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miércoles, 29 de julio de 2026

VILLA ROMANA DE FUENTE ÁLAMO (PUENTE GENIL, Córdoba)


A tan sólo 3 km del centro urbano de Puente Genil, en Córdoba, se encuentra uno de los yacimientos mejor conservados y estudiados de la provincia: Fuente Álamo. En este lugar se daban características extraordinarias para establecerse allí: su climatología, un manantial con abundante agua, la fertilidad de sus tierras, propicia para la agricultura, y, lo más importante, su ubicación estratégica en un cruce de caminos, ya que era atravesado por una importante red viaria; todo ello hizo de Fuente Álamo un lugar idóneo para vivir. Un entorno rural que ha experimentado una serie de transformaciones desde la época altoimperial hasta la tardoantigua.

Fuente Álamo es un asentamiento de época romana que fue reutilizado a lo largo de la historia: primero como termas romanas, posteriormente como villa y, tras la caída del Imperio Romano de Occidente, el vacío de poder y la inestabilidad social facilitaron la entrada de los visigodos; en la época musulmana, se utilizó como necrópolis y almazara.

Las termas se construyeron (s. I d.C.) en esta zona porque discurría por aquí un arroyo con el mismo nombre y, en la zona de arriba, había una presa que abastecía de agua a las termas. A ambos lados del arroyo se distribuía un conjunto de piscinas adosadas y escalonadas que se comunicaban entre sí mediante canalizaciones que las alimentaban con agua.

En el lado derecho del arroyo se encontraban los baños de verano con aguas frías (frigidarium). Y a la izquierda estaban los baños de agua templada (tepidarium) y de agua caliente (caldarium). Para mantener esta instalación de calefacción disponían de unos hornos. Los romanos fueron los que introdujeron la calefacción por suelo radiante, que consistía en hornos subterráneos tradicionales y en canalizaciones de galerías de aire caliente con las que calentaban las aguas de las termas.

Si observamos el lugar donde se encontraron las termas, en su origen no estaban ubicadas en ninguna población, sino que formaban un complejo muy bien situado entre varios núcleos. Por ello, las termas tenían, además de la limpieza corporal, funciones de relaciones sociales y comerciales; es decir, eran un lugar de ocio y disfrute social y un espacio idóneo para los negocios, sin olvidar el descanso de los viajeros y el abrevadero para el ganado.

Las termas estaban decoradas con ricos mosaicos geométricos que se han conservado en perfecto estado; quizás sea uno de los aspectos que caracterizan a este yacimiento: su riqueza en la conservación de los mosaicos, ya que en la zona sur contamos con muy pocos. Luego hablaremos de ellos.

También en este lugar en concreto, en el margen derecho del arroyo y sobre una buena parte de las termas, se levantó una villa romana de grandes dimensiones.

Esta villa romana alcanzó su auge a finales del s. IV-V d.C. y en el s. VI fue abandonada al inicio de la dominación musulmana. En concreto, en el s. IV y, sobre las estructuras anteriores, se construiría la residencia del nuevo dominus.

Como toda villa que se precie, esta consta de tres zonas bien establecidas: la pars urbana, donde reside el dueño de la villa y su familia, acompañados de sus siervos, quienes realizan las tareas domésticas. La pars rústica es un edificio anexo donde se alojaban los siervos y esclavos y también se utilizaba para guardar los aperos de labranza. Y la pars fragmentaria corresponde a los edificios destinados al trabajo de los animales, como establos y almacenes de productos agrícolas.

En la estratigrafía se detectan dos fases constructivas: en una primera fase se levanta el complejo residencial de la pars rústica y en el s. IV-V, la villa sufre un crecimiento en sus pavimentos, que incluye el mitreo y el tablinium (lugar donde el señor de la casa recibía a sus clientes y se exhibían los bustos de sus antepasados), y los suelos están decorados con mosaicos.

Las habitaciones de la villa son de amplias dimensiones y están comunicadas entre sí por un pasillo cubierto. Los pavimentos de toda la villa están decorados con mosaicos de motivos geométricos. Recientemente, en una de estas habitaciones o estancias, un equipo de investigación de la Universidad de Granada ha descubierto una biblioteca y no un mitreo, como se pensaba. La metodología empleada ha sido la "gramática de formas", basada en la combinación de los distintos elementos arquitectónicos de una estancia. Convirtiéndose en la biblioteca más antigua de la península ibérica y la mejor conservada del mundo romano, porque la Villa de los Papiros de Herculano es la que conserva los papiros más antiguos, pero no las estructuras físicas en las que están depositados. Un gran avance en el conocimiento de las villas peninsulares, respaldado por los hallazgos constantes de la investigación actual.

