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viernes, 21 de marzo de 2025

LA DOMESTICACIÓN DEL GANSO HACE 7000 AÑOS EN CHINA

 La domesticación es un proceso que afecta la morfología, el comportamiento y la genética de los animales que seleccionamos para que convivan con nosotros. En el continente asiático hay una gran variedad de aves arborícolas que los humanos han sabido domesticar y criar con distintos fines, como las gallináceas. Las aves domesticadas para obtener huevos, carne y plumas se conocen como aves de corral.

Al sur de China, en la aldea de Tianluoshan, una comunidad de agricultores de arroz del neolítico medio criaba gansos con una datación de 7000 cal BP. Los estudios arqueológicos han revelado que la aldea estaba diseñada con edificios de madera, cercas de madera, pozos de almacenamiento de basura y arrozales. Sus habitantes cultivaban arroz y, además, criaban cerdos, practicaban la caza y pescaban y recolectaban alimentos del entorno, tanto terrestres como acuáticos. Entre los restos de aves hallados se han registrado patos (Anatinae), aves de la familia Rallidae y gansos (Anserinae), y los taxones de avifauna hallados en el sitio eran aves que invernaban en aguas continentales.

Parece que la domesticación de los gansos pudo haber comenzado en el neolítico temprano y haber continuado en el neolítico medio. Es muy posible que la cría de gansos se lleve a cabo para compensar la escasez de alimentos disponibles de la primavera al otoño. Dado que se encontraron marcas de despiece en los huesos, lo que sugiere que tanto los gansos criados localmente como los salvajes proporcionaban carnes y materia prima para la elaboración de instrumentos de hueso, como punzones y agujas.

Del análisis de la composición isotópica del oxígeno estable se reveló que algunos de los huesos hallados pertenecían a individuos criados localmente y que estas aves se alimentaban de alimentos distintos de los que consumían los individuos migrantes.

Evidenciar que los huesos de gansos adultos hallados en las zonas de invernada provienen de individuos residentes no migratorios sugeriría una influencia humana. La presencia de gansos domésticos adultos también nos indicaría que se habían realizado intentos exitosos de cría de estos.

Con este estudio se determina que: la domesticación del ganso en China data de hace 7000 años; la historia de  la domesticación del ganso es mucho más larga de lo que se pensaba anteriormente; y el sur de China fue al menos uno de los orígenes del ganso doméstico.

Referencia:

-Masaki Eda et al, 2022: Multiple lines of evidence of early rice domestication in a 7,000-year-old rice cultivation village in the lower Yangtze River, China.


Imagen de Anser anser de Pixabay. 

Localización de Tianluoshan.


 Huesos de ganso inmaduros y de cría local hallados en Tianluoshan. 1, cúbito; 2, fémur; 3, tibiatarso:
 4, tarsometatarso; 5, húmero; 6; carpometacarpo; 7, tibiatarso; 8, tarsometatarso. 





jueves, 8 de diciembre de 2022

EL PERRO DOMÉSTICO EN EL MAGDALENIENSE (País Vasco).

 En 1985, el profesor Jesús Altuna (arqueólogo-antropólogo y pionero en España en los estudios arqueozoológicos) dirigió las excavaciones de la cueva de Erralla, en Sestao, Gipuzkoa, donde se halló una serie de registros óseos, entre los que se encontraba un húmero de cánido, pero en ese momento no se supo determinar a qué especie pertenecía; se clasificó como Canis sp. Esta cueva presenta una estratigrafía con niveles bien definidos y caracterizados, con rangos que van del VII al I. El nivel V, donde se encontró el húmero de cánido, está cubierto por el nivel IV, que proporcionó restos de siete cabras montesas (Capra pyrenaica) en posición anatómica, lo que indica que murieron en la cueva.

Según el registro del nivel V, se depositó una abundante industria lítica y ósea, característica del magdaleniense inferior, así como objetos ornamentales y otros elementos decorados. Además de los análisis polínicos, que indican que este nivel perteneció a una fase fría (Dryas I), hay análisis arqueozoológicos que nos hablan de la dieta de los humanos de Erralla, con un predominio de Capra pyrenaica sobre Cervus elaphus. Las dataciones por isótopos de este nivel sitúan este entre 15.740 ± 240 y 16.270 ± 240 AP.

Un estudio reciente realizado por el grupo de Biología Evolutiva Humana de la Universidad del País Vasco, en el que han combinado análisis de morfología, datación por radiocarbono y análisis genéticos, ha confirmado que se trata de un Canis lupus familiaris, situado en el Magdaleniense inferior, en la región Cantábrica.

