sábado, 9 de agosto de 2025

HACE 1,95 MILLONES DE AÑOS LOS HIMÍNIDOS ESTABAN EN EURASIA.

 

Los últimos trabajos realizados en Grăunceanu (Rumanía), publicados en Nature Communications, determinan que en Europa, hace 1,95 Ma, ya había evidencia de actividad homínida, en forma de huesos con marcas de corte. Este yacimiento, situado en Gračanica, en un valle al sur de los Cárpatos, comenzó a excavarse en 1960. Es uno de los depósitos del Pleistoceno templado mejor conocidos de Europa central y oriental.

Hasta ahora, la evidencia más antigua de los homínidos se encuentra en Dmanisi (Georgia), de hace 1,8 Ma, aunque había pequeños rastros dispersos por toda Eurasia; prevalecen los restos de Dmanisi, porque allí se encuentra una gran cantidad de restos de homínidos, así como restos líticos y evidencias de modificaciones de restos animales por parte de estos homínidos.

Los restos de este estudio de Grãunceanu presentan marcas de corte y una estimación de edad mediante el método U-Pb de alta precisión de 1,95 Ma. También se han realizado análisis de isótopos estables de oxígeno y carbono de alta resolución en el maxilar de un caballo, que sugieren que Grãunceanu habría tenido un clima relativamente templado y estacional, lo que demuestra una amplia tolerancia al hábitat de estos homínidos. Del análisis tafonómico se desprende que hay 20 restos óseos de animales que presentan marcas de corte; de ellos, 7 fueron clasificados con evidencia clara (perfilometría 3D). Estas marcas se observaban en las tibias, mandíbulas y húmeros de artiodáctilos y carnívoros, procedentes de actividades de despiece y extracción de carne.

Los 31 taxones identificados se distribuyen entre mamuts, bóvidos, cérvidos, jirafas, équidos, rinocerontes, carnívoros, roedores y avestruces…

Este nuevo hallazgo vuelve a abrir el debate sobre la dispersión de los homínidos en Eurasia, un debate que siempre ha enfrentado desafíos, como la falta de dataciones, la escasez de investigación en algunas regiones y la atribución de los conjuntos líticos.

A pesar de que hay 49 localidades repartidas en estas regiones, los yacimientos muestran una combinación de fósiles de homínidos, conjuntos líticos y evidencias de marcas de carnicería, pero sólo unos pocos presentan los tres indicadores.

Grãunceanu tiene uno de esos tres indicadores que son evidencia de las marcas de corte en los restos de fauna por parte de los homínidos, pero le falta la presencia de restos de homínidos y de líticos in situ. Este hallazgo nos indica que los homínidos estaban más extendidos por Europa de lo que se pensaba inicialmente y que su presencia podría haber sido intermitente. 

Referencia:

-Sabrina C. Currn et al., 2025: Hominin presence in Eurasia by at least 1.95 million years ago. Nature Communications, 16, 836.

 

 

Los yacimientos en azul tienen una antigüedad de 2 millones de años. El recuadro inferior izquierdo muestra las ubicaciones de los yacimientos analizados en el estudio. Crédito: Curran et al., 2025.

Especímenes de fauna con marcas de corte de hace 1,95 Ma, hallados en Graunceanu. Crédito: Curran et al., 2025.

lunes, 4 de agosto de 2025

LO QUE EL CUERPO NOS CUENTA

 


 “LO QUE EL CUERPO NOS CUENTA. Un recorrido físico y político de las mujeres desde la prehistoria hasta hoy".

Autora: MARGA SÁNCHEZ ROMERO

Editorial: Destino. 2025, pp 300., ISBN: 978-84-233-6771-9.

 

En 2022, Marga Sánchez Romero nos cautivó con su libro "Prehistorias de Mujeres", un texto divulgativo que nos enseña a mirar a las mujeres desde otras perspectivas y a visibilizarlas.

 Nos puso en aviso de los diferentes mitos que se han venido difundiendo sobre la figura de la mujer en la prehistoria y demostró que las desigualdades existentes entre mujeres y hombres no eran naturales ni biológicas, sino culturales, es decir, construidas; al fin y al cabo, una desigualdad es siempre una opción social.

Ahora, Marga, arqueóloga de formación y catedrática de Prehistoria y Arqueología de la Universidad de Granada, con un pensamiento basado en la evidencia científica y que aplica en todo momento la perspectiva de género, nos trae una nueva obra divulgativa: un ensayo sobre el cuerpo de la mujer en sus diferentes relatos históricos.

El libro presenta una introducción en la que la autora nos explica por qué lo ha escrito, y la realidad es muy sensata: para seguir conociendo a las mujeres de la prehistoria, lo cual equivale a decirnos a nosotras mismas, pero sin perder de vista el análisis arqueológico. Y también, cómo se ha utilizado el cuerpo de la mujer en la prehistoria para contarnos y reflexionar sobre cómo las estrategias culturales han aprovechado algo tan íntimo y cercano como nuestro cuerpo para sustentarlas. 

