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jueves, 6 de agosto de 2026

PISADAS DE MAMÍFEROS

 

Muchas veces, cuando caminamos sobre sedimentos blandos o fangosos, nuestras pisadas quedan marcadas en el suelo; dependiendo del tipo de sedimento, estas tendrán una forma u otra, o perdurarán más o serán más efímeras. A veces creemos que los restos fósiles son sólo huesos, dientes y conchas, pero tenemos cada vez más evidencias indirectas de su presencia, como las huellas, conocidas como icnitas.

Estas icnitas las podemos ver en las rocas; fueron hechas por organismos vivos mientras caminaban o corrían y nos aportan gran información sobre los animales que se movían o vivían en determinadas zonas. Para que se conserve una huella, es necesario que el animal camine sobre una superficie blanda, como el barro o la ceniza volcánica. Esta huella es posteriormente cubierta por arena, limo o ceniza adicionales, que le sirven de protección frente a fenómenos atmosféricos, como el viento o el agua. A través de su estudio, se puede colegir qué animal las dejó, la velocidad y el modo de desplazamiento que presenta, que se miden a partir de la distancia entre pisadas, su comportamiento y, sobre todo, el entorno donde vivía, a través de la textura del sedimento.

Con el paso del tiempo, estos sedimentos se fosilizan y forman rocas en las que quedan impresas las huellas de los animales. La fosilización se debe a los movimientos tectónicos derivados del plegamiento alpino en el Pirineo. Es el fenómeno observado en el yacimiento de La Fondota (Abiego, Huesca), donde se han hallado más de mil icnitas de mamíferos. El yacimiento fue descubierto en 1973 y actualmente está siendo estudiado por un grupo de investigación de la Universidad de Zaragoza, integrado por Martín Linares, Diego Castanera y José Ignacio Canudo, quienes han realizado el estudio sedimentológico e icnotafonómico.

Hace 35 millones de años (Oligoceno) en Abiego había una zona de lagos y lagunas someras, sometidas a frecuentes oscilaciones de la lámina de agua, donde los mamíferos acudían a beber y en esas zonas de fango (calizas, margas areniscas) quedaron impresas las huellas. Durante este periodo, el paisaje estaba compuesto por praderas y coníferos, con lagos poco profundos; de ahí que los animales acudieran a beber. Dada su buena conservación y atendiendo a su morfología, se ha determinado que estas huellas están asociadas a Anoplotherium y Entelodon, dos artiodáctilos extintos que tenían pezuñas y dedos pares. El registro fósil de estos animales se encuentra en el Reino Unido, Francia, España, Portugal y Alemania. El Anoplotherium es un herbívoro endémico de Europa occidental y podía pararse sobre dos patas para ramonear las plantas.

Para saber más sobre las icnitas, o huellas, podéis consultar la entrada en este blog: «Las huellas fósiles más antiguas», que se refiere a huellas humanas.




Ilustración realizada por Rosa Alonso.

 


 

 

jueves, 13 de abril de 2023

DAMA CELIAE, UNA NUEVA ESPECIE DE CÉRVIDO.


Ilustración de Dama celiae, de Juan José Rodríguez.

Las terrazas del Manzanares son lugares idóneos para el asentamiento de los grupos humanos, ubicados en torno a las antiguas riberas del río Manzanares, a su paso por Madrid. Debido a su riqueza arqueológica, han sido declaradas Bienes de Interés Cultural.

Se acaba de publicar un trabajo en Archaeological and Anthropological Sciences, firmado por investigadores del Museo Arqueológico Nacional (MAN) y de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), en el que se pone de relieve el estudio de los materiales registrados en las terrazas del río Manzanares, a 25-30 m de altitud, asociados a MIS9 (337-300 Ka), en concreto, de los yacimientos de Pedro Jaro I y Orcasitas (Madrid). 

Las herramientas líticas de estos yacimientos proceden de excavaciones arqueopaleontológicas realizadas durante el seguimiento y control de la explotación de las canteras de arena de Manzanares, en las décadas de 1950-1960.