Los motivos musivarios

Nos hallamos ante una encrucijada: o bien el dominus poseía una sensibilidad artística y un gusto estético muy por encima de la media de su época, o bien la genialidad del artífice material desbordó los cánones tradicionales, convirtiendo la villa en un espacio de vanguardia. Lo vemos reflejado en la cantidad de mosaicos de los que dispone la villa; el más emblemático es el que se halló en las termas, el mosaico nilótico, que fue descubierto en el año 1982 y constituía el pavimento de una sala cuadrada central y cuatro semicírculos con cuatro ábsides, de los cuales solo se conservan dos y sus textos son excepcionales en la historia de las inscripciones musivarias de Hispania, ya que constituye el único ejemplo conocido hasta la fecha, con una temática nilótica de geranomaguia (pigmeos y grullas como grandes protagonistas).

En el ábside se desarrolla una serie de pequeñas acciones, entre ellas la imagen y el texto; en cada una, los personajes dialogan entre sí. En el cuadro central aparece el río egipcio, representado como un dios que reposa sobre un recipiente, del que posiblemente brotaría agua, y está acompañado de un hipopótamo, un cocodrilo y dos aves zancudas. La temática es muy intuitiva y sencilla y presenta una composición llena de protagonistas relacionados con el Nilo.  Las escenas de los ábsides laterales presentan inscripciones latinas a modo de cómic: historias sucedidas entre grullas y pigmeos.

Otro de los mosaicos figurativos importantes del pavimento de la estancia principal está compuesto por dos paneles dedicados al dios Baco. En el registro inferior se muestra el combate de Baco para someter a la India, asistido por una tropa de ménades y faunos y por un animal que se asemeja a una leona. Y en la escena superior se describe la llegada triunfal del dios Baco junto a Ariadna, el dios Pan y Sileno. Algunos autores atribuyen al personaje montado en el asno la condición de dueño de la villa, acompañado de su mujer y su hijo.

Y el conocido como mosaico de las Tres Gracias decora el pavimento de un espacio a cielo abierto previo al oecus. El conjunto se divide en tres paneles o cuadros con escenas mitológicas independientes. Muestra a las tres gracias: Áglae, que representa la belleza; Eufrósine, la alegría; y Talia, la abundancia, de pie y entrelazadas, flanqueadas por otras escenas, como Belerofonte con Pegaso a un lado y un sátiro persiguiendo a las ninfas. Está elaborado con teselas de colores que enmarcan la escena principal con una rica orla geométrica de círculos tangentes y motivos ornamentales.

 Como he comentado antes, estamos ante una villa romana que destaca por su excepcional repertorio musivario de patrones geométricos en teselas; estos motivos son diversos, como cruciformes, círculos, cuadrados, rectángulos con espigas y flores cercadas con dientes de sierra. Los colores de estos mosaicos son blanco, rojo, negro y sepia.

Evolución arqueológica e investigadora del yacimiento Fuente Álamo

El yacimiento es conocido desde finales del s. XIX, por los materiales aparecidos en superficie, pero no es hasta 1982 cuando se realiza la primera intervención, a cargo de Francisco Esojo, director del Museo Municipal de Puente Genil, quien dio el primer aviso del deterioro del yacimiento. Posteriormente, Ana María Vicent, directora del Museo Arqueológico de Córdoba, encargó una excavación de urgencia y fue entonces cuando Luis López Palomo llevó a cabo una intervención arqueológica con un perfil científico-metodológico. A partir del año 2000 se iniciaron las obras de puesta en valor y de gestión integral del yacimiento, así como su musealización, a cargo de Manuel Delgado, jefe de servicio de arqueología y patrimonio del Ayuntamiento de Puente Genil. El yacimiento fue abierto al público en 2011.

Referencias:

-Delgado, M. y Jaén, D., 2016: El conjunto arqueológico de Fuente Álamo (Puente Genil, Córdoba). Quince años de puesta en valor y gestión integral del patrimonio en el medio rural”. En Vaquerizo, D., Ruiz, A., Delgado, M. (Eds.), Rescate: del registro estratigráfico a la sociedad del conocimiento: el patrimonio arqueológico como agente de desarrollo sostenible. Vol. I. Córdoba.

