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miércoles, 11 de noviembre de 2020

LA VARIABILIDAD DEL GENOMA DE LOS PERROS Y SU RELACIÓN CON LOS HUMANOS.


Grabado en Arabia Saudí, donde aparecen un perro y humanos.
Imagen de Ash Parton/María Guagnin.

Mucho se ha escrito y especulado sobre el origen del perro; por eso se espera con afán que se determine su lugar de aparición y cuándo se produce esa domesticación, e incluso, para los más ávidos, que se llegue hasta el mismo grupo donde se produce esa domesticación; pero determinar la evolución de los cánidos a lo largo de todo el proceso histórico es complejo.

Lo que sí es cierto es que el perro ha sido el primer compañero de los seres humanos durante miles y miles de años. Es quizás el más adorado y admirado por estos; así lo atestiguan los registros arqueológicos desde el Paleolítico superior.

Hasta la fecha, sólo se dispone de varios fósiles de perros, que indican que estos han podido ser criados y seleccionados por los grupos humanos en distintas partes del mundo y en distintas épocas, es decir, de forma independiente. La cronología de la domesticación se sitúa entre 10.000 y 40.000 años.

Sobre el origen y el legado genético del perro antiguo, se acaba de publicar en la revista Science un estudio encabezado por Anders Bergström del “The Francis Crick Institute”, de Londres, junto a investigadores de diez países, entre ellos España, con la participación de la Universidad del País Vasco, desde donde colabora el profesor A. Villaluenga.

Para llevar a cabo este trabajo, los investigadores han utilizado el material genético, en concreto, de 27 genomas de perros antiguos, presentes en los huesos y dientes de estos animales, para determinar parte de su historia evolutiva. De su análisis se ha desprendido que los cánidos se domesticaron y se diversificaron en todo el mundo mucho antes de 11.000 años.

Este trabajo busca analizar, a partir del material genético extraído de restos de estos perros, repartidos por Europa, Oriente Próximo y Siberia, el proceso de domesticación, aunque algunos de ellos ya estaban domesticados. La diversidad genética observada entre estos perros en distintas partes del mundo surgió cuando los humanos aún eran cazadores-recolectores.

La importancia de este estudio radica en que se ha basado en un análisis global que incluye animales registrados en contextos arqueológicos de Europa, Asia, África y América. Entre los registros europeos, la aportación española ha sido relevante para esclarecer los orígenes de la domesticación en nuestra región.

La muestra aportada por el profesor A. Villaluenga, de la UPV/EHU, ofrece información sobre restos fósiles hallados en yacimientos arqueológicos de Gipuzkoa. Son restos de 32 ejemplares desde el paleolítico superior hasta el neolítico, pero sólo fue fructífero un perro; el resto eran lobos o cuanes. El material procedía de la cueva de Marizulo (Urrieta), excavada por J.M. Barandiarán entre 1962 y 1967, donde se encontró un enterramiento que contenía los esqueletos de un hombre joven, de un perro y de un cordero.

Este trabajo determina que existían diferentes arquetipos de cánidos hace más de 11.000 años y que los perros europeos que vemos hoy día presentan una variedad de formas que se derivan genéticamente sólo de un subconjunto muy pequeño de la diversidad que alguna vez existió.

Un excelente trabajo de colaboración, muy minucioso, que nos ayuda a entender la expansión de los perros por el mundo, a la par que los humanos realizan desplazamientos en grupos, y abre nuevas vías y nuevas investigaciones para seguir indagando en el campo de la domesticación.


con

Referencia:

https://science.sciencemag.org/content/370/6516/557/tab-article-info


jueves, 30 de abril de 2020

EL DOLMEN DE MAGACELA (BADAJOZ)