El yacimiento de Pedro Jaro I, perteneciente al pleistoceno medio, presenta una industria lítica adscrita al tecnocomplejo achelense, con lascas grandes sobre pedernal. Se desarrollaron en un momento de expansión de la cultura achelense en el interior peninsular. Las materias primas de este yacimiento son el sílex, la cuarcita y el cuarzo. Y las herramientas son hachas de mano puntiagudas y de filo recto, así como triedros.

Aparte de la riqueza de sus herramientas, el yacimiento alberga una especie nueva de cérvido, la Dama celiae. Esta especie sería la última de un linaje de gamo; su característica principal radica en las astas. Sus astas se han reducido de cuatro puntas a dos, mientras que el gamo actual evolucionó hacia cornamentas más complejas y palmeadas. En estas cronologías también se dataron fósiles de Megaloceros matritensis, el último miembro de un linaje que sobrevivió más tiempo de lo que se pensaba. Durante el Pleistoceno medio europeo se registraba una sola especie de este tamaño; ahora se conocen hasta tres especies contemporáneas del tamaño de un gamo. 

Pero además de la Dama cf. celiae, en este yacimiento hay restos de Equus cf. ferus, Equus cf. Hydruntinus, Stephanorhinus hemitoechus, Megaloceros matritensis y Bovidae.

El yacimiento de arenero de Orcasitas se encuentra en depósitos de la terraza a +25 m sobre el valle del río Manzanares. La lista de fauna corresponde a Elephas antiquus, Equus cf. ferus, Rhinocerotidae, Bos primigenius, Bisonte sp., Capreolus, Dama cœliae y Megaloceros matritensis.

La industria lítica se adscribe al tecnocomplejo achelense y comprende lascas, núcleos y muescas.

A través del estudio tafonómico, la actividad humana se representa en los restos de fauna marina mediante marcas de corte, en concreto, en un fémur de rinoceronte, en la mandíbula de caballo y en una costilla de ciervo atribuida a Dama celiensis.

La ausencia de marcas de carnívoros sugiere que estos animales fueron cazados por neandertales, como en otras zonas al aire libre del pleistoceno medio.

La presencia de Dama celensis, Megaloceros matritensis y Holoceros en el valle del Manzanares corresponde a especies aún no conocidas en el resto de Europa, y se plantea la hipótesis de que se trate de especies endémicas que se adaptaron al entorno y al clima particulares de esta zona, o bien de que los fósiles aún no hayan sido detectados en otras partes de Europa. Esta nueva especie de gamo fue contemporánea de los neandertales y de la cultura achelense y probablemente fue cazada por ellos. 

Un estudio exhaustivo sobre la evolución de los gamos que deja claras las diferentes hipótesis  planteadas por los investigadores.

Referencia:

- Van der Made, J, Rodríguez, J.J, Martos, J.A, Rubio, S, Panera, J, Yravedra, J, 2023: "The fallow deer Dama celiae sp. nov. with two-pointed antlers from the Middle Pleistocene of Madrid, a contemporary of humans with Acheulean technology". Archaeological and Anthropological Sciences 15 (41).

-Van der Made, J., 2015: "El último ciervo gigante del Pleistoceno temprano: Megaloceros novocarthageniensis n.sp. Y el gamo dama cf. vallonnetensis de la Cueva Victoria (Murcia, España). Mastia, 11-13.


Industria lítica de los yacimientos Orcasitas y Pedro Jaro I
Costilla de dama Caeliae del yacimiento de Orcasitas, con marcas de corte.



Astas de dama de Celiae procedentes de los yacimientos de Pedro Jaro I y Orcasitas.

Reconstrucción de la Dama Celiae en el valle del Manzanares. También están presentes caballos, elefantes, rinocerontes y bóvidos. Autor: J. Gamarra.


Proceso de restauración y adaptación de soportes museográficos de las astas de gamo para ser expuestas
En la vitrina del Museo Arqueológico Nacional.


miércoles, 6 de abril de 2022

RESTOS FÓSILES DE CAMELLOS EN CONTEXTOS ARQUEOLÓGICOS DEL PLEISTOCENO TARDÍO EN MONGOLIA.

