métodos de estudio para inferir los modos de vida y de trabajo de las sociedades cazadoras-recolectoras.
Al hilo de mi participación en los diferentes proyectos de investigación y en las excavaciones realizadas, he centrado mi trabajo de investigación en el estudio zooarqueológico de las especies animales constatadas en los registros arqueológicos disponibles en el sur de la Península Ibérica, sin perder de vista los procesos históricos.
Creo que es necesario realizar una puesta al día del registro actual del que disponemos en el sur de la Península, para ordenar una serie de hipótesis vinculadas con la realidad natural, ya que la zona presenta características naturales como el clima, el suelo y la diversidad orográfica, que podemos considerar propias.
Sin embargo, dicha zona muestra una gran variabilidad de factores, como los topográficos, cronológicos, climáticos, ecológicos, faunísticos y culturales, que nos marcan rupturas diacrónicas y sincrónicas en el proceso histórico.
Los procesos tafonómicos en mi investigación se configuran como la profundización y extensión del estudio de las evidencias humanas, ya sea producidas por agentes biológicos no humanos, como carnívoros y roedores, o bien por agentes físico-químicos, así como la acumulación y evolución en el tiempo de las acumulaciones faunísticas.
En general, uno de los objetivos de trabajo es centrarse en las estrategias económicas que llevaron a cabo las sociedades de cazadores-recolectores, como, por ejemplo, cómo obtuvieron los recursos cárnicos (mediante la caza, el carroñeo…); y cómo usaron los útiles y productos obtenidos de dichos animales (pieles, industria ósea, grasa…).
Estas actividades, realizadas entre sí y unidas a los modos de producción, nos darán a conocer cómo se organizan estas sociedades prehistóricas; es decir, qué estrategias han seguido en la producción del instrumental lítico, cómo se planifican la obtención de dichos recursos y qué medio les iba proporcionando.
Poco a poco, debido a las nuevas corrientes de estudio, a las nuevas metodologías arqueológicas y a la incorporación de otras disciplinas, la prehistoria nos permite una nueva secuencia cultural, planteando nuevas hipótesis de trabajo, en las que se van esclareciendo los modos de vida y de trabajo de las comunidades que habitaron el sur peninsular.
