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jueves, 13 de abril de 2023

DAMA CELIAE, UNA NUEVA ESPECIE DE CÉRVIDO.


Ilustración de Dama celiae, de Juan José Rodríguez.

Las terrazas del Manzanares son lugares idóneos para el asentamiento de los grupos humanos, ubicados en torno a las antiguas riberas del río Manzanares, a su paso por Madrid. Debido a su riqueza arqueológica, han sido declaradas Bienes de Interés Cultural.

Se acaba de publicar un trabajo en Archaeological and Anthropological Sciences, firmado por investigadores del Museo Arqueológico Nacional (MAN) y de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), en el que se pone de relieve el estudio de los materiales registrados en las terrazas del río Manzanares, a 25-30 m de altitud, asociados a MIS9 (337-300 Ka), en concreto, de los yacimientos de Pedro Jaro I y Orcasitas (Madrid). 

Las herramientas líticas de estos yacimientos proceden de excavaciones arqueopaleontológicas realizadas durante el seguimiento y control de la explotación de las canteras de arena de Manzanares, en las décadas de 1950-1960.

El yacimiento de Pedro Jaro I, perteneciente al pleistoceno medio, presenta una industria lítica adscrita al tecnocomplejo achelense, con lascas grandes sobre pedernal. Se desarrollaron en un momento de expansión de la cultura achelense en el interior peninsular. Las materias primas de este yacimiento son el sílex, la cuarcita y el cuarzo. Y las herramientas son hachas de mano puntiagudas y de filo recto, así como triedros.

Aparte de la riqueza de sus herramientas, el yacimiento alberga una especie nueva de cérvido, la Dama celiae. Esta especie sería la última de un linaje de gamo; su característica principal radica en las astas. Sus astas se han reducido de cuatro puntas a dos, mientras que el gamo actual evolucionó hacia cornamentas más complejas y palmeadas. En estas cronologías también se dataron fósiles de Megaloceros matritensis, el último miembro de un linaje que sobrevivió más tiempo de lo que se pensaba. Durante el Pleistoceno medio europeo se registraba una sola especie de este tamaño; ahora se conocen hasta tres especies contemporáneas del tamaño de un gamo. 

Pero además de la Dama cf. celiae, en este yacimiento hay restos de Equus cf. ferus, Equus cf. Hydruntinus, Stephanorhinus hemitoechus, Megaloceros matritensis y Bovidae.

El yacimiento de arenero de Orcasitas se encuentra en depósitos de la terraza a +25 m sobre el valle del río Manzanares. La lista de fauna corresponde a Elephas antiquus, Equus cf. ferus, Rhinocerotidae, Bos primigenius, Bisonte sp., Capreolus, Dama cœliae y Megaloceros matritensis.

La industria lítica se adscribe al tecnocomplejo achelense y comprende lascas, núcleos y muescas.

A través del estudio tafonómico, la actividad humana se representa en los restos de fauna marina mediante marcas de corte, en concreto, en un fémur de rinoceronte, en la mandíbula de caballo y en una costilla de ciervo atribuida a Dama celiensis.

La ausencia de marcas de carnívoros sugiere que estos animales fueron cazados por neandertales, como en otras zonas al aire libre del pleistoceno medio.

La presencia de Dama celensis, Megaloceros matritensis y Holoceros en el valle del Manzanares corresponde a especies aún no conocidas en el resto de Europa, y se plantea la hipótesis de que se trate de especies endémicas que se adaptaron al entorno y al clima particulares de esta zona, o bien de que los fósiles aún no hayan sido detectados en otras partes de Europa. Esta nueva especie de gamo fue contemporánea de los neandertales y de la cultura achelense y probablemente fue cazada por ellos. 

Un estudio exhaustivo sobre la evolución de los gamos que deja claras las diferentes hipótesis  planteadas por los investigadores.

Referencia:

- Van der Made, J, Rodríguez, J.J, Martos, J.A, Rubio, S, Panera, J, Yravedra, J, 2023: "The fallow deer Dama celiae sp. nov. with two-pointed antlers from the Middle Pleistocene of Madrid, a contemporary of humans with Acheulean technology". Archaeological and Anthropological Sciences 15 (41).

-Van der Made, J., 2015: "El último ciervo gigante del Pleistoceno temprano: Megaloceros novocarthageniensis n.sp. Y el gamo dama cf. vallonnetensis de la Cueva Victoria (Murcia, España). Mastia, 11-13.


Industria lítica de los yacimientos Orcasitas y Pedro Jaro I
Costilla de dama Caeliae del yacimiento de Orcasitas, con marcas de corte.



