domingo, 24 de mayo de 2020

MUSEO DE PREHISTORIA DE MAIRIE (Francia)


En el sur de Francia, en la población de Mairie (Ariège), se encuentra la cueva de Mas d’Azil y su museo de prehistoria. De la cueva ya se habló en otro post y hoy vamos a centrarnos en su Museo de Prehistoria, que custodia una serie de materiales recuperados en las distintas campañas de excavación realizadas en la cavidad.
Los grupos humanos han ocupado esta cueva durante el paleolítico superior; de aquí proviene el nombre de la cultura Aziliense (12.000-9.500 años), que corresponde a una época de transición entre el paleolítico y el epipaleolítico.
Además de restos humanos, aparecieron restos de fauna como el mamut, el oso cavernario y el rinoceronte lanudo.
Pero lo más llamativo de esta cueva ha sido el arte mueble del período Magdaleniense (14.000-3.000 años), como el propulsor tallado llamado “Cervatillo con Pájaro”, elaborado en asta de reno y que representa a una cierva pariendo un cervatillo, sobre el cual se han posado dos aves. Fue descubierto en 1940 por Mathe y Saint-Just Pêquart. Este mango tiene varias perforaciones para facilitar el enmangue en la madera.  Muy similar a este propulsor es el de Bedeilhac, Arudy y Lobastida, todos con características similares. Es durante este período cuando aparece la perspectiva “doblada”: el animal gira su cuerpo hacia atrás y ya se cuenta con dos o más puntos de vista sobre la figura representada.
También se han recuperado un botón con un uro grabado y la cabeza de un caballo relinchando, ambos de gran realismo y exquisitez en su elaboración.
Los grupos humanos en esta época de frío glacial utilizaron temporalmente la cavidad, posiblemente para dar caza a los animales que vivían en la zona, como bisontes, caballos y ciervos.
Durante la cultura aziliense, los grupos humanos que ocuparon la caverna, podemos decir que se estaban iniciando en el sedentarismo; es decir, se estaban preparando para el paso del cazador-recolector al agricultor neolítico, debido al cambio climático producido durante la última glaciación. 
Se va forjando un clima muy parecido al actual y, como consecuencia, también se producen cambios en la fauna, donde desaparecen los grandes animales para dar paso a otros más pequeños, como ciervos, corzos, jabalíes…
También en este período aparecen los arpones, que indican que ya se pescaba.
Asimismo, se cuenta con el hallazgo de más de 1400 piezas de guijarros rodados del río, que debieron funcionar como percutores, alisadores, pulidores, etc. 
Su iconografía y simbolismo son de carácter simple: trazos pintados o grabados con diferentes símbolos geométricos, como zigzag o grecas. Están realizados con pigmentos de óxido de hierro y de manganeso, que se plasmaban sobre los huesos y los guijarros.
De igual forma, hay mucha industria lítica registrada, lo que indica que en la cueva debió haber un taller para su elaboración.
El museo cuenta con algunas réplicas de arte rupestre que aparecieron en la cueva, con representaciones de bisonte, caballos, ciervos, signos antropomorfos, peces, felinos, pájaros y figuras humanas…, pintadas en rojo o en negro, que todavía no se pueden visitar en la cueva.
Un museo muy interesante, como complemento, para entender los modos de vida de los grupos humanos del Magdaleniense y del Azilianiense. Cuenta con instalaciones un poco obsoletas en museología y museografía, pero dispone de un rico contenido.
Un lugar fantástico para visitar, tanto por su ubicación, en pleno prepirineo, como por pasar por su Parque de la Prehistoria y descubrir los modos de vida de la época magdaleniense a través de talleres participativos: vas descubriendo la arqueología, la caza, el arte parietal, la talla de sílex….  


Pequeñas láminas realizadas en silex.

Arpón realizado en hueso. Período Magdaleniense.

Colgantes perforados en los dientes de los carnívoros.

Rodetes perforados. Magdaleniense. Realizado en hueso de reno. 



Fragmentos de lanzas perforados en huesos.


Escultura zoomorfa de cabra montesa, realizada en hueso de cachalote.

Bóvido esculpido en hueso de cachalote. 

Propulsor con dos cabezas de caballo, esculpido en hueso.

Escultura zoomorfa de caballo.

Agujas en hueso.

Propulsor en hueso.

Guijarros pintados. Foto: Didier Descouers


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