martes, 15 de julio de 2025

LOS PETROGLIFOS

 La piedra es el material más antiguo utilizado por los grupos humanos; sin embargo, el término piedra se refiere a cualquier fragmento de material mineral que haya sido trabajado o modificado por los grupos humanos, mientras que el término roca se utiliza para describir un material o sustancia dura y sólida, formada por una asociación de minerales y no modificada por la acción humana.

Pues bien, estas piedras fueron utilizadas por las sociedades humanas para representar un conjunto de grabados rupestres, casi siempre al aire libre; esto se realizaba mediante la técnica de someterlas a la abrasión o rayarlas; de esta forma, nuestros antepasados se comunicaban mostrando una historia. Su simbología es compleja y difícil de interpretar. Por eso, tenemos que recalcar que sobre el mundo de los petroglifos hay muchas hipótesis y que todas ellas deben tomarse con cautela.

En España encontramos muchas evidencias de estos grabados, sobre todo en Galicia, pero hoy nos vamos a centrar en los de La Palma (Canarias). Los primeros habitantes de La Palma, los benahoaritas o aborígenes (llegaron a la isla en torno al s. II a. C., procedentes de África) vivían en cuevas y cabañas y no conocían la navegación. Tenían una economía principalmente pastoril; eran pastores trashumantes. Su cabaña ganadera (cabras, ovejas, cerdos…) servía no solo para su subsistencia, sino también para obtener una gran variedad de utensilios necesarios en la vida cotidiana de una comunidad, como vestidos, mantas y calzado. El control de las manadas se realizaba mediante perros. El suministro de carne procedía de la ganadería doméstica, donde se sacrificaba a lo largo del año. Pero también practicaron la xinofagia (consumo de carne de perro y gato), que pudo ser ritual o bien consumida durante períodos de catástrofes naturales, en los que se carecía de alimentos. Cuando llegaba la época estival, en la que la carne era más escasa, se practicaba la pesca.

Una de las hipótesis más aceptadas en esta zona para interpretar los petroglifos es que en los santuarios se realizaban ritos de lluvia. El agua era un recurso vital para la supervivencia de los antiguos palmeros; su abundancia o escasez marcaba el ritmo de sus actividades cotidianas. Así, el agua era un elemento esencial que garantizaba la supervivencia de las personas y de los animales domésticos, puesto que su abundancia o escasez marcaba el ritmo de la vida cotidiana. El agua significa vida, pastos, comida, fertilidad, fecundidad, abundancia, futuro, etc.

En La Palma se han registrado más de quinientas estaciones de grabados de tipo geométrico. Este tipo de petroglifo geométrico constituye, entre los aborígenes, una de las manifestaciones prehispánicas más interesantes y espectaculares de la Isla. El primer grabado que se encontró en ella data de 1752 y se halló en la cueva de Belmaco (Mazo); su paralelo más próximo se encuentra en el noroeste de África.

La Caldera de Taburiente es la zona donde más se concentra la actividad del pastoreo desde hace dos mil años. De ahí que muchos de los yacimientos registrados se encuentren en la parte superior de los lomos que conducen a los campos de pastoreo estacionales de la cumbre. En estos campos de pastoreo estivales existen innumerables paraderos pastoriles (puestos de vigilancia y control de las manadas de ovicápridos), asociados a los grabados rupestres, casi siempre concentrados en torno a diques, resaltes rocosos o lugares elevados desde los que se dominaban amplias extensiones de terreno. Algunos petroglifos están colocados estratégicamente, de modo que resultan claramente visibles para quienes transitan por esos parajes, indicándoles los diferentes puntos de agua, así como las sendas pastoriles, los campos de pastoreo y las demarcaciones territoriales, entre otros.

A ello hay que añadir que también podría vincularse a marcadores topográficos, como los denominados “soliformes”, que podían representar los distintos asentamientos que allí se denominaban, los pastizales que se les asignaban y los senderos para llegar a ellos. Estos soliformes (círculos radiados) también podrán asociarse a símbolos solares o lunares, como ciertas espirales.

Las fuentes naturales de la isla, sobre todo las que nunca se secan, albergan algunas de las estaciones de grabados rupestres más grandes y vistosas. Estos lugares eran una especie de santuarios a los que se acudía para pedirles a sus dioses que les enviaran las lluvias deseadas.

