jueves, 26 de marzo de 2015

CENTRO DE INTERPRETACIÓN DE ARTE RUPESTRE DE TORREJÓN EL RUBIO

Torrejón el Rubio es una población situada dentro de los límites del Parque Nacional de Monfragüe (Cáceres).  La riqueza arqueológica que alberga su término municipal les confiere  a quienes visiten el parque un paraje obligado.
Su conjunto de cuevas y abrigos ha sido incorporado al Itinerario Cultural Europeo CARP (Caminos de Arte Rupestre Prehistórico); por ello, recientemente se ha inaugurado el Centro de Interpretación de Arte Rupestre.
Decir que en la comarca de Monfragüe se han descubierto 107 abrigos con pinturas rupestres que abarcan desde el Epipaleolítico hasta la Edad del Hierro, con una cronología que va de 8.500 a 1200 a.C. Las pinturas más  representativas las encontramos en la cueva del Castillo, la cueva de los Murciélagos, la cueva del Peine,  el  Abrigo Rojo y el Abrigo del Ciervo.
La geomorfología de Extremadura está perfectamente vertebrada de norte-sur entre ríos, valles y altiplanos donde se levantan compactas sierras cuarciticas de moderada altitud, y con una orientación herciniana que han sido lugar idóneo para que las comunidades de cazadores-recolectores realizasen en sus abrigos sus manifestaciones pictóricas esquemáticas, algunas de ellas ubicadas en lugares estratégicos, como por ejemplo la cueva del Castillo, que controla el territorio de norte a sur, y desde donde se domina todo el enclave llamado “Salto del Gitano” conocido internacionalmente como uno de los observatorios de aves del parque.
En general, el repertorio iconográfico de las pinturas  que podemos observar en esta comarca es muy diversificado: priman las representaciones humanas, de animales, de puntos, de barras tectiformes y ramiformes, de ídolos, etc. Las figuras se extienden por las superficies más apropiadas y responden a diferentes técnicas como el trazado lineal,  grueso y fino, con tinta plana, grabados incisos, grafitados, estilos seminaturalistas y esquemáticos. También es importante resaltar la diferencia cromática entre el rojo intenso y el negro; también es frecuente observar las superposiciones de sus grafías, que se cree que se deben a un uso reiterado del lugar que abarca, como he comentado, desde el Epipaleolítico hasta la Edad del Hierro.
Señalar que la cueva del Castillo, tanto por su ubicación como  por su reutilización por parte de los grupos humanos, le confiere un carácter ritual o mágico frente a las demás estaciones con arte rupestre, que presentan espacios más reducidos.
Después de esta breve introducción al arte rupestre de esta comarca,  se puede visitar el centro, distribuido en cuatro chozos de 12 m², cada uno con una temática diferente de la prehistoria.
En el chozo 1, a través de paneles explicativos, se pueden ver las pinturas rupestres halladas en las cuevas y abrigos del parque, así como  las técnicas y motivos empleados en ellas.
En el chozo 2 se recrea cómo sería un hábitat neolítico y se reflejan los modos de vida de estas sociedades.
En el chozo 3: Arte de las Estelas. Aquí podemos ver 4 réplicas de estelas encontradas en la zona; los originales se conservan en el Museo de Cáceres.
Son muchos los trabajos e interpretaciones dedicados a la temática de las estelas, y han sido diversas las explicaciones sobre su significado y su función.
Según los estudios realizados por M. Díaz Guardamino sobre las estelas del suroeste, estas piezas son soportes de piedra trabajados mediante técnicas de grabado o de talla. Estos soportes fueron diseñados para ser hincados o colocados verticalmente. Por su tamaño, son piezas de carácter monumental. Su temática suele hacer mención a personajes mediante alusiones al cuerpo humano y/o la presencia de elementos como vestidos, adornos, objetos de cuidado personal, como peines y espejos, y armas u otros objetos de prestigio.
Todo parece indicar que estamos ante un fenómeno de carácter regional o local que surge de forma independiente en la mayoría de las regiones. Tanto su aparición como su configuración formal y su desarrollo regional pueden haber desempeñado un papel activo en diversos factores, como la organización de las relaciones sociales, la interacción social y/o la intensificación económica.
En el chozo 4: Las huellas del pasado. De forma sencilla y didáctica, se explica en un vídeo cómo se realizaron las pinturas, así como las técnicas y el material empleados.
En el mismo espacio también se puede visitar el Observatorio Astronómico y el Centro de Información Ornitológico de “Monfragüe Birdcenter”. Creo que sólo me queda  FELICITAR al alcalde de este municipio por la iniciativa de reutilizar un espacio que se había quedado abandonado por falta de financiación, debido a la crisis, en un centro de este tipo, para dar a conocer y difundir el Patrimonio Arqueológico y Natural de esta zona. Estas obras se han acometido en un proyecto conjunto con la Consejería de Educación y Cultura y con diferentes Consejerías  de la Junta de Extremadura. Con un presupuesto de 26.000 euros, se ha podido sacar adelante este proyecto. A veces no hace falta grandes partidas de dinero  para lanzarse  a realizar trabajos con este arquetipo, sino  con buena predisposición y entusiasmo por parte de sus habitantes, como ha sido en este caso, se ha podido conseguir algo importante para que las futuras generaciones conozcan y aprendan a respetar su patrimonio, tan maltratado en  estas fechas, además de generar puestos de trabajo en la localidad.

