viernes, 25 de septiembre de 2026

 

Lynx pardinus. Foto de Andrea en Pixabay

Su cara te fascina y sus ojos de cazador a media distancia te atrapan: el lince es el felino más icónico de la península ibérica; sus movimientos sigilosos y su mirada intensa hacen de este carnívoro un animal que pasa desapercibido incluso a pocos metros de distancia.  Sus pinceles negros en las puntas de sus orejas les ayudan a detectar los movimientos.

El lince es el felino más grande que tenemos en la península ibérica y se había extinguido a finales del s. XX y, gracias a proyectos de reintroducción, vuelven a estar presentes en nuestros hábitats mediterráneos.

Este animal habita en nuestro planeta desde hace más de un millón y medio de años, pero ¿cuándo apareció el lince en nuestro país? ¿De dónde proviene? ¿Es endémico de aquí?

De las cuatro especies de lince que existieron, todas tienen un ancestro común: el Lynx issiodorensis (según los estudios de Kurten, 1978, y de Johnson y O'Brien, 1997).

A mediados del Pleistoceno, poblaciones de Lynx issiodorensis que habitaban en Asia dieron lugar a la aparición del lince boreal, que se refugió en el norte de la península; así lo confirman los hallazgos y estudios de Rodríguez Varela (2015), que indican que el lince boreal se distribuyó en la zona norte peninsular y el lince ibérico ocupó principalmente la mitad meridional de la península.

El lince euroasiático o lince boreal (Lynx lynx) es un carnívoro que habitó en la península ibérica desde el Último Máximo Glacial hasta el s. XVII.

Un estudio liderado por la Universidad de A. Coruña (Eva Fdez. y Carlos Nores) del esqueleto completo de un lince boreal, recuperado por un equipo de espeleología a más de 100 m de profundidad, ha demostrado, mediante análisis de radiocarbono, que sobrevivió en la península ibérica hasta hace 210 años a. p., lo que constituye la presencia más reciente corroborada en la península ibérica. Lo que nos aclara la cronología de la desaparición de este animal. Este animal es uno de los linces de mayor tamaño que los actuales, por lo que es un gran depredador de la fauna local.

Su esqueleto apareció en la sima Topinoria, en los Picos de Europa (Cantabria), y su conservación ha sido tan buena que ha permitido realizar un estudio completo de su marco cronológico, de su identificación taxonómica y de sus características craneales y dentales. Del análisis morfométrico se ha determinado que se trataba de un individuo macho adulto con una masa corporal de 29,7 kg. El estudio nos muestra que el lince boreal se sitúa junto a muchos machos modernos de Europa central, aunque es más pequeño que los machos del holoceno de la península ibérica.

Hasta la fecha se creía que el lince boreal había desaparecido de nuestro entorno hace unos 400 años; sin embargo, este hallazgo ha contribuido a rescatar al lince boreal de su hábitat natural.

La posición anatómica en la que se encontraba el animal demuestra que murió en el interior de la cueva; se refugió en la cavidad y cayó accidentalmente desde una altura de 100 m. Este carnívoro vive en bosques caducifolios, mixtos y de coníferas de Europa y de Asia Central. El tamaño corporal de estos animales ha sido el resultado de las adaptaciones de cada especie a sus hábitats y dietas.

Otro hallazgo importante que se ha producido en la península ibérica ha sido el del yacimiento paleontológico de Quibas (Abanilla, Murcia), que alberga el esqueleto de lince ibérico (Lynx pardinus) más completo del pleistoceno inferior, un felino endémico de la península ibérica junto a más de 85 especies, muchas de ellas ancestrales: tigres dientes de sable, bisontes, macacos, rinocerontes…

El equipo de Pedro Piñero y Jordi Agustí viene desarrollando sus trabajos en la cueva de Quibas. En la campaña de 2024 descubrieron el esqueleto completo de un lince con una antigüedad superior a un millón de años, lo que ha permitido reconstruir los cambios faunísticos y climáticos en la región.

Hoy día podemos decir que, desde 2021 hasta 2024, se han recuperado más de 60 huesos pertenecientes a un mismo individuo de lince ibérico, lo que indica que la especie en sus orígenes era de mayor tamaño que los que se conservan hoy.

 

 Esqueleto reconstruido del lince boreal. Foto de la Univ. de Cantabria.


Referencias:

-Kurtén (1978): The Lynx from Etouaries: Lynx issiodorensia, Late Pliocene. Ann. Zool. Fennici15: 314- 322. Johnson, W.E., Eizirik, E., Pecon-Slattery, J., Murphy, WJ., Antunes, A., Teeling, E. y O´Brien, SJ., 2006: The late Miocene radiation of modern Felidae: a genetic assessment. Science 311. 73- 77.