 

Mongolia ha desempeñado un papel fundamental en la evolución y dispersión de muchos mamíferos continentales, y varios grupos de ungulados y carnívoros parecen haberse originado allí.  Aunque los restos fósiles de Camelus Knoblochi y Camelus ferus son escasos en Mongolia, un reciente estudio de Alexey M. Klementiev, ha concluido que han existido allí desde el Plioceno, y muestra que el último refugio de Camelus Knoblochi (un camello gigante de dos jorobas de una tonelada de peso y tres metros de altura que vivió en Asía Central) estuvo en Mongolia, hace aproximadamente 27.000 años, y coexistió con los humanos anatómicamente modernos, y posiblemente con los neandertales o denisovanos.  

El camello bactriano (Camelus bactrianus) es un ungulado doméstico que actualmente vive en las estepas de Asia Central y tiene dos gibas a la espalda, igual que el camello salvaje (Camelus ferus); ambos están estrechamente relacionados con Camelus knoblochi.

El estudio reciente se ha realizado en la cueva Tsagaan Agui, descubierta en 1972, cuando el arqueólogo Dorg localizó allí una serie de objetos arqueológicos.

Entre los años 1987-1989 se llevó a cabo una excavación intensiva, donde se encontraron abundantes restos de fauna y materiales arqueológicos, pero no ha sido hasta la campaña realizada conjuntamente entre los equipos de Rusia, Mongolia y Estados Unidos, cuando se planteó llevar a cabo la excavación de la gruta inferior, interior y en la cámara principal de la cueva, que ha sido la que ha aportado los datos de paleoclima, cronología y tecnología lítica. La estratigrafía consta de catorce capas.

En el año 2021 se obtuvieron muestras para fechas de radiocarbono, OSL y otras analíticas. Se excavó una serie de capas de la Cámara Principal, donde aparecieron restos de camélidos, entre los que se encontraron un carpo, un metacarpiano, un calcáneo, un astrágalo y un fragmento de tibia de Camelus knoblochi, así como un resto fósil del Tugrag Shireet, en el actual desierto de Gobi, al sur de Mongolia. El hueso metacarpiano, con una datación de 59.000-44.000 años, presentaba marcas de carnicería, lo que indica que fue manipulado por humanos y posteriormente por hienas.

Este conjunto de restos óseos se encontraba asociado a huesos de lobos, hienas, rinocerontes, caballos, asnos salvajes, ibices, ovejas salvajes y gacelas de Mongolia. Lo que nos indica es que el Camelus knoblochi vivía en entornos montañosos y esteparios de tierras bajas, que son hábitats menos secos que los de los camellos modernos.

La importancia de este estudio radica en que permite comprender el vacío cronológico entre el Plioceno, con presencia de Paracomelus spp., y los camellos salvajes del Holoceno en Mongolia.

El Camelus knoblochi ocupó el este de Asia Central hasta el final del Pleistoceno, en un hábitat de estepa, y se extendió hacia zonas de bosque-estepa hasta su extinción.

La última evidencia regional de Camelus knoblochi, así como  la de Crocuta speleae, se encuentra en la cueva de Tsagaan Agui, en la Capa 2, y no data de antes del Último Máximo Glacial (ca. 26,5 ka). El camello bactriano salvaje, Camelus ferus, apareció en Mongolia durante el Pleistoceno tardío y posiblemente se adaptó al clima árido del desierto.

Los camellos desempeñaron un papel fundamental en las adaptaciones humanas en la antigüedad y en el paleolítico, ya que estos animales servían a los grupos humanos como medio de transporte para sus desplazamientos y les proporcionaban recursos como leche, lana, carne y huesos…

Referencia:

-          A.M. Klementiev et al., 2022: First Documented Camelus knoblochi Nehring (1901) and Fossil Camelus ferus Przewalski (1878) From late Pleistocene Archaeological Contexts in Mongolia. Frontiers in Earth Science, 14. March 2022.

 

 

Principales hallazgos de camellos fósiles en el este de Eurasia.


Vista de la cueva Tsagaan Agui. Sección transversal del Pozo 2021/2 que muestra las guaridas de hienas, los coprolitos y la posición del metacarpiano en la capa 4.


Fragmento de metacarpiano de Camelus knoblochi procedente de la cueva Tsagaan Agui.


Metacarpiano de la capa 4 con marcas de carnívoros.




sábado, 3 de julio de 2021

HALLAN UN DINOFELIS, DE PEQUEÑO TAMAÑO, EN EL NORTE DE ÁFRICA


Mandíbula fósil de Dinofelis. Foto: A. Rodríguez-Hidalgo. 