La temática de los petroglifos está bien diferenciada respecto de los motivos realizados mediante la técnica del picado, destacando los grupos de cruciformes, reticulados, naviformes, dameros, signos alfabetiformes, zoomorfos, entre otros. Asimismo, sobresalen los trozos rectilíneos paralelos, en horizontal o en vertical, que se ubican en afloramientos rocosos o en rocas sueltas, situados, como hemos comentado antes, junto a los senderos y las fuentes, en medio de los cercados asociados a asentamientos pastoriles, en los campos de pastoreo y en la alta montaña. Tenemos que decir que los grabados rupestres de la isla se realizaron en todo tipo de materiales, aunque la gran mayoría de los paneles se sitúan en rocas y afloramientos basálticos, así como en fonolita y granza compacta. También encontramos representaciones de espirales y semicírculos concéntricos en las vasijas de cerámica.

La Palma, aparentemente, es una isla alejada en medio del atlántico pero, sin embargo, conserva un rico patrimonio histórico-arqueológico, que han sabido conservar y poner en valor, gracias a los trabajos que se han venido realizando con los diferentes proyectos de investigación como Corpus de Grabados Rupestres de La Palma, llevado a cabo en la década de los años 80 y 90 del siglo pasado; así como diferentes Cartas Arqueológicas, Preparque de La Caldera de Taburiente en 2022-2024. A raíz de la apertura del Museo Arqueológico Benahoarita (MAB) en 2007, se han realizado labores de conservación y protección de los nuevos hallazgos de petroglifos dispersos por toda la Isla.

 

Círculos concéntricos adosados (Garafia)


Grabado en ambas caras con semicírculos concéntricos y meandriformes (El Paso).

en





domingo, 15 de junio de 2025

VILLA ROMANA DE LOS TÉRMINOS (MONROY-CÁCERES)

 

La dehesa es un paraje en el que la acción humana ha intervenido en la naturaleza; es decir, un ecosistema que se ha conservado muy bien a lo largo de los siglos. Si a estos bosques, poblados de encinas, alcornoques, robles…, les sumamos el ir y venir de los carboneros, abejarucos, rabilargos…, entonces tenemos el marco ideal para visitar la villa romana de Los Términos; eso sí, muy temprano: el sol aprieta en la dehesa.

La provincia de la Lusitania se extendía por Extremadura y la zona centro-sur de Portugal, y fue establecida en tiempos de Augusto. La expansión que trajo la romanización a la zona se evidencia en el establecimiento de ricas villas destinadas a la explotación agrícola y ganadera; es decir, estas se extendieron por la zona, romanizando los campos y el medio rural.

A pocos kilómetros de la población de Monroy se encuentra la villa romana de Los Términos, llamada así por su cercanía a la línea que delimita los términos de Monroy y Talaván. Los primeros hallazgos se produjeron en la década de 1970, gracias a la inquietud de dos historiadores locales, Santiago García y José María Sierra, quienes elaboraron la Carta Arqueológica de la zona. El profesor Francisco Jordá Cerdá, en esa fecha profesor de la Universidad de Salamanca, inició los trámites para que se realizaran las primeras excavaciones y, en 1971, se llevó a cabo la primera campaña dirigida por D. José Rodríguez Hernández, también de la Universidad de Salamanca.

En 1981 se reanudaron las excavaciones bajo la dirección del Dr. Enrique Cerrillo Martín de Cáceres, de la Universidad de Extremadura. Las campañas de excavación se prolongaron hasta 1985.

El asentamiento se sitúa sobre dos colinas separadas por el arroyo Aguzaderas, que lo divide en dos partes: la pars urbana, sobre la colina sur, y la pars rustica, sobre la colina norte, ambas zonas bien diferenciadas. En la colina sur se sitúa la zona residencial (s. IV d. C.), es decir, la destinada a las dependencias del señor y su familia, así como a los campesinos y siervos. En este conjunto de viviendas se conservan el comedor (triclinium), el salón (tablinum), las habitaciones (cubícula) y la cocina… Esta zona residencial se distribuía en torno a un patio central (peristilo) rectangular y varias salas absidales que conservaban mosaicos y que, a día de hoy, han sido expoliados y destruidos, al igual que capiteles, fustes de columnas, lápidas y un patio porticado rodeado de columnas, de las que sólo se conservan tres de mármol. A esta zona señorial se incorporan las termas, los talleres, los almacenes y las dependencias de los trabajadores y colonos, con estructuras típicas de las viviendas romanas. Se conservan multitud de tégulas, baldosas de barro y lajas de pizarra que servían de pavimento. Los muros se construyeron con bloques de cuarzo blanco y de pizarra, materiales muy abundantes en la zona, unidos con barro o mortero de cal y arena. Las habitaciones más importantes estaban recubiertas de estuco y también se emplearon ladrillos, tégulas y opus signinum.

