El Centro Museo de la Calle Sembrano forma parte de un conjunto de edificios del Ayuntamiento de Beja, Portugal, que alberga piezas arqueológicas. La entrada al Museo te recibe con un panel de azulejos del artista Rogério Ribeiro, inspirado en el agua, que tenía gran importancia en la antigua ciudad a través de las termas romanas.
Las primeras excavaciones se llevaron a cabo en 1983, cuando
se descubrieron estructuras arqueológicas durante los trabajos de cimentación
de un solar destinado a una vivienda particular. Los trabajos de excavación
fueron realizados por el Museo Regional de Beja y el Servicio Regional de
Arqueología de la Zona Sur del Instituto Portugués de Patrimonio Cultural entre
1987 y 1995. En 2004 se inició el proyecto de puesta en valor del Museo, orientado
a la conservación y restauración de las estructuras halladas. Alberga vestigios
que se extienden cronológicamente desde la prehistoria hasta la era contemporánea.
El período más antiguo se remonta a la Edad del Cobre, en el
III milenio a. C., seguida de la Edad del Hierro, en la segunda mitad del I
milenio a. C. Hubo un poblado prerromano que nos ha dejado vestigios de un
tramo de una robusta muralla construida en piedra y unida con arcilla, que
delimitaba el perímetro del antiguo poblado. Esta ocupación se extiende desde el
comienzo del s. IV a. C y perdura durante el s. III a. C y se prolonga hasta el
s. II a. C., en los que se establecen los primeros contactos con el mundo
romano, que tuvo un gran impacto en las poblaciones locales, pero experimentó
una profunda transformación a partir del s. I a. C., cuando la presencia de los
ejércitos romanos se hizo más frecuente. Con el mandato de Augusto, a la
población indígena se le concedió el estatus de “colonia” para la ciudad que
hoy conocemos como Beja, entonces llamada “Pax Iulia”. Se inicia la renovación urbanística,
destinada a dotar a la ciudad de los edificios necesarios para el
funcionamiento de un centro político y administrativo.
Beja tuvo una gran pluralidad de contactos con el exterior,
que se manifiesta en las cerámicas griegas, en producciones de la Baja
Andalucía y del Algarve y en producciones locales. La Beja romana se extiende
desde el s. I a. C hasta el s. IV d. C. Hay vestigios de unas termas que pertenecieron
a una vivienda privada; estas construcciones atravesaron diferentes fases de
construcción, reconstrucción y reorganización.
Hay vestigios del período islámico, cuando Beja también era
un importante centro urbano; los detectados se limitan a cerámicas.
Los muros romanos sirvieron de base para las viviendas que,
durante la Edad Moderna y la contemporánea, se construyeron en este lugar.
Decir que es un museo muy bien estructurado: el espacio
museográfico se diversifica en varias estructuras, todas muy integradas y visibles a través de un suelo de cristal que te permite ver los
diferentes elementos arquitectónicos del patrimonio arqueológico a lo largo de
un recorrido de más de 3.000 años de historia.