En el noreste de África se ha descubierto un espécimen de pequeño tamaño de la especie Dinofelis en registros del Plioceno-Pleistoceno.

Los Dinofelis son un género de gatos dientes de sable extintos que se encuentran entre los mayores carnívoros terrestres; su tamaño se aproxima al de los leones actuales. Estos animales combinan algunas características típicas de los dientes de sable con otras más propias de los félidos panterinos, como los leones (en cuanto a la estructura general del cráneo y las proporciones del esqueleto). También porque sus dientes eran intermedios entre los dientes largos y aplanados del diente de sable y la forma cónica de los dientes de los felinos actuales. Los caninos inferiores eran robustos, pero los molares no tanto.

En la cuenca de Aïn Beni Mathar-Guefaït se ubica el yacimiento Guefaït-4. En la zona se lleva excavando desde hace más de 10 años; se trata de una región montañosa, caracterizada por bosques abiertos y abundancia de agua. En el pasado era una zona húmeda, con lagunas donde carnívoros y herbívoros se acercaban a beber. Su antigüedad se remonta a unos 2,5 millones de años.

Del trabajo intenso realizado en el yacimiento se ha obtenido un material óseo abundante de grandes mamíferos, como caballos y antílopes, correspondiente a un período que coincide con el inicio de la dinámica glacial-interglacial del hemisferio norte.

En un área determinada del yacimiento se encontró, hasta la fecha, un único individuo de Dinofelis, con una mandíbula y varios huesos de las patas delanteras, como el húmero, la ulna y varias falanges. El pequeño tamaño de este Dinofelis ha llevado a paleontólogos e investigadores a plantear que podría tratarse de un nuevo linaje de metailurina, hasta ahora no registrado, y a abrir la puerta a reflexionar sobre la competencia interespecífica entre los carnívoros del Pleistoceno africano.

Estos trabajos se llevan a cabo gracias a la colaboración entre la Université Mohamed Premien de Oujda, el ICP (Instituto Catalán de Paleontología Miquel Crusafont) y el IPHES-CERCA (Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Social), que trabajan en la zona en un proyecto de investigación para determinar los orígenes del poblamiento humano en el norte de África.

Referencia:

-         -  Madurell-Malapeira, J., et al., 2021: First small-sized Dinofelis: evidence from the Plio-Pleistoceno of north Africa. Quaternary Science Reviews, 265,107028. DOI: 10.1016/j.quascirev.2021.107028.



lunes, 28 de diciembre de 2020

UN CACHORRO DE LOBO GRIS DEL PLEISTOCENO

 

En julio de 2016, debido al deshielo del permafrost, se encontró en Canadá un antiguo cachorro momificado de lobo gris (Canis lupus).

Aclarar que el permafrost es la capa de hielo que cubre permanentemente los niveles más superficiales del suelo en las regiones frías y próximas a los glaciares; debido al calentamiento global, se está derritiendo, lo que implica la liberación de metano y dióxido de carbono a la atmósfera. Digamos que si el metano escapara a la atmósfera de forma masiva, sería el fin de nuestro planeta. Por eso, el hallazgo de estos restos del permafrost es un arma de doble filo: por un lado, nos sirve para que la ciencia avance en el restablecimiento del conocimiento sobre especies del pasado; por otro, nos indica cuánto se está calentando nuestro planeta y que hay que tomar medidas.

El hallazgo de este cachorro se debió a un minero que buscaba oro en la zona de Klondike, en Yukón, Canadá. Esta semana han sido publicados en la revista Current Biology los resultados de los análisis morfométricos, isotópicos y genéticos de este animal, que revelan detalles sobre su apariencia, sus relaciones con otros lobos y su ecología. Se trata de una loba gris del Pleistoceno. Su cuerpo se encontraba en perfecto estado de conservación; se han conservado los colmillos, la piel y el estómago. Se estima que tenía entre seis y siete semanas de edad.

Según la datación por radiocarbono AMS, vivió y murió entre 56.000 y 57.000 años, cuando la zona atravesaba un período interglacial.

Los fósiles de lobos grises son comunes en Alaska y Yukón, lo que indica que desempeñaron un papel ecológico en la región como carnívoros prominentes.