-Rodríguez-Varela, R., Taglicozzo, A., Urena, I., García, N., Cregut-Bonnoure, E., Mannino, M., Arsuaga, JL., Valdiosera, C. 2015: Ancient DNA evidence of Iberian Lynx palaeoendemism. Quaternary Science Reviews 112, 172-180.

-Rodríguez-Varela, R., García, N., Nores, C., Álvarez-Lao, D., Barnet, R., Arsuaga, JL., Valdiosera, C., 20215: Ancient DNA reveals past existence of Eurasian lynx in Spain-Journal of Zoology. Print ISSN 0952-8369.

-Boscaino, A., Madurell-Malapeira, J., Llenas, M., Martínez-Navarro, B., 2015: The origin of the critically endangered Iberian Lynx: Speciation, diet, and adaptive changes. Quat. Sci. Rev. 123, 247-253.

-Eva Fernández-Bejarano et al., 2026: The last Iberian record of Eurasian lynx (Lynx lynx): osteometry and historical implications of the lynx from Sima Topinoria (Cantabria, Spain).

 


jueves, 6 de agosto de 2026

PISADAS DE MAMÍFEROS

 

Muchas veces, cuando caminamos sobre sedimentos blandos o fangosos, nuestras pisadas quedan marcadas en el suelo; dependiendo del tipo de sedimento, estas tendrán una forma u otra, o perdurarán más o serán más efímeras. A veces creemos que los restos fósiles son sólo huesos, dientes y conchas, pero tenemos cada vez más evidencias indirectas de su presencia, como las huellas, conocidas como icnitas.

Estas icnitas las podemos ver en las rocas; fueron hechas por organismos vivos mientras caminaban o corrían y nos aportan gran información sobre los animales que se movían o vivían en determinadas zonas. Para que se conserve una huella, es necesario que el animal camine sobre una superficie blanda, como el barro o la ceniza volcánica. Esta huella es posteriormente cubierta por arena, limo o ceniza adicionales, que le sirven de protección frente a fenómenos atmosféricos, como el viento o el agua. A través de su estudio, se puede colegir qué animal las dejó, la velocidad y el modo de desplazamiento que presenta, que se miden a partir de la distancia entre pisadas, su comportamiento y, sobre todo, el entorno donde vivía, a través de la textura del sedimento.

Con el paso del tiempo, estos sedimentos se fosilizan y forman rocas en las que quedan impresas las huellas de los animales. La fosilización se debe a los movimientos tectónicos derivados del plegamiento alpino en el Pirineo. Es el fenómeno observado en el yacimiento de La Fondota (Abiego, Huesca), donde se han hallado más de mil icnitas de mamíferos. El yacimiento fue descubierto en 1973 y actualmente está siendo estudiado por un grupo de investigación de la Universidad de Zaragoza, integrado por Martín Linares, Diego Castanera y José Ignacio Canudo, quienes han realizado el estudio sedimentológico e icnotafonómico.

Hace 35 millones de años (Oligoceno) en Abiego había una zona de lagos y lagunas someras, sometidas a frecuentes oscilaciones de la lámina de agua, donde los mamíferos acudían a beber y en esas zonas de fango (calizas, margas areniscas) quedaron impresas las huellas. Durante este periodo, el paisaje estaba compuesto por praderas y coníferos, con lagos poco profundos; de ahí que los animales acudieran a beber. Dada su buena conservación y atendiendo a su morfología, se ha determinado que estas huellas están asociadas a Anoplotherium y Entelodon, dos artiodáctilos extintos que tenían pezuñas y dedos pares. El registro fósil de estos animales se encuentra en el Reino Unido, Francia, España, Portugal y Alemania. El Anoplotherium es un herbívoro endémico de Europa occidental y podía pararse sobre dos patas para ramonear las plantas.

Para saber más sobre las icnitas, o huellas, podéis consultar la entrada en este blog: «Las huellas fósiles más antiguas», que se refiere a huellas humanas.




Ilustración realizada por Rosa Alonso.

 


 

 

miércoles, 29 de julio de 2026

VILLA ROMANA DE FUENTE ÁLAMO (PUENTE GENIL, Córdoba)


A tan sólo 3 km del centro urbano de Puente Genil, en Córdoba, se encuentra uno de los yacimientos mejor conservados y estudiados de la provincia: Fuente Álamo. En este lugar se daban características extraordinarias para establecerse allí: su climatología, un manantial con abundante agua, la fertilidad de sus tierras, propicia para la agricultura, y, lo más importante, su ubicación estratégica en un cruce de caminos, ya que era atravesado por una importante red viaria; todo ello hizo de Fuente Álamo un lugar idóneo para vivir. Un entorno rural que ha experimentado una serie de transformaciones desde la época altoimperial hasta la tardoantigua.

