martes, 28 de febrero de 2017

MUSEO MONOGRÁFICO DE CONIMBRIGA / CONÍMBRIGA MONOGRAFIC MUSEUM.

Como comenté en el post anterior, el conjunto arqueológico de Conímbriga está compuesto por las ruinas del yacimiento y el museo.
Dicho museo fue construido en 1962 y, posteriormente, remodelado en 1984 para incorporar todas las piezas relevantes halladas en las excavaciones y así brindar al visitante mayor información y comprensión sobre cómo era la vida urbana en la ciudad.
Lo aconsejable en este tipo de visitas es visitar primero las Ruinas y, posteriormente, como complemento, pasar por el Museo.
La parte expositiva del Museo comprende cuatro salas, divididas en dos secciones. Las otras tres salas están dedicadas, respectivamente, a la arquitectura pública y doméstica y a las religiones que aquí se practicaron, por lo que podemos disfrutar de todo tipo de objetos de la vida cotidiana, así como de una rica colección de monedas.  Y el  material procedente del foro, que, por la riqueza de sus piezas, demuestra la monumentalidad del edificio que representó el apogeo de la ciudad romana. También se puede evocar la riqueza de sus domus a través de sus cerámicas de lujo y sus objetos de decoración, así como de su rico comercio, de la religión y de las diversas creencias de la población romanizada y de la presencia  de la cultura visigoda.
Los elementos de época visigoda datan de los siglos VI y VII y corresponden a elementos arquitectónicos labrados, en los que predominan los motivos de la hoja de vid y del racimo de uvas, así como algunos motivos geométricos.
Los mosaicos son uno de los elementos que más te llaman la atención en los yacimientos; todos se encuentran in situ y constituyen una rica colección.
El Museo dispone de un servicio educativo, biblioteca, tienda, cafetería, restaurante y auditorio. Además, el Museo alberga un Laboratorio de Conservación y Restauración de Bienes arqueológicos y un Taller de Restauración de Mosaicos.
Se trata de un museo amplio, moderno, muy didáctico para todos los públicos. Sus salas están muy bien distribuidas, al igual que los materiales que se exponen.















