ZOOARQUEOLOGÍA Y TAFONOMÍA:
El objetivo de este blog es dar a conocer las últimas novedades y noticias referidas al mundo de la Zooarqueología y Tafonomía, y su difusión en el ámbito social. Así como, la divulgación de los restos arqueológicos hallados en las excavaciones.
Como he comentado en otro post
anterior, en los estudios tafonómicos tenemos dos procesos: uno comienza con la muerte y/o la producción de un organismo y termina con el enterramiento final y la ordenación de los restos del animal en un paleosuelo, que es el bioestratinómico;
y el otro es el
fosildiagenético.
La fosildiagénesis es la encargada de estudiar la
transformación que tiene lugar desde la muerte de un animal hasta el hallazgo
de sus restos en un yacimiento, es decir, los cambios que sufren las entidades una vez que llegan a
su enterramiento final o a su destrucción total. Una vez que las partes son
enterradas, sufren una serie de transformaciones, más o menos profundas, en la composición y la estructura orgánicas originales del hueso, producto de un proceso físico-químico
conocido como diagénesis.
Entre los agentes diagenéticos se incluyen principalmente las alteraciones químicas y físicas que experimenta un resto óseo a partir de su enterramiento en los sedimentos .
En este tipo de procesos tenemos que hablar de lo que Fernández López llama retrabajamiento, que implica
desenterramiento y desplazamiento, desde la posición de enterramiento, de
entidades previamente acumuladas o resedimentadas; es decir, se trata de restos
que han sido enterrados en dos ocasiones, con una fase intermedia de mayor o menor
duración. El retrabajamiento o reelaboración suele producirse por animales
escarbadores, por grupos humanos al crear hoyos, o por desenterramiento causado por
coluviones o corrientes hídricas. En este último caso, los huesos están rodados
y su abrasión les produce una serie de alteraciones en la fase sedimentaria
(raíces, fracturas diagenéticas, etc.).
Los principales factores diagenéticos que afectan a los
huesos son la fracturación y la deformación plástica por aplastamiento y
compactaciones diferenciales, que ocasionan cambios en los restos óseos, ya sea en
su forma, tamaño o textura. Estas compactaciones pueden ser homogéneas o
heterogéneas.
Otros criterios para reconocer dichos procesos son la
ausencia de remontajes, alteraciones diferenciales en los restos, fracturas
transversales con fragmentos aislados, etc.
Cuando pronunciamos
la palabra La Caleta, a todas las personas a las que conocemos este lugar se nos viene a la cabeza la imagen del “Balneario de la Palma”, para mí, uno de los enclaves únicos de los atardeceres de Cádiz.
El Balneario de la
Palma fue construido en los años 20, con un estilo modernista, típico del
primer cuarto del siglo. XX, y con un guiño regionalista. Sus espacios están distribuidos
en una zona central, de la que parten, a cada lado, semicirculares, apoyadas en pilares, que serían las que desempeñaban las funciones de balnearios propiamente dichos y que hoy en día son unos estupendos miradores al mar. Dispone de vistas de ensueño que hacen que trabajar en este centro sea un privilegio.
Por tanto, este lugar,
después de haber pasado por él varios ocupantes, entró en una fase de deterioro
y abandono, y las autoridades políticas abocaron a su destrucción; gracias a
la intervención del Prof. Suárez Japón se recuperó como sede del C.A.S. y, en 1990, fue declarado Bien de Interés Cultural (BIC) y pasó a ser dependiente
del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico (I.A.P.H.).
Seguro que muchos
gaditan@s y personas que han visitado Cádiz se preguntan: ¿Qué alberga
este edificio? ¿Para qué sirve?
Pues bien, el C.A.S. es, sobre todo, un centro de investigación, protección, conservación-restauración
y difusión del patrimonio arqueológico subacuático andaluz.
También se realizan
en él cursos y labores de formación especializada para quienes estén interesados en esta materia.