Fuente Álamo es un asentamiento de época romana que fue reutilizado a lo largo de la historia: primero como termas romanas, posteriormente como villa y, tras la caída del Imperio Romano de Occidente, el vacío de poder y la inestabilidad social facilitaron la entrada de los visigodos; en la época musulmana, se utilizó como necrópolis y almazara.

Las termas se construyeron (s. I d.C.) en esta zona porque discurría por aquí un arroyo con el mismo nombre y, en la zona de arriba, había una presa que abastecía de agua a las termas. A ambos lados del arroyo se distribuía un conjunto de piscinas adosadas y escalonadas que se comunicaban entre sí mediante canalizaciones que las alimentaban con agua.

En el lado derecho del arroyo se encontraban los baños de verano con aguas frías (frigidarium). Y a la izquierda estaban los baños de agua templada (tepidarium) y de agua caliente (caldarium). Para mantener esta instalación de calefacción disponían de unos hornos. Los romanos fueron los que introdujeron la calefacción por suelo radiante, que consistía en hornos subterráneos tradicionales y en canalizaciones de galerías de aire caliente con las que calentaban las aguas de las termas.

Si observamos el lugar donde se encontraron las termas, en su origen no estaban ubicadas en ninguna población, sino que formaban un complejo muy bien situado entre varios núcleos. Por ello, las termas tenían, además de la limpieza corporal, funciones de relaciones sociales y comerciales; es decir, eran un lugar de ocio y disfrute social y un espacio idóneo para los negocios, sin olvidar el descanso de los viajeros y el abrevadero para el ganado.

Las termas estaban decoradas con ricos mosaicos geométricos que se han conservado en perfecto estado; quizás sea uno de los aspectos que caracterizan a este yacimiento: su riqueza en la conservación de los mosaicos, ya que en la zona sur contamos con muy pocos. Luego hablaremos de ellos.

También en este lugar en concreto, en el margen derecho del arroyo y sobre una buena parte de las termas, se levantó una villa romana de grandes dimensiones.

Esta villa romana alcanzó su auge a finales del s. IV-V d.C. y en el s. VI fue abandonada al inicio de la dominación musulmana. En concreto, en el s. IV y, sobre las estructuras anteriores, se construiría la residencia del nuevo dominus.

Como toda villa que se precie, esta consta de tres zonas bien establecidas: la pars urbana, donde reside el dueño de la villa y su familia, acompañados de sus siervos, quienes realizan las tareas domésticas. La pars rústica es un edificio anexo donde se alojaban los siervos y esclavos y también se utilizaba para guardar los aperos de labranza. Y la pars fragmentaria corresponde a los edificios destinados al trabajo de los animales, como establos y almacenes de productos agrícolas.

En la estratigrafía se detectan dos fases constructivas: en una primera fase se levanta el complejo residencial de la pars rústica y en el s. IV-V, la villa sufre un crecimiento en sus pavimentos, que incluye el mitreo y el tablinium (lugar donde el señor de la casa recibía a sus clientes y se exhibían los bustos de sus antepasados), y los suelos están decorados con mosaicos.

Las habitaciones de la villa son de amplias dimensiones y están comunicadas entre sí por un pasillo cubierto. Los pavimentos de toda la villa están decorados con mosaicos de motivos geométricos. Recientemente, en una de estas habitaciones o estancias, un equipo de investigación de la Universidad de Granada ha descubierto una biblioteca y no un mitreo, como se pensaba. La metodología empleada ha sido la "gramática de formas", basada en la combinación de los distintos elementos arquitectónicos de una estancia. Convirtiéndose en la biblioteca más antigua de la península ibérica y la mejor conservada del mundo romano, porque la Villa de los Papiros de Herculano es la que conserva los papiros más antiguos, pero no las estructuras físicas en las que están depositados. Un gran avance en el conocimiento de las villas peninsulares, respaldado por los hallazgos constantes de la investigación actual.