viernes, 17 de febrero de 2017

EL YACIMIENTO DE CONIMBRIGA (Portugal) / THE DEPOSIT OF CONIMBRIGA

Muy cerca de la ciudad de Coímbra (Portugal), en la población de Condeixa-a-Nova, se halla el conjunto arqueológico de Conímbriga, formado por el yacimiento y el museo.
Conímbriga es un poblado prerromano de finales del II milenio a. C, que ha conservado numerosos vestigios de su urbanismo primitivo. Parte de las condiciones de ese urbanismo eran naturales, lo que ha favorecido, a lo largo de la Edad del Bronce y del Hierro, que estas comunidades se asentasen, atraídas por la orografía del terreno, que les aseguraba unas condiciones naturales de defensa, y se estableció como modelo a lo largo del periodo romano y visigótico.
El yacimiento comenzó a excavarse en 1899, gracias a las ayudas económicas concedidas por la reina de Portugal, Amelia de Orleans. Pero no ha sido hasta el s. XX cuando se han sacado a la luz una valiosa ciudad monumental, con un conjunto de edificios que no deben faltar en cualquier ciudad romana, como sus domus, termas públicas, foro, teatro, anfiteatro, circo, talleres, almacenes, acueducto, necrópolis...
Entre las partes excavadas y visitables para  el público, destacan: Casa de los Surtidores, Casa del mosaico de la cruz gamada y de los Esqueletos, Casa atribuida a Cantaber, Foro, Acueducto, Termas del sur y Anfiteatro.
La  domus de los Repuxos o casa de los Surtidores es el edificio más representativo de Conímbriga, fue descubierto en 1939 y fue excavado por el arqueólogo Virgilio Correia. Se trata de una gran residencia aristocrática, de una exquisita belleza que fue construida en la primera mitad del s. II a.C., levantada sobre otro edificio anterior dedicado a la producción y al comercio, destaca sobre todo por su atrio, formado por un estanque ajardinado de planta geométrica con surtidores de agua, que aún conserva la estructura hidráulica original; y está rodeada de un conjunto de magníficos mosaicos policromados, con escenas de caza, las estaciones del año, aves, monstruos mitológicos y animales marinos. 
Su eje principal está compuesto por un gran vestíbulo de entrada, alineado con el peristilo central y con un triclinio. En el lado sur construyeron las habitaciones que conforman la parte residencial de la casa. Se conservan las habitaciones subterráneas.
La casa atribuida a Contaber fue construida entre los años 69 y 98 d. C. La casa está organizada alrededor de un eje principal que se corresponde con la entrada, el peristilo, el triclinio y los peristilos laterales suplementarios, para proporcionar aire y luz a los restantes compartimentos.
El acueducto es el edificio más antiguo construido con una técnica edilicia típicamente romana: hiladas de piedra, argamasa de cal, tejados de teja y sistemas de cloacas. Sobrevivió hasta su abandono final sin sufrir grandes alteraciones.
El foro era el centro de cualquier ciudad del Imperio romano; podríamos decir que era el santuario del culto imperial. El foro de Conímbriga ha sido remodelado y se aprecia su gran monumentalidad. El área del foro constituye el centro neurálgico; fue construido en época Augusta y fue demolido y reconstruido de nuevo, en época Flavia. Se trata de una plaza porticada rectangular a dos alturas, con un templo central consagrado al culto imperial.
Las termas del sur: este edificio tenía una estructura tripartita: dos zonas abiertas en los extremos y una zona cerrada en la parte central, más específica, dedicada a los baños. La zona abierta de la entrada estaba centrada en una gran piscina de agua fría; de ahí se accedía a la zona cubierta, donde se encontraban las salas frías, templadas y calientes. La principal zona de las termas es la palestra, terreno  encuadrado por una arquitectura monumental, a la que se accedía por escaleras y que  se podía gozar del aire libre y del paisaje del otro lado del río, que la bordeaba.
El anfiteatro, cuando los romanos ampliaron el poblado prerromano de Conímbriga, para transformarla en la ciudad romana que es, dejaron dentro del perímetro de la muralla una larga extensión de terreno incluyendo un valle profundo, poco adecuado para la construcción de viviendas, una de las hipótesis que se barajan, es que esta zona fue destinada desde el inicio a la construcción del gran edificio de espectáculos, que se convirtió en lo que fue el anfiteatro. Pero a finales del s. III fue demolido para proveer material y dar lugar a la construcción de la muralla.
Quizás una de las estructuras más interesantes o emotivas del yacimiento es observar cómo, en el centro de la ciudad, aún se conservan algunas casas prerromanas que sobrevivieron a todos los impulsos de la urbanización romana. Se construyeron pequeñas casas de habitación, destinadas al comercio o a la artesanía, posiblemente propiedad de familias de origen indígena, poco privilegiadas, o de libertos de las principales familias romanas, que constituían el armazón social y económico de Conímbriga.
En el s. III, la población de la ciudad fue amenazada por tribus invasoras y tuvo que levantar una gran muralla defensiva que atravesaba el centro urbano, y abandonó la zona residencial. Con ello no se evitó que los suevos asediaran la ciudad en el año 468.
Para entender todo este entramado arqueológico hay que encuadrar la ciudad  en un contexto histórico, y es que ésta zona estaba ocupada en sus orígenes por un castro celta de finales de la Edad del Hierro y tuvieron un primer contacto con las tropas romanas en época de Décimo Junio Bruto que llevó a cabo una serie de campañas militares por la Lusitania y Gallaecia en la segunda mitad del s. II a. C. Poco a poco, estas comunidades irán aceptando las costumbres del pueblo romano, así como su cultura, que tendrá cierto arraigo en la época imperial, como ha quedado demostrado en el registro arqueológico, que se refiere a los s. II, III y IV d. C. También, este sitio tenía cierta importancia para los romanos al estar situado entre las mayores ciudades de esa época, como Bracara Augusta (Braga) y Olissipo (Lisboa); la vía romana pasaba por Conímbriga. 
Esto nos pone de manifiesto que los romanos ejercieron control sobre esta ciudad porque  esta permitía el transporte de mercancías entre ambas ciudades.
En el s. II  en la época de Augusto, la ciudad conoció su máximo esplendor al concedérsele la categoría de municipio, de ahí, que la ciudad adquirió prestigio administrativo y burocrático.
A partir del s. II d. C dejan de construirse edificios públicos, pero se sigue incrementando una actividad privada, es la etapa de la construcción de los mosaicos. En el s. III comienza la decadencia de la ciudad y se empieza la construcción de la muralla ante la amenaza de los pueblos bárbaros, pero ante la imposibilidad de poderla construir sobre todo el perímetro de la ciudad, se decidió reducir el perímetro de la acrópolis, por lo que muchas de las construcciones públicas y privadas se quedaron fuera, como le pasó al anfiteatro, termas, casa de los Repuxos; pero esto no impidió el asalto de la ciudad por los suevos.
La ciudad romana de Conímbriga es el yacimiento más importante hasta la fecha, que se ha excavado en Portugal, de época romana, no sólo por su extensión sino, por la exactitud y precisión con que han sido construidos sus edificios y lo bien conservados que se encuentran, que nos manifiestan la extraordinaria riqueza y fortaleza que poseyó esta ciudad. Por eso, todas las personas que paséis a visitar éste conjunto arqueológico podréis apreciar, una puesta en valor de un rico Patrimonio Cultural, de la historia de Portugal.

