martes, 16 de junio de 2015

FAUNAS FRÍAS DEL CUATERNARIO: El Mamut Lanudo




Durante el cuaternario se han producido una serie de episodios glaciales, seguidos de otros interglaciales. En estos episodios, conocidos como “Edad del Hielo”, se han desarrollado una serie de especies que estaban adaptadas a un frío extremo. Entre estas especies se encuentra el  Mamut lanudo (Mammuthus primigenius).
Su desarrollo se genera a partir del mamut de las estepas, por lo que encierra una serie de características propias. Su cuerpo estaba recubierto de una espesa piel lanuda, y constituida por cerdas, que son pelos  gruesos con una longitud de casi un metro y crecían alrededor del cuello y en el pecho; y  revestido de una epidermis de unos 2 cm de espesor y debajo una capa de grasa de unos 9 cm de grosor, para soportar los fríos de la glaciación. Sus orejas eran pequeñas y en su espalda portaba una joroba muy pronunciada donde acumulaba energía. Tenía como media una alzada en la cruz de unos 3 metros. Lo que más impresionaba de su fisionomía eran sus largas defensas arqueadas, de hasta 5m de longitud y estas no dejaban de crecer hasta la muerte del animal. Desarrollaron una dentición especializada en pequeñas crestas de esmalte, su mandíbula estaba formada por 24 premolares y molares que crecían cuando estas se desgastaban.
Estos proboscidios se extendieron por toda la estepa euroasiática y norteamericana, se desplazaron desde Siberia hacía la Península Ibérica hace 150.000 años de antigüedad y han perdurado hasta hace unos 40.000 años (el máximo glaciar de la última glaciación).  En general podemos decir que los mamuts son animales migratorios y viven en manadas, están fundamentalmente influenciados por las condiciones climáticas del lugar por lo que suelen realizar migraciones de media y larga distancia.
En la Península Ibérica se han encontrado restos de mamut en unos 72 yacimientos repartidos principalmente por la zona norte (Asturias, Cantabria, País Vasco), Cataluña, zona  centro, y en el sur peninsular. El hallazgo del primer registro fósil  se llevó a cabo  en 1877, en Cantabria, y la mayoría de los registros encontrados corresponden a finales del pleistoceno medio.
El yacimiento más meridional donde se han registrado restos fósiles de este animal ha sido en la zona Padul (Granada), los primeros en estudiarlos fueron los paleontólogos Emiliano Aguirre y Ana Mazo (1982) que determinaron que se trataba de unos mamut lanudo que tenían las mismas características morfológicas que los del resto de mamut de Europa. En este yacimiento se recuperaron cuatro ejemplares, se puede considerar, hasta la fecha, como el registro más completo de la Península. Gracias a la concentración de polen fósil que se ha registrado en la turbera de Padul se ha podido establecer una datación cronológica que se sitúa a finales del Terciario con una extensión hasta el periodo  Würm, con unas condiciones climáticas de frío intenso y árido, propicias para el hábitat de estos grandes proboscidios.
En estos restos fósiles se han llevado una serie de analíticas, realizadas por el investigador A. Delgado, basadas principalmente en Espectrometría de masas de razones isotópicas y técnicas de microscopia electrónica de barrido, donde se ha determinado que los mamut que habitaron en la laguna de Padul lo hicieron en una zona esteparia y de aridez; y migraban en los momentos que las condiciones climáticas se volvían hostiles; convirtiéndose así la turbera de Padul en un paleorefugio natural para la fauna.
Su extinción a finales del paleolítico medio e inicios del superior tenemos que atribuirla principalmente a un cambio climático que se produce en el último máximo glaciar, de la última glaciación, donde el clima se fue haciendo cada vez más frío y seco pasando paulatinamente a un clima más cálido y húmedo que llevo consigo una transformación de la vegetación, donde las plantas herbáceas dieron paso a las gramíneas y plantas arbustivas, menos rica en proteínas, que llevo consigo la desaparición de los mamut.
Los rasgos característicos de esta especie fue conocido y reflejado por los artistas del paleolítico,  que lo han manifestado en el arte parietal de las cuevas, sobre todo en las de Tito Bustillo y Pindal, y la zona de la Dordoña (Francia).
Para dar a conocer la presencia de estas especies en nuestro país se han llevado a cabo una serie de proyectos para su divulgación y conocimiento, por un lado tenemos, el desarrollado en la Laguna de Padul (Granada), con el “Parque del Mamut”, con idea de potenciar una afluencia turística a la zona, donde se ha creado el Aula de la Naturaleza “El Aguadero” para dar a conocer el patrimonio natural, cultural y monumental de Padul.
Y en Barcelona, en 2010, abrió sus puerta el “Museo del Mamut”, que contiene una exposición dedicada a los animales de la Edad del Hielo.
Actualmente, en la zona de Siberia y Alaska se han recuperado una serie de mamut lanudos congelados y no fosilizados, por lo que está siendo de gran utilidad a la comunidad científica para su estudio, de hecho el mamut es una de las especies extintas que mejor se conoce incluso se plantea la clonación de la especie utilizando su ADN en óvulos de elefantes asiáticos.


Fragmento de molar inferior procedente de la turbera de Padul


Restos de mamut de la turbera de Padul


Ilustración de Mammuthus primigenius de Mauricio Antón


Turbera de Padul (Granada)
Pintura rupestre de mamut lanudo en la cueva de Rouffignac (Dordoña, Francia)





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