-Neira Jiménez, M.L., 2019: Los mosaicos romanos del yacimiento de Fuente Álamo (Puente Genil, Córdoba): investigación y puesta en valor. Mosaico romano en el espacio rural. Investigaciones y puesta en valor. Lérma di Bretscheider.

- Delgado Torres, M., 2020: El patrimonio arqueológico como agente de dinamización en el ámbito rural. El conjunto arqueológico de la Villa romana de Fuente Álamo (Puente Genil, Córdoba). Em Villae romanas, investigação e inovação.

 -López García, A., Martínez Giménez, J y Cerrato Casado, E., 2026: New Approaches to Identifying Roman Libraries: Two Late Antique Examples from Stobi (North Macedonia) and Fuente Álamo (Spain). Journal of Mediterranean Archaeology, 39.1.














domingo, 15 de junio de 2025

VILLA ROMANA DE LOS TÉRMINOS (MONROY-CÁCERES)

 

La dehesa es un paraje en el que la acción humana ha intervenido en la naturaleza; es decir, un ecosistema que se ha conservado muy bien a lo largo de los siglos. Si a estos bosques, poblados de encinas, alcornoques, robles…, les sumamos el ir y venir de los carboneros, abejarucos, rabilargos…, entonces tenemos el marco ideal para visitar la villa romana de Los Términos; eso sí, muy temprano: el sol aprieta en la dehesa.

La provincia de la Lusitania se extiende por Extremadura y por la zona centro-sur de Portugal y fue conformada en tiempos de Augusto. La expansión que trajo la romanización a la zona se evidencia en el establecimiento de ricas villas destinadas a la explotación agrícola y ganadera; es decir, estas fueron expandiéndose por la zona para la romanización de los campos y del medio rural.

A pocos kilómetros de la población de Monroy se encuentra la villa romana de Los Términos, llamada así por su cercanía a la línea que delimita los términos de Monroy y Talaván. Los primeros hallazgos se produjeron en los años setenta del siglo pasado, gracias a la inquietud de dos historiadores locales, Santiago García y José María Sierra, quienes elaboraron la Carta Arqueológica de la zona. El profesor Francisco Jordá Cerdá, en esa fecha profesor de la Universidad de Salamanca, inició los trámites para que se realizasen las primeras excavaciones y, en 1971, se inició la primera campaña dirigida por D. José Rodríguez Hernández, también de la Universidad de Salamanca.

En 1981 se reanudaron las excavaciones bajo la dirección del Dr. Enrique Cerrillo Martín de Cáceres, de la Universidad de Extremadura. Las campañas de excavación se prolongaron hasta 1985.

El asentamiento se sitúa sobre dos colinas separadas por el arroyo Aguzaderas, que lo divide en dos partes: una, la pars urbana, sobre la colina sur, y la pars rustica, sobre la colina norte, dos zonas bien diferenciadas. En la colina sur se sitúa la zona residencial (s. IV d. C.), es decir, la destinada a las dependencias del señor y su familia, así como a los campesinos y siervos. En este conjunto de viviendas se conservan el comedor (triclinium), el salón (tablinum), las habitaciones (cubícula) y la cocina… Esta zona residencial se distribuía en torno a un patio central (peristilo) rectangular y varias salas absidales que conservaban mosaicos y que, a día de hoy, han sido expoliados y destruidos, al igual que capiteles, fustes de columnas, lápidas y un patio porticado rodeado de columnas, de las que sólo se conservan tres de mármol. A esta zona señorial se incorporan las termas, talleres, almacenes y dependencias de los trabajadores y colonos, con estructuras típicas de las viviendas romanas. Se conserva multitud de tégulas, baldosas de barro y lajas de pizarra que servían como pavimento. Los muros se construyeron con bloques de cuarzo blanco y de pizarra, materiales muy abundantes en la zona, unidos con barro o con mortero de cal y arena. Las habitaciones más importantes estaban recubiertas de estuco y también se emplearon ladrillos, tégulas y opus signinum.