Astas de dama de Celiae procedentes de los yacimientos de Pedro Jaro I y Orcasitas.

Reconstrucción de la Dama Celiae en el valle del Manzanares. También están presentes caballos, elefantes, rinocerontes y bóvidos. Autor: J. Gamarra.


Proceso de restauración y adaptación de soportes museográficos de las astas de gamo para ser expuestas
En la vitrina del Museo Arqueológico Nacional.


martes, 23 de febrero de 2021

LA CIRCULACIÓN DE OBJETOS DE BALLENA DURANTE EL MAGDALENIENSE


Mapa de localización y de objetos hechos con huesos de ballena encontrados en las colecciones arqueológicas. Foto: A. Lefebvre.

Según los últimos estudios, se han encontrado las primeras evidencias de la circulación de objetos a través de una red de comunicación de larga distancia, desde el interior hasta la costa, entre la zona norte del Pirineo y la costa atlántica del norte de la Península Ibérica.

Esta investigación se centra en la revisión de los materiales de las colecciones arqueológicas de Cantabria. Su objetivo era determinar si los huesos de ballena eran utilizados por los cazadores-recolectores de la zona del Pirineo como un hecho local, o si estos se desplazaban a Cantabria para adquirirlos.

Se han identificado 54 piezas de hueso de ballena en 12 de los 64 yacimientos muestreados. Los yacimientos donde más se han encontrado este tipo de materiales son Las Caldas, La Viña, Tito Bustillo (Asturias), Ermittia (Guipúzcoa) y El Pendo (Cantabria). Estos objetos corresponden a las puntas de proyectiles; son piezas grandes y bien elaboradas. Entre estos restos se encuentra la punta de El Pendo, registrada en las primeras excavaciones del siglo pasado y fechada en 17.600 años. Esta punta presenta una decoración con motivos curvilíneos opuestos y rellenos de líneas cortas, tanto longitudinales como transversales.

Según la hipótesis que barajan los arqueólogos, estos sitios formarían parte de una red bien estructurada de comunicación a larga distancia (600 km) que operaba a ambos lados del actual País Vasco, tanto en el francés como en el español, entre 17.800 y 15.000 años.

La estructura de esta red plantea cuestiones sobre posibles interacciones sociales y/o económicas entre los grupos magdalenienses del Pirineo y de toda la zona cantábrica.

Esto explica que los grupos de cazadores-recolectores se desplazaban por estas zonas para obtener huesos de ballena y elaborar armas de caza, ya que estos huesos son de gran tamaño y resultan adecuados para fabricar piezas de gran tamaño. Estos huesos, como materia prima, sólo estaban documentados en la zona del Pirineo norte, donde se conocía más de un centenar de herramientas, y ahora se complementan con los del Cantábrico.

Queda establecido que los cazadores-recolectores magdalenienses que vivían alrededor del golfo de Vizcaya explotaron las ballenas para sus necesidades alimentarias y simbólicas, y aprovecharon estos grandes cetáceos cuando se quedaban varados en la costa atlántica. Es fácil encontrar estos animales embarrancados en las playas, por varias causas naturales, entre las que podemos citar, por ejemplo, la debilidad que sufren las ballenas jóvenes por escasez de alimentos; otras mueren al dar a luz cerca de la costa o bien por enfermedades.

Referencia:

-A. Lefebvre et al., 2021: “Interconnected Magdalenian societies as revealed by the circulation of whale bone artifacts in the Pyreneo-Cantabrian región”. Quaternary Science Reviews. Vol. 251,1.

 


viernes, 20 de noviembre de 2020

EL BUEY ALMIZCLERO POR LOS PICOS DE EUROPA DURANTE EL PLEISTOCENO


El Equipo de Investigación GEOCANTABRICA, de la Universidad de Oviedo, acaba de publicar en la revista Quaternary Science Reviews los resultados del trabajo realizado en el proyecto “Servicio para la recuperación y estudio de restos fósiles de mamíferos localizados en cuevas del Parque Nacional Picos de Europa, 2017-2018”. El estudio paleontológico ha estado dirigido por el profesor D. J. Álvarez Laó. Este proyecto surgió con la finalidad de estudiar los restos encontrados en 1986 por dos grupos de espeleólogos británicos que exploraban las cuevas de Picos de Europa, entre los que se hallaron dos cráneos, inicialmente identificados como de vacas, lo que dio nombre a la cavidad: “Cueva de Cabeza de Vaca” (Treviso).

