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domingo, 27 de julio de 2025

HACE 125.000 AÑOS, LOS NEANDERTALES PROCESABAN LA MATERIA GRASA DE LOS HUESOS DE ANIMALES


En la revista Science Advances se ha publicado un artículo sobre las estrategias de subsistencia de los neandertales en Alemania central, en concreto en el yacimiento de Neumark-Nord 2 (ya mencionado en otra entrada).

Hace 125.000 años, los neandertales extraían la grasa ósea de los huesos de animales grandes mediante el calor y el agua, es decir, mediante la cocción.

Que los grupos de cazadores-recolectores consumían la grasa animal y la médula ósea de los huesos (se fracturaban los huesos para extraerla) era un hecho bien conocido entre las sociedades del paleolítico superior (la grasa es un alimento de alto valor calórico).

Lo más llamativo de este estudio es que se han procesado 172 animales, principalmente mamíferos, como caballos, ciervos y uros, en un asentamiento a orillas del lago, para almacenar su grasa. Los neandertales organizaban sus cacerías para transportar los animales al lugar del asentamiento, donde se acumulaban en un corto periodo de tiempo y en un área notablemente pequeña, de sólo 50², para dar paso al procesamiento de la grasa.

En este depósito se han detectado varias zonas con diferentes áreas de trabajo: en una se procedía al despiece de los animales, en otra, al procesamiento de elefantes de colmillos rectos, y en una tercera, a la extracción de la grasa, que ya constituía un área especializada. En definitiva, este estudio revela que los neandertales tenían una planificación y organización del trabajo, así como diversas actividades, como el procesamiento, la acumulación y la reserva de alimentos, es decir, de la materia grasa para su posterior consumo.

Los trabajos están dirigidos por arqueólogos de MONREPOS (Centro de Arqueología Leibniz, Alemania) y de la Universidad de Leiden (Países Bajos).

Referencia:

-Kindler, L., et al., 2025: Large-scale processing of within-bone nutrients by Neanderthals, 125.000 years ago. Science Advances 11 (27).


Ubicación de Neumark-Nord 2 (Alemania).


Ejemplos de marcas de corte en el conjunto faunístico de NN2/2B. Crédito:Leiza-Monrepos. 

Ejemplos de huesos completos y de huesos fracturados en pequeños fragmentos. Crédito: Leiza-Monrepos


Ejemplos de huesos fracturados. Crédito: Leiza-Monrepos


Ilustración de "fábrica de grasa".  Crédito: Leiza-Monrepos

martes, 23 de febrero de 2021

LA CIRCULACIÓN DE OBJETOS DE BALLENA DURANTE EL MAGDALENIENSE


Mapa de localización y de objetos hechos con huesos de ballena encontrados en las colecciones arqueológicas. Foto: A. Lefebvre.

Según los últimos estudios, se han encontrado las primeras evidencias de la circulación de objetos a través de una red de comunicación de larga distancia, desde el interior hasta la costa, entre la zona norte del Pirineo y la costa atlántica del norte de la Península Ibérica.

Esta investigación se centra en la revisión de los materiales de las colecciones arqueológicas de Cantabria. Su objetivo era determinar si los huesos de ballena eran utilizados por los cazadores-recolectores de la zona del Pirineo como un hecho local, o si estos se desplazaban a Cantabria para adquirirlos.

Se han identificado 54 piezas de hueso de ballena en 12 de los 64 yacimientos muestreados. Los yacimientos donde más se han encontrado este tipo de materiales son Las Caldas, La Viña, Tito Bustillo (Asturias), Ermittia (Guipúzcoa) y El Pendo (Cantabria). Estos objetos corresponden a las puntas de proyectiles; son piezas grandes y bien elaboradas. Entre estos restos se encuentra la punta de El Pendo, registrada en las primeras excavaciones del siglo pasado y fechada en 17.600 años. Esta punta presenta una decoración con motivos curvilíneos opuestos y rellenos de líneas cortas, tanto longitudinales como transversales.