La zona norte se destinaba a actividades agropecuarias y artesanales, así como al alojamiento del personal que trabajaba en la explotación.  El personal vivía en habitaciones de mala calidad constructiva, escasamente ventiladas y dotadas de un simple hogar; este estaba construido de ladrillo y delimitado con lajas de pizarra. En esta zona se concentraba la producción del cereal, que constituía la base de la economía de la villa; de ahí la importancia de su conservación y del almacenaje del grano. Parte del cereal cosechado se guardaba en una habitación llamada hórreum o granero, situada en la zona más alta de la colina. Se trata de una estructura rectangular sobre la que se disponía un pavimento de lasas de pizarra. Éste se encontraba elevado respecto del suelo natural mediante una cámara de aire. El edificio constaba de muros de madera y una cubierta de material vegetal; por ello, se encontraba aislado del resto de los talleres, que utilizaban el fuego. En esta zona también se ubicaban las cuadras, los establos para los animales y el almacén donde se guardaba la lana. Debido a las evidencias de que se han hallado peines de hierro para cardar la lana, así como cencerros para las ovejas, estos fueron fabricados en el fogón de la villa.

La villa de Monroy disfrutaba de una excelente ubicación, ya que se encontraba cerca de Norba Caesarina y Emérita Augusta, así como de la vía de la Plata, lo que le garantizaba el comercio y el intercambio con las villas de la zona.

Sin lugar a dudas, una magnífica villa, que hasta la fecha hay muy pocas excavadas, en su integridad, y que se ha conservado bastante bien, a pesar de todas las adversidades que ha sufrido a lo largo de estos años, pero parece ser que la Junta de Extremadura ha sabido conservar, como viene haciendo, bastante bien su patrimonio;

Referencias:

-Enrique Cerrillo Martín de Cáceres, 1984: La vida rural romana en Extremadura. Ed. Universidad de Extremadura. Cáceres 1984.

-Enrique Cerrillo Martín de Cáceres et al., 1988: Excavaciones en la villa romana de Monroy (Cáceres). 1981-1985. Extremadura Arqueológica I.










jueves, 12 de diciembre de 2024

CÁCERES EL VIEJO (Cáceres).

 A las afueras de la ciudad de Cáceres, se conserva lo que fue el campamento romano más grande de toda la Península Ibérica: Cáceres el Viejo.

En Roma se produjo una serie de acontecimientos que sumergió al Imperio Romano en una profunda crisis: por un lado, la guerra civil entre Mario y Sila; por otro, el levantamiento de Sertorio en Hispania. El Senado romano tuvo que enviar sus tropas a la península; por ello, en Cáceres el Viejo se encuentra la mejor representación de la castramentación romana de la época republicana.

Los primeros en intervenir en el yacimiento fueron Adolf Schulten, arqueólogo alemán, y  Simón Benito Boxoyo, quienes excavaron el campamento militar con presupuestos de la Diputación durante tres campañas: 1927, 1928 y 1930. Y Schulten estableció que este, Castra Caecilia, estaba diseñado para albergar a 12.000 legionarios. El campamento fue  fundado por Quinto Cecilio Metelo en torno al año 80 y desapareció en el año 79 a. C, en su campaña contra Sertorio. El recinto ocupa un área rectangular de 24 hectáreas, con una muralla de 4 m de ancho y cinco puertas, y cuenta con dos fosos perimetrales para su defensa. Se descubrió lo que sería un pequeño templo, donde apareció una serie de objetos, entre ellos un altar votivo de barro cocido con la cabeza de Zeus-Serapis en relieve y una figurilla de bronce que representa a Minerva, así como un conjunto de ánforas, vasijas de mesa, lucernas, armas y monedas. Schulten dejó algunas piezas recuperadas del yacimiento en el Museo de La Veletas, pero las más representativas se las llevó a Alemania, donde aún permanecen, al igual que muchas otras provenientes de otros yacimientos de la península.

Setenta años después de las intervenciones de Schulten, la Junta de Extremadura, a través de la Consejería de Cultura, puso en valor el yacimiento mediante el proyecto Ruta de la Plata (Alba Plata) en 2001. A partir de aquí, se llevaron a cabo las últimas excavaciones para poner al descubierto algunos sectores de las defensas y del interior del campamento. Asimismo, la antigua casa de labor de la finca se ha destinado a un Centro de Interpretación del yacimiento, que acoge diversos recursos didácticos para los visitantes (maquetas del campamento, recreaciones, paneles informativos, armaduras, habitaciones, objetos…). Este Centro pertenece a la red de Museos de Identidad de Extremadura.

