viernes, 31 de agosto de 2012

RESTOS DENTALES DE RINOCERONTE EN EL YACIMEINTO DE LA BÒBILA ORDIS, EN PORQUERES (GIRONA)

La campaña de excavación llevada a cabo este año, en el yacimiento de la Bòbila Ordis, por el IPHES (Instituto de Paleoecología Humana  y Evolución Social) ha dado como resultado el descubrimiento de numerosos restos dentales de rinoceronte (Stephanorhinus etruscus),  de los cuales cinco se conservan enteros y numerosos fragmentos, con una cronología de 800.000 años (Pleistoceno Inferior). La presencia de este mamífero nos indica un paisajes de campos abiertos en momentos de clima templado.
También se han recuperado  en la parte superior del depósito, en un contexto sedimentario de microconglomerados y arenas marrones de grano grueso, una defensa de elefante, posiblemente de Archidiskodon meridionalis y un molar de suido (Sus cf. Minor).

Fragmentos de restos de rinoceronte en Bòbila Ordis. IPHES
Estos restos fósiles vienen a sumarse a un conjunto de restos óseos que se disponía de antiguas prospecciones arqueológicas realizadas en la zona, de los años cincuenta a los ochenta, pero este año se ha comenzado la ejecución de una excavación sistemática, que permitirá buscar en el futuro posibles evidencias de una ocupación humana.
Esta excavación se incluye dentro del proyecto de investigación “El Pleistoceno Inferior al noroeste de Cataluña”, donde se tiene como objetivo investigar sobre la paleoecología en Cataluña durante el Pleistoceno Inferior, en un contexto temporal coetáneo a la primera ocupación de los primeros humanos que habitaron la Península Ibérica. Por eso, su objetivo primordial debe ser el estudio de la fauna fósil del yacimiento y la palinología.

             
                                                            
                                                                   

RESTOS ÓSEOS DE PAVOS HAN SIDO DESCUBIERTOS EN EL YACIMIENTO DE EL MIRADOR (GUATEMALA).


Los restos óseos pertenecientes a la especie Meleagris gallopavo gallopavo, conocida popularmente como pavo mexicano, ha sido descubierta en el yacimiento de “El Mirador” (Guatemala), uno de los yacimientos arqueológicos preclásico de las tierras bajas de los Mayas. Dicho yacimiento alberga un vasto conjunto de templos, figurando entre las edificaciones conocidas más grandes construidas por los antiguos Mayas de toda su historia como civilización.
El estudio ha sido llevado a cabo por el equipo de Erin Thomton del Centro de Investigación Arqueológica de la Universidad de Tren, en Cánada, basándose en las evidencias arqueológicas, comparaciones de la estructura ósea y análisis del ADN antiguo, por lo que han llegado a la conclusión que dichos fósiles pertenecen a dicha especie procedente del centro y el norte de México.

Comparación de partes de dos huesos distintos de pavo antiguo (A-B) con los de individuos modernos de las especies de pavo Meleagris gallopavo y Meleagris ocellata. Erin Thomton.

Este descubrimiento demuestra, al parecer, que la domesticación de los pavos, una practica propia de una sociedad de granjeros más que de cazadores-recolectores típicos, ya se llevaba a cabo en la región mil años de lo que se creía. Este hallazgo constituye también la evidencia más temprana del pavo mexicano en la cultura Maya.
El descubrimiento de estos restos de pavo es importante, porque la civilización Maya en aquella época no solían poseer animales domésticos. Aunque practicaban la agricultura, la mayor parte del contenido proteico animal de su dieta provenía de los animales salvajes cazados.
La especie Meleagris gallopavo gallopavo es originaria del centro y norte de México, fuera del área de la cultura maya. Esta especie es la que los europeos, de regreso de sus viajes a América introdujeron en Europa. De ahí que, el pavo mexicano sea el ancestro de todos los pavos domésticos consumidos hoy día en el mundo.
El descubrimiento de los restos de pavo, en un sitio al sur de su área natural de distribución geográfica del animal, indica que algunos ejemplares de la especie fueron transportados desde su zona de origen hasta el territorio ocupado por la cultura Maya, durante el período preclásico tardío, aproximadamente entre el año 300 a. C y el año 100 d.C.

                                                                    

sábado, 25 de agosto de 2012

SE RECUPERA UN COLMILLO DE MAMUT EN ALEMANIA


Los obreros que trabajaban en las obras de la construcción de la línea de metro Wehrhahn, en la ciudad de Düsseldorf, han recuperado un colmillo de mamut que mide 1,2 metros y pesa 24 kilos. Parece ser que se trata de un fósil de hace 10.000-30.000 años de antigüedad, según informaciones del Departamento de Protección del Patrimonio Arqueológico de Düsseldorf.