El eje principal del libro es, por supuesto, el cuerpo de la mujer (26 capítulos), pero también aborda otros aspectos estrechamente relacionados con él y de gran relevancia para comprender cómo se ha utilizado este cuerpo como dominio y como instrumento de discriminación hasta nuestros días; sin olvidar la resistencia, la reacción y la transformación de la realidad. A raíz de ahí, nos van surgiendo preguntas a partir de análisis científicos que no nos habíamos hecho antes, y nos van dando respuestas sobre la vida de las mujeres que, de otro modo, seguirían enterradas, a la espera de nuevos avances. De esta forma, vamos construyendo nuestra identidad y nuestra pertenencia a un grupo a través de los patrones culturales.

Se adjunta al principio una tabla de datación muy didáctica y bien estructurada que nos permite comprender mejor en qué período histórico se sitúan los yacimientos mencionados en el libro. La bibliografía no es una bibliografía al uso, sino que la autora la va comentando capítulo a capítulo.

Es un libro totalmente inclusivo, algo muy novedoso en nuestra arqueología. La autora ha querido visibilizar la existencia de personas con discapacidad, en todas las sociedades humanas de cualquier período histórico, así como la infancia, la vejez, en una palabra, contar y explicar las formas de vida, de producción y de relación que han vivido las mujeres hasta ahora, es decir, contar su historia, que hasta ahora no se había contado aún; porque si no se habla de socialización, de crianza, de alimentación, de cuidados, de salud, de género, de reproducción, de envejecimiento no estamos haciendo una historia completa. Algunos son temas muy complejos, pero a través de los enterramientos nos adentramos en aspectos tan significativos como los afectos, la identidad de género, las relaciones familiares y la construcción y el mantenimiento de la memoria.

Sin lugar a dudas, una lectura obligada y muy necesaria para conocer cómo era la vida de las mujeres en el pasado, contada con gran sensibilidad. Es una obra necesaria: hay que tenerla presente en nuestras investigaciones por la cantidad de datos científicos que aporta.

En definitiva, Marga Sánchez Romero, con este libro, ha pretendido ahondar en el conocimiento de cómo el cuerpo femenino nos determinaba no solo en las sociedades del pasado, sino también en la actualidad, para ser utilizado como instrumento para hacer política, forjar identidades y fortalecer desigualdades. Ella siempre nos habla desde la prehistoria (del Paleolítico a la Edad de los Metales), pero su pensamiento y sus reflexiones pueden aplicarse a la sociedad en la que vivimos. 

 


domingo, 27 de julio de 2025

HACE 125.000 AÑOS, LOS NEANDERTALES PROCESABAN LA MATERIA GRASA DE LOS HUESOS DE ANIMALES


En la revista Science Advances se ha publicado un artículo sobre las estrategias de subsistencia de los neandertales en Alemania central, concretamente en el yacimiento de Neumark-Nord 2 (ya mencionado en otra entrada).

Hace 125.000 años, los neandertales extraían la grasa ósea de los huesos de animales grandes mediante el calor y el agua, es decir, mediante la cocción.

Que los grupos de cazadores-recolectores consumían la grasa animal y la médula ósea de los huesos (se fracturaban los huesos para extraerla) era un hecho bien conocido entre las sociedades del paleolítico superior (la grasa es un alimento de alto valor calórico).

Lo más llamativo de este estudio es que se han procesado 172 animales, principalmente mamíferos, como caballos, ciervos y uros, en un asentamiento a orillas del lago, para almacenar su grasa. Los neandertales organizaban sus cacerías para transportar los animales al lugar del asentamiento, donde se acumulaban en un corto periodo de tiempo y en un área notablemente pequeña, de sólo 50 m², para dar paso al procesamiento de la grasa.

En este depósito se han detectado varias zonas con diferentes áreas de trabajo: en una se procedía al despiece de los animales, en otra, al procesamiento de elefantes de colmillos rectos, y en una tercera, a la extracción de la grasa, que ya constituía un área especializada. En definitiva, este estudio revela que los neandertales tenían una planificación y organización del trabajo, así como diversas actividades, como el procesamiento, la acumulación y la reserva de alimentos, es decir, de materia grasa, para su posterior consumo.

Los trabajos están dirigidos por arqueólogos de MONREPOS (Centro de Arqueología Leibniz, Alemania) y de la Universidad de Leiden (Países Bajos).

Referencia:

-Kindler, L., et al., 2025: Large-scale processing of within-bone nutrients by Neanderthals, 125.000 years ago. Science Advances 11 (27).


Ubicación de Neumark-Nord 2 (Alemania).


Ejemplos de marcas de corte en el conjunto faunístico de NN2/2B. Crédito:Leiza-Monrepos. 

Ejemplos de huesos completos y de huesos fracturados en pequeños fragmentos. Crédito: Leiza-Monrepos


Ejemplos de huesos fracturados. Crédito: Leiza-Monrepos


Ilustración de "fábrica de grasa".  Crédito: Leiza-Monrepos