Según los estudios sobre su dieta, se alimenta de salmón y otros pescados de la zona. Los análisis de isótopos de nitrógeno establecen que la cría no murió de hambre, sino que quedó atrapada en su guarida, excavada en el sedimento. Cuando la entrada se derrumbó, quedó atrapada y enterrada en el permafrost.

Del examen genético se desprende que la cría descendía de los lobos grises de Siberia, Rusia y Alaska, pero no guarda relación con los lobos actuales de Yukón, por lo que se indica que los lobos grises de la zona se extinguieron y fueron reemplazados por lobos de América del Norte.

Referencia:

-      - Julie Meachen et al., 2020: “A mummified Pleistocene gray wolf pup (Canis lupus) from Yukon, Canadá.”. Current Biology Magazine.

 


Foto: Government of Yukón.

Foto: Government of Yukón.

Lobos grises actuales de Canadá

miércoles, 25 de diciembre de 2019

CUENCA Y LOS MAMUTS...


Cuenca tiene una apariencia de ciudad serena, en la que nunca acaece nada; sin embargo, en su interior guarda una riqueza hasta ahora desconocida.
En la zona de El Provencio, desde el año 2012 se lleva a cabo un proyecto de investigación dirigido por Santiago David Domínguez y Michel Muñoz, miembros de Ares y de Patrimonio Cultural.
Por la zona se divisan valles, terrazas y zonas fluviales que albergan una riqueza lítica de sílex local, tallada por los cazadores  neandertales.
En este término municipal se localiza una serie de terrazas fluviales, arcillas, gravas y arenas excavadas para la extracción de material de construcción, lo que ha permitido acceder a perfiles de hace 80.000 años.
La industria lítica encontrada pertenece al período cultural Musteriense, ubicado en la estratigrafía, lo que permite determinar las estrategias de los modos de vida de los primeros grupos humanos neandertales.
Se han encontrado restos de fauna del pleistoceno, aún por determinar, pero sí se han hallado dientes de Mammuthus meridionalis,  de bisonte y de caballo. Un lugar que dará mucho de qué hablar….





miércoles, 23 de octubre de 2019

SE HALLA EN CROACIA UN CARRO ROMANO TIRADO POR CABALLOS.


En octubre, han sido presentados por los arqueólogos del Museo de la ciudad de Vinlovci (al oeste de Croacia) y del Instituto de Arqueología de Zagreb los resultados de las investigaciones que llevan realizando desde 2017 en el yacimiento de Stara Jankovci.

El hallazgo se ha producido en un montículo de tierra, con un diámetro de unos cuarenta metros y una altura de un metro. Se trata de una cámara funeraria en la que se había celebrado un ritual de una familia romana de alto estatus social.
En el túmulo se ha encontrado un carro metálico de dos ruedas, con los restos de dos caballos fosilizados, en conexión anatómica, todo ello conservado en perfecto estado.
Para los investigadores, el hecho de que la familia enterrara el carro en una de las vías más importantes del Imperio Romano, que conectaba los Apeninos con Panonia, los Balcanes y Asia Menor, era para mostrar a todos los viajeros que cruzaban por este camino su estatus y su riqueza.
El hallazgo aún está en estudio, pero a partir de las partes metálicas del carro y de los restos óseos de los caballos, se estima que la tumba data del siglo III d. C.





  

                                                              


martes, 25 de junio de 2019

DESCUBREN UN TALLER DE ARMAS DE COLMILLOS DE MAMUT LANUDO EN SIBERIA.



La isla de Kotelny, en el Ártico, durante el Pleistoceno, estaba conectada al continente. En esta isla los rusos tienen instalada una base militar llamada Northern Shamrock. Un equipo de paleontólogos de la Academia de Ciencias de Yakutia se ha desplazado a la zona para excavar una tumba de mamut lanudo pigmeo, pero no ha podido hacerlo debido a la cantidad de agua que contiene; sin embargo, sí se han encontrado restos de un esqueleto de mamut lanudo.
Debido a los cambios climáticos que el planeta está sufriendo, este fenómeno está dejando al descubierto una gran cantidad de restos de mamut en el permafrost, producto de la descongelación.
Innokenty Pavlov, al frente del equipo, encontró restos de colmillos que evidenciaban que habían sido tallados por humanos hace más de 10.000 años.
Las astillas tenían bordes afilados que servían para cortar, pero también podían usarse como lanzas para cazar.
Hay que esperar a los estudios de estos restos para determinar su uso y su datación.

