Mostrando entradas con la etiqueta Équidos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Équidos. Mostrar todas las entradas

martes, 7 de abril de 2020

LAS PRIMERAS EVIDENCIAS DE CÓMO LOS ASNOS FUERON ELEGIDOS PARA JUGAR AL POLO.


Hace unas semanas, la revista Antiquity publicó un artículo que, más que insólito, podemos catalogar como peculiar o muy novedoso por la presencia de la mujer en la práctica del polo y en su competición con asnos.
El juego de polo tiene sus orígenes en Persia, en el s. VI a. Si bien hay teorías que lo relacionan con las estepas del Tíbet, esto puede cambiar cuando se terminen los estudios de las tumbas de Yangha (China), donde un grupo de arqueólogos ha recuperado tres pelotas de cuero y ocho palos de polo. 
Las primeras dataciones indican una antigüedad de 2400-2800 años, por lo que, si estos números se confirman, serían las primeras evidencias de este deporte.
Pero hoy nos vamos a centrar en la tumba de Cui Shi. Se trata de una mujer de la nobleza que murió en el año 817 d. C, y fue enterrada en Xi'an (China), la entonces capital de la dinastía Tang, más que nada porque resulta deslumbrante la libertad que tenía la mujer en la cultura asiática, que no tiene paralelos en el mundo para estas fechas.
La dinastía Tang fue una época de esplendor en muchos ámbitos. Estuvo en el gobierno desde el año 618 hasta el 907, y el polo alcanzó gran éxito y se difundió ampliamente entre la familia real y las clases más elitistas. En un principio, era una forma de entrenamiento destinada a la guardia real y a las unidades de caballería de élite. Pero fue tal el dominio que adquirió que el emperador se valió de este juego para elegir a sus generales. 
De esta forma, el marido de Cui Shi alcanzó el rango de general tras ganar un partido.
Investigadores de China y Estados Unidos encontraron restos óseos de burro (Equus asinus) en la tumba de Cui y, mediante análisis del ADN mitocondrial, determinaron que tres de los animales allí enterrados eran asnos; mediante análisis de isótopos, se reveló que los alimentaban con grandes cantidades de plantas cultivadas.
Las mujeres de la nobleza practicaban el polo en su vida cotidiana. Pero en China se consideraba un deporte peligroso debido a la altura y la robustez de los caballos; de hecho, un emperador murió al practicarlo. 
Sin embargo, los burros son animales más dóciles e inteligentes, además de ser más pequeños, y es menos probable que tiren al suelo a su jinete; por eso fue una buena alternativa utilizarlos, y muchos nobles prefirieron hacerlo. Tanto los hombres como las mujeres se sentían más seguros al cabalgar a lomos de un asno.
El yacimiento fue excavado en 2012 y, a pesar de varios saqueos, ha revelado que se trata de una tumba en la que, además de los restos óseos, se han hallado varios objetos de ritos funerarios, entre ellos una lápida con un epitafio en honor de la noble Cui Shi. Ella era tan aficionada a este deporte que la enterraron junto a sus animales. 
Es un caso único, hasta la fecha, de ofrendas de asnos en los enterramientos, sobre todo en la zona asiática.
A raíz de esta investigación, se determina empíricamente que los asnos se utilizaban para jugar al polo en la China imperial. Según los datos biométricos, se ha determinado que estos animales no habían sido utilizados para el transporte ni, evidentemente, para la carga; eran bastante pequeños. 
También por la relación que estos animales mantenían con la vida de las mujeres de cierto estatus social. Asimismo, queda demostrado que los rucios no solo sirvieron como animales de carga y transporte por  ser recios y resistentes, sino también como animales de entretenimiento y gozaron de cierto prestigio en la sociedad china.

Referencia:

-Songmei Hul, Yaowu Hu, Junkai Yang, Miaomiao Yang, Pianpian Wei, Yemao Hou, and Fiona B. Marshall, 2020: “From pack animals to polo: donkeys from the 11th-century Tang tomb of a fan elite lady in Xi´an, China”. Antiquity, 2020, pp. 1-18.