Magacela es una pequeña población de la comarca de La Serena, situada en una ladera escarpada de la sierra que le da nombre y al resguardo de su castillo medieval. Su pequeñez la engrandece con un importante registro histórico que abarca desde la prehistoria hasta la edad medieval; por ello, fue declarada Bien de Interés Cultural por su riqueza arqueológica y su arquitectura urbana de épocas pasadas.
Su situación es muy estratégica, ya que se encuentra en la misma red de caminos que el yacimiento de Cancho Roano (Zalamea de la Serena), de época tartésica. VI d. C.; y el edificio protohistórico de La Mata (Campanario) y del dolmen de Sierra Gorda (Valle de La Serena).
El dolmen de Magacela, o dolmen de la cerca de Marzo, actualmente está compuesto por 12 ortostatos que configuran la cámara circular, destacándose y alzándose los dos monolitos que indican la puerta de entrada, tratándose de un dolmen de corredor.
De este conjunto funerario no se ha conservado ningún registro; sólo se cuenta con la información que nos dejó José Ramón Mélida, quien visitó el lugar en 1908 y afirmó que se componía de una serie de bloques alineados a través de los cuales se accedía a la entrada principal.
Sin embargo, ya en 1950, estos ortostatos habían desaparecido. En los escritos de E. Jiménez, ya no parece que el dolmen haya sido saqueado ni que sus bloques hayan sido reutilizados.
En 1985, Primitiva Bueno y F. Piñón realizaron un estudio del sepulcro y lo relacionaron con el de Granja de Toniñuelo (Jerez de los Caballeros, Badajoz) y con el de Azután, en Toledo.
Los ortostatos de granito, que aún se conservan, presentan en su parte interna una serie de símbolos relacionados con los astros y, en su parte externa, diferentes cazoletas y motivos ramiformes vinculados al mundo funerario.
Estos emplazamientos corresponden a culturas del III o del II milenio a. C.; nos permiten determinar asentamientos neolíticos y calcolíticos, reflejo de comunidades que desarrollaban un modelo de ocupación basado en la agricultura y la ganadería. En estos milenios se puede hablar de un proceso de consolidación de sociedades tribales que ya comparten un trabajo colectivo.
La organización territorial de estos poblados refleja el tránsito de asentamientos de tipo aldeano, en los que predominan fenómenos de igualdad colectiva tribal, hacia la nuclearización de los poblados, que marca el tránsito hacia las sociedades clasistas iniciales.
En todo este amplio territorio social, que se complementa con conjuntos dolménicos como los del Campillo I y II, El Revellado I y II, Marzoco, Granja del Toriñuelo…, se articula un modelo socioeconómico de estado primitivo, con el Campillo I y II como centro de producción, redistribución y consumo.


Referencias:

-J. R. Mélida Alinari (1914): “Arquitectura dolménica ibérica. Dólmenes en la provincia de Badajoz”. Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos. Madrid.

-F. Jiménez, J. R., Fernández y E. Rodríguez (1950): “Arqueología de Magacela”. Revista de Estudios Extremeños. Badajoz.

-P. Bueno Ramírez et al., 1998: “Dólmenes en la cuenca del Tajo: Restauración y consolidación de megalitos en Alcántara (Cáceres).” Trabajos de Prehistoria, vol. 55. Madrid.



Vista del pueblo y de su fortaleza

Vista de Magacela desde el yacimiento de La Mata










Planta realizada por J. R. Mélida durante su visita al dolmen.





jueves, 23 de enero de 2020

PARQUE TEMÁTICO DEL MEGALITISMO DE GORAFE (Granada)