Referencia: The Siberian Times.




Extracción de los restos del esqueleto de mamut del permafrost en deshielo. Fotos: I. Pavlov.




Restos del mamut lanudo. Fotos: I. Pavlov.





jueves, 11 de diciembre de 2014

CIEN AÑOS DE EXCAVACIONES: Torralba y Ambrona

Este año se ha conmemorado el centenario de las excavaciones realizadas en el yacimiento  de Ambrona, en concreto, las llevadas a cabo por el Marqués de Cerralbo. Para situarnos en las tareas de excavación  , tenemos que hacer  un poco de historiografía del depósito.
En el valle del río Masengal, en las inmediaciones de la sierra Ministra, se encuentran los yacimientos de Ambrona y Torralba, a unos 3 km entre sí, en la provincia de Soria.
El yacimiento de Torralba se descubrió en 1888 con motivo de las obras de la línea de ferrocarril de Madrid a Soria. Las primeras excavaciones fueron realizadas por D. Enrique de Aguilera y Gamboa (marqués de Cerralbo) entre 1909 y 1911 en Torralba y entre 1914 y 1916 en el yacimiento de Ambrona.
El Marqués de Cerralbo fue un hombre dedicado a la política y al coleccionismo de obras de arte; tanto su formación humanística como su interés por la arqueología le llevaron a financiar varias campañas de excavación, a participar en la redacción de la Ley de Excavaciones de 1911 e impulsar los estudios sobre el arte rupestre. Participó en el XIV Congreso Internacional de Antropología y Arqueología Prehistórica de Ginebra, en 1921, que le permitió vincularse con las instituciones científicas y culturales de la época y que además supuso la internacionalización de los yacimientos de Torralba y Ambrona. Todo su interés por el mundo de las ciencias y el arte le llevó a acumular una rica y selecta colección de objetos que se conservan en el museo que lleva su nombre, en Madrid.
La importancia de las excavaciones llevadas a cabo en los yacimientos de Ambrona y Torralba, deriva de que fueron los primeros trabajos arqueológicos que se llevaron a cabo en España, en un yacimiento del paleolítico inferior excavados al aire libre y donde se realizaron intervenciones  sistemáticas en extensión, estos hechos eran métodos muy avanzados para la época, ya que, los registros sacan a la luz la vinculación de los humanos con la fauna extinguida, en unos momentos en que, en Europa aún se cuestionaba la naturaleza y el pasado de la vida de nuestros ancestros.
A raíz de la muerte de Cerralbo, las intervenciones en los yacimientos se suspenden, ya  que Cerralbo sufragaba las campañas de excavación. No es hasta el año 1960 cuando el profesor de la Universidad de Barcelona, Luis Pericot, se pone en contacto con Francis Clark Howell, de la Universidad de Chicago, quien estaba interesado en la ocupación humana de estos yacimientos.
C. Howell llevó a cabo entre 1960 y 1963 un proyecto de excavación en los yacimientos de Tarralba y Ambrona, con un equipo integrado por geólogos, paleontólogos y prehistoriadores, en el que colaboró el paleontólogo Emiliano Aguirre; podemos decir que fueron los inicios de las investigaciones multidisciplinares en nuestro país.
El hallazgo de Palaeoloxodon antiquus, el elefante, le permitió al Dr. Emiliano Aguirre incorporar el material a sus estudios de tesis doctoral. Debido a la importancia de los registros y  a su densidad, se inició la construcción de un pequeño museo in situ para dar a conocer los restos.
Posteriormente, entre 1980 y 1983, F.C. Howell y G. Freeman codirigieron una campaña de excavación en el yacimiento de Ambrona.
 Y entre 1993 y 2000, el arqueólogo Manuel Santoja y el geólogo Alfredo Pérez González dirigieron un proyecto de excavación con un equipo multidisciplinar, en el que se llevaron a cabo no solo trabajos arqueológicos, geológicos, paleoclimáticos, paleontológicos y tafonómicos, sino también una serie de correlaciones estratigráficas entre ambos yacimientos. Los resultados de estos trabajos fueron publicados en una monografía en 2005:  «Los yacimientos paleolíticos de Ambrona y Torralba (Soria)». Un siglo de investigaciones arqueológicas.