Según la hipótesis que barajan los arqueólogos, estos sitios formarían parte de una red bien estructurada de comunicación a larga distancia (600 km) que operaba a ambos lados del actual País Vasco, tanto en el francés como en el español, entre 17.800 y 15.000 años.

La estructura de esta red plantea cuestiones sobre posibles interacciones sociales y/o económicas entre los grupos magdalenienses del Pirineo y de toda la zona cantábrica.

Esto explica que los grupos de cazadores-recolectores se desplazaban por estas zonas para obtener huesos de ballena y elaborar armas de caza, ya que estos huesos son de gran tamaño y resultan adecuados para fabricar piezas de gran tamaño. Estos huesos, como materia prima, sólo estaban documentados en la zona del Pirineo norte, donde se conocía más de un centenar de herramientas, y ahora se complementan con los del Cantábrico.

Queda establecido que los cazadores-recolectores magdalenienses que vivían alrededor del golfo de Vizcaya explotaron las ballenas para sus necesidades alimentarias y simbólicas, y aprovecharon estos grandes cetáceos cuando se quedaban varados en la costa atlántica. Es fácil encontrar estos animales embarrancados en las playas, por varias causas naturales, entre las que podemos citar, por ejemplo, la debilidad que sufren las ballenas jóvenes por escasez de alimentos; otras mueren al dar a luz cerca de la costa o bien por enfermedades.

Referencia:

-A. Lefebvre et al., 2021: “Interconnected Magdalenian societies as revealed by the circulation of whale bone artifacts in the Pyreneo-Cantabrian región”. Quaternary Science Reviews. Vol. 251,1.

 


miércoles, 28 de octubre de 2020

El HOMO ERECTUS TALLABA PUNTAS DENTADAS EN HUESO.

La paleoantropóloga Mary Leakey, en la década de 1960 y a principios de la de 1970, excavó en el yacimiento de Olduvai Gorge, en Tanzania.

Los resultados fueron estudiados, sobre todo lo relativo a artefactos líticos, pero en el registro se encontró, además, un conjunto de 53 piezas de herramientas óseas que no fueron estudiadas y quedaron almacenadas.

En el año 2007, el investigador Michael Pante, de la Universidad de Colorado, llevó a cabo un proyecto en la zona y tuvo la oportunidad de revisar los materiales. Para ello, se aplicaron nuevas disciplinas de estudio, como la tafonomía, y sus conclusiones han sido publicadas este mes en la revista Journal of Human Evolution.

Los análisis tafonómicos confirman la existencia de seis herramientas óseas fabricadas por Homo erectus. Las piezas han sido elaboradas a partir de grandes huesos de mamíferos, modificados intencionalmente, y una de ellas presenta tres púas curvas y una punta tallada, aún sin terminar. Esta punta no presenta evidencia de haber sido sujetada a un mango, a un eje de madera o a una asta. Digamos que su funcionalidad aún está por determinarse.

Lo que sí se puede establecer es que el Homo erectus fabricó estas herramientas hace 700.000 años y que estos homínidos seleccionaban tanto huesos como piedras para fabricarlas. El Homo erectus tenía comportamientos bastante más avanzados de los que hasta ahora se le habían atribuido.

 

Referencia:

 

-   - Pante, M., et al., 2020: Bone tools from Beds II-IV, Olduvai Gorges, Tanzania, and implications for the origins and evolution of bone technology. Journal of Human Evolution. Vol. 148.

 

 

Foto: Journal of Human Evolution


Foto: Journal of Human Evolution

Foto: Journal of Human Evolution




sábado, 21 de marzo de 2020

APROVECHAMIENTO CÁRNICO EN LA GRUTA DE LOS RINOCERONTES (Marruecos).


