![]() |
| Grabado en Arabia Saudí, donde aparecen un perro y humanos. Imagen de Ash Parton/María Guagnin. |
Lo que sí es cierto es que el perro
ha sido el primer compañero de los seres humanos durante miles y miles
de años. Es quizás el más adorado y admirado por estos; así lo atestiguan los
registros arqueológicos desde el Paleolítico superior.
Hasta la fecha, sólo se dispone
de varios fósiles de perros, que indican que estos han podido ser criados y
seleccionados por los grupos humanos en distintas partes del mundo y en
distintas épocas, es decir, de forma independiente. La cronología de la
domesticación se sitúa entre 10.000 y 40.000 años.
Sobre el origen y el legado
genético del perro antiguo, se acaba de publicar en la revista Science un estudio encabezado por Anders Bergström del “The Francis Crick Institute”, de Londres, junto a investigadores de diez países, entre ellos España, con la
participación de la Universidad del País Vasco, desde donde colabora el
profesor A. Villaluenga.
Para llevar a cabo este trabajo, los investigadores han utilizado el material genético, en concreto, de 27 genomas de perros antiguos, presentes en los huesos y dientes de estos animales, para determinar así parte de su historia evolutiva. De su
análisis se ha desprendido que los cánidos se domesticaron y se diversificaron
en todo el mundo mucho antes de 11.000 años.
Este trabajo busca analizar, a partir del material genético extraído de restos de estos perros, repartidos por Europa, Oriente Próximo y Siberia, el proceso de domesticación, aunque algunos de ellos ya estaban domesticados. La diversidad genética observada
entre estos perros en distintas partes del mundo surgió cuando los humanos aún
eran cazadores-recolectores.
La importancia de este estudio radica en que se ha basado en un análisis global que incluye animales registrados en contextos arqueológicos de Europa, Asia, África y América.
Entre los registros europeos, la aportación española ha sido relevante
para esclarecer los inicios de la domesticación en nuestra zona.
La muestra aportada por el
profesor A. Villaluenga, de la UPV/EHU, ofrece información sobre restos fósiles
hallados en yacimientos arqueológicos de Gipuzkoa. Son restos de 32 ejemplares
desde el paleolítico superior hasta el neolítico, pero sólo fue fructífero un perro;
el resto eran lobos o cuanes. El material procedía de la cueva de Marizulo
(Urrieta), excavada por J.M. Barandiarán entre 1962 y 1967, donde se encontró un enterramiento que contenía los esqueletos de un hombre joven, de un perro y de un cordero.
Este trabajo determina que existían diferentes arquetipos de cánidos hace más de 11.000 años y que los perros europeos que vemos hoy día presentan una variedad de formas que se derivan
genéticamente sólo de un subconjunto muy pequeño de la diversidad que alguna
vez existió.
Un excelente trabajo de colaboración, muy minucioso, que nos ayuda a entender la expansión de los perros por el mundo, a la par que los humanos realizan desplazamientos en grupos, y abre nuevas vías y nuevas investigaciones para seguir indagando en el campo de la domesticación.
Referencia:
https://science.sciencemag.org/content/370/6516/557/tab-article-info


No hay comentarios:
Publicar un comentario