La zona norte se destinaba a actividades agropecuarias y artesanales, así como al alojamiento del personal que trabajaba en la explotación.  El personal vivía en habitaciones de mala calidad constructiva, escasamente ventiladas y dotadas de un simple hogar; este estaba construido en ladrillo y delimitado con lajas de pizarra. En esta zona se concentraba la producción del cereal, que constituía la base de la economía de la villa; de ahí la importancia de su conservación y del almacenaje del grano. Parte del cereal cosechado se guardaba en una habitación llamada hórreum o granero, situada en la parte más alta de la colina. Se trata de una estructura rectangular sobre la que se disponía un pavimento de lasas de pizarra. Éste se encontraba elevado sobre el suelo natural mediante una cámara de aire. El edificio constaba de muros de madera y una cubierta de material vegetal; por ello, se encontraba aislado del resto de los talleres, que utilizaban el fuego. En esta zona también se ubicaban las cuadras, los establos para los animales y el almacén donde se guardaba la lana. Debido a las evidencias de que se han hallado peines de hierro para cardar la lana, así como cencerros para las ovejas, estos fueron fabricados en el fogón de la villa.

La villa de Monroy disfrutaba de una excelente ubicación, ya que se encontraba cerca de Norba Caesarina y Emérita Augusta, así como de la Vía de la Plata, lo que le garantizaba el comercio y el intercambio con las villas de la zona.

Sin lugar a dudas, una magnífica villa, que hasta la fecha hay muy pocas excavadas, en su integridad, y que se ha conservado bastante bien, a pesar de todas las adversidades que ha sufrido a lo largo de estos años, pero parece ser que la Junta de Extremadura ha sabido conservar, como viene haciendo, bastante bien su patrimonio;

Referencias:

-Enrique Cerrillo Martín de Cáceres, 1984: La vida rural romana en Extremadura. Ed. Universidad de Extremadura. Cáceres 1984.

-Enrique Cerrillo Martín de Cáceres et al., 1988: Excavaciones en la villa romana de Monroy (Cáceres). 1981-1985. Extremadura Arqueológica I.










lunes, 2 de junio de 2025

SAQQARA

 

Todo viaje tiene un objetivo; todo objetivo tiene una consecuencia; nuestra consecuencia es que Isis y Nefertiti se aliaron e invocaron a las dos tríadas capitolinas para ascender por el Nilo y llegar a Saqqara. Pero ¿qué es Saqqara?

Saqqara es uno de los yacimientos arqueológicos más ricos y variados de Egipto. No tiene el atractivo que puedan tener, por ejemplo, las pirámides de Giza, donde se concentra todo el turismo que viaja a Egipto; pero su reciente restauración, consolidación y apertura la sitúan en el punto de mira del mundo funerario, que se levanta en la orilla occidental del Nilo.

Las últimas excavaciones realizadas en Saqqara han confirmado recintos funerarios que van desde el 2.890 a. C hasta el 1.069 a. C, lo que confirma que todo este complejo de necrópolis y conjuntos funerarios es evidencia de que Saqqara fue utilizada como necrópolis desde el Reino Antiguo hasta el Nuevo Reino. Ha sido un centro de estudios de egiptología, donde ha participado en una diversidad de proyectos de investigación en toda la geografía y ha acumulado numerosas horas de documentación.

Visitar Saqqara no es visitar cualquier lugar; es contemplar la primera pirámide escalonada de la historia y sus múltiples tumbas privadas de altos funcionarios, conocidas como mastabas. En este complejo, la pirámide escalonada domina todo el espacio, otorgándole una dimensión y una perspectiva únicas, en la que el pasado y el presente se encuentran en un solo plano. Stephen Hawking y Thomas Hertog publicaron que el pasado no existe, independientemente del presente y de la observación que hagamos en el momento. De ahí que el faraón Djoser (2.780 a. C.) hiciera de Saqqara el cementerio real más prestigioso de Egipto y, yo diría, del mundo.