El perro (Canis lupus familiaris) doméstico más antiguo, Canis lupus familiaris, proviene de su agriotipo, el lobo gris (Canis lupus), que apareció en el Paleolítico Superior. Pero aún está por determinarse cuándo y dónde fue domesticado el lobo. Sin embargo, basándonos en los estudios genéticos, podemos afirmar que los orígenes de los linajes de perros se remontan a los antiguos lobos europeos, lo que deja claro un origen europeo de la domesticación de los lobos. Aunque hay autores que consideran el origen del perro en Europa y en Asia. Pero estudios anteriores, publicados en 2020,  determinan que existían diferentes arquetipos de cánidos hace más de 11.000 años y que los perros europeos son sólo un subconjunto muy pequeño de la diversidad  que alguna vez existió, lo que asegura que la domesticación del perro fue multifacética.

En el País Vasco, hasta la fecha, no se han clasificado restos de cánidos domésticos en niveles magdalenienses, y este es el primer estudio que incluye una datación por AMS de 14C y un análisis genético para la identificación de especies. Hasta la fecha, solo se han identificado tres perros del paleolítico superior (Magdaleniense y Epigravetiense) en los yacimientos de Kesslerloch (Suiza), Bonn-Oberkassel (Alemania) y Grotta Paglicci (Italia), mediante análisis morfométricos y genéticos.

Según los resultados de este estudio, durante el Magdaleniense el perro doméstico formaba parte de los grupos de cazadores-recolectores de Europa occidental. El perro de Erralla (17.410-17.096 cal. AP) es uno de los ejemplares más antiguos identificados como Canis lupus familiaris y comparte el haplogrupo mitocondrial C con los perros magdalenienses analizados hasta la fecha. Este estudio nos permite determinar que la domesticación del lobo en Europa occidental es la más antigua conocida hasta la fecha.

Referencia:

-         Altuna, J., et al., 1985: “Cazadores magdalenenses en Erralla (Cestona, País Vasco).” Munibe, 37. San Sebastián.

-         Botigué, L.R., et al., 2017: “Genomas de perros europeos revelan continuidad desde principios del Neolítico.” Nature Communications, 8. 10.1038/ncomms 16082.

--          - Bergström, A., et al. 2020: "Origins and genetic legacy of prehistoric dogs." Science 370, pp 557-564.

-          -Hervella, M., et al., 2022: “The domestic dog that lived   ~ 17.000 years ago in the Lower Magdalenian of Erralla site (Basque Country): A radiometric and genetic analysis”. Journal Archaeological Science 46, 103706.

-           

 : Húmero de cánido de Errácula: a-vista anterior, b-vista posterior, c-vista medial, d-vista lateral. Foto: J.A.S.




miércoles, 11 de noviembre de 2020

LA VARIABILIDAD DEL GENOMA DE LOS PERROS Y SU RELACIÓN CON LOS HUMANOS.


Grabado en Arabia Saudí, donde aparecen un perro y humanos.
Imagen de Ash Parton/María Guagnin.

Mucho se ha escrito y especulado sobre el origen del perro; por eso se espera con afán que se determine su lugar de aparición y cuándo se produce esa domesticación, e incluso, para los más ávidos, que se llegue hasta el mismo grupo donde se produce esa domesticación; pero determinar la evolución de los cánidos a lo largo de todo el proceso histórico es complejo.

Lo que sí es cierto es que el perro ha sido el primer compañero de los seres humanos durante miles y miles de años. Es quizás el más adorado y admirado por estos; así lo atestiguan los registros arqueológicos desde el Paleolítico superior.

Hasta la fecha, sólo se dispone de varios fósiles de perros, que indican que estos han podido ser criados y seleccionados por los grupos humanos en distintas partes del mundo y en distintas épocas, es decir, de forma independiente. La cronología de la domesticación se sitúa entre 10.000 y 40.000 años.

Sobre el origen y el legado genético del perro antiguo, se acaba de publicar en la revista Science un estudio encabezado por Anders Bergström del “The Francis Crick Institute”, de Londres, junto a investigadores de diez países, entre ellos España, con la participación de la Universidad del País Vasco, desde donde colabora el profesor A. Villaluenga.

Para llevar a cabo este trabajo, los investigadores han utilizado el material genético, en concreto, de 27 genomas de perros antiguos, presentes en los huesos y dientes de estos animales, para determinar parte de su historia evolutiva. De su análisis se ha desprendido que los cánidos se domesticaron y se diversificaron en todo el mundo mucho antes de 11.000 años.

Este trabajo busca analizar, a partir del material genético extraído de restos de estos perros, repartidos por Europa, Oriente Próximo y Siberia, el proceso de domesticación, aunque algunos de ellos ya estaban domesticados. La diversidad genética observada entre estos perros en distintas partes del mundo surgió cuando los humanos aún eran cazadores-recolectores.