El centro, en sí, se puede dividir en tres partes. En una de las alas se encuentra el departamento de documentación, donde la arqueóloga y escritora Lourdes Marques lleva a cabo sus funciones. Este
servicio se encarga principalmente de la localización y sistematización de la
información de los registros sumergidos.
Otra de las alas,
la parte sur, alberga el departamento de
intervención, y es el encargado de proponer y ejecutar proyectos y
actuaciones encaminadas a la protección, investigación y conservación del
patrimonio arqueológico subacuático, siguiendo las pautas de la Dirección General
de Bienes Culturales de la Consejería de Cultura y donde la arqueóloga-buceadora,
Pepi Martí Solano desempeña su labor, participando en los diferentes proyectos
de investigación, quien tuvo la amabilidad de acompañarnos y explicarnos el
centro.
En el pabellón
central se lleva a cabo todo el trabajo técnico de restauración de las piezas extraídas, así como el lavado, cubetas con agua osmotizada, taller de electrolisis, cámaras frigoríficas y diferentes almacenes para
albergar los materiales. También el centro cuenta con salas de archivos, aula
de conferencias, biblioteca especializada, administración, etc.
Podemos contar la
multitud de proyectos en los que ha participado este centro desde que está
abierto, se han catalogado más de 31 yacimientos en las costas gaditanas que
abarca desde las culturas de la Protohistoria hasta la Edad Contemporánea,
siendo los yacimientos más representativos los de la propia Caleta, en ella, se
encuentran yacimientos como el de Bajo de
Chapitel, donde se han recuperado restos de cerámica de diferente cronología y
28 cañones de hierro que podrían pertenecer a un buque francés que participó en
la batalla de Trafalgar y los estudios apuntan que puede tratarse del Bucentaure.
En esta misma zona, en La Caleta, también se encuentra el yacimiento de Punta del Sur, en las cercanías del Castillo de San Sebastián, con registros de cerámicas pertenecientes a un cargamento de un navío de finales del XVIII. Otro lugar emblemático para la
arqueología subacuática es la isla de Sancti Petri, en sus inmediaciones, en concreto en la playa de Camposoto, donde se han registrado más de 30 cañones de hierro y un ancla de unos seis metros de caña que perteneció al navío francés Fougueux, que también combatió en Trafalgar.
Y así, podríamos
seguir numerando yacimientos repartidos por toda la costa gaditana, como Punta
Candor, El Aculadero, Punta del Nao, Fuerte de San Luis, etc., con un
rico patrimonio arqueológico. Pero quizás el trabajo más excepcional que se ha
acometido hasta la fecha, por la envergadura de su logística, ha sido el realizado recientemente en colaboración con la empresa Tanit y con motivo de la construcción de una nueva terminal de contenedores en el puerto de Cádiz, donde se han podido recuperar piezas que portaban dos pecios del s. XVI y XVII, uno militar y otro comercial.
Entre ellos, destacar los 23 lingotes de plata, 27 cañones, cochinillas,
aceitunas, huesos de animales y humanos, etc., un registro interesantísimo para
conocer nuestra historia.
Aunque desde el
ámbito político se ha querido y quiere seguir cometiendo verdaderas aberraciones con este edificio, hay que destacar la importante labor que realiza este centro en la defensa y protección de nuestro patrimonio arqueológico subacuático, único
en Andalucía.
Pero los estragos
de la crisis económica también llegan a estos centros (aunque yo prefiero llamarla mejor crisis causada por una serie de personas que se han apropiado de
nuestros fondos económicos), causando bajas de personal especializado, falta de
presupuestos para afrontar nuevos proyectos, falta de recursos para la compra
de material especializado, etc.
Una vez más, la
investigación y sus centros, donde se llevan a cabo tareas tan específicas como la que aquí hemos descrito, se ven mermados y obligados a trabajar en condiciones pésimas.
