La colonia Augusta Emerita es una de las pocas ciudades romanizadas que
conservan íntegros los tres edificios destinados a los espectáculos públicos:
teatro, anfiteatro y circo.
Junto al teatro y al anfiteatro, a raíz de las excavaciones realizadas, se decidió que sería el
emplazamiento perfecto para construir el nuevo museo de arte romano. La
antigüedad de este museo se remonta al s. XVI, de las colecciones privadas de
Fernando de Vera. Será a raíz de las excavaciones sistemáticas realizadas en
1910, tanto en el teatro, el anfiteatro, el circo, la necrópolis, las casas, etc., cuando
se generó el mayor volumen de piezas arqueológicas. La preeminencia de estas
piezas nos acerca al proceso de romanización de Hispania y, en concreto, de Augusta Emerita, por lo que las
autoridades del momento deciden crear un nuevo museo de arte y cultura romana,
y qué mejor sitio que en Mérida (el que disponía la ciudad era de 1838 y se
había quedado obsoleto).
En 1975, coincidiendo con el bimilenario de la fundación de la ciudad (por Cayo Julio César Augusto), se le encargó el proyecto al arquitecto Rafael Moneo y fue inaugurado
en 1986.
El museo fue
levantado en un solar donde previamente se habían realizado excavaciones en la zona suburbana extramuros de la ciudad y albergaba, además de la
necrópolis, un grupo de viviendas, un tramo de calzada y un tramo de conducción
hidráulica.
Moneo ha intentado
aunar en un mismo espacio un edificio polivalente, basándose en la arquitectura
romana, que adoptó las formas lineales helenísticas en el exterior de sus edificios, mientras que en el interior el autor ha creado un sistema de muros paralelos, configurando en la zona central una gran nave, concibiéndose el
museo como una inmensa biblioteca de restos pétreos.
El edificio
comprende la planta baja, la superior y la cripta, que comunica, a través de un túnel, el mismo museo con el conjunto arqueológico que configura el teatro y el anfiteatro romanos.
En la planta baja
se encuentran repartidos en las diferentes salas la cerámica común y de lujo, las lucernas, los columbarios y los ritos funerarios.
En cuanto a la
industria y la artesanía del hueso, se cuenta con una importante colección de
alfileres con diferentes tipos de cabeza, hebillas de cinturón y amuletos
antropomorfos que llevaban las mujeres para propiciar la fecundidad.
También se pueden observar agujas de coser, fusayolas, husos para hilar, mangos de cuchillos y
bisagras. Y no podían faltar los dados de hueso. En esta planta se encuentran las salas de vidrios, numismática y orfebrería.
Tengo que decir que, aparte de la sobrecogedora sensación de gran espacio que podemos sentir en este museo, donde el arquitecto Moneo ha sabido construir el marco adecuado para albergar los restos romanos, es, además, el primer Centro de Investigación del Mundo Romano en España y, sobre todo, el lugar de encuentro de esta cultura.



