Entrada de la cueva del Castillo





Reproducción del pincel utilizado para las pinturas








jueves, 12 de marzo de 2015

SEPULCRO PREHISTÓRICO DE HUERTA MONTERO (Almendralejo, Badajoz)

En la población pacense de Almendralejo (Badajoz) se encuentra el dolmen de tipo tholos de Huerta Montero. Para comprender la historia de este yacimiento, debemos remontarnos al IV milenio a. C, cuando el poblado calcolítico se levantaba en la Vega de Harnina; dicho poblado se encontraba fortificado con varias líneas  de muralla; en el llamado “Cabezo de San Marcos”, a sus pies, se encontraba una serie de aldeas y podemos decir que el sepulcro de Huerta Montero perteneció a una de estas aldeas.
Según los análisis de C14, el dolmen tiene una antigüedad de 4650 años (tercer milenio a. C.); este periodo corresponde a la llamada Edad del Cobre o Calcolítico, cuando surgen los primeros poblados fortificados para salvaguardarse y como símbolo de poder sobre un territorio, y se empiezan a realizar trabajos conjuntos, como los monumentos megalíticos. Estos se caracterizan por la construcción de sepulcros con piedras de gran tamaño y por el surgimiento de enterramientos colectivos.
Las cabañas eran de planta circular y de dimensiones reducidas. La población se dedicaba a la agricultura y a la recolección de bellotas, ya que cada cabaña disponía de su propio molino de piedra barquiforme, donde se molían el cereal y las bellotas que formaban parte de su alimentación. También era una sociedad ganadera dedicada a la ovina, la caprina y la vacuna; el perro formaba parte de su compañía diaria. También se dedicaban a la caza del ciervo y del jabalí.
La estructura de la planta del tholo consistía en un túmulo de 4 metros de altura y 9 metros de diámetro. La entrada al sepulcro está orientada al SE y se accede por un corredor de losas de piedra que da paso a la cámara funeraria circular, de 4,60 m de diámetro y 1,80 m de alto, techada con una falsa bóveda.
Según la estratigrafía de la tumba, se identificaron dos momentos de ocupación o uso del monumento. En el estrato superior se hallaron restos óseos de una segunda ocupación, y en el estrato inferior, además de restos humanos, se encontraron restos óseos de animales y objetos.
En este primer momento de ocupación, toda la superficie de la cámara aparece cubierta de restos humanos, la mayoría sin conexión anatómica; se recuperaron 4 individuos en posición fetal. En total, se recuperaron 75 individuos, de los cuales 42 fueron adultos y 33, jóvenes e infantiles. Entre el ajuar funerario se descubrieron colmillos de jabalí, cuchillos de sílex, cerámicas,  ídolos tallados en hueso, cuentas de collar, ídolos decorados en pizarra, puntas de flecha y un silbato de hueso de buitre. Muy significativa es la presencia en el ajuar de dos caracolas de mar, lo que nos lleva a pensar en un comercio.
