A tan sólo 3 km del centro urbano de Puente Genil, en
Córdoba, se encuentra uno de los yacimientos mejor conservados y estudiados de
la provincia: Fuente Álamo. En este lugar se daban características
extraordinarias para establecerse allí: su climatología, un manantial con
abundante agua, la fertilidad de sus tierras, propicia para la agricultura, y,
lo más importante, su ubicación estratégica en un cruce de caminos, ya que era atravesado
por una importante red viaria; todo ello hizo de Fuente Álamo un lugar idóneo
para vivir. Un entorno rural que ha experimentado una serie de transformaciones
desde la época altoimperial hasta la tardoantigua.
Fuente Álamo es un asentamiento de época romana que fue
reutilizado a lo largo de la historia: primero como termas romanas,
posteriormente como villa y, tras la caída del Imperio Romano de Occidente, el
vacío de poder y la inestabilidad social facilitaron la entrada de los
visigodos; en la época musulmana, se utilizó como necrópolis y almazara.
Las termas se construyeron (s. I d.C.) en esta zona porque
discurría por aquí un arroyo con el mismo nombre y, en la zona de arriba, había
una presa que abastecía de agua a las termas. A ambos lados del arroyo se
distribuía un conjunto de piscinas adosadas y escalonadas que se comunicaban
entre sí mediante canalizaciones que las alimentaban con agua.
En el lado derecho del arroyo se encontraban los baños de
verano con aguas frías (frigidarium). Y a la izquierda estaban los baños
de agua templada (tepidarium) y de agua caliente (caldarium).
Para mantener esta instalación de calefacción disponían de unos hornos. Los
romanos fueron los que introdujeron la calefacción por suelo radiante, que
consistía en hornos subterráneos tradicionales y en canalizaciones de galerías
de aire caliente con las que calentaban las aguas de las termas.
Si observamos el lugar donde se encontraron las termas, en su
origen no estaban ubicadas en ninguna población, sino que formaban un complejo
muy bien situado entre varios núcleos. Por ello, las termas tenían, además de
la limpieza corporal, funciones de relaciones sociales y comerciales; es decir,
eran un lugar de ocio y disfrute social y un espacio idóneo para los negocios,
sin olvidarnos del descanso de los viajeros y del abrevadero para el ganado.
Las termas estaban decoradas con ricos mosaicos geométricos
que se han conservado en perfecto estado; quizás sea uno de los aspectos que
caracterizan a este yacimiento: su riqueza en la conservación de los mosaicos,
ya que en la zona sur contamos con muy pocos. Luego hablaremos de ellos.
También en este lugar en concreto, en el margen derecho del
arroyo y sobre una buena parte de las termas, se levantó una villa romana de
grandes dimensiones.
Esta villa romana alcanzó su auge a finales del s. IV-V d.C.
y en el s. VI fue abandonada al inicio de la dominación musulmana. En concreto,
en el s. IV y, sobre las estructuras anteriores, se construiría la residencia
del nuevo dominus.
Como toda villa que se precie, esta consta de tres zonas bien
establecidas: la pars urbana, donde reside el dueño de la villa y su
familia, acompañados de sus siervos, quienes realizan las tareas domésticas. La
pars rústica es un edificio anexo donde se alojaban los siervos y
esclavos y también se utilizaba para guardar los aperos de labranza. Y la pars
fragmentaria corresponde a los edificios destinados al trabajo de los
animales, como establos y almacenes de productos agrícolas.
En la estratigrafía se detectan dos fases constructivas: en
una primera fase se levanta el complejo residencial de la pars rústica y en el
s. IV-V, la villa sufre un crecimiento en sus pavimentos, que incluye el mitreo
y el tablinium (lugar donde el señor de la casa recibía a sus clientes y
se exhibían los bustos de sus antepasados), y los suelos están decorados con
mosaicos.
Las habitaciones de la villa son de amplias dimensiones y
están comunicadas entre sí por un pasillo cubierto. Los pavimentos de toda la
villa están decorados con mosaicos de motivos geométricos.
Los motivos musivarios
Nos hallamos ante una encrucijada: o bien el dominus poseía
una sensibilidad artística y un gusto estético muy por encima de la media de su
época, o bien la genialidad del artífice material desbordó los cánones
tradicionales, convirtiendo la villa en un espacio de vanguardia. Lo vemos
reflejado en la cantidad de mosaicos de los que dispone la villa; el más
emblemático es el que se halló en las termas, el mosaico nilótico, que
fue descubierto en el año 1982 y constituía el pavimento de una sala cuadrada
central y cuatro semicírculos con cuatro ábsides, de los cuales solo se
conservan dos y sus textos son excepcionales en la historia de las
inscripciones musivarias de Hispania, ya que constituye el único ejemplo
conocido hasta la fecha, con una temática nilótica de geranomaguia (pigmeos y
grullas como grandes protagonistas).