De la revisión de éste material se ha determinado que estos cráneos pertenecen a Buey Almizclero (Ovibos moschatus), que es un indicador faunístico de clima frío extremo, que vivió en la Península Ibérica, a finales de la última glaciación, junto a otras especies como mamuts lanudos, renos, rinocerontes lanudos, y herbívoros como el bisonte de estepa, ciervo gigante y caballos; y dentro de los carnívoros el león de las cavernas, el leopardo y la hiena, en un ambiente de tundra esteparia.

Esta asociación de fauna, propia de climas fríos, que habitaba Europa continental, se fue desplazando hacia zonas más meridionales de la península, donde se suelen denominar “fauna del mamut” las típicas asociaciones de animales de las glaciaciones. Esta asociación suele encontrarse en la Península Ibérica, distribuida en yacimientos de Asturias, Cantabria y Cataluña.

Genéticamente, este ungulado está más emparentado con las cabras y las ovejas que con los bueyes.

Este estudio se centra en el registro de dos individuos de buey almizclero, con una datación de 35.000 años: uno es un macho de 20 meses de edad y se conserva su cráneo casi completo; el otro es un individuo subadulto de 3 a 4 años.

Mediante el estudio de microdesgastes en sus molares, se ha determinado que el animal se alimentaba principalmente de hojas de sauce y de álamo. La causa de su muerte fue una caída desde una dolina que comunicaba la cueva con el exterior.

Durante las glaciaciones del pleistoceno superior, el buey almizclero se extendió por las regiones de Eurasia y Norteamérica. Actualmente, ha logrado sobrevivir y reintroducirse en Canadá, Groenlandia, Noruega y Siberia.

En la Península Ibérica, tan sólo se había registrado en dos yacimientos de Girona, entre ellos el de L’Arbreda, por lo que su presencia en los Picos de Europa resulta muy interesante para determinar las áreas de distribución de esta especie durante el Pleistoceno.

 




Ilustración de buey almizclero. Collecta.biz



lunes, 27 de julio de 2020

HALLAZGO EN ETIOPÍA DE UN HACHA DE MANO DE HUESO.

Un equipo de investigadores japoneses y etíopes ha encontrado en Konso-Gardula, al sur de Etiopía, un hacha de mano fabricada con hueso de hipopótamo. Se trata de un yacimiento que ya registra     herramientas líticas bifaciales, con una técnica de producción bastante refinada, en la que se aprecia una de las caras bastante afilada, lo que indica una utilidad definida de corte, y se le atribuye una antigüedad de 1,75 millones de años.

La hacha tiene una antigüedad de 1,4 millones de años y se atribuye a Homo erectus. Para fabricar tal pieza, el Homo erectus utilizó el fémur de un hipopótamo, de donde extrajo una pieza ovalada de unos 13 cm de largo, que pudo tallar con una piedra o con un martillo de hueso.

Según el análisis, el hacha fue usado en actividades de corte; está muy bien elaborado y muestra una serie de pequeñas extracciones laterales corticales, bien controladas, para darle forma de hacha de mano. Uno de los laterales de la herramienta parece más desgastado que el otro, lo que sugiere que fue utilizada para cortar por un lado y, por el otro, para sujetarla.

Las herramientas óseas en el achelense son muy escasas en los registros, pero con este hallazgo queda claro que el Homo erectus conocía una tecnología bastante avanzada de herramientas bifaciales, tanto de material lítico como de material óseo.

 

REFERENCIAS:

-Katsuhiro Sano et al., 2020: A 1,4 million year old bone handle from Konso, Ethiopia, shows advanced tool technology in the early Acheulean. PNAS.

-Yonas Beyene, et al., 2013: The characteristics and chronology of the earliest Acheulean at Konso, Ethiopia.

PNAS.


Vista de ambas caras del hacha. Foto: Universidad de Tokio/PNAS

Imágenes de tomografía computarizada de un fémur de hipopótamo moderno, con superficies superpuestas del hacha ósea. Foto: Universidad de Tokio/PNAS


Imágenes de escáner de la herramienta de hueso con extracciones laterales. Representaciones de las diferentes vistas: dorsal, lateral, ventral, inferior y superior. Con un borde afilado. Foto: Universidad de Tokio/PNAS.

Vista dorsal del hacha que muestra pequeños retoques.




domingo, 19 de julio de 2020

EN EL OESTE DE SIBERÍA SE HA ENCONTRADO UN COLMILLO DE MAMUT CON CAMELLOS DIBUJADOS.