Gorafe es una pequeña población enclavada en la parte septentrional de la comarca de Guadix (Granada). 
La formación de su paisaje se produjo hace 6 millones de años, durante la tectónica de placas que separó los continentes europeo y africano. Se elevaron las montañas, dejando encerrada entre ellas la cuenca de Guadix-Baza, donde el río Gor, al entrar en la depresión de Guadix, perfora un cañón de unos 20 km de longitud.
En este entorno se encuentra el Parque Integral del Megalitismo, llamado así por la cantidad y la diversidad de estructuras megalíticas que alberga.
Las primeras investigaciones científicas estuvieron a cargo de Manuel de Góngora y Martínez, quien excavó tres sepulturas y publicó sus trabajos en “Antigüedades Prehistóricas de Andalucía”.
A finales del siglo XIX, Louis Siret y Pedro Flores se interesaron por ellos y realizaron excavaciones sistemáticas en todas las estructuras (166). 
En el s. XX, el material recuperado por Siret fue estudiado por los alemanes Georg y Vera Leisner, quienes se centraron en su arquitectura y en su distribución geográfica y analizaron 82 sepulturas.
Posteriormente, en los años 1955 y 1956, Manuel García Sánchez y Jean-Christian Spanhi abordaron un proyecto de reexcavación de las sepulturas registradas por Siret y de otras que localizaron de forma inédita; en total, excavaron 198 sepulturas, que, sumadas a las 40 que fueron localizadas por Siret pero que han desaparecido por el expolio y el abandono, hacen que se contabilicen 238 estructuras megalíticas que configuran el Parque. 
Estos dólmenes presentan una gran diversidad de ejemplares, que van desde la planta trapezoidal, pentagonal, rectangular, cuadrangular hasta la poligonal.
Los enterramientos se dispersan en diez grupos dolménicos a lo largo de los 20 km que conforman el cañón, preferentemente ordenados en sus bordes y surgidos del barranco. 
Dada la característica del lugar, este presenta una singularidad en la distribución de los dólmenes, lo que indica una diferenciación social compleja y jerarquizada, con una economía agrícola y ganadera.
Después de pasar algunos años en el olvido, en 1998 se llevó a cabo un proyecto de puesta en valor para potenciar el patrimonio histórico de la zona como agente de desarrollo económico y social. 
La puesta en marcha del Parque Integral del Megalitismo para la difusión del conjunto patrimonial se presenta con tres rutas: Majadillas, Conquin y Olivares, así como con un Centro de Interpretación en el núcleo urbano de Gorafe.

CENTRO DE INTERPRETACIÓN

Su posición privilegiada lo convierte en un gran mirador del valle. Tiene un impresionante diseño arquitectónico que se desarrolla en cinco espacios expositivos, unidos por una rampa en espiral que  imita la forma de un sepulcro megalítico, con su cámara y corredor de acceso, mostrando al visitante qué es el megalitismo, tanto en su aspecto cronológico como en el cultural, y cuenta con tecnologías avanzadas para adentrarte en el conjunto patrimonial que configura el entorno de Gorafe.

Referencias:

-   M. de Góngora y Martínez (1868): “Antigüedades prehistóricas de Andalucía”. Madrid.

-   E. y Louis Siret (1898): “Las primeras edades del metal en el sureste de España”. Barcelona.

- M.García y J.C. Spahnis (1960): “Sepulcro megalítico de la región de Gorafe”. Granada.
























domingo, 13 de enero de 2019

YACIMIENTO LOS CASTILLEJOS (Fuente de Cantos, Badajoz)