Sin lugar a dudas, es un lugar muy singular para visitar, no solo por su contenido histórico-arqueológico, sino también por la rica biodiversidad faunística que encierran los Llanos de Cáceres para el avistamiento de aves, y por unas vistas maravillosas que muy pronto dejarán de serlo, debido a la fuerte presión que ejercen las instalaciones de paneles solares que se extenderán por todo su contorno. Es una pena que desde 2001 no se hayan retomado las excavaciones en un sitio tan emblemático y único en la Península Ibérica, para conocer todo el entramado de la organización militar de las legiones romanas en el campo de batalla.












domingo, 16 de agosto de 2020

EL YACIMIENTO DE SIERRA AZNAR (Arcos de la Frontera-Cádiz)

En esta ocasión voy a hablar de un yacimiento único en Andalucía, por las estructuras de ingeniería hidráulica romana que alberga, pero que, a su vez, ha quedado abandonado a la dejadez tras su puesta en valor. Se trata de Sierra Aznar.

El complejo de Sierra Aznar se sitúa en el término municipal de Arcos de la Frontera (Cádiz) y está conformado por los cerros de Aznar y del Moro, con una altitud de 400 m. Este altozano fue ocupado inicialmente en la Edad del Bronce y posteriormente pasó a ser un asentamiento íbero-romano de relevancia en la zona, donde se conservan su necrópolis, su muralla, el Castellum aquae y algunos edificios públicos. También hay evidencia romana de las épocas republicanas e imperiales. Así como una presencia ínfima de la comunidad islámica.

Estos cerros están formados por calizas del Jurásico, que les confieren esta riqueza en aguas subterráneas, y fue lo que, en la época romana, llevó a la construcción de un gran complejo de ingeniería hidráulica, compuesto por una cisterna de almacenamiento, unas piscinas limarias y otra de distribución.

En 1997, este yacimiento fue incluido en el proyecto de “Recuperación y puesta en valor de yacimientos arqueológicos de la Sierra de Cádiz”, que luego confluyó en otro, más amplio: “Ruta Arqueológica de los Pueblos Blancos”, que incluía la intervención en trece yacimientos y estaba codirigido por los arqueólogos Luis Javier Guerrero Misa y Luis Cobos Rodríguez.

Un proyecto muy ambicioso, a la vez que pionero e innovador, que incluía los elementos básicos de la gestión del patrimonio arqueológico, como es el interés científico del yacimiento, la función educativa y su dimensión turística y social; y estaba financiado por el Ministerio de Trabajo y desarrollado por la Mancomunidad de Municipios de la Sierra de Cádiz

La primera intervención arqueológica se realizó en 1997 por el arqueólogo J.M. Gener y se centró en el “Castellum aquae”, donde se concentraron las estructuras más importantes del complejo, como las zonas de captación, decantación y distribución del agua. Pero también se llevaron a cabo tareas de excavación, limpieza, vallado, consolidación de muros, aljibes y cisternas, y deforestación.

Para su estudio, el yacimiento se dispuso en seis áreas principales: la primera, la necrópolis; la segunda, un bastión protohistórico; y la tercera, un pódium. La cuarta es la parte amurallada con dos puertas de acceso; la quinta sería el “Castellum aquae” y la sexta, la zona intramuros.

En la parte alta del cerro del Moro se encuentra la cisterna de almacenamiento.  Sobresale por su gran extensión, de planta cuadrada, y sus muros son de mampuestos irregulares cubiertos por opus signinum (es un recubrimiento que se utiliza en paredes y suelos de época romana y está formado por una mezcla impermeable de cal, arena y fragmentos de cerámica, ésta técnica la heredaron los romanos de los fenicios), la estructura no está cerrada, sino que es abierta, y tiene una capacidad de unos dos millones de litros de agua.

En una cota más baja, hacia el suroeste, se encuentran las piscinas limarias, formadas por 12 depósitos adosados, diez piletas de planta cuadrada y dos piletas rectangulares en el extremo meridional. Estas piletas tenían la función de frenar, depurar y decantar el agua. Y al final se encuentra una cisterna de distribución trapezoidal que se utilizaría para la distribución final del agua. Todo este complejo del Castellum aquae está delimitado por una gran muralla defensiva.

En el año 1998, el arqueólogo Luis J. Guerrero Misa llevó a cabo la segunda fase del proyecto, con la construcción del Centro de Interpretación Turística y su puesta en valor, así como con tareas de limpieza y acondicionamiento pendientes de la primera fase y con la señalización interpretativa del yacimiento.