El segundo momento de ocupación del sepulcro se sitúa entre 4220 y 3720 a. C. Y se recuperaron 34 individuos, de los cuales 23 eran adultos y 11 jóvenes. Entre el ajuar se encontraron un ídolo de hueso de animal y diferentes tipos de ollas.
Rodeando el sepulcro se encuentran tres estructuras excavadas en el caleño, que correspondían al lugar donde se realizaban las mezclas de barro para la construcción del edificio. Una de ellas tiene una cisterna conectada a un canal que desemboca en una pileta. La mezcla de arcilla con caleño machacado se utilizó tanto para la fabricación del tapial como para la argamasa con la que se trabaron las piedras de la bóveda y de los muros.  Tengo que decir que este tipo de estructura es la primera vez que la veo en la construcción de un monumento megalítico.
Lo más significativo de este yacimiento, aparte de su buena conservación, es determinar el conocimiento que tenían estas poblaciones del Calcolítico sobre la orientación de sus edificaciones; podemos observar cómo previamente habían construido el túmulo orientado al este para que el sol penetrara a través del corredor e iluminara la cámara funeraria. Este fenómeno coincide con el solsticio de invierno (el día más corto del año). Para construir este tipo de sepulcro orientado al solsticio de invierno, fue necesario realizar mediciones muy precisas, lo cual se refleja en el yacimiento mediante la presencia de postes de madera en los laterales. Así, se puede decir que cuando el primer rayo de sol penetra por el corredor, proyecta una sombra en línea recta entre los postes; es decir, la distancia entre los postes que marcan el eje transversal y el centro de la cámara es la misma que la que hay desde la puerta de entrada del corredor  hasta el centro de la cámara.
La presencia de los astros, principalmente el sol y la luna, es una constante en la iconografía de los dólmenes; su conocimiento está presente en la vida cotidiana y, por supuesto, en la muerte de las sociedades agrícolas y ganaderas.
En general, hay que decir que se han realizado unas obras de conservación  y de puesta en valor del yacimiento excepcionales, aunque la administración ha tardado 23 años en realizar dichas obras, desde el año 1988, cuando se comenzaron las excavaciones, hasta el 2011, cuando se abrió al público; hay que decir que ha merecido la pena. También el Ayuntamiento ha cedido los terrenos circundantes para futuras excavaciones, con el fin de recuperar más estructuras funerarias y lo que sería el poblado calcolítico. Por ello, felicitar este tipo de gestión en la difusión y la conservación de nuestro Patrimonio Arqueológico e Histórico.
Sólo decir que este Centro de Interpretación de Huerta Montero puede visitarse sin coste alguno llamando a la oficina de Turismo de Almendralejo. También se realizan actividades como la Fiesta del Solsticio de Invierno. Creo que no se puede pedir más….


Referencia: 

“La tumba de la Edad del Cobre de Almendralejo (Huerta Montero)”. Francisco Blasco Rodríguez y Manuel Ortiz Alejón.