La cueva de los Rinocerontes fue descubierta en 1991, en el marco de un proyecto de investigación franco-marroquí, en la cantera Oulad Hamida 1, a 30 km de Casablanca. 
En el momento del hallazgo, la cantera estaba activa y ya se había destruido la parte trasera de la cueva; sólo se veía la parte inferior de la estratigrafía.
Las excavaciones se llevaron a cabo en 1996 y se extendieron de 2005 a 2009. Estos trabajos dieron como resultado un rico material lítico achelense, asociado a una variada representación de la fauna, en un contexto estratigráfico bien definido del Pleistoceno Medio.
Es una cavidad marina cuya longitud es desconocida; por el corte de la cantera, actualmente mide 7 m de altura y 12 m de ancho. 
La cavidad se rellena con una acumulación sedimentaria continental de 7 m de espesor, compuesta por materiales arenosos calcáreos, y se divide en dos conjuntos litoestratigráficos principales: el superior y el inferior.
Este yacimiento ha sido fechado mediante ESR/U (Resonancia Paramagnética Electrónica, basada en la datación de esmalte dental fósil); para ello, se han utilizado 7 dientes de herbívoros de las campañas 2007-2009, provenientes de bóvidos y rinocerontes, que se encontraban en muy buen estado de conservación, para realizar las analíticas.
La fauna más representativa de la cavidad, a lo largo de toda la secuencia, son los bóvidos, especialmente las gacelas y los Alcelaphini, representados por Parmularius cf., un género extinto de bóvido que existió desde el Mioceno hasta el Pleistoceno en África.
Están representadas todas las edades, desde los juveniles hasta los seniles, con predominio de los elementos craneales y de las extremidades.
El rinoceronte blanco, Ceratotherium mauritanium, está representado en menor medida, con individuos juveniles y seniles.
Otros mamíferos presentes, en menor cantidad, como cebras, jabalíes, camellos, elefantes y Theropithecus oswaldi (primate). 
Y entre los carnívoros están el chacal, las hienas, los felinos, los úrsidos y algunos carnívoros pequeños.
Los restos óseos presentan marcas de dientes de carnívoros, distribuidas a lo largo de los elementos de los huesos largos y de los huesos de herbívoros, así como en las porciones articulares.
En cuanto a las marcas de corte, se han observado 37 especímenes, que consisten en marcas a veces aisladas y limitadas a los relieves  musculares.
Otras marcas corresponden a raspado. Los bóvidos, como las gacelas, los ñus y Parmularius, las cebras y el rinoceronte, también presentan marcas.
Pero lo más llamativo de este conjunto faunístico es que se han encontrado cuatro elementos óseos procedentes de la parte inferior del litoestratigrama que presentan marcas de dientes humanos. Son huellas lineales y poco profundas, es decir, una serie de hoyos en forma de media luna.
Un hecho peculiar de este yacimiento es el hallazgo de restos de fauna dentro de la cavidad, ya que normalmente los registros  hallados en África corresponden a yacimientos al aire libre que datan del Achelense inicial, sobre todo de la zona central de África, y están relacionados con megafauna, con una datación de 1.7 Ma.
En la cueva de los Rinocerontes, los homínidos realizaron actividades de subsistencia en su interior, como lo demuestra el estudio tafonómico del yacimiento. Este paso ocurrió en el norte de África hace aproximadamente 700 ka.

Referencia:

-Daujeard, C et al., 2020: “Earliest African evidence of carcass processing and consumption in cave at 700 ka, Casablanca, Morocco”. Nature, vol. 10, n.º 4761.

Ubicación de las cavidades en la costa atlántica marroquí: RDA: Gruta de los Rinocerontes; GH: Cueva de los Hominides; SAD: Sidi Abderrhmane Quarry. Dibujos de M. Rué.

Incisivo de homínido: segundo incisivo izquierdo. Posiblemente de un individuo joven.