En el río Tom, en Siberia occidental, en 1988, durante unos trabajos de construcción, se encontró un colmillo de mamut de metro y medio de longitud que contenía grabados de camellos.

Hasta ahora no se ha realizado un estudio completo y exhaustivo del colmillo por parte de los especialistas de la Universidad de Tomsk, quienes han realizado pruebas de radiocarbono por AMS y han obtenido una datación de 13.100–13.005 cal BP.

La superficie del colmillo está grabada con imágenes de camellos de dos jorobas que representan a estos animales en actitud de pelea, así como con una imagen antropomórfica. En los dibujos también se perciben flechas y una serie de líneas paralelas que podrían representar la sangre del animal herido.

Un hallazgo importante del paleolítico superior tardío que nos muestra los modos de vida de aquellas sociedades nómadas que habitaban el área de Siberia, cazando mamuts y camellos para su supervivencia.

Referencia:

-Yury N, Esin et al., 2020: Images of camels on a mammoth tusk from west Siberia. V.22. ScienceDirect.




Dos planos de visión del colmillo de mamut.
Dos planos de visión del colmillo de mamut.


A través de fotografías macro, se han identificado cuatro camellos. Los dibujos son poco visibles porque el colmillo fue mal conservado y almacenado, y se aprecian señales de deterioro.


Calco de los dibujos de los camellos. Los grabados se realizaron con una herramienta de corte muy afilada, sobre una superficie redondeada.


                                

domingo, 24 de mayo de 2020

MUSEO DE PREHISTORIA DE MAIRIE (Francia)


En el sur de Francia, en la población de Mairie (Ariège), se encuentran la cueva de Mas d’Azil y su museo de prehistoria. De la cueva ya se habló en otro post y hoy vamos a centrarnos en su Museo de Prehistoria, que custodia una serie de materiales recuperados durante las distintas campañas de excavación realizadas en ella.
Los grupos humanos han ocupado esta cueva durante el paleolítico superior; de aquí proviene el nombre de la cultura Aziliense (12.000-9.500 años), que corresponde a una época de transición entre el paleolítico y el epipaleolítico.
Además de restos humanos, aparecieron restos de fauna como el mamut, el oso cavernario y el rinoceronte lanudo.
Pero lo más llamativo de esta cueva ha sido el arte mueble del período Magdaleniense (14.000-3.000 años), como el propulsor tallado llamado “Cervatillo con Pájaro”, elaborado en asta de reno y que representa a una cierva pariendo un cervatillo, sobre el cual se han posado dos aves. Fue descubierto en 1940 por Mathe y Saint-Just Pêquart. Este mango tiene varias perforaciones para facilitar el enmangue en la madera.  Muy similar a este propulsor es el de Bedeilhac, Arudy y Lobastida, todos con características afines. Es durante este período cuando aparece la perspectiva “doblada”: el animal gira su cuerpo hacia atrás y ya se cuenta con dos o más puntos de vista sobre la figura representada.
También se han recuperado un botón con un uro grabado y la cabeza de un caballo relinchando, ambos de gran realismo y exquisitez en su elaboración.
Los grupos humanos en esta época de frío glacial utilizaron temporalmente la cavidad, posiblemente para cazar animales que habitaban la zona, como bisontes, caballos y ciervos.
Durante la cultura aziliense, los grupos humanos que ocuparon la caverna iniciaban su sedentarismo; es decir, se preparaban para el paso del cazador-recolector al agricultor neolítico, debido al cambio climático ocurrido durante la última glaciación. 
Se va forjando un clima muy parecido al actual y, como consecuencia, también se producen cambios en la fauna, en los que desaparecen los grandes animales para dar paso a otros más pequeños, como ciervos, corzos, jabalíes…
También en este período aparecen los arpones, lo que indica que ya se pescaba.
Asimismo, se cuenta con el hallazgo de más de 1400 piezas de guijarros rodados del río, que debieron servir como percutores, alisadores y pulidores, entre otros. 
Su iconografía y simbolismo son de carácter simple: trazos pintados o grabados con diferentes símbolos geométricos, como zigzag o grecas. Están realizados con pigmentos de óxidos de hierro y manganeso, aplicados sobre los huesos y los guijarros.
De igual forma, hay una amplia industria lítica registrada, lo que indica que en la cueva debió haber un taller para su elaboración.
El museo cuenta con algunas réplicas de arte rupestre que aparecieron en la cueva, con representaciones de bisontes, caballos, ciervos, signos antropomorfos, peces, felinos, pájaros y figuras humanas…, pintadas en rojo o en negro, que todavía no se pueden visitar en la cueva.
Un museo muy interesante, como complemento, para entender los modos de vida de los grupos humanos del Magdaleniense y del Azilianiense. Cuenta con instalaciones de museología y museografía algo obsoletas, pero ofrece un contenido rico.
Un lugar fantástico para visitar, tanto por su ubicación, en pleno Prepirineo, como por recorrer su Parque de la Prehistoria y descubrir los modos de vida de la época magdaleniense a través de talleres participativos: vas descubriendo la arqueología, la caza, el arte parietal, la talla de sílex….  