Centro de Arqueología Subacuática de Cádiz
Vistas de la playa La Caleta con la escritora Lourdes Márquez
Departamento de Documentación
Departamento de Intervención con la arqueóloga Pepi Martí
El
Día Internacional de los Museos (DIM) se
celebra en España en mayo. Es una buena ocasión para visitar los museos de renombre que tenemos reservados “a la mente” para una ocasión especial. Esta iniciativa surge a raíz
de las instituciones museísticas, con el fin de sensibilizar a la población sobre la relación que los museos mantienen con el desarrollo de la sociedad.
Por
ejemplo, este año, en la puerta del Museo arqueológico de Sevilla, en colaboración con las legiones romanas “Prima Legio Vernacula”, se realizó una recreación histórica de las tácticas militares, la exhibición de sus armas y un desfile conmemorativo de las victorias del ejército
romano republicano.
También
se lleva a cabo una serie de actividades educativas, como talleres, cuentacuentos, visitas guiadas, etc., con el propósito de dar a conocer nuestro rico patrimonio cultural, lo cual creo que es
la mejor forma de que nuestros museos sean un instrumento vivo de aprendizaje
para que nuestras futuras generaciones aprendan a valorar y respetar su patrimonio.
Estas
actividades son una buena forma de captar un público interesado en la historia y la arqueología. Mediante su difusión, se da a conocer el patrimonio arqueológico, un tema muy desconocido entre el público.
El
Museo Arqueológico de Sevilla posee fondos arqueológicos excepcionales de diversas épocas. Este museo se encuentra en pleno Parque María
Luisa, en la plaza de América; es un edificio de estilo neorenacentista que ha sufrido varias reformas y ampliaciones desde su construcción en 1919, con
motivo de la Exposición Iberoamericana de 1929.
El
recorrido se realiza a través de 27 salas repartidas entre el sótano, el piso
principal y la primera planta.
La
visita comienza en el sótano, donde se encuentran las colecciones de piezas del Paleolítico, la Edad del Bronce, la cultura tartésica y la Iberoturdetana.
En
la primera planta se encuentra una de las colecciones peninsulares más
importantes en arqueología clásica, comoson las colecciones pertenecientes ala cultura tartésicay
orientalizante, como el Tesoro del Carambolo, la de Éboray la de Mairena.
La planta principal está ocupada por los restos romanos provenientes de las excavaciones realizadas en Itálica, donde podemos contemplar una rica colección de esculturas de una calidad plástica excepcional, así como mosaicos que destacan por su buena conservación y monumentalidad, elementos arquitectónicos y objetos cotidianos. Y
un rico muestrario de época visigoda e islámica.
A
pesar de la riqueza extraordinariaque
guarda este museo, con una dotación de más de 60.000 piezas en sus fondos, y de estar considerado como uno de los mejores de España, hay que reconocer que nos encontramos ante un museo que pide a gritos una reforma, es decir, una rehabilitación y un acondicionamiento de lo que debe ser un museo moderno.
Una
vez que traspasas sus puertas, te das cuenta de que estás en un museo de
principios del s. XX, aunque más bien, me atrevería a considerarlo decimonónico
tanto por la opacidad del edificio y deterioro del mismo, como por la
distribución de sus vitrinas, colocación de las piezas, diseño de espacio,
gráficos, cartelería, accesibilidad, señalización que te facilite la
orientación, mobiliario de descanso, etc, más que un museo se puede considerar
un almacén de piezas arqueológicas, sobre todo la parte de Prehistoria, donde
las explicaciones de las piezasestán
obsoleta. Tampoco existe una interacción entre el museo y los visitantes, ni, qué decir tiene, entre lo didáctico y lo pedagógico. Para los más pequeños y para el
público en general, no hay audioguías: algo básico en cualquier museo del s. XXI.
En fin, el edificio presenta verdaderas penalidades tanto arquitectónicas como
museográficas.
En
el año 2009 se aprobó un plan de reforma integral del museo, pero parece que
no hay voluntad política para llevar a cabo dicha rehabilitación. Una vez más, vemos el daño que sufre nuestro patrimonio por la actitud desdeñosa de los políticos.