La importancia de este estudio radica en que se ha basado en un análisis global que incluye animales registrados en contextos arqueológicos de Europa, Asia, África y América. Entre los registros europeos, la aportación española ha sido relevante para esclarecer los orígenes de la domesticación en nuestra región.

La muestra aportada por el profesor A. Villaluenga, de la UPV/EHU, ofrece información sobre restos fósiles hallados en yacimientos arqueológicos de Gipuzkoa. Son restos de 32 ejemplares desde el paleolítico superior hasta el neolítico, pero sólo fue fructífero un perro; el resto eran lobos o cuanes. El material procedía de la cueva de Marizulo (Urrieta), excavada por J.M. Barandiarán entre 1962 y 1967, donde se encontró un enterramiento que contenía los esqueletos de un hombre joven, de un perro y de un cordero.

Este trabajo determina que existían diferentes arquetipos de cánidos hace más de 11.000 años y que los perros europeos que vemos hoy día presentan una variedad de formas que se derivan genéticamente sólo de un subconjunto muy pequeño de la diversidad que alguna vez existió.

Un excelente trabajo de colaboración, muy minucioso, que nos ayuda a entender la expansión de los perros por el mundo, a la par que los humanos realizan desplazamientos en grupos, y abre nuevas vías y nuevas investigaciones para seguir indagando en el campo de la domesticación.


con

Referencia:

https://science.sciencemag.org/content/370/6516/557/tab-article-info


jueves, 14 de febrero de 2019

EL PERRO, EN UN CONTEXTO FUNERARIO DURANTE EL NEOLÍTICO MEDIO


La revista Journal of Archaeological Science: Reports ha publicado un estudio sobre los enterramientos de perros como rito funerario en las poblaciones neolíticas del nordeste peninsular.
Un trabajo exhaustivo realizado por un equipo de zooarqueólogos y arqueólogos de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) y de la Universidad de Barcelona (UB), que aporta nuevos datos basados en análisis de zooarqueología e isótopos de los huesos de una muestra de 26 ejemplares de perros (Canis familiaris).

“En la Península Ibérica, las comunidades neolíticas iniciaron una actividad ceremonial vinculada al sacrificio y al entierro de perros.

El estudio se ha centrado en cuatro sitios arqueológicos de la franja costera catalana: Camí de Can Grau, La Serreta, Ca l'Arnella y Bòbila Madurell.
Los autores interpretan la función que tenían los perros en estos enterramientos, considerados ofrendas al acompañante, y este uso más antiguo del animal representa el más antiguo en el contexto de los entierros dentro del espacio estudiado.
Los perros tenían entre un mes y seis años de edad y entre 40 y 50 centímetros de altura en la cruz. Estos animales fueron enterrados en tumbas circulares, junto a humanos o entre sí, aunque también se han hallado sepultados por separado en tumbas cercanas. Los esqueletos estaban en conexión anatómica: algunos semicompletos, otros completos, pero no presentaban fracturas, marcas de manipulación ni trazas de depredadores.
Del estudio isótopico de los huesos se desprende que la dieta de estos animales era mixta, muy parecida a la de los humanos, con una elevada presencia de cereales, como el trigo, y de verduras.  En dos cachorros y dos adultos se ha precisado que la alimentación fue completamente vegetariana y, en muy pocos casos, rica en proteínas de origen animal.

“Los isótopos estables muestran similitudes entre las dietas humanas y caninas”.

Los autores también plantean que estos animales desempeñaron un papel importante en la vida de las poblaciones neolíticas, como guardianes de rebaños y vigilantes de los asentamientos frente a posibles depredadores. Al tener una relación tan estrecha, se convirtieron en compañeros en la muerte o en símbolos de los rituales.
Un trabajo muy interesante que confirma la presencia de perros en espacios sagrados y funerarios del neolítico medio (4.200-3.600 cal. a. C.). Aunque otros trabajos prevían que los perros en determinados yacimientos desempeñaban una función ritual y de acompañamiento al difunto, ello no se había constatado con rigor metodológico en la investigación cualitativa.


Referencia:

-Albizuri, S, Nadal, J., Martín, P., Gibaja, J.F., Martín Cólliga, A., Esteve, X., Olmos, X., Martín, M., Pozo, R., López-Onaindia, D., Subirá, M.E., 2019: “Dogs in funerary contexts during the Middle Neolithic in the northeastern Iberian Peninsula (5-early y th millennium BCE)”. Journal of Archaeological Science: Reports. Vol. 24.