Palo y pelotas encontrados en el yacimiento de Yangha (China), con una antigüedad de 2.400 años.



Tumba de Cui Shi , donde aparecieron restos óseos de asnos. Foto: Antiquity

Diferentes vistas del cráneo de asno. Foto: Antiquity





jueves, 30 de agosto de 2018

SE DESCUBRE UNA CRÍA DE CABALLO DE LA ESPECIE EQUUS LENENSIS


En Siberia, en el cráter de Batagaika, un equipo de investigadores formado por japoneses y rusos ha descubierto los restos fosilizados de un potro de la especie Equus lenensis, extinguida durante el Paleolítico. Este animal ha sido hallado en el permafrost (la capa de suelo que permanece congelada en las zonas muy frías o periglaciares) de dicho cráter y se encuentra en perfecto estado de conservación.
Murió hace 30.000 o 40.000 años, es decir, durante el Paleolítico Superior. De los primeros análisis se desprende que tenía entre dos y tres años cuando le vino la muerte.
La causa de la muerte parece ser el ahogamiento por caída en una trampa natural, ya que no hay indicios de heridas. Aunque los resultados se sabrán cuando le practiquen la autopsia para determinar las causas de la muerte, esta le dará información sobre cómo era la región donde vivía y, sobre todo, qué comía. Todo ello se puede realizar gracias al excelente estado de conservación del potro, que conserva el pelo, la cola, las pezuñas e incluso sus órganos internos. Lo interesante de este ejemplar es que es genéticamente distinto de los que habitan la región hoy en día. Hasta la fecha, es el primer caballo prehistórico que nos ha llegado tan bien conservado y tan joven.

Ejemplar de Equus lenensis que vivió en la región de Yakutia durante el pleistoceno tardío. Foto:  Michil Yakokley. North Eastern Federal University.

Ejemplar infantil de 3 años. Foto: Michil Yakokley. North Eastern Federal University.

Extremidades con pezuñas y pelo oscuro. Foto: Michil Yakokley. North Eastern Federal University.

Eastern
El potro ha sido trasladado al Museum  Mammoth, donde está siendo estudiado por un  equipo de investigadores formado por rusos y japoneses. Foto: Michil Yakokley. North Eastern Federal University.
, donde está siendo estudiado por un  equipo de investigadores formado




miércoles, 8 de abril de 2015

LOS PRIMEROS CAZADORES DE AMÉRICA DEL NORTE


Las últimas investigaciones llevadas a cabo por el grupo de investigación,  encabezado por el antropólogo Mike Waters,  de la Universidad de Texas, han determinado que a finales de la última Edad del Hielo ya se cazaban caballos y camellos en  Norteamérica.
Este trabajo ha sido publicado en el último número de la revista PNAS (Proceedings of the National Academy of Sciences), donde se han analizado los restos óseos de siete caballos y un camello que se encontraban en una zona de la playa de Wally, a unos ochenta kilómetros  al sur de Calgary, en Canadá. Una zona de praderas donde pastaban numerosas especies de animales, acechadas por los primeros cazadores norteamericanos.
Del estudio se desprende que los caballos y camellos fueron cazados en una zona donde se podía vadear un río, donde posiblemente fueron avistados, y junto a los restos se encontró una serie de herramientas básicas y simples, así como lascas, utilizadas para desarticular los cuerpos de los animales; no se encontró presencia de herramientas utilizadas para dar caza a los mismos, como las lanzas.
Las dataciones del radiocarbono aplicadas a los restos óseos demuestran que los animales fueron abatidos hace 13.000 años; esto indica que estos primeros cazadores se encontraban en esta zona mucho antes de que los Clovis (los primeros habitantes americanos) habitasen la región.


Restos óseos de caballo. Foto de M.Waters.