El edificio es el más antiguo, de piedra, construido en el Egipto faraónico y es la construcción más impresionante de la necrópolis de Saqqara. Los elementos arquitectónicos principales se presentan de dos en dos, lo que indica que todos los rituales y actividades se realizaban dos veces: primero como rey del Alto Egipto y luego como rey del Bajo Egipto. Toda esta obra faraónica se debe al primer arquitecto, Imhotep; las primeras tumbas estaban construidas con adobe, secado al sol, pero aún no se había construido nada en piedra. Para ello, Imhotep diseñó un tipo de escalones simbólicos que permitían que el alma del faraón se elevara al cielo; alcanzaban una altura de 60 m y tenían una cámara funeraria en la parte inferior, a 28 m de profundidad. La cámara está rodeada por una serie de habitaciones y un pasillo, destinadas a albergar los muebles y objetos del rey. La sala hipóstila que conduce a la famosa entrada de la pirámide es sencillamente espectacular.

Al noroeste de la tumba de Djoser se encuentra la mastaba familiar de Mereruka, canciller del faraón y gobernador de Menfis. Aquí fue enterrado junto a su familia. Su tumba es una de las mejor conservadas del Imperio Antiguo. Una enorme estatua en el centro, que representa a Mareruka, es una de las más bellas; sus paredes, compuestas por bajorrelieves policromados, son una representación de la perfección.

En todo este recinto también se encuentran la pirámide del faraón Userkaf y la Mastaba de Mehon, así como pequeñas tumbas privadas que abarcan más de 3.000 años de historia egipcia y cientos de estructuras relacionadas con los ritos funerarios de una religión egipcia polivalente.

En general, toda la arquitectura que encierra todas estas pirámides y mastabas; así como, sus perfectos relieves policromados plasmados en sus paredes, es como, hacer un recorrido por la vida cotidiana de los egipcios, que nos reflejan cómo eran sus trabajos agrícolas, barcas de pesca, su ganadería, hornos de pan, hornos de fundición, su espiritualidad, sus danzas… todo plasmado, con una exquisita maestría, es decir, es como leer un libro sobre la vida de los tiempos del faraón.

Nuestra última visita fue al Museo de Imhotep, inaugurado en 2006, un proyecto museístico muy querido por el arquitecto Jean-Philippe Lauer, quien pasó muchos años excavando en la zona. Su objetivo era que los visitantes pudieran contemplar y comprender, en el mismo lugar, el conjunto monumental funerario del rey Djoser y, por supuesto, la obra de su arquitecto, Imhotep. Todo el conjunto está construido en piedra calcárea blanca, con un diseño museístico moderno y funcional, que, junto al Gran Museo del Cairo, sitúa a Egipto en un plano internacional. Es un museo concebido como un centro de conservación e investigación de los interrogantes que aún persisten en las arenas del desierto de Saqqara.


Pirámide escalonada de Djoser en Saqqara

Sala hipóstila que da paso a la entrada de la Pirámide escalonada de Djoser



Templo de la Pirámide escalonada de Djoser, que consta de 40 columnas fasciculadas en forma de haz de cañas; entre cada par de columnas se colocaba una estatua del rey Djoser, declarándolo rey del Alto y del Bajo Egipto. Las ocho columnas de la entrada, conectadas en parejas, fueron reconstruidas.

La casa del sur se encuentra en la parte norte del recinto. Su fachada, decorada con cuatro columnas que, en cada cúspide, tenían forma de flor de loto, símbolo del Alto Egipto.

La mañana avanza y el termómetro marca 42 grados en Saqqara…

Complejo funerario de Saqqara.

Entrada a la pirámide de Teti.


Representación de Mareruka en un nicho de su tumba en la sala de los seis pilares. Mareruka fue un alto funcionario al servicio del faraón Teti.

Bajo relieve en una de las pirámides del complejo de Djoser.

Estatua de un alto funcionario anónimo, esculpida en piedra calcárea, en posición sentada.

Estatua de piedra calcárea que representa a un escriba sentado, con las piernas cruzadas y sosteniendo un papiro abierto.

Dos magníficas estatuas de tamaño natural, de madera recubiertas de estuco y pintadas con colores brillantes, pertenecientes al jefe de justicia y visir Ptahhotep. Fueron halladas en 1940 en la tumba de Saqqara.

Colosos de Memnón. De derecha a izquierda: Milagros Sánchez, M.ª José Dávila, Esperanza Mata, M.ª José Lozano, Lourdes Márquez e Isabel Cáceres.






Nuestro objetivo se cumplió…