Foto: Journal of Archaeological

Foto: Journal of Archaeological
Foto: Journal of Archaeological


domingo, 13 de enero de 2019

YACIMIENTO LOS CASTILLEJOS (Fuente de Cantos, Badajoz)



En la finca municipal Los Castillejos, en la localidad de Fuente de Cantos (Badajoz), se ubican los yacimientos Los Castillejos I y II, que albergan restos de población desde finales del neolítico hasta la época romana imperial.
El asentamiento está ubicado en dos cerros cercanos entre sí, de suave elevación, próximos al arroyo Bodión Menor, subafluente del Guadiana. Este enclave es básico para el desarrollo de la vida de las diferentes ocupaciones humanas que se han dado en este lugar, tanto por su proximidad al agua como por la elevación del terreno, que le permitía una mejor defensa.
El Cerro I, emplazado en la parte más alta de la zona, parece haber estado ocupado inicialmente por un grupo humano que construyó una serie de estructuras excavadas en la roca, de planta circular, y, según el material recuperado en su interior, deben atribuirse a un período de tránsito entre la fase inicial del Calcolítico o Edad del Cobre de la Cuenca Media del Guadiana.
Según el estudio de la fauna, se determina que se trata de sociedades cazadoras, con una alimentación basada principalmente en la captura de ciervo, cabra montés, corzo, jabalí, liebre y conejo, pero también cazaban carnívoros, como zorro, lince y gato montés, posiblemente para aprovechar sus pieles. Dentro del grupo de animales domésticos, se encuentran la oveja, la cabra y el cerdo. El cerdo es el animal que predomina; esto, junto con una relativa abundancia de caza, sugiere que se trataba de sociedades con una economía más agrícola que ganadera.
En este yacimiento se produce un hecho significativo: el bovino y el caballo son dos especies en los inicios de la domesticación. La presencia de bovinos (uro y vaca), con escasos ejemplares domésticos, frente a una mayoría de uros, sugiere que se produjo un foco de domesticación local en su estado inicial, en el que se mezclan restos de ejemplares salvajes con otros que ya han sufrido los efectos de la manipulación selectiva humana.
El asentamiento se encuentra en un recinto circular amurallado, pero aún no se han determinado las causas de su abandono. Aunque hay indicios de que antes pudo haber sido incendiado.
Sin embargo, tras un dilatado período de tiempo, Los Castillejos II vuelve a estar ocupado por un grupo humano que, desde un primer momento, supo valorar las posibilidades agropecuarias y mineras del entorno y conjugarlas con una posición privilegiada en la ruta norte-sur. 
Este grupo humano, asentado en este lugar desde los últimos momentos del s. IV a. Y durante todo el siglo  III a.C., poseía criterios bien definidos y planteamientos bien desarrollados sobre los sistemas defensivos y, en particular, sobre el urbanismo.
Durante el s. II a. C., se produjo el contacto con el mundo romano que, si bien en un momento supuso la destrucción del poblado, posteriormente no conllevó cambios notables en las formas de vida anteriores.
Este poblado es un hábitat totalmente amurallado, con una planta pentagonal de tres metros de espesor y que proyecta torreones rectangulares.
La muralla va subiendo desde su parte más baja, próxima al agua, hasta la parte más alta de la loma. En el interior del asentamiento, se observa una calle principal en torno a la cual se orientan las casas y sus distintas dependencias. Se aprecia una diferencia en la tipología de las viviendas, lo que corresponde a épocas bien diferenciadas. 
En estas excavaciones se ha podido recuperar un rico lote de objetos de fragua, como mazas, hachas, martillos, tenazas, yunque y dos ruedas de carro, muy bien conservados, que se encuentran en el Museo Arqueológico de Badajoz, así como una rica colección de industria lítica y cerámica.
Este enclave es fundamental para conocer el proceso histórico del suroeste, pero ambos cerros presentan diferencias cronológicas y culturales importantes que la arqueología aún no ha podido determinar. 
Se han llevado a cabo más de ocho campañas de excavación, pero han sido puntuales y no de excavación en extensión, que son las que proporcionan las claves de los diferentes momentos de ocupación y desarrollo,  y de por qué se dieron esas diferencias urbanísticas.

Referencias:

- P. M. Castaños Ugarte, 1997: Estudio de la fauna del Cerro I de “Los Castillejos” (Fuente de Cantos, Badajoz). Norba 14. Revista de Historia. Cáceres.

- Fernández Corrales, J. M., Sauceda Pizarro, M.I., Rodríguez Díaz. A., 1988: Los poblados calcolíticos y prerromanos de "Los Castillejos". Fuente de Cantos. Badajoz. Extremadura Arqueológica I. Mérida. pp 69-88.

- Fernández Corrales, J. M. y Rodríguez Díaz. A., 1989: Campaña de urgencia en el poblado prerromano de "Los Castillejos". Fuente de Cantos. Badajoz. Extremadura Arqueológica I. XLV. Mérida. pp 98-121.


Centro de interpretación cerrado.





El yacimiento, como se observa, está bastante abandonado.



Vista del yacimiento desde el arroyo Bodión. Foto de Jurcoria.