En la finca municipal Los Castillejos, en la localidad de Fuente de Cantos (Badajoz), se ubican los yacimientos Los Castillejos I y II, que albergan restos de población desde finales del neolítico hasta la época romana imperial.
El asentamiento está ubicado en dos cerros cercanos entre sí, de suave elevación, próximos al arroyo Bodión Menor, subafluente del Guadiana. Este enclave es básico para el desarrollo de la vida de las diferentes ocupaciones humanas que se han dado en este lugar, tanto por su proximidad al agua como por la elevación del terreno, que le permitía una mejor defensa.
El Cerro I, emplazado en la parte más alta de la zona, parece haber estado ocupado inicialmente por un grupo humano que construyó una serie de estructuras excavadas en la roca, de planta circular, y, según el material recuperado en su interior, deben atribuirse a un período de tránsito entre la fase inicial del Calcolítico o Edad del Cobre de la Cuenca Media del Guadiana.
Según el estudio de la fauna, se determina que se trata de sociedades cazadoras, con una alimentación basada principalmente en la captura de ciervo, cabra montés, corzo, jabalí, liebre y conejo, pero también cazaban carnívoros, como zorro, lince y gato montés, posiblemente para aprovechar sus pieles. Dentro del grupo de animales domésticos, se encuentran la oveja, la cabra y el cerdo. El cerdo es el animal que predomina; esto, junto con una relativa abundancia de caza, sugiere que se trataba de sociedades con una economía más agrícola que ganadera.
En este yacimiento se produce un hecho significativo: el bovino y el caballo son dos especies en los inicios de la domesticación. La presencia de bovinos (uro y vaca), con escasos ejemplares domésticos, frente a una mayoría de uros, sugiere que se produjo un foco de domesticación local en su estado inicial, en el que se mezclan restos de ejemplares salvajes con otros que ya han sufrido los efectos de la manipulación selectiva humana.
El asentamiento se encuentra en un recinto circular amurallado, pero aún no se han determinado las causas de su abandono. Aunque hay indicios de que antes pudo haber sido incendiado.
Sin embargo, tras un dilatado período de tiempo, Los Castillejos II vuelve a estar ocupado por un grupo humano que, desde un primer momento, supo valorar las posibilidades agropecuarias y mineras del entorno y conjugarlas con una posición privilegiada en la ruta norte-sur. 
Este grupo humano, asentado en este lugar desde los últimos momentos del s. IV a. Y durante todo el siglo  III a.C., poseía criterios bien definidos y planteamientos bien desarrollados sobre los sistemas defensivos y, en particular, sobre el urbanismo.
Durante el s. II a. C., se produjo el contacto con el mundo romano que, si bien en un momento supuso la destrucción del poblado, posteriormente no conllevó cambios notables en las formas de vida anteriores.
Este poblado es un hábitat totalmente amurallado, con una planta pentagonal de tres metros de espesor y que proyecta torreones rectangulares.
La muralla va subiendo desde su parte más baja, próxima al agua, hasta la parte más alta de la loma. En el interior del asentamiento, se observa una calle principal en torno a la cual se orientan las casas y sus distintas dependencias. Se aprecia una diferencia en la tipología de las viviendas, lo que corresponde a épocas bien diferenciadas. 
En estas excavaciones se ha podido recuperar un rico lote de objetos de fragua, como mazas, hachas, martillos, tenazas, yunque y dos ruedas de carro, muy bien conservados, que se encuentran en el Museo Arqueológico de Badajoz, así como una rica colección de industria lítica y cerámica.
Este enclave es fundamental para conocer el proceso histórico del suroeste, pero ambos cerros presentan diferencias cronológicas y culturales importantes que la arqueología aún no ha podido determinar. 
Se han llevado a cabo más de ocho campañas de excavación, pero han sido puntuales y no de excavación en extensión, que son las que proporcionan las claves de los diferentes momentos de ocupación y desarrollo,  y de por qué se dieron esas diferencias urbanísticas.

Referencias:

- P. M. Castaños Ugarte, 1997: Estudio de la fauna del Cerro I de “Los Castillejos” (Fuente de Cantos, Badajoz). Norba 14. Revista de Historia. Cáceres.

- Fernández Corrales, J. M., Sauceda Pizarro, M.I., Rodríguez Díaz. A., 1988: Los poblados calcolíticos y prerromanos de "Los Castillejos". Fuente de Cantos. Badajoz. Extremadura Arqueológica I. Mérida. pp 69-88.

- Fernández Corrales, J. M. y Rodríguez Díaz. A., 1989: Campaña de urgencia en el poblado prerromano de "Los Castillejos". Fuente de Cantos. Badajoz. Extremadura Arqueológica I. XLV. Mérida. pp 98-121.


Centro de interpretación cerrado.





