miércoles, 2 de noviembre de 2016

CANCHO ROANO

En medio de la dehesa extremeña y en pleno corazón de la comarca de La Serena, se encuentra una de las residencias más emblemática y a la vez polémica de la Prehistoria española y que ha sido considerada por el Historicismo Cultural como un palacio-santuario de origen tartésico.
El hallazgo surgió a raíz de un agricultor ilipense (1970), que quería labrar sus tierras y el arado no se lo permitía debido a la concentración de piedras que se daban en ese lugar. Pero gracias a la sensibilidad por el patrimonio histórico y arqueológico, y al rico registro que se iba descubriendo, el maestro del pueblo de Zalamea de la Serena, lo puso en conocimiento de las autoridades.
El hallazgo derivó en manos del profesor Juan Maluquer de Motes (especialista en la cultura tartésica). En aquella época (1978), Maluquer era inspector de excavaciones arqueológicas y decidió llevar a cabo una intervención de urgencia, donde sería el Instituto de Arqueología y Prehistoria de la Universidad de Barcelona la que se haría cargo de los estudios. Tras el fallecimiento del profesor Maluquer, los trabajos fueron continuados por el arqueólogo Sebastián Celestino Pérez.
El yacimiento fue fechado entre los siglos V y VI a. C, está estructurado por un edificio central y   rodeado por una serie de pequeñas habitaciones. Toda la estructura constructiva se encuentra dentro de un foso excavado en la roca. En el edificio se determinan tres etapas constructivas: la primera fase se construyo sobre una cabaña ovalada donde se levanta el primer edificio, de planta cuadrada, y está levantada con muros de adobe sobre una base de mampostería, del s. VI a.C. Sobre esta base se edificó una segunda planta donde se ha llegado a dominar hasta tres altares de adobe, dos de ellos con forma de piel de vaca.  Sobre esta planta, en el s.V se edificó una tercera planta que es lo que le da a este edificio una personalidad propia.
Todo el edificio en sí fue construido sobre una base sólida de piedras y alzado de adobe, todo el exterior fue enlucido en arcilla roja, así como las habitaciones, mientras que el interior fue tratado con cal blanca. Una de las habitaciones se encuentra enlosada con lajas de pizarras.
En la parte central del edificio se levantó la habitación principal, donde se alzó un gran pilar rectangular que haría las veces de altar. A esta parte central se accede por un patio cuadrado que dispone en el centro de un gran pozo.
Pero lo más significativo de todo el palacio, desde el punto de vista de la Arqueozoología, es la gran cantidad de restos óseos de fauna que se han recuperado, gran parte de ella con evidencias de marcas de corte, es decir, animales que fueron consumidos. Entre los animales identificados tenemos vaca, corderos, jabalí, ciervo, cabra, zorro, cerdo y caballo. El caballo es el animal más emblemático del yacimiento, ya que, se encuentra representado en muchas manifestaciones artísticas y rituales. Este animal posiblemente tendría un significado simbólico, ya que no presentaba signos de haber sido supeditado o sometido a trabajos de tracción ni de monta.
Otros objetos recuperados han sido: una rica colección de cerámicas e instrumentos de hierro destinados a las labores agrícolas y al mantenimiento del edificio.  También cuenta con hoces, cuchillos, clavos, pesas, molinos; y ánforas, brazaletes egipcios, cuentas de ámbar, brazaletes, orzas, calderos, copas griegas, sellos de piedra y joyas de oro.
Como se describe al principio, Cancho Roano, es un yacimiento que desde que fue descubierto se ha visto rodeado de multitud de polémicas, por la variedad de hipótesis a las que se ha visto sometido, debido a que se encontraba en una zona, Extremadura, con un gran vacío de investigación y de registros arqueológicos.
La hipótesis que más ha prevalecido a lo largo del tiempo ha sido la de un enclave fenicio, tartésico y su función era la de un palacio-santuario basada en la teoría de Almagro Gorbea, pero según las últimas investigaciones basadas en los registros encontrados en la zona como: el yacimiento de La Mata (Campanario, Badajoz), Turuñuelo (Guareña, Badajoz), y Tamborrico (Villanueva de la Serena, Badajoz) se está viendo que se trata más bien de formaciones económico-sociales del Bronce Final o formaciones con tecnología del hierro que expandieron sus estructuras y sistemas de explotación del medio a sus territorios circundantes, considerando estos grandes edificios como residencias rurales de algún linaje aristocrático. En los alrededores de estas residencias aparecen necrópolis y pequeños poblados que le dan a estos edificios un papel de centro de dominio agrícola; son las formaciones sociales que se van consolidando e introducen nuevos ordenamientos territoriales aristocráticos, basados en la propiedad privada de las tierras agrícolas y ganaderas.
Se puede decir que estas formaciones económicas-sociales locales de época post-orientalizante han recibido conexiones con las culturas tartésica, fenicia y griega dedicadas al comercio que se localizaba en el sur peninsular.
Observaciones: Para las personas que quieran visitar este yacimiento decir que se encuentra a tan sólo 10Km de la población de Zalamea de la Serena (Badajoz). El lugar cuenta con un Centro de Interpretación que acoge objetos encontrados durante las excavaciones, así como, una enorme maqueta. También cuenta con enormes paneles donde se refleja a través de fotografías, los hallazgos registrados en el yacimiento.
Como todo Centro de Interpretación cumple la función de información, divulgación y educación, en definitiva, una excepcional puesta en valor del yacimiento, donde el visitante adquiere una visión global del funcionamiento de este edificio. Decir que todos los trabajos desarrollados en el yacimiento han sido financiados por la Junta de Extremadura y de la Mancomunidad de Municipios de la Serena, y han supuesto un desarrollo económico a los municipios, dando lugar a una expansión turística de la zona.
También decir, para aquellas personas que estén interesadas en conocer toda la trayectoria arqueológica y la bibliografía que se ha generado desde el año 1980 al 2010, la Diputación de Badajoz ha editado la obra: “Cancho Roano: más que palabras. Bibliografía crítica sobre el yacimiento post-orientalizante de Zalamea de la Serena” del arqueólogo Javier Jiménez Ávila. Un excelente trabajo historiográfico de este singular yacimiento.










4 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Gracias Carmen¡ Sí que es interesante, fue declarado Monumento Nacional en 1986, se conserva en muy buen estado y la puesta en valor que se ha llevado a cabo está muy bien. Si alguna vez pasáis por Badajoz no dudéis en parar, es una zona muy recomendable.
      Saludos. Isabel

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  2. Comparto la opinión de Carmen.... Además me encanta leer todo lo que se escribe sobre este yacimiento. Saludos, nos vemos.

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    1. Gracias Salvador, vienen buenos tiempos de investigación para esta zona, pronto saldrán a la luz nuevas investigaciones de estos yacimientos.. Saludos Salvador

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