Los motivos musivarios

Nos hallamos ante una encrucijada: o bien el dominus poseía una sensibilidad artística y un gusto estético muy por encima de la media de su época, o bien la genialidad del artífice material desbordó los cánones tradicionales, convirtiendo la villa en un espacio de vanguardia. Lo vemos reflejado en la cantidad de mosaicos de los que dispone la villa; el más emblemático es el que se halló en las termas, el mosaico nilótico, que fue descubierto en el año 1982 y constituía el pavimento de una sala cuadrada central y cuatro semicírculos con cuatro ábsides, de los cuales solo se conservan dos y sus textos son excepcionales en la historia de las inscripciones musivarias de Hispania, ya que constituye el único ejemplo conocido hasta la fecha, con una temática nilótica de geranomaguia (pigmeos y grullas como grandes protagonistas).

En el ábside se desarrolla una serie de pequeñas acciones, entre ellas la imagen y el texto; en cada una, los personajes dialogan entre sí. En el cuadro central aparece el río egipcio, representado como un dios que reposa sobre un recipiente, del que posiblemente brotaría agua, y está acompañado de un hipopótamo, un cocodrilo y dos aves zancudas. La temática es muy intuitiva y sencilla y presenta una composición llena de protagonistas relacionados con el Nilo.  Las escenas de los ábsides laterales presentan inscripciones latinas a modo de cómic: historias sucedidas entre grullas y pigmeos.

Otro de los mosaicos figurativos importantes del pavimento de la estancia principal está compuesto por dos paneles dedicados al dios Baco. En el registro inferior se muestra el combate de Baco para someter a la India, asistido por una tropa de ménades y faunos y por un animal que se asemeja a una leona. Y en la escena superior se describe la llegada triunfal del dios Baco junto a Ariadna, el dios Pan y Sileno. Algunos autores atribuyen al personaje montado en el asno la condición de dueño de la villa, acompañado de su mujer y su hijo.

Y el conocido como mosaico de las Tres Gracias decora el pavimento de un espacio a cielo abierto previo al oecus. El conjunto se divide en tres paneles o cuadros con escenas mitológicas independientes. Muestra a las tres gracias: Áglae, que representa la belleza; Eufrósine, la alegría; y Talia, la abundancia, de pie y entrelazadas, flanqueadas por otras escenas, como Belerofonte con Pegaso a un lado y un sátiro persiguiendo a las ninfas. Está elaborado con teselas de colores que enmarcan la escena principal con una rica orla geométrica de círculos tangentes y motivos ornamentales.

 Como he comentado antes, estamos ante una villa romana que destaca por su excepcional repertorio musivario de patrones geométricos en teselas; estos motivos son diversos, como cruciformes, círculos, cuadrados, rectángulos con espigas y flores cercadas con dientes de sierra. Los colores de estos mosaicos son blanco, rojo, negro y sepia.

Evolución arqueológica e investigadora del yacimiento Fuente Álamo

El yacimiento es conocido desde finales del s. XIX, por los materiales aparecidos en superficie, pero no es hasta 1982 cuando se realiza la primera intervención, a cargo de Francisco Esojo, director del Museo Municipal de Puente Genil, quien dio el primer aviso del deterioro del yacimiento. Posteriormente, Ana María Vicent, directora del Museo Arqueológico de Córdoba, encargó una excavación de urgencia y fue entonces cuando Luis López Palomo llevó a cabo una intervención arqueológica con un perfil científico-metodológico. A partir del año 2000 se iniciaron las obras de puesta en valor y de gestión integral del yacimiento, así como su musealización, a cargo de Manuel Delgado, jefe de servicio de arqueología y patrimonio del Ayuntamiento de Puente Genil. El yacimiento fue abierto al público en 2011.

Referencias:

-Delgado, M. y Jaén, D., 2016: El conjunto arqueológico de Fuente Álamo (Puente Genil, Córdoba). Quince años de puesta en valor y gestión integral del patrimonio en el medio rural”. En Vaquerizo, D., Ruiz, A., Delgado, M. (Eds.), Rescate: del registro estratigráfico a la sociedad del conocimiento: el patrimonio arqueológico como agente de desarrollo sostenible. Vol. I. Córdoba.

-Neira Jiménez, M.L., 2019: Los mosaicos romanos del yacimiento de Fuente Álamo (Puente Genil, Córdoba): investigación y puesta en valor. Mosaico romano en el espacio rural. Investigaciones y puesta en valor. Lérma di Bretscheider.

- Delgado Torres, M., 2020: El patrimonio arqueológico como agente de dinamización en el ámbito rural. El conjunto arqueológico de la Villa romana de Fuente Álamo (Puente Genil, Córdoba). Em Villae romanas, investigação e inovação.

 -López García, A., Martínez Giménez, J y Cerrato Casado, E., 2026: New Approaches to Identifying Roman Libraries: Two Late Antique Examples from Stobi (North Macedonia) and Fuente Álamo (Spain). Journal of Mediterranean Archaeology, 39.1.