Pequeñas láminas realizadas en sílex.

Arpón realizado en hueso. Período Magdaleniense.

Colgantes perforados en los dientes de los carnívoros.

Rodetes perforados. Magdaleniense. Realizado en hueso de reno. 



Fragmentos de lanzas perforados en los huesos.


Escultura zoomorfa de cabra montesa, realizada en hueso de cachalote.

Bóvido esculpido en hueso de cachalote. 

Propulsor con dos cabezas de caballo, esculpido en hueso.

Escultura zoomorfa de caballo.

Agujas en hueso.

Propulsor en hueso.

Guijarros pintados. Foto: Didier Descouers





miércoles, 25 de diciembre de 2019

CUENCA Y LOS MAMUTS...


Cuenca tiene una apariencia de ciudad serena, en la que nunca acaece nada; sin embargo, en su interior guarda una riqueza hasta ahora desconocida.
En la zona de El Provencio, desde el año 2012 se lleva a cabo un proyecto de investigación dirigido por Santiago David Domínguez y Michel Muñoz, miembros de Ares y de Patrimonio Cultural.
Por la zona se divisan valles, terrazas y zonas fluviales que albergan una riqueza lítica de sílex local, tallada por los cazadores  neandertales.
En este término municipal se localiza una serie de terrazas fluviales, arcillas, gravas y arenas excavadas para la extracción de material de construcción, lo que ha permitido acceder a perfiles de hace 80.000 años.
La industria lítica encontrada pertenece al período cultural Musteriense, ubicado en la estratigrafía, lo que permite determinar las estrategias de los modos de vida de los primeros grupos humanos neandertales.
Se han encontrado restos de fauna del pleistoceno, aún por determinar, pero sí se han hallado dientes de Mammuthus meridionalis,  de bisonte y de caballo. Un lugar que dará mucho de qué hablar….





viernes, 8 de noviembre de 2019

LA PRIMERA TRAMPA REGISTRADA PARA CAZAR MAMUTS.


En el municipio de Tultepec, Estado de México, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) ha encontrado restos de unos catorce mamuts, con una antigüedad de 14.700 años.
El arqueólogo Luis Córdoba Barrado, del INAH, asegura que se trata de un lugar de cacería donde, durante el Pleistoceno, se excavó una serie de trampas para apresar a estos animales.
Se ha determinado que son trampas artificiales debido a la espectacularidad del nivel geológico, ya que los estratos presentaban “cortes verticales”, lo que sugiere que el lugar había sido acondicionado previamente. 
Se trata de dos fosas con paredes a unos 90 grados, de 1,70  metros de profundidad y 25 metros de diámetro.
Por lo que se desprende, se trata de dos trampas artificiales elaboradas por los cazadores-recolectores de la zona para capturar mamuts. 
En total, se han registrado 800 restos óseos procedentes de al menos 14 individuos pertenecientes a la familia Elephantidae.
Los restos óseos no estaban en conexión anatómica; se han encontrado vértebras, cráneos, costillas, mandíbulas, escápulas, húmeros, ulnas, pelvis, fémures, tibias… y, además, mandíbulas de camellos y molares de caballos. 
Los mamuts de la zona convivían con otras especies como bisontes, caballos, camellos y aves.
Según las prospecciones del entorno, parece que hay tres sitios próximos con más restos, por lo que se formaría una “línea de trampa” que integraría una estrategia que permitiría a los cazadores-recolectores reducir su margen de error ante la huida o estampida de las mandas de mamuts.
Aún no se han realizado dataciones del lugar, pero los restos estaban cubiertos por una capa de cenizas debido a una gran erupción del volcán Popocatépetl hace unos 14.700 años, lo que provocó que los animales y los humanos huyeran hacia el norte de la cuenca de México.
Es la primera trampa registrada para la caza de mamuts, animales de gran tamaño, pero ya se ha hallado otra  trampa en Japón, de dimensiones más reducidas, para dar caza a animales de tamaño mediano.