De los estudios realizados en el área geomorfológica se desprende que ambos yacimientos no tienen la misma edad; podemos decir que Torralba es más reciente que Ambrona. Ambos corresponden  a  varios niveles fosilíferos, con dataciones de 400.000 años según RPE y U-Th.
Los rasgos geológicos de esta zona se configuraban como una unidad bien diferenciada, en la que predominaba  un paisaje en forma de valle con fondo plano e impermeable, donde se formaban charcas de las escorrentías que llegaban de las laderas contiguas, y durante el Pleistoceno Medio estos espacios estaban ocupados por manadas de grandes herbívoros que acudían a beber. Los uros, elefantes, rinocerontes, hipopótamos, caballos, ciervos, corzos, gamos, hienas, leones competían con nuestros antepasados, el Homo heidelbergensis.
Alrededor de la meseta encontramos  valles que constituían caminos naturales estratégicos por los que transitaban los herbívoros en busca de pastos; Ambrona y Torralba son dos de esos valles por los que se desplazaban las manadas de mamíferos, y las bandas de cazadores aprovechaban la ocasión para satisfacer sus necesidades alimentarias. Según los registros hallados en Ambrona, esta megafauna murió durante una época de sequías intensas en la zona. De los estudios tafonómicos realizados por Paola Villa se determina que la carcasa, tanto de elefante como de ciervo, puede hallarse parcialmente articulada y constituye una acumulación natural en la que no hay evidencia de intervención humana ni de ningún otro depredador. La acción humana queda registrada en algunos restos mediante marcas de corte producidas por el instrumental lítico y por la fracturación intencional. Estos datos ponen de manifiesto la presencia de actividades de desfragmentación en restos óseos de distintos animales, entre ellos el elefante. La industria lítica encontrada corresponde al Achelense medio, con una tipología que abarca desde bifaces, raederas y perforadores hasta buriles, y se realiza tanto en cuarcita como en sílex.
Aunque las dataciones son diferentes en ambos yacimientos, estos comparten la misma  asociación faunística, representada por  elefantes, rinocerontes, caballos, ciervos, gamos, corzos,  ciervos de grandes cuernas y toros. Entre los carnívoros se encuentran el lobo de Mosbach, la hiena, el zorro y una rica variedad de microfauna.
En el año 2013 se realizó una nueva campaña de excavación dentro del proyecto: Los tecnocomplejos Achelenses y Paleolítico medio antiguo de Ambrona y Torralba (Soria), en el contexto general del Paleolítico del S.O. de Europa, para determinar algunos perfiles geológicos y paleoambientales, así como nuevas dataciones mediante métodos de ESR y OSL.
El yacimiento cuenta con un pequeño museo donde se pueden observar restos óseos de elefantes y el resto del material extraído se encuentra repartido entre el Museo Numantino (Soria) y el Museo Arqueológico Nacional (Madrid).
En general, podemos decir que nos encontramos ante los yacimientos más emblemáticos del Paleolítico  Inferior de Europa del sur, no solo por los registros obtenidos y la cantidad de interpretaciones e hipótesis que han generado, sino también por la información que poseen y por ser un modelo de estudio pionero en la arqueología española de principios del s. XX. 
Por ello, fueron declarados Bien de Interés Cultural (BIC) en 1995 y también ostentan la denominación de Lugar de interés geológico español de relevancia internacional (Geosite), otorgada por el Instituto Geológico y Minero de España.
Para conmemorar estos cien años de excavaciones realizadas por Cerralbo, la Consejería de Cultura y Turismo ha organizado una exposición en el Museo de la Evolución Humana (Burgos), en colaboración con el Museo Numantino, donde se pueden observar los materiales más representativos del yacimiento, así como las piezas talladas por homínidos y los restos óseos de grandes mamíferos prehistóricos.

Marqués de Cerralbo
M.Albertin, Marquesa de Villahuerta, Marqués de Cerralbo, E. Alcalde del Río, Abate Breuil...
Defensas de elefante


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