El yacimiento, como se observa, está bastante abandonado.



Vista del yacimiento desde el arroyo Bodión. Foto de Jurcoria.





lunes, 22 de octubre de 2018

TREPANACIÓN EN UNA VACA DURANTE LA PREHISTORIA.


El asentamiento neolítico de Champ-Durand, situado en la región de la Vendée (Francia), ha sido interpretado como una localidad fortificada con tres series de zanjas y descrito como un importante centro de comercio regional especializado en la producción y el comercio de sal y ganado, principalmente vacuno, que representa el 54% de la fauna allí recuperada. Las excavaciones realizadas entre 1975 y 1985 en las diferentes zanjas permitieron recuperar importantes cantidades de restos de fauna doméstica, como vacas, cerdos, ovejas y cabras, que constituían la principal fuente de su alimentación.
Entre los restos de bóvidos recuperados se encontraba la cabeza de una vaca con un agujero en el lóbulo frontal derecho, que, en un principio, los arqueólogos interpretaron como el resto de una cornada producida por otro animal. Gracias a una nueva revisión del material para la publicación de una monografía sobre el yacimiento y a la revisión de la documentación, los directores de la excavación les pidieron a los investigadores del CNRS francés que realizaran un estudio tafonómico más pormenorizado.
Este nuevo estudio ha dado luz a una interpretación: parece tratarse de una trepanación (perforación del cráneo con un instrumento) que se le realizó a la vaca con fines prácticos, para luego aplicarla a los humanos.
Este tipo de agujeros puede tener varias interpretaciones: puede ser una perforación causada por otro animal, como se pensó en un principio, pero si hubiese sido así, el hueso estaría astillado y la perforación habría sido distinta. También podría haber sido causada por una enfermedad infecciosa, pero no se han detectado patologías en los restos óseos de la vaca. Otra posibilidad es haber sido mordida por carnívoros durante el proceso posmortem, pero no se observan los patrones típicos de las mordeduras.
Sin embargo, la cirugía craneal parece ser la explicación más evidente, ya que hay numerosas marcas de corte de diferentes direcciones e intencionales, lo que sugiere un raspado deliberado del hueso. Las marcas vistas al microscopio son las mismas que las observadas en los cráneos humanos sometidos a trepanación. Además, según los estudios radiológicos, hay evidencia de la ausencia de procesos de curación en el tejido óseo alrededor del agujero, lo que indica que el animal no sobrevivió al procedimiento “quirúrgico” o, en su defecto, ya estaba muerto; en ese caso, fue utilizado para realizar prácticas para mejorar su técnica y así experimentar con él.
Los investigadores ahora se plantean una serie de hipótesis, como: si la trepanación evidencia la intención de sanar al animal, si podría tener algún significado ritual o si incluso podría ser un ejercicio práctico de cara a practicar la cirugía humana, por lo que nos encontramos con el primer caso conocido de experimentación animal y, por otro lado, sería la primera evidencia de prácticas de cirugía veterinaria en el cráneo de un animal.

Referencia:
- Ramírez Rozzi, F., and Froment, A., 2018. Earliest animal cranial surgery: from cow to man in the Neolithic. Scientific Reports nº 8. Article number 5536.

Vistas externas e internas del cráneo de vaca que muestran el orificio en el hueso frontal derecho. Foto: Fernando Ramírez

Cirugía craneal en vacas (fotos a-c) en comparación con dos cráneos humanos del Neolítico de Francia (fotos d-e). La cirugía craneal en la vaca no parece ser diferente de la practicada en humanos. La mayoría de las marcas de corte aparecen en grupos que se entrecruzan y están orientadas oblicuamente hacia el borde de la perfección. Las marcas de corte largas y paralelas, producidas por una sola herramienta en un solo gesto, se observan tanto en vacas como en humanos. Foto de Fernando Ramírez.




martes, 31 de mayo de 2016

CUEVA DE LOS MURCIÉLAGOS (Zuheros, Córdoba, Andalucía)