Herramienta asociada al camello. Foto M. Waters.



miércoles, 30 de noviembre de 2011

TRES ESPECIES DE ÉQUIDOS HIPPARION EN TERUEL


Molar de Hipparion laromae

    
Los trabajos de excavación realizados en Puente Minero (Teruel), por un equipo de  la Fundación Dinópolis y dirigidos por María Dolores Pesquero, han puesto de manifiesto tres tipos de especies de équidos de hace aproximadamente 8 millones de años.
Entre las especies registradas tenemos el Hipparion laromae, en menor proporción, el Hipparion matthewi, del que también se han encontrado restos en Valencia, en el yacimiento de Venta Moro, y la tercera especie de herbívoros es el Hipparion longipes, que se caracteriza por tener metápodos más grandes que los de sus coetáneos.
El Hipaarion matthewi es el más pequeño de los tres y evolucionó hacia otras morfologías más pequeñas en la cuenca de Teruel, donde tuvo una abundante proliferación, como lo demuestra la cantidad de restos de  esta especie que se encuentran. Como la mayoría de los caballos vivían en manadas, su depredador más directo era el tigre de dientes de sable.

viernes, 11 de noviembre de 2011

EL CAMBIO CLIMÁTICO Y LA ACTIVIDAD HUMANA CAUSARON LA EXTINCIÓN DE DOS ESPECIES DE MEGAFAUNA HACE 16.000 AÑOS.


Este mes, la revista Nature ha publicado un trabajo realizado conjuntamente por la Universidad de Copenhague (Dinamarca) y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), en el que se presentan los resultados de investigaciones realizadas con restos de megafauna del Paleolítico Superior (35.000 y 10.000 años).
Han concluido que la desaparición de algunas especies se debió a los efectos del cambio climático ocurrido en la época  y al impacto humano.
Durante este periodo, en Eurasia y América del Norte se perdieron entre el 36% y el 72% de los géneros Equus ferus y Bison priscus, coincidiendo con el último glaciar de hace unos 20.000 años. 
Los resultados del estudio atribuyen la desaparición del tarpán y del bisonte estepario a la combinación de dos factores, ya que los restos de ambas especies son los más abundantes en las regiones con asentamientos humanos. Aunque el inicio de su declive coincide con el último máximo glacial.


Para el estudio se han basado en el análisis de 846 secuencias de ADN mitocondrial, 2.996 restos de megafauna y 6.291 residuos de los asentamientos humanos de aquella época en Eurasia, para establecer la relación espacial y temporal entre las poblaciones humanas y las de los animales. Este estudio también se ha contrastado con los modelos climáticos de hace 42.000, 300.000 y  6000 años.
De las especies estudiadas, cuatro están actualmente extintas: el rinoceronte lanudo (Coelodonta antiquitatis), el mamut lanudo (Mammuthus primigenius), el bisonte estepario y el tarpán (Equus ferus).
El resto de las especies analizadas aún conserva poblaciones vivas y corresponde al caballo doméstico (Equus caballus), al reno (Rangifer tarandus), al buey almizclero (Ovibos moschatus) y al bisonte americano (Bison bison).
Estos análisis vienen a confirmar lo que en anteriores trabajos se viene manifestando (Cáceres, 2003; Ruiz Bustos 1982) como influye el cambio climático y la deriva genética en el desarrollo de la fauna, donde la renovación faunística se puede dar en el área geográfica, sin necesidad de emigración, donde dicha deriva genética, actúa en una misma dirección o bien alternando cíclicamente sobre varias, favorece a uno o varios morfotipos de la población sobre los demás.

Referencia:

-Eline D. Lorenzen et. al. (2011). Species-specific responses of Late Quaternary megafauna to climate and humans. Nature

-CÁCERES SÁNCHEZ, I., 2003: La transición de las sociedades cazadoras-recolectoras a pastoras-agricultoras en el mediodía peninsular a través de los restos óseos .Modos de vida y de trabajo de las sociedades cazadoras y productoras.  BAR. International. Series 1194. Oxford. Oxford. Londres.

-RUIZ BUSTOS, A., TORO MOYANO, I., MARTÍN SUÁREZ, E., ALMOHALLA GALEGO, M., 1982: “Proceso evolutivo durante el Cuaternario Medio y Superior en las poblaciones de pequeños mamíferos del sur de la Península Ibérica. Condiciones climáticas que implican la importancia bioestratigráfica”. Cuadernos de Prehistoria de la Universidad de Granada. Vol. 7, pp. 9-35. Granada.