lunes, 10 de julio de 2017

UN DIENTE DE NEANDERTAL EN LA CUEVA DE VANGUARD (Gibraltar)


Diente canino superior derecho de un neandertal.



Una campaña de excavación  más en la cueva de Vanguard ha dado como resultado el hallazgo de un diente infantil de neandertal.  El Peñón, constituido por piedra caliza, alberga en su interior más de 100 cuevas, algunas con registros muy interesantes, como la cueva de Gorham, declarada Patrimonio Mundial de la UNESCO en 2016.
Los trabajos de laboratorio que se están realizando en la cueva de Vanguard han permitido, de momento, el hallazgo de un diente de leche de un individuo infantil, de entre 4 y 5 años, con características neandertales. Su contexto corresponde a un nivel de hace unos 50.000 años; no se trata de una ocupación de neandertales, sino de un cubil de hienas moteadas (Crocuta crocuta). El estudio del diente lo realiza el equipo de José María Bermúdez de Castro, del CENIEH, en Burgos, y se plantea la hipótesis de que el niño fue devorado por una manada de hienas.
Sin duda alguna, esta cavidad seguirá aportando nuevas evidencias en sus registros que proporcionarán información sobre la interacción entre las hienas y los homínidos.
Felicitar al equipo del Museo de Gibraltar, que lleva a cabo el Proyecto de Investigación “Gibraltar Cave Project”, encabezado por  Clive Finlayson,  por el excelente trabajo que viene desarrollando desde hace años en estas cavidades. ¡Enhorabuena, Equipo!


Cueva de Vanguard

Presentación del hallazgo en el Museo de Gibraltar.




lunes, 3 de julio de 2017

LOS CABALLOS DEL SANTUARIO TARTÉSICO DEL TURUÑUELO


El yacimiento del Turuñuelo (Guareña, Badajoz) se excava desde 2015. Desde sus inicios, ha sorprendido tanto por su riqueza arquitectónica como por los materiales empleados y, sobre todo, por el estado de conservación de sus estructuras. 
Estos trabajos están coordinados por los arqueólogos Sebastián Celestino y Esther Rodríguez, del CSIC.
Los investigadores se encuentran ante un yacimiento de excepcionales condiciones para el estudio de la cultura tartésica del interior, que ocupó el suroeste de la Península Ibérica (Huelva), en el s. VIII a. C, que tras una fuerte crisis, su población se trasladó al valle del Guadiana, donde volvió a renacer con fuerza, como lo demuestran los registros hallados en toda la zona del valle. En la zona ya se han excavado los yacimientos de La Mata (Campanario, Badajoz) y de Cancho Roano (Zalamea de la Serena, Badajoz).
En el Turuñuelo (s. V a. C.), nos encontramos ante un santuario donde se realizó un gran sacrificio, acompañado de una gran ofrenda a los dioses, antes de abandonar el lugar.
En la campaña de 2016 se halló una escalera con unos diez escalones. Los cinco escalones superiores están cubiertos con lajas de pizarra y los inferiores, con sillares cuadrangulares.
Al lado de esta escalera, en la campaña pasada, aparecieron dos caballos y, en la campaña de 2017, ha aparecido un total de 16 équidos, junto a dos toros y un cerdo. Los caballos han aparecido en conexión anatómica, con el herraje puesto, por lo que los investigadores han deducido que se trata de un sacrificio ritual o de ofrendas en aras de los sacrificios. 
El caballo ha sido compañero del hombre desde hace miles de años; no hay animal más hermoso ni más noble. Por la simbología que encierra en muchas culturas, no se ha utilizado como alimento, como ocurre, por ejemplo, en nuestro país. Sin embargo, ha aparecido un rico ajuar para la celebración del banquete, como calderos grandes, dos jarrones, una parrilla, varios pinchos para la carne, quemaperfumes, coladores… Así como una amplia vajilla de platos, vasos y copas pintados en imitación del estilo griego, debido a los contactos comerciales con otras culturas del Mediterráneo.
Este extraordinario yacimiento aportará luz sobre los aspectos económicos, sociales y arquitectónicos de la cultura tartésica, así como sobre el papel que desempeñaban el santuario y los ritos con animales.



Vista del santuario tras los hallazgos. Foto: CSIC.