La cueva de los Murciélagos (Zuheros, Córdoba) es la cavidad arqueológica más importante hallada hasta la fecha en el Parque Natural de las Sierras Subbéticas. Su importancia no solo proviene de su registro arqueológico, sino también del geológico, por la presencia de múltiples formaciones calcáreas que el agua, durante miles de años, ha ido creando, como vemos en la Sala de las Formaciones y en la de Los Órganos, con coladas y columnas, sin faltar las estalactitas y las estalagmitas. Fue declarada Monumento Natural de Andalucía en 2001.
Dicha cavidad ha sido conocida desde siempre por ser un punto de extracción de guano de murciélagos, que los agricultores utilizaban como fertilizante natural. Pero las primeras noticias sobre la cavidad con registro arqueológico se deben a M. de Góngora y Martínez en 1868, en su libro Antigüedades Prehistóricas de Andalucía. En 1938, en plena Guerra Civil, oficiales del ejército se adentraron en las zonas más profundas y descubrieron un vaso de cerámica a la almagra, con características del neolítico andaluz, pintado de rojo brillante, que se encuentra expuesto en el Museo Arqueológico de Córdoba. También se recuperaron los restos fósiles de una mujer.
Ya en la década de los 60 del siglo pasado se realizaron lo que podemos considerar las primeras excavaciones arqueológicas, llevadas a cabo en 1962 por A.M. Quadra Salcedo y A. M. Vicent, y en 1969 por A. M. Vicent y A. M. Muñoz, que proporcionaron las primeras dataciones por medio del C14, situadas entre 4300±3900 a.C.
La cueva en sí se distribuye en dos grandes salas: una de entrada, la Cueva Grande, y otra de salida, la Cueva Chica; entre ambas se desplaza por una serie de corredores, como el Corredor de las Pinturas, la Sala de las Formaciones, la Sala de los Órganos, la Sala del Fémur y la Sala de la Campana, hasta llegar a la Cueva Chica. Gracias a esta conexión entre la Cueva Grande y la Chica, el geólogo M. Hoyos Gómez determinó que la cavidad podía ser visitada por el público debido a la ventilación y a la baja concentración de anhídrido carbónico.
A raíz de estos informes, la Junta de Andalucía llevó a cabo una serie de trabajos de acondicionamiento de la cavidad sin control arqueológico previo. Debido a las dimensiones y a los diferentes niveles que tuvieron que salvarse, así como a la colocación de escaleras metálicas (unos 700 escalones), se permitió que se perdiera gran parte de la información y del registro arqueológico; se cree que pudo llegar hasta un 95% del total del yacimiento, además de los trabajos clandestinos, que también tuvieron su parte.
Después de todas las vicisitudes, en los años 90 la cavidad entró en una nueva fase de estudio que podemos considerar investigación propiamente dicha y que continúa hasta nuestros días. A través de la intervención de la Dra. Beatriz Gavilán Ceballos y Juan C. Vera Rodríguez, la Delegación Provincial de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía les concedió el permiso para llevar a cabo el Grupo de Investigación “El poblamiento prehistórico del Macizo de Cabra y su relación con la Alta Campiña”, dirigido por Beatriz Gavilán, que desde 1990 hasta 2003 han realizado trabajos de limpieza y de excavación en el vestíbulo de la Cueva Grande, el corredor de las Pinturas, la Rampa, una parte de la Cueva Chica, y en el Paso del Jubilado, uno de los escasos sectores que aún cuenta con registro arqueológico y también se ha llevado a cabo una documentación y estudio de las manifestaciones artísticas postpaleolíticas de la cavidad en colaboración con Martí Mas Cornellá y G. Torra. Estas se localizan a lo largo del Pasillo y del Paso del Jubilado y consisten en trazos y puntuaciones. En el Corredor de las Pinturas destaca el número de representaciones de cuadrúpedos, identificados como cabras hispánicas por el tamaño de su cornamenta. Están representadas en diferentes tamaños y posiciones. También se han documentado pectiniformes, antropomorfos y zoomorfos.