Jardines de entrada al yacimiento.

Casa de Cantaber con su peristilo en el centro y mosaicos.

Casas indígenas realizadas en adobe.



Termas romanas junto al acueducto y la muralla bajo imperial.

Puerta principal a la ciudad de Conímbriga.





Peristilo y lago de la casa de los Surtidores y su cobertura protectora.


Surtidores originarios de la casa de los Surtidores.


Maqueta del yacimiento donde se puede apreciar la orografía del lugar.

jueves, 2 de febrero de 2017

MUSEO NACIONAL DE ARQUEOLOGÍA, ANTROPOLOGÍA E HISTORIA DE PERÚ / NATIONAL MUSEUM OF ARCHEOLOGY, ANTHROPOLOGY AND HISTORY OF PERU.

En Lima (Perú) hay cinco grandes museos; quizás el más llamativo es el Museo del Oro, por su rica colección de piezas de oro elaboradas por las civilizaciones preincas. Pero vamos a hablar del Museo Arqueológico, el más antiguo y el más grande del país. Está ubicado en una gran casona del siglo XVIII y es popularmente conocido como el Museo del Pueblo Libre, donde vivieron Simón Bolívar y José de San Martín.
En sus múltiples salas se conserva un rico patrimonio cultural, tanto a nivel arqueológico como antropológico e histórico, de los periodos  prehispánico, colonial tardío y republicano, configurado por una extraordinaria colección de textiles, materiales líticos, huacos (piezas de cerámica delicadas de las culturas prehispánicas), artículos de metal, pinturas y esculturas.
En sus diferentes salas podemos ver una rica colección de objetos de las culturas que han pasado por Perú a lo largo de su historia: las primeras fueron las culturas Chavín, Paracas, Nazca (que no solo destaca por sus geoglifos, sino también por su rica cerámica), Moche, Salinas, Virú y Chancay. 
Un lugar que no debemos dejar de visitar si pasamos por Lima, para apreciar su riqueza cultural y ser un punto de encuentro con las diferentes civilizaciones prehispánicas, que guardan un gran valor histórico-arqueológico. El centro posee una rica colección de fondos fotográficos y bibliográficos que dan cuenta del período colonial.