También Luis Guerrero estuvo dirigiendo la Escuela Taller de “Foro Arqueológico”, con un módulo de ocho alumnos  y alumnas, que realizaron una excelente labor de concienciación y difusión del valor patrimonial y cultural de la zona y, además, dejaron el yacimiento listo para su apertura en el año 2000. Estos alumnos/as trabajaron en el yacimiento hasta 2004, cuando pasó a ser gestionado por la Oficina de Turismo de Arcos de la Frontera, y posteriormente dejaron de realizar visitas guiadas.

En el yacimiento continuaron los sondeos e intervenciones arqueológicas puntuales, entre ellas las realizadas por diferentes arqueólogos/as, como M.ª José Richarte y Manolo Montañés, en el año 2000.

Posteriormente, la arqueóloga Esperanza Mata y Francisco Zuleta ponen de manifiesto otras estructuras hidráulicas ubicadas en el exterior del conjunto, es decir, una red secundaria de aprovisionamiento de agua concebida como un caput aquae

Luego, el Castellum aquae lo configuran las tres estructuras hidráulicas, cada una con una funcionalidad concreta: almacenamiento, decantación-limpieza y distribución del agua; pero también lo formaría la toma de agua en origen, es decir, el caput, el manantial y toda la estructura que lo rodea, además de las piscinas limarias y la cisterna que distribuyen el agua a la ciudad. Esto significa que esta red secundaria de aprovisionamiento de agua del asentamiento de Sierra Aznar se abastece, al mismo tiempo, de otras fuentes de agua más alejadas del castellum. Lo que nos está diciendo es que existía una planificación y regulación de esos recursos hídricos para la explotación de acuíferos de fácil acceso, destinados a diferentes actividades económicas; en este caso, los autores plantean actividades con procesos de extracción de minerales.

Todas estas intervenciones han dado lugar a varias hipótesis de trabajo, dada la complejidad de esta obra de ingeniería, tanto en la acumulación de agua como en su distribución. Lo más probable es que estuviese diseñada para abastecer a una ciudad cercana, pero también podía abastecer al acueducto de Gades; esta hipótesis ha sido desechada a raíz del proyecto Aqva Dvcta, liderado por el Dr. L. Lagóstena (2016). Otras hipótesis plantean que podría haberse utilizado para diversas actividades agrarias y/o mineras en la zona.

En los últimos años, el arqueólogo Daniel Jiménez ha realizado labores de limpieza y reacondicionamiento de las estructuras para su nueva apertura, pero aún no se ha dado.

Existen, por tanto, varias hipótesis de trabajo que sería necesario refutar mediante una intervención arqueológica sistemática del yacimiento, que lleva muchos años esperando, pero que cada vez resulta más necesaria para determinar e investigar la funcionalidad de este complejo hidráulico, así como para encontrar la ciudad romana que se asentaba en Sierra Aznar y que, según las fuentes clásicas, puede ser alguna de las citadas por Ptolomeo o Plinio.

Como vemos, es un gran yacimiento, único por las estructuras que conserva, y cada día que pasa se deteriora y se pierde por la falta de consenso en torno a su reactivación entre las diferentes administraciones. Dado que, éste yacimiento ha recibido una inversión presupuestaria, en su puesta en valor, debería de haber un compromiso por parte de la administración local de continuar con esa gestión y valorización del yacimiento; cómo lo están realizando las ciudades romanas de Carissa Aurelia, en Espera y Ocuri, en Ubrique, dos yacimientos que, actualmente, están funcionando muy bien, en su gestión patrimonial y como recurso cultural, para la ciudadanía.

Actualmente, con la nueva corporación local, la delegada municipal de Cultura, María Macías, está gestionando, junto con la UCA, un nuevo proceso para que el yacimiento pueda visitarse, con el fin de diversificar sus recursos, tanto patrimoniales como turísticos. Esperemos que no decaiga su empeño y que sus gestiones lleguen a buen puerto, para el disfrute de su rico patrimonio y su conservación, ya que le aportaría recursos económicos a la zona y un valor cultural añadido. Aunque somos conscientes de que le queda por delante un arduo trabajo debido a la crisis en la que estamos sumergidos, cuenta con las herramientas necesarias para llevarlo a cabo: las ganas y el empeño para sacar adelante el patrimonio de su localidad.

