martes, 3 de junio de 2014

Las Tabas


Uno de los materiales que podemos encontrar en los yacimientos arqueológicos son los “huesos”. El conjunto de estos huesos son los que configuran el esqueleto o sistema esquelético y forma parte del endoesqueleto de los vertebrados.
Determinados huesos de animales han servido a lo largo de la historia, como materia prima, a los grupos humanos, para la fabricación de adornos y herramientas. Ésta práctica es conocida como industria ósea.
Las partes anatómicas del esqueleto de los animales que más han sido utilizadas, según los registros, han sido costillas, escápulas, huesos largos, astas y dientes.
A este tipo de material se le suele considerar frágiles, pero a su vez, son resistentes y duros, lo que le confiere unas características ideales para ser trabajados y manipulados, mediante técnicas como la percusión bien directa o indirecta, el aserrado, la abrasión, la perforación, la incisión, y el recortado o pulimentado, para convertirlas en instrumentos o en elementos de adornos.
Ya desde el musteriense, los grupos humanos, lo utilizaban para elaborar útiles como punzones, agujas, azagayas, arpones, varillas, espátulas, bastones, perforadores, propulsores, puntas de flechas, alisadores, cinceles, arpones, anzuelos, ídolos, adornos, colgantes, brazaletes, instrumentos musicales, botones, peines, cajas, etc..
Hoy quiero hablar, en este post, del hueso utilizado como juguete. Cuando aparecen determinados materiales en los registros arqueológicos hay que determinar cual era su función, es decir, un hueso puede tener bien una función lúdica o una función de ritual u ofrenda.
En prehistoria para determinar el uso de elementos lúdicos (juguetes) hay que remitirse a los hallazgos en yacimientos arqueológicos como sonajeros, figurillas con forma de animal, silbatos, etc. Por ejemplo, en Europa se ha encontrado un arco de pequeñas dimensiones, que se interpreta como una fase de juego-aprendizaje, de los más pequeños, para irlos preparando para cazar.
También se han hallado bolas de barros y fichas realizadas en hueso, lo que parece indicar que los niños se entretenían con una especie de juegos que podrían ser los antecedentes de las canicas o del juego de las tabas.
¿Qué son las tabas? Una taba es el hueso del astrágalo, que se encuentra en las extremidades traseras de algunos animales; lo más utilizados para el juego son los astrágalos de las cabras, ovejas y corderos.
Estos animales cuando eran sacrificados en las casas (sociedades ganaderas y agrícolas) y una vez consumidos, se guardaban para que los niños jugaran con él.
Normalmente el juego se componía de 6 tabas y de una canica, que se guardaban en una bolsita de tela.
Este juego era y es un entretenimiento (en algunas zonas de España aún se sigue jugando y en algunos países) de niñas y se llevaba a cabo, en las gradas de las casas sentadas o sobre alguna superficie lisa, en círculo, debido a que la canica tiene que botar en el suelo. El juego consiste en lanzar las tabas con las manos y dejarlas caer sobre el suelo. Seguidamente se lanza al alto, la canica y en ese período de tiempo hay que colocar las  tabas en una misma posición, se puede hacer de una en una o de dos en dos, dependiendo de los reflejos y habilidades de las jugadoras.
Las caras de las tabas tiene formas diferentes (6 caras) y por lo tanto diferente probabilidad de salir, y cada cara recibe un nombre.
Dependiendo de la zona geográfica, el juego de la taba, tiene multitud de acepciones. Pero normalmente se pierde o se gana cuando no se volvía ninguna taba  o la canica daba dos botes en el suelo. De esta forma la contraría empezaba su partida.
Las tabas también podían ser utilizadas por los adultos, en este caso, era como juego de azar, se utilizaba para apostar. También tenía una función ritual y en rituales adivinatorios de carácter religioso.
La mayoría de las culturas, de los pueblos del mar Mediterráneo, realizaban ofrendas a sus muertos con este tipo de material. En la península las primeras tumbas que aparecen tabas, con una función de ritual y de juego, ha sido en el yacimiento de la Cruz del Negro en Carmona (Sevilla), en la segunda mitad del s. VIII a. d. C.
También se han encontrado en multitud de yacimientos romanos, donde este juego era muy conocido y practicado en la cultura romana, que a su vez, lo heredaron de los griegos (tali en latín y astragaloi en griego).