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| Lynx pardinus. Foto de Andrea en Pixabay |
Su cara te fascina y sus ojos de
cazador a media distancia te atrapan: el lince es el felino más icónico de la
península ibérica; sus movimientos sigilosos y su mirada intensa hacen de este
carnívoro un animal que pasa desapercibido incluso a pocos metros de distancia. Sus pinceles negros en las puntas de sus
orejas les ayudan a detectar los movimientos.
El lince es el felino más grande
que tenemos en la península ibérica y se había extinguido a finales del s. XX y,
gracias a proyectos de reintroducción, vuelven a estar presentes en nuestros hábitats
mediterráneos.
Este animal habita en nuestro
planeta desde hace más de un millón y medio de años, pero ¿cuándo apareció el
lince en nuestro país? ¿De dónde proviene? ¿Es endémico de aquí?
De las cuatro especies de lince
que existieron, todas tienen un ancestro común: el Lynx issiodorensis (según
los estudios de Kurten, 1978, y de Johnson y O'Brien, 1997).
A mediados del Pleistoceno,
poblaciones de Lynx issiodorensis que habitaban en Asia dieron lugar a
la aparición del lince boreal, que se refugió en el norte de la península; así
lo confirman los hallazgos y estudios de Rodríguez Varela (2015), que indican
que el lince boreal se distribuyó en la zona norte peninsular y el lince
ibérico ocupó principalmente la mitad meridional de la península.
El lince euroasiático o lince
boreal (Lynx lynx) es un carnívoro que habitó en la península ibérica
desde el Último Máximo Glacial hasta el s. XVII.
Un estudio liderado por la
Universidad de A. Coruña (Eva Fdez. y Carlos Nores) del esqueleto completo de
un lince boreal, recuperado por un equipo de espeleología a más de 100 m de
profundidad, ha demostrado, mediante análisis de radiocarbono, que sobrevivió
en la península ibérica hasta hace 210 años a. p., lo que constituye la
presencia más reciente corroborada en la península ibérica. Lo que nos aclara
la cronología de la desaparición de este animal. Este animal es uno de los
linces de mayor tamaño que los actuales, por lo que es un gran depredador de la
fauna local.
Su esqueleto apareció en la sima
Topinoria, en los Picos de Europa (Cantabria), y su conservación ha sido tan
buena que ha permitido realizar un estudio completo de su marco cronológico, de
su identificación taxonómica y de sus características craneales y dentales. Del
análisis morfométrico se ha determinado que se trataba de un individuo macho
adulto con una masa corporal de 29,7 kg. El estudio nos muestra que el lince
boreal se sitúa junto a muchos machos modernos de Europa central, aunque es más
pequeño que los machos del holoceno de la península ibérica.
Hasta la fecha se creía que el
lince boreal había desaparecido de nuestro entorno hace unos 400 años; sin
embargo, este hallazgo ha contribuido a rescatar al lince boreal de su hábitat
natural.
La posición anatómica en la que
se encontraba el animal demuestra que murió en el interior de la cueva; se
refugió en la cavidad y cayó accidentalmente desde una altura de 100 m. Este carnívoro
vive en bosques caducifolios, mixtos y de coníferas de Europa y de Asia Central.
El tamaño corporal de estos animales ha sido el resultado de las adaptaciones
de cada especie a sus hábitats y dietas.
Otro hallazgo importante que se
ha producido en la península ibérica ha sido el del yacimiento paleontológico
de Quibas (Abanilla, Murcia), que alberga el esqueleto de lince ibérico (Lynx
pardinus) más completo del pleistoceno inferior, un felino endémico de la península
ibérica junto a más de 85 especies, muchas de ellas ancestrales: tigres dientes
de sable, bisontes, macacos, rinocerontes…
El equipo de Pedro Piñero y Jordi
Agustí viene desarrollando sus trabajos en la cueva de Quibas. En la campaña de
2024 descubrieron el esqueleto completo de un lince con una antigüedad superior
a un millón de años, lo que ha permitido reconstruir los cambios faunísticos y
climáticos en la región.
Hoy día podemos decir que, desde
2021 hasta 2024, se han recuperado más de 60 huesos pertenecientes a un mismo
individuo de lince ibérico, lo que indica que la especie en sus orígenes era de
mayor tamaño que los que se conservan hoy.
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| Esqueleto reconstruido del lince boreal. Foto de la Univ. de Cantabria. |
Referencias:
-Kurtén (1978): The Lynx from Etouaries:
Lynx issiodorensia, Late Pliocene. Ann. Zool. Fennici15: 314- 322. Johnson,
W.E., Eizirik, E., Pecon-Slattery, J., Murphy, WJ., Antunes, A., Teeling, E. y
O´Brien, SJ., 2006: The late Miocene radiation of modern Felidae: a genetic
assessment. Science 311. 73- 77.
-Rodríguez-Varela, R., Taglicozzo, A., Urena, I., García, N.,
Cregut-Bonnoure, E., Mannino, M., Arsuaga, JL., Valdiosera, C. 2015: Ancient
DNA evidence of Iberian Lynx palaeoendemism. Quaternary Science Reviews 112,
172-180.
-Rodríguez-Varela, R., García, N., Nores, C., Álvarez-Lao, D., Barnet, R.,
Arsuaga, JL., Valdiosera, C., 20215: Ancient DNA reveals past existence of
Eurasian lynx in Spain-Journal of Zoology. Print ISSN 0952-8369.
-Boscaino, A., Madurell-Malapeira, J., Llenas, M., Martínez-Navarro, B.,
2015: The origin of the critically endangered Iberian Lynx: Speciation, diet, and
adaptive changes. Quat. Sci. Rev. 123, 247-253.
-Eva Fernández-Bejarano et al., 2026: The last Iberian record of
Eurasian lynx (Lynx lynx): osteometry and historical implications of the lynx
from Sima Topinoria (Cantabria, Spain).


