domingo, 8 de marzo de 2020

UNA ALONDRA DE 46.000 AÑOS DE EDAD DEL ÁRTICO


En el noreste de Siberia, el hielo se funde a una gran velocidad y los buscadores, de fósiles de marfilaceleran sus hallazgos.
Estos espacios del Ártico que aún tienen permafrost, están generando una gran información para reconstruir los ambientes del pleistoceno, y en estos lugares, se han recuperado en los últimos años, una gran cantidad de cadáveres de animales congelados de la última glaciación, como son los mamuts, caballos, bisontes, rinocerontes lanudos…
Cómo se recuperan sus cuerpos completos esto nos permite estudiar sus rasgos morfométricos y su ecología.
Ésta vez, le ha tocado a una hembra de alondra cornuda (Eremophila alpestris) congelada, que se encontraba en el permafrost. 
Fue descubierta, en el año 2018, a 7 metros de la superficie y en perfecto estado de conservación, a pesar de su pequeño tamaño, se ha podido realizar diferentes estudios de análisis genéticos, como es la reconstrucción de su genoma mitocondrial y su datación,  por radiocarbono, ha generado una aproximación de 44-47 Ka BP. 
El material genético ha determinado que puede ser un ancestro de las dos subespecies de alondras, que viven actualmente en el noreste de Rusia y en Mongolia.
Esta especie, normalmente, vive en hábitats abiertos, como el ambiente estepario que existía en Siberia en ese momento.
La gran importancia de este hallazgo es que es la primera vez que se encuentra un ave, casi completa, en depósitos de permafrost del pleistoceno tardío, aparte del gran valor que supone para el estudio del impacto del cambio climático en las especies, y de sus poblaciones, pero sobre todo su interés radica en que se obtiene una secuenciación completa de su ADN.

Referencia:

- N. Dussex et al, 2020: Los análisis biomoleculares revelan la edad, sexo y la identidad de especie de una carcasa de ave del Pleistoceno casi intacta. Communication Biologi, 3.

 
Las orillas del río Indigirka, cerca de donde se halló la alondra de la edad del hielo. Foto: Love Dalén

Vista ventral de la alondra recuperada en el permafrost. Se observa las patas en muy buen estado de conservación. Foto: Love Dalén

Vista dorsal del ave en perfecto estado



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