Estos trabajos han proporcionado una gran cantidad de información sobre economía, clima, vegetación, estructuras de combustión (hogares), almacenamiento, nuevas dataciones y restos de materiales líticos y cerámicos que han aparecido a lo largo de una estratigrafía que abarca momentos del Paleolítico Medio, finales del Paleolítico Superior, Neolítico, Calcolítico y Edad de los Metales y finaliza en la época romana tardía.
Los estudios han mostrado que la zona de hábitat se sitúa en las dos entradas y fue frecuentada primero por comunidades del Paleolítico Medio, durante el apogeo de los neandertales, y posteriormente por comunidades del Neolítico, como lo demuestran las representaciones artísticas y las deposiciones funerarias en las zonas más profundas. Se hace un uso indiferenciado del espacio, que irá cambiando con el tiempo, registrado a través de los hogares y las fosas de almacenamiento, con las siguientes dataciones: 17.763; 4.551 ± 233 cal. BC e 17.764: 4.458 ± 236 cal. BC.
El  estudio de los hogares revela un entorno boscoso compuesto por encinas, alcornoques y una especie intermedia en las zonas más secas; por quéjigos, arces y robles en las zonas más húmedas; y también se han registrado madroños, endrinos, cornicabras y sabinas. Este bosque daba cobijo a una abundante fauna como cabras, cérvidos, osos, corzos, rebecos y conejos.
Como he comentado, las primeras comunidades de cazadores-recolectores que ocuparon la cueva fueron los neandertales, entre 60.000 y 54.000 B.P., y permanecieron en la cavidad durante cortos periodos, posiblemente en las épocas de mayor frío, viviendo al aire libre en las estaciones más suaves, como se ha venido registrando mediante la presencia de campamentos base en la zona. Esta movilidad era fundamental para abastecerse de recursos. El registro lítico de estas comunidades se avala por la presencia de denticulados, muescas, raederas y puntas, típicos de las actividades de caza y de aprovisionamiento de vegetales.
Con los diferentes estudios que se han desarrollado en la cavidad hasta la fecha, teniendo en cuenta la cantidad de información que se ha perdido, a consecuencia de los trabajos de acondicionamiento, no se puede determinar el proceso histórico de una forma continuada, pero sí se puede determinar que la cavidad estuvo ocupada de forma estacional por comunidades cazadoras-recolectoras del Pleistoceno, frecuentada principalmente en los momentos de más frío, donde llevaban unos modos de vida y de trabajo basados en la caza de animales salvajes, como la cabra montesa, el ciervo y el conejo, acompañado de la recolección de frutos silvestres. Se producen cambios paulatinos en las socioeconomías de los grupos humanos,  centrados en el inicio de la agricultura, basada en el cultivo del trigo y de la cebada, acompañada de la recolección de frutos silvestres como las bellotas y la aceituna. Los útiles de sílex del neolítico se emplearon para fabricar hoces. La ganadería basada en el ganado ovicaprino, el cerdo y el bovino, sin abandonar la caza.
La cueva de los Murciélagos es uno de los lugares clave para el conocimiento del tránsito de las comunidades cazadoras-recolectoras del Pleistoceno hasta las sociedades clasistas iniciales de la Prehistoria Reciente, pasando por las tribales-comunitarias del Holoceno en el sur peninsular.

Referencias:

- B. Gavilán Ceballos et al., 1999: Cazadores-Recolectores y primeros productores en el Macizo de Cabra (Córdoba). Avance en el estudio del Cuaternario español.

- B. Gavilán Ceballos y M. Mas, 2006: La cueva de los murciélagos de Zuheros (Córdoba): Hábitat y santuario durante el Neolítico Antiguo. Hogares, Papaver somniferum y Simbolismo. SPAL.15.