Centro de Interpretación 




Piscina con canale

Simulacro del solsticio de invierno



martes, 3 de marzo de 2015

MEGALITISMO

En esta entrada haremos una breve introducción a lo que es el megalitismo para determinar qué significa este fenómeno sociocultural e ir viendo los diferentes tipos de enterramiento que se han dado a lo largo de la prehistoria y la protohistoria.
El término megalitismo proviene del griego “mega” (grande) y “lithos” (piedra) y se aplica al conjunto de construcciones prehistóricas realizadas con grandes piedras, denominadas megalitos. Estos megalitos han sido emplazados en el suelo sin ningún tipo de mortero ni de cemento. Y este término aparece a finales del s. XIX, en los inicios de la Prehistoria, y se relacionaba con la Astronomía, sobre todo con el mundo oriental, en concreto con Egipto, considerado la cuna de la Humanidad. El estudio de este fenómeno en esta época, sobre todo en la Península Ibérica, estaba a cargo de eruditos y aficionados, por lo que no existe un análisis histórico de estas construcciones.
A lo largo de los años, la interpretación de estos monumentos ha sido muy diversa y variopinta y, por supuesto, ha dado lugar a diversas teorías sobre su génesis, como las teorías orientalistas y occidentalistas. Todo este fenómeno del megalitismo siempre ha estado envuelto en una incógnita, difícil de entender, pero hay que decir que todo este tipo de construcciones se encuentra dentro de una dialéctica del pensamiento y de un modo de concebir e interpretar la muerte.
Será a raíz de la aplicación del C14 y de nuevos métodos de datación, que nos darán las claves y fechas sobre el origen de estas construcciones, donde se ha determinado, en términos generales, que provienen de la costa atlántica europea y que sus dataciones abarcan desde el VI milenio hasta el II milenio en el ámbito europeo, lo que nos indica un cambio en los modos de vida de las sociedades prehistóricas. Inicialmente, las sociedades cazadoras-recolectoras ya enterraban a sus muertos en fosas individuales, sin que quedaran evidencias de estructuras pétreas. Digamos que el megalitismo atraviesa una serie de cambios en sus planteamientos, desde las teorías difusionistas y la arqueología procesual hasta nuestros días.
Según las últimas investigaciones, este fenómeno cultural surge de las sociedades neolíticas o mesolíticas locales (algunos datos se remontan incluso a las sociedades cazadoras-recolectoras del epipaleolítico) que adoptaron los mismos patrones de construcción que las sociedades agrícolas-ganaderas de la costa atlántica; es decir, en determinadas zonas con registros neolíticos no se aprecian discontinuidades en su cultura material. 

Megalitismo en Europa y en el norte de África. Celtiberia.net

Estos monumentos megalíticos de la costa atlántica se construían teniendo en cuenta una serie de parámetros; uno de ellos, y el más característico, es su emplazamiento, es decir, el lugar elegido. Este tipo de construcciones no se realizaba al azar, sino que, en su estudio, hay que determinar un análisis de distribución, lo que nos llevará a una caracterización del paisaje en el que se asienta el monumento. El material que se utiliza en estas construcciones es el gran ortostato, que suele ir acompañado de una ornamentación simbólica.
También hay que destacar, en su disposición, la construcción de la cámara funeraria y del corredor; en algunos de ellos se ubican las hogueras. Su distribución está relacionada con los conocimientos de astronomía. Una vez terminados la cámara funeraria y el corredor de acceso, se daría paso a la construcción del túmulo, que cubriría toda la estructura con tierra. Normalmente, la entrada a la galería suele estar abierta o bien estar realizada en madera, con la intención de reutilizar el sepulcro para varios cadáveres. Para señalar el lugar de enterramiento, se solía colocar un menhir (piedra de gran tamaño, hincada en el suelo y erguida).
En general podemos decir que el fenómeno megalítico es muy amplío y complejo, aún quedan muchas preguntas en el aire que desde la investigación arqueológica no se les ha dado una respuesta pero, lo que sí parece evidente, según los estudios realizados hasta la fecha, es que el Megalitismo no debe de ser concebido como un estudio de estructuras de megalitos sino como el estudio de los modos de vida de las sociedades que lo construyeron.


Dolmen de Poulnabrone. Irlanda.

Vídeo ilustrativo editado por la Junta de Andalucía:

http://www.juntadeandalucia.es/educacion/mediva/index?id=7a002f3d-7cea-11e2-9f2b-e1a293dddfa3