Los Mammuthus es un género extinto de mamíferos de la familia Elephantidae y han sobrevivido desde hace cuatro millones de años hasta hace unos 10.000 años, aunque la mayoría de los mamut se extinguieron a finales de la última glaciación, el cambio climático pudo ser su causa. Habrá que esperar a los estudios analíticos para determinar cual fue la causa de su muerte, pues, sólo se ha recuperado al parecer un sólo colmillo y ninguna presencia del resto del esqueleto del animal.

                                                              

viernes, 17 de agosto de 2012

HOGARES EN EL YACIMIENTO DE MOLÍ DEL SALT

El yacimiento arqueológico de Molí del Salt se encuentra situado en el término municipal de Vimbodí (Tarragona). El contexto geológico está constituido por la formación de conglomerados y arcillas del oligoceno. El yacimiento era un saliente del terreno que funcionaba como techo natural, un abrigo, y los cazadores recolectores del paleolítico lo utilizaron como campamento temporal.
El yacimiento fue descubierto en 1999 a raíz de unas obras de movimiento de tierras donde se destruyó  parte del depósito, se viene excavando desde hace diez años bajo la dirección de Manuel Vaquero miembro del IPHES (Instituto de Paleoecología Humana y Evolución Social).

Momento de la excavación en Molí. Foto IPHES
La secuencia estratigráfica corresponde a tres momentos del Paleolítico Superior, uno atribuido al Mesolítico de muescas y denticulados que comprende los niveles superiores y los dos siguientes que corresponden al Paleolítico Superior Final. Las fechas atribuibles por C 14, están comprendidas entre 10.840±50 y 12510±100 BP.
El registro lítico corresponde al Paleolítico Superior, con algunas diferencias diacrónicas marcadas por la representación relativa de truncaduras, buriles y raspadores. Realizados en material de sílex en su totalidad, así como, unas lanzas elaboradas en hueso, y con decoraciones. También la presencia de unas placas de esquistos con grabados de animales y motivos geométricos.
Lo más representativo de este yacimiento es la cantidad de restos óseos de conejos que se han encontrado, unos 5.000 restos óseos, significa un 90% del total del conjunto faunístico, con evidencias de haber sido consumidos por los humanos. 
Las demás especies que acompañan a este conjunto está formado por cabra pirenaica, el 7,6%, jabalí un 2%, así como ciervo. Parece ser que los cazadores recolectores acudían a este campamento una vez  realizadas sus actividades de caza, para realizar el procesado de la carne, y las pieles de los conejos cazados, así como, la elaboración de sus herramientas.
Habrá que esperar a los resultados de los análisis zooarqueológicos y paleoeconómicos que son los que determinaran la dieta de estas comunidades de cazadores-recolectores y su tránsito al neolítico.


                                                   

miércoles, 15 de agosto de 2012

ELEFANTE EN LA CUEVA DEL RINOCERONTE

La cueva del Rinoceronte se encuentra en la población de Castelldefels, 20km de Barcelona, y se encuentra seccionada por la explotación de una antigua cantera de caliza.


La cueva se halla a menos de medio kilómetro de la línea de costa actual y a unos 25 ms sobre el nivel del mar, en las primeras elevaciones del macizo kástico del Garraf y cerca del contacto de éste con el delta holoceno del río Llobregat. Este conjunto montañoso se caracteriza, en esta zona, por los bajos relieves del Triásicos en los paquetes inferiores y por formaciones más recientes de calizas y dolomías del Cretácico y Jurásico inferior en los más superiores.
Dicha cueva presenta una secuencia estratigráfica que abarca parte del Pleistoceno Medio y Superior (350.000-80.000 años), con una potencia estratigráfica de 11 metros. En esta columna estratigráfica  se aprecia los diferentes niveles y restos faunísticos. En la campaña de este año se han documentado un elefante infantil con una antigüedad de unos 100.000 años y numerosos restos de tortuga mediterránea que denotan que en la costa central de Cataluña las condiciones climáticas de hace 100.000 años eran cálidas.
En esta campaña sólo se ha podido recuperar una parte de la superficie donde se encontraba el proboscidio, siendo los restos óseos recuperados las dos extremidades posteriores con el fémur, tibia, tarsos, falanges y columna vertebral en conexión anatómica.



