jueves, 14 de mayo de 2026

ARTE RUPESTRE. PATRIMONIO MUNDIAL DE SOBRARBE.

 En la provincia de Huesca se localiza el Parque Natural de la Sierra y Cañones de Guara, el espacio natural más grande de la comunidad. Al ser de naturaleza cárstica, abundan las dolinas, las grutas, las cimas y los cañones. El 30 de noviembre de 1998, en la sesión celebrada en Kyoto (Japón), la UNESCO declaró Patrimonio Mundial de Arte Rupestre del Arco Mediterráneo de la Península Ibérica, el mayor conjunto de pintura rupestre de toda Europa. En este conjunto se incluye el arte de Sobrarbe.

La cuenca del río Vero alberga decenas de abrigos con representaciones pictóricas en parajes espectaculares, en las cavidades talladas por el río y sus barrancos. Estas manifestaciones prehistóricas reúnen todos los estilos clásicos de la prehistoria: arte paleolítico, levantino y esquemático, así como el subesquemático y el lineal geométrico. La gran sistematización y abstracción propias de este estilo, que llegan hasta meros esquemas de la realidad, dificultan la interpretación de su significado y de su finalidad.

El descubrimiento de esta zona pictórica se remonta a 1972, cuando el arqueólogo Antonio Beltrán Martínez encontró las primeras cuevas pintadas,  y en 1978 se llevó a cabo una investigación sistemática dirigida por V. Badallou del Museo de Huesca y que abarca desde el Paleolítico hasta la Edad del Bronce.

Los grupos de cazadores-recolectores que subsistían en el territorio continúan plasmando en las paredes rocosas escenas de gran naturalismo, con un estilo esquemático marcado por un fuerte simbolismo. Sobrarbe se encuentra en la zona más meridional del Parque Cultural del río Vero; en este enclave hablaré de los abrigos de Arpán, de Barfaluy, de Lecina Superior y del Tozal de Mallata.

El abrigo de Arpán se encuentra en el barranco de Arpán, afluente del río Vero. Durante el período comprendido entre 6.000 y 4.000 a. C., los grupos humanos que habitaban estos territorios representaron su cultura y su forma de vida, basada en la caza, la pesca y la recolección, mediante la pintura. Para su expresión utilizaron el arte levantino. Tras la llegada de los primeros agricultores y ganaderos, en torno al 5.000 a. C., esta sociedad se transformó e incorporó avances y formas de expresión.

El arte levantino en esta zona se manifiesta al aire libre, en abrigos poco profundos. Se extiende por la mitad oriental de la península entre las sierras interiores y el ámbito mediterráneo. La temática de las representaciones es variada, destacando animales como los ciervos y la figura humana, ambos representados de manera dinámica. Las pinturas son bastante naturalistas, aunque con cierto grado de estilización, y en ocasiones se asocian entre sí, creando escenas narrativas  de caza, rituales, combates y recolección.

Arpán cuenta con un importante conjunto de pinturas y destaca la figura de un ciervo bastante realista, pintado en rojo, con su cornamenta resaltada y trazos finos y otros más gruesos para representar las astas. En una de las paredes se representa una escena de recogida de miel, en la que se utiliza una escalera para alcanzar el panal. También hay cuadrúpedos, arqueros y antropomorfos.

Los trazos y marcas están realizados con los dedos y pigmentos rojos obtenidos a partir del óxido de hierro presente en las betas de la propia roca caliza que les sirve de soporte.

En Bartaluy I, II y III, también situados en este enorme barranco de gran belleza, se extiende un conjunto de abrigos con pinturas de estilo esquemático. Entre 5.000 a. C. y 1.500 a. C., las sociedades del neolítico y de la edad de los metales plasmaron en las paredes una serie de signos en forma de puntos, cruces, líneas o zigzags. Las pinturas son en rojo y negro. 

En el mismo entorno del abrigo de Lecin Superior se representan ciervos, bóvidos, un cánido y cuadrúpedos en negro y tres antropomorfos con piernas y brazos en rojo y con distintos signos.

Los abrigos del Tozal de Mallata están colgados de un importante precipicio a 834 de altitud, donde discurren varios barrancos. Destacan tres escenas en las que unos hombres sujetan a varios ciervos por el hocico con cuerdas. El abrigo también conserva varias figuras antropomorfas, un curioso animal, un astado, un jabalí y diversos signos lineales, circulares y cruciformes. En el abrigo aparece una escena compuesta por 13 personas con tocados o peinados destacados. Una de ellas sujeta una cuerda para amarrar a un cuadrúpedo por el hocico. Varios signos ramiformes completan el conjunto pictórico. El arte esquemático es el más abundante en el río Vero.