Restos de caballos sacrificados junto a la escalera. Foto: S. Burgos.


domingo, 11 de junio de 2017

VILLA ROMANA DE FUENTE ÁLAMO (Puente Genil, Córdoba).


Podemos considerar el yacimiento de Fuente Álamo uno de los conjuntos arquitectónicos más excepcionales de la cultura romana, tanto por sus dimensiones como por   el estado de conservación de sus estructuras, así como por la calidad y temática de los mosaicos figurativos y geométricos que posee.
La visita al yacimiento se realiza a través de un centro de recepción de visitantes, donde te vas introduciendo en la cultura romana mediante una serie de paneles explicativos, que se pusieron en valor entre 2001 y 2004 y culminaron en 2010.
La planimetría del yacimiento corresponde a un balneum público o a termas públicas, de la primera mitad del s. I. d.C., estas piscinas se abastecían de agua del arroyo que las rodeaba y eran utilizadas por personas de escaso poder adquisitivo, como los plebeyos o los esclavos, y permanecieron en funcionamiento hasta el s. II d. C.
Nos encontramos en una zona con excelentes condiciones climáticas, tierras fértiles, abundancia de agua y una ubicación estratégica, en una encrucijada de caminos. Esto propició que sobre este balneario público se asentara la villa romana privada de Fuente Álamo, fechada en el s. III d. C, y cuyo propietario correspondía a la élite de una sociedad rural, que disfrutaba de las exquisiteces de la vida urbana trasladadas al campo; y es un claro ejemplo para el conocimiento del mundo agrario de la época.
En el patio del centro de recepción se encuentra una réplica del mosaico nilótico, el más emblemático del yacimiento y también el más excepcional de la musivaria hispana del Bajo Imperio; además, puede considerarse el primer tebeo de la historia. 
Fue excavado en 1982 por el arqueólogo L. Alberto López Palomo, quien realizó varias campañas en el yacimiento.
El mosaico nilótico constituía el pavimento de una sala, situada en una zona de baños, a la que se accedía desde una habitación calefactada. De él se ha conservado el cuadro central, que representa una temática extraña en estas latitudes: un cocodrilo, un hipopótamo, unos ibis y la personificación del dios río, que debe tratarse del Nilo; de ahí su nombre nilótico. Alrededor de cuatro ábsides, de los cuales dos se conservan íntegros, se narra una historia: la eterna lucha entre los pigmeos y las grullas. No es el único mosaico con iconografía de pigmeos, pues los vemos representados también en el yacimiento de Itálica, pero sí es el único que contiene textos en latín, característicos de los siglos IV y V, época de esplendor de la villa. Es la primera vez que existen representaciones figuradas en mosaicos y en pintura, con una asociación entre texto e imagen. De modo que nos encontramos ante un texto dialogado, en el que los personajes participan de la acción, se presentan y dialogan entre sí en una sucesión de escenas que pueden asimilarse a los tebeos actuales.
En todos los espacios insignes de la casa se distingue una rica decoración con mosaicos, considerados obras de arte que se empleaban para adornar el pavimento o los muros. Para ello se utilizaban las teselas, pequeñas piezas de cristal, cerámica o piedra, para crear escenas o dibujos. La villa conserva un conjunto de pinturas, esculturas y mosaicos, entre ellos “El triunfo de Baco”, “Las tres gracias” y el Mosaico Nilótico. Son un componente del estatus social y de la fortuna económica de sus propietarios.
Tras el abandono de la villa, sufre un gran expolio de sus elementos decorativos y constructivos de lujo. En el s. X está ocupada por la comunidad islámica, que reutiliza algunos espacios de la villa para explotar la finca, como el cultivo y la extracción de aceite, hasta el punto de construir un molino de viga que supuso la destrucción de algunas estructuras. También utilizaron una parte del espacio para convertirla en una necrópolis.
Desde el año 2005 se vienen realizando excavaciones en el yacimiento arqueológico que  aportan nuevos datos para comprender el proceso histórico de este milenio, sobre todo para conocer los modos de vida del mundo rural de la época. El yacimiento de Fuente Álamo es una fuente de conocimiento cultural y turístico para la zona y está contribuyendo al desarrollo local dentro de una economía sostenible, donde se ha sabido darle una excelente puesta en valor mediante un conjunto de actividades que todo tipo de público puede disfrutar.