Porque debemos recordar que tanto los alcaldes como los gestores locales, sobre todo en los pequeños municipios, tienen un compromiso añadido en el ejercicio y desarrollo de sus funciones respecto al patrimonio, tanto arqueológico como histórico, ya que de sus decisiones depende en gran medida la existencia o no de actividades de dinamización y las perspectivas de futuro de sus localidades.

Os dejo un vídeo que el programa ARQUEOMANIA realizó en su día (a partir del minuto 17), en el que se puede disfrutar y obtener una visión global del rico patrimonio arqueológico de la Sierra de Cádiz.

 https://www.rtve.es/alacarta/videos/arqueomania/arqueomania-ingenieros-romanos/4456846/


REFERENCIA:

- Gener Basallote, J.M.,1993: Limpieza, consolidación y puesta en valor del yacimiento arqueológico de Sierra Aznar. Papeles de Historia, Actas del IV Seminario de Historia de Ubrique. Ubrique, 1999, pp. 127-142.

-Guerrero Misa, L. J., 2002: Las primeras intervenciones arqueológicas de urgencia en la ciudad romana de “Sierra Aznar”, Arcos de la Frontera. AAA´98.III. Sevilla, 2002, pp 32-37

-Guerrero Misa, L.J., Cobos, L.M., 2002: La Ruta Arqueológica de los Pueblos Blancos de la Sierra de Cádiz: una apuesta por el desarrollo económico y social basado en el patrimonio. En Sánchez de las Heras (coord.). Actas de las VI Jornadas Andaluzas de Difusión del Patrimonio Histórico. Sevilla, Consejería de la Junta de Andalucía. pp 121-138.

- García Romero, J., 2002: Modelos de poblados mineros-metalúrgicos en el sur de Historia Romana. Memoria de Historia Antigua XXI-XXII, pp. 135-148.

-Richerte García, M.J., 2002: Informe sobre la actividad arqueológica realizada en el yacimiento ibero-romano de Sierra Aznar. Arcos de la Frontera (Cádiz) AAA'99, III. Sevilla 2002, pp 48-55.

Mata Almonte, E., 2009: Precedentes de los aprovechamientos hídricos en la Antigüedad gaditana. En L. Lagóstena y F. Zuleta (coords.), La captación, los usos y la administración del agua en la Bética: un estudio sobre el abastecimiento hídrico en las comunidades cívicas del conventus Gaditanus. Universidad de Cádiz, pp. 87-113.

-  Mata Almonte, E., Zuleta Alejandro, F., Lagóstena, L., Cobos, L., 2010: Sierra Aznar ¿Castellum aquae o caput aquae? En la captación, uso y administración del agua en las ciudades de la Bética y del Occidente romano. Seminario Agustín de Horozco de Estudios Económicos de la Historia Antigua y Medieval. Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Cádiz.

-   Lagóstena   L., 2016: Aqva ducta: Guía para la ruta cultural del acueducto romano de Tempul a Gades. Cádiz.


















Con la delegada de Cultura, María Macías, quien nos acompañó durante la visita al yacimiento. Nuestro agradecimiento y mucho ánimo para este proyecto de reactivación del yacimiento.





miércoles, 23 de octubre de 2019

SE HALLA EN CROACIA UN CARRO ROMANO TIRADO POR CABALLOS.


En octubre, han sido presentados por los arqueólogos del Museo de la ciudad de Vinlovci (al oeste de Croacia) y del Instituto de Arqueología de Zagreb los resultados de las investigaciones que llevan realizando desde 2017 en el yacimiento de Stara Jankovci.

El hallazgo se ha producido en un montículo de tierra, con un diámetro de unos cuarenta metros y una altura de un metro. Se trata de una cámara funeraria en la que se había celebrado un ritual de una familia romana de alto estatus social.
En el túmulo se ha encontrado un carro metálico de dos ruedas, con los restos de dos caballos fosilizados, en conexión anatómica, todo ello conservado en perfecto estado.
Para los investigadores, el hecho de que la familia enterrara el carro en una de las vías más importantes del Imperio Romano, que conectaba los Apeninos con Panonia, los Balcanes y Asia Menor, era para mostrar a todos los viajeros que cruzaban por este camino su estatus y su riqueza.
El hallazgo aún está en estudio, pero a partir de las partes metálicas del carro y de los restos óseos de los caballos, se estima que la tumba data del siglo III d. C.