En el ábside se desarrolla una serie de pequeñas acciones,
entre ellas la imagen y el texto; en cada una, los personajes dialogan entre
sí. En el cuadro central aparece el río egipcio, representado como un dios que
reposa sobre un recipiente, del que posiblemente brotaría agua, y está
acompañado de un hipopótamo, un cocodrilo y dos aves zancudas. La temática es muy
intuitiva y sencilla y presenta una composición llena de protagonistas
relacionados con el Nilo. Las escenas de
los ábsides laterales presentan inscripciones latinas a modo de cómic:
historias sucedidas entre grullas y pigmeos.
Otro de los mosaicos figurativos importantes del pavimento de
la estancia principal está compuesto por dos paneles dedicados al dios Baco. En
el registro inferior se muestra el combate de Baco para someter a la India,
asistido por una tropa de ménades y faunos y por un animal que se asemeja a una
leona. Y en la escena superior se describe la llegada triunfal del dios Baco
junto a Ariadna, el dios Pan y Sileno. Algunos autores atribuyen al personaje
montado en el asno la condición de dueño de la villa, acompañado de su mujer y su
hijo.
Y el conocido como mosaico de las Tres Gracias decora el
pavimento de un espacio a cielo abierto previo al oecus. El conjunto se
divide en tres paneles o cuadros con escenas mitológicas independientes.
Muestra a las tres gracias: Áglae, que representa la belleza; Eufrósine, la
alegría; y Talia, la abundancia, de pie y entrelazadas, flanqueadas por otras
escenas, como Belerofonte con Pegaso a un lado y un sátiro persiguiendo a las
ninfas. Está elaborado con teselas de colores que enmarcan la escena principal
con una rica orla geométrica de círculos tangentes y motivos ornamentales.
Como he comentado
antes, estamos ante una villa romana que destaca por su excepcional repertorio
musivario de patrones geométricos en teselas; estos motivos son diversos, como
cruciformes, círculos, cuadrados, rectángulos con espigas y flores cercadas con
dientes de sierra. Los colores de estos mosaicos son blanco, rojo, negro y
sepia.
Evolución arqueológica e investigadora del yacimiento Fuente
Álamo
El yacimiento es conocido desde finales del s. XIX, por los
materiales aparecidos en superficie, pero no es hasta 1982 cuando se realiza la
primera intervención, a cargo de Francisco Esojo, director del Museo Municipal
de Puente Genil, quien dio el primer aviso del deterioro del yacimiento.
Posteriormente, Ana María Vicent, directora del Museo Arqueológico de Córdoba,
encargó una excavación de urgencia y fue entonces cuando Luis López Palomo
llevó a cabo una intervención arqueológica con un perfil científico-metodológico.
A partir del año 2000 se iniciaron las obras de puesta en valor y de gestión
integral del yacimiento, así como su musealización, a cargo de Manuel Delgado,
jefe de servicio de arqueología y patrimonio del Ayuntamiento de Puente Genil.
El yacimiento fue abierto al público en 2011.
Referencias:
-Delgado,
M. y Jaén, D., 2016: El conjunto arqueológico de Fuente Álamo (Puente Genil,
Córdoba). Quince años de puesta en valor y gestión integral del patrimonio en
el medio rural”. En Vaquerizo, D., Ruiz, A., Delgado, M. (Eds.), Rescate: del
registro estratigráfico a la sociedad del conocimiento: el patrimonio
arqueológico como agente de desarrollo sostenible. Vol. I. Córdoba.
-Neira Jiménez, M.L., 2019: Los mosaicos romanos del
yacimiento de Fuente Álamo (Puente Genil, Córdoba): investigación y puesta en
valor. Mosaico romano en el espacio rural. Investigaciones y puesta en valor.
Lérma di Bretscheider.
- Delgado Torres, M., 2020: El patrimonio arqueológico como
agente de dinamización en el ámbito rural. El conjunto arqueológico de la Villa
romana de Fuente Álamo (Puente Genil, Córdoba). Em Villae romanas investigação
e inovação.