Esta cavidad fue descubierta en el año 2002, y a lo largo de estos años se han recuperado retos de industria lítica en sílex y cuarzo del Paleolítico Medio, así como numerosos restos faunísticos como Cervus elaphus, Elephas sp., Dama dama., Hemitragus sp., Crocuta spelaea aff intermdia.,  Dicerorhinus etruscus aff. brachychalus., Capra sp., Testudo hermanni., Felis linx aff spelaea., Capreolus capreolus., Bos/Bison., Talpa., Leporidae., Myotis sp., Erinaceus sp., Apodemos sp., Lagomorpha.
La mayoría de estos restos óseos presentan fracturas y marcas producidas por carnívoros. Destacan también las marcas de vegetales, y en menor número las marcas de corte.


Las excavaciones arqueológicas se están llevando a cabo por un grupo de arqueólog@s del Grupo de Investigación del Cuaternario-SERP (Seminario de Estudios  e Investigaciones Prehistóricas de la Universidad de Barcelona, que dirige Josep M. Fullola. Ante los recientes hallazgos los investigadores se plantean la hipótesis de que el yacimiento debió de funcionar como una guarida de carnívoros, que utilizaron la cavidad como refugio y donde traían sus presas.

                                                  

domingo, 12 de agosto de 2012

CARNÍVOROS EN CERRO DE LOS BATALLONES

En el yacimiento del Cerro de los Batallones (Madrid),  se viene trabajando  desde el año 1991. Se descubrió a raíz  de los trabajos de extracción de sepiolita de la empresa minera de Tolsa y es considerado uno de los yacimientos más rico en especies de carnívoros del mundo, campaña tras campaña va dando a luz su riqueza  paleontológica.
Estas excavaciones están dirigidas por miembros del C.S.I.C de Madrid y subvencionada por la Comunidad Autónoma de Madrid y en 2001 fue declarado Bien de Interés Cultural.

Los restos de fauna que se registran en este yacimiento tienen una antigüedad de nueve millones de años y debido a la situación estratégica del yacimiento que actúa como trampa natural es lo que ha permitido que los restos de fauna se conserven en perfecto estado. 
El yacimiento consta de diez hoyos con sedimentos detríticos, de los cuales en nueve de ellos se han registrado restos óseos, y donde posiblemente la erosión haya destruido algunos más.

Cráneo de felino con dientes de sable. foto: Sergio Gonzáles.
Estas cavidades actuaron como trampas naturales que atraían a los carnívoros, que eran más ágiles y tenían facilidad para entrar. En estos hoyos se formaron también lagos efímeros con mucho barro en donde los animales que iban a beber quedaban atrapados, sobre todo los de gran tamaño, como eran los rinocerontes, jirafas, tigres dientes de sable, hienas, tortugas gigantes…

Una de las riquezas paleontológicas del yacimiento son los grandes felinos con dientes de sable Promegantereon y Machairodus, que se extinguieron hace unos 11.000 años.
Estos felinos con sus enorme caninos cazaban presas muy grandes, debido al hiperdesarrollo de sus colmillos mataban a sus presas clavando sus enormes sables en el cuello de la víctima, era mucho más rápido que por asfixia porque cortaban el suministro de sangre al cerebro, de esa forma no necesitaban una mordedura poderosa. Se extinguieron debido a la desaparición de los grandes herbívoros en los que eran especialistas.

Excavación en Cerro de los Batallones
El hallazgo más importante de esta campaña de excavación ha sido el registro de una pieza dental, el primer molar inferior,  que confirma que en esta zona vivió el oso panda rojo, Ailurus fulgens. Se trata de un animal de mediano tamaño y de dieta vegetariana, y sólo se encuentra en el Himalaya.
De esta especie ya se había encontrado ancestros años anteriores en otros yacimientos de Madrid, como Estación Imperial y en Príncipe Pío; por lo que este hallazgo servirá para completar la rama evolutiva de esta familia.

                                                         
                                                            

jueves, 2 de agosto de 2012

UN CRÁNEO DE URSUS DOLINENSIS EN ATAPUERCA

Los codirectores de la campaña de excavación de Atapuerca, E. Carbonell, J.Mª Bermúdez y J.L Arsuaga han presentado los resultados de la campaña de 2012. El yacimiento más rico del mundo en registro de fósiles humanos, sitúan al yacimiento de Atapuerca como   el primer  “santuario de la Humanidad” por el número de registros encontrados, según J. L.Arsuaga.
La  presencia de una falange distal, con la incorporación de una uña, del pie de un niño que vivió en la sierra de Atapuerca hace 300.000 y 500.000 años, podría corresponder a un Homo heidelbergensis. Los coodirectores  del yacimiento consideran que la acumulación de cadáveres (30 individuos) fueron depositados allí por otros humanos, lo que tendrían la prueba “más antigua de un comportamiento humano simbólico de tipo funerario”.