Modificaciones de la superficie ósea  con marcas y fracturas.

Marcas de corte y de percusión en los restos de herbívoros.

Marcas de dientes humanos en los restos de herbívoros.




martes, 11 de junio de 2019

SE DESCUBRE LA CABEZA DE UN LOBO DEL PLEISTOCENO



Un periódico, The Siberian Times, ha informado de que en 2018, a orillas del río Tirekhtyakh (Yakutia), apareció la cabeza de un lobo del Pleistoceno, que data de hace unos 40.000 años. Se trata sólo de la cabeza de un lobo adulto, de entre dos y cuatro años, encontrada congelada en el permafrost de Siberia.
Junto a este animal apareció un cachorro de león cavernario infantil, perfectamente conservado por su pequeño tamaño: mide sólo 40 cm y pesa 800 g; se cree que murió poco después del nacimiento.
Estos animales han sido presentados en Tokio durante la inauguración de una exposición sobre Mammuthus primigenius, o mamut siberiano, organizada por científicos rusos y japoneses.
Aún están en estudio; el Museo de Historia Natural de Suecia está realizando análisis de ADN.
Sin lugar a dudas, es un excelente hallazgo porque proporcionará mucha información sobre la fisiología de estos animales, en especial sobre su origen, ya que preserva sus órganos, músculos y pelo, así como su hábitat.










lunes, 10 de julio de 2017

UN DIENTE DE NEANDERTAL EN LA CUEVA DE VANGUARD (Gibraltar)


Diente canino superior derecho de un neandertal.



Una campaña de excavación  más en la cueva de Vanguard ha dado como resultado el hallazgo de un diente infantil de neandertal.  El Peñón, constituido por piedra caliza, alberga en su interior más de 100 cuevas, algunas con registros muy interesantes, como la cueva de Gorham, declarada Patrimonio Mundial de la UNESCO en 2016.
Los trabajos de laboratorio que se están realizando en la cueva de Vanguard han permitido, de momento, el hallazgo de un diente de leche de un individuo infantil, de entre 4 y 5 años, con características neandertales. Su contexto corresponde a un nivel de hace unos 50.000 años; no se trata de una ocupación de neandertales, sino de un cubil de hienas moteadas (Crocuta crocuta). El estudio del diente lo realiza el equipo de José María Bermúdez de Castro, del CENIEH, en Burgos, y se plantea la hipótesis de que el niño fue devorado por una manada de hienas.
Sin duda alguna, esta cavidad seguirá aportando nuevas evidencias en sus registros que proporcionarán información sobre la interacción entre las hienas y los homínidos.
Felicitar al equipo del Museo de Gibraltar, que lleva a cabo el Proyecto de Investigación “Gibraltar Cave Project”, encabezado por  Clive Finlayson,  por el excelente trabajo que viene desarrollando desde hace años en estas cavidades. ¡Enhorabuena, Equipo!


Cueva de Vanguard

Presentación del hallazgo en el Museo de Gibraltar.




domingo, 2 de abril de 2017

LOS NEANDERTALES TALLABAN LOS HUESOS DE CÓRVIDOS COMO ADORNO PERSONAL

En la revista PLos ONE se ha publicado un artículo de Ana Majkic,  de la Universidad de Burdeos (Francia), en el que se evidencia la presencia de muescas en el radio de un cuervo (Corvus corax) del yacimiento de Zaskalnaya VI, en Crimea. El útil en sí presenta siete muescas y proviene de un nivel arqueológico con una datación entre 38 y 43 cal. Ka BP.
El trabajo tiene como finalidad examinar el grado de regularidad y la intencionalidad de este grupo de muescas mediante análisis tecnológicos y morfométricos, así como mediante un estudio experimental comparativo.
La fauna de la capa III del yacimiento incluye mamut, rinoceronte, caballo, saiga, renos, megaloceros, ciervos, lobo, liebre y roedores pequeños. