Huelva es quizás una de las
provincias con más presencia de dólmenes, en concreto, 250 monumentos
megalíticos. Su distribución geográfica se encuentra esparcida por las comarcas
del Andévalo y la Sierra, y su representación es baja en la zona costera. Esta puede deberse a la falta de estudios. Las dataciones más
recientes de la zona de Zalamea la Real se sitúan en el III milenio
cal. ANE (Cobre) y el II milenio cal. ANE (El Bronce).
El conjunto dolménico de El Pozuelo fue excavado en 1945 y 1946 por Carlos Cerdán. Los resultados fueron publicados en
1952 y desde entonces se han erigido en el grupo mejor documentado del megalitismo onubense.
Si comenzamos la visita a los dólmenes
por el grupo de los Llanetes, nos encontraremos en la zona más alta de la mina de
Chinflón. Su mineralización es de tipo de grandes afloramientos de cuarzo, que
contienen vetas de malaquita y óxido de hierro. La explotación de estos
carbonatos de cobre comienza en la prehistoria reciente y se intensifica durante el Bronce Final.
Para su exploración, se construyó una serie de trincheras, hechas con picos de mineros provistos de surcos de enmangue, realizados en cantos rodados de andesita. Entre 1907 y 1910 fue explotada
como empresa familiar, con una gran producción de mineral. Se documenta la existencia de un pequeño poblado minero en las cercanías de la mina. Éste fue excavado en
1976 por Beno Rothenberg y en 1978 por Manuel Pellicer y Víctor Hurtado. Donde
se documentó una gran cantidad de martillos de mineros y de fragmentos de cuencos cerámicos.
Digamos que estos conjuntos de
dólmenes se agrupan en dos grupos de importancia, situados en torno
a los arroyos tributarios del río Tinto. Uno de los grupos es el de Los
Llanetes (dólmenes 1, 2, 3 y 4) y otro, el de El Riscal-La Veguilla (dólmenes 5, 6, 7, 8 y 9).
En el primer grupo, en Los Llanetes están los dólmenes 1-2 y 3-4, localizados en
los puntos más altos y separados entre sí por el ramal del barranco, y este complejo se sitúa en el nacimiento de un valle.
Entre los años 1988 y 1999, se inició la puesta en marcha del proyecto de “Puesta en valor de los dólmenes de El Pozuelo”, por el equipo de F. Nocete, uno de los conjuntos megalíticos más representativos del momento del sur peninsular. La primera actuación, además de la limpieza, consistió en la consolidación y restauración de los monumentos megalíticos. El objetivo del proyecto era, además de recuperar estos restos arqueológicos, convertirlos en un instrumento que favoreciera una actitud crítica, activa y comprometida con la tutela del patrimonio. Este conjunto consta de 18 monumentos, de los cuales 9 dólmenes han sido puestos en valor y pueden visitarse. En el año 2002 fue declarado B.I.C., con la categoría de zona arqueológica.
En general, su arquitectura es muy peculiar con respecto a otros dólmenes de la península, porque tiene múltiples cámaras; accedemos a ellas desde una única entrada, que luego se bifurca y aparecen cámaras laterales. Estas cámaras están
cubiertas por una serie de túmulos circulares que se adaptan a la irregularidad del terreno y están construidas mediante la acumulación de bloques de piedra o de pequeñas losas de pizarra. La materia prima para su construcción es de origen
local, donde predominan las filitas.
En los enterramientos del pozuelo
se depositaron objetos votivos junto a los difuntos. Los objetos más frecuentes
son las herramientas talladas (cuchillos, puntas de flecha, perforadores) y las pulimentadas (hacha), así como las vasijas cerámicas y los objetos relacionados con las
actividades cotidianas. También aparecen objetos de adorno personales, como las
cuentas de collar, elaboradas con materiales diversos. Igualmente, se han
identificado diferentes clases de ídolos: los cruciformes y las placas. En varias de las tumbas se encuentran vestigios de pintura
sobre los ortostatos, así como restos de ocre asociados a suelos y artefactos
votivos.
En esta zona de Huelva se presenta una
serie de condicionantes que permiten desarrollar un discurso de difusión
estructurado sobre los diversos paisajes megalíticos de la prehistoria reciente.
En éste área del suroeste peninsular; desde el neolítico, con la aparición de
las primeras comunidades campesinas en el V milenio a.n.e, pasando por los complejos
grupos sociales de la Edad del Cobre, el episodio de mayor extensión
territorial y variedad de construcciones megalíticas, hasta la edad del Bronce
Antiguo, cuando las sociedades desigualitarias rompen con la tradición megalítica
o reutilizan estas arquitecturas de los antepasados con otros usos y
significados.
Referencias:
-Cerdán, C., Leisner, G., Leisner,
V., 1952: Los sepulcros megalíticos de Huelva: Consejería de Excavaciones Arqueológicas. Madrid.
-García Sanjuán, L., 2009: Las
grandes piedras de la prehistoria, sitios y paisajes megalíticos de Andalucía. Junta
de Andalucía.
-Linares Catela, J. A., 2011:
Guía del Megalitismo en la provincia de Huelva. Una visión de los territorios,
paisajes y arquitecturas para la difusión del patrimonio megalítico. II
Congreso de Prehistoria de Andalucía. Consejería de Educación, Cultura y Deporte.
Junta de Andalucía. Sevilla.
-Nocete, F.; Lizcano, R. y
Bolaños, C. 1999: Más que grandes piedras. Patrimonio, Arqueología e Historia
desde la primera fase del programa de puesta en valor del conjunto megalítico
de El Pozuelo (Zalamea la Real, Huelva). Consejería de Cultura de la Junta de
Andalucía. Sevilla.
-Vidal, R., 2012: La minería
metálica prehistórica en la Península Ibérica. Lurralde, 35: 67-78.
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