Durante ésta campaña de excavación en el nivel TD4, en la Gran Dolina, se ha recuperado un cráneo completo de la especie de oso, Ursus  dolinensis, con una antigüedad aproximada que oscila entre los 900.000 a los 780.000 años de antigüedad, es decir, durante el último tramo del pleistoceno inferior. Hace una década se había registrado una mandíbula, ahora se dispone de un cráneo completo; por lo que se determinará mejor su posición filogenética en la cadena de los úrsidos.
Según el arqueólogo Jordi Rosell del IPHES, el oso utilizaba las cuevas para hibernar y los restos fósiles encontrados podrían pertenecer a animales viejos que mueren durante este período. Así, se han encontrados señales  de algunos zarpazos en la pared, pero estos animales no competía directamente con los carnívoros.


Los osos tienen la capacidad de hibernación que consiste en adaptarse a unas condiciones climáticas extremadamente frías, es decir, un estado de hipotermia regulada durante un determinado tiempo y les permite conservar su energía durante el invierno. Por eso, durante estos periodos de tiempo, cuando el oso está hibernando su consumo de energía es mínimo, por lo que pueden sobrevivir sin ingerir comida, empleando tan sólo su grasa acumulada.
El tema de la hibernación es muy relativo, ya que varía en relación a las circunstancias climatológicas, como en la sierra de Atapuerca, el clima hace un millón de años era diferente al actual, los osos hibernaban en las cuevas.
El Ursus dolinensis es la especie más antigua encontrada en los niveles de Gran Dolina TD4-5 y en la Sima del Elefante, en los niveles 9-11, pertenecientes a un pleistoceno inferior. Este oso pertenece a una especie hasta ahora no registrada en los yacimientos de Europa, por lo que se ha denominado Ursus dolinensis por ser en el yacimiento de Gran Dolina donde aparecieron los primeros restos fósiles de este animal. 
Presenta características primitivas y derivadas en su morfología. Así, el cuerpo mandibular grácil y los dientes también gráciles y de pequeño tamaño lo asemejan a formas como Ursus arctos y Ursus etruscus.


El Ursus dolinensis era un animal muy parecido a los osos pardos actuales, y tienen algunos rasgos comunes con los osos de las cavernas que habitaron posteriormente Europa. Esta especie convivió con el Homo antecessor.
Pero a aparte de esta especie en Atapuerca también se han registrado otras especies de osos como el Ursus deningeri con una antigüedad de medio millón de años, que serán los que darán lugar a los grandes osos de las caverna, el Ursus spelaeus. Esta especie se ha registrado en muchos yacimientos del pleistoceno medio europeo, con una datación de hace 250.000 años y se extinguió hace unos 10.000. Normalmente sus registros se localizaban en lo más profundo de las cavernas de ahí su nombre.
Contigua a la Sima de los Huesos se encuentra la Sala de las Oseras, donde se realizó una pequeña excavación, ante la presencia de encames que utilizan los osos para la hibernación y presencia de zarpazos en la pared, y en la que se descubrió decenas de huesos de la especie de Ursus deningeri, de todas las edades, desde adultos hasta cachorros. Pero para Nuria García, este sitio era una trampa mortal para los osos, debido a que este tramo de la cueva dispone de una boca estrecha y difícil de atravesar y con 13 metros de distancia hacia el abismo y los osos morían allí  despeñados. En esta sima es donde se han recuperado más de 180 individuos de esta especie. Pero no sólo los osos se sentirían atraídos por el olor que desprendía la sima sino que otros carnívoros sufrieron la misma fortuna que estos osos, así, se han recuperado restos fósiles de leones, zorros, linces, gato montés, martas y lobo.
Y más recientemente también se han recuperado restos de Ursus arctos, el oso pardo, que habitó hace unos 18.000 años ya con la especie de Homo sapiens. Sus restos se han encontrado en el interior de las galerías de la Cueva Mayor.

REFERENCIAS:

García, N y Arsuaga, J.L., (2001).  Ursus dolinensis. Una nueva especie de úrsido del pleistoceno inferior de la Trinchera Dolina, Atapuerca (España). Comptes rendus de l’Académie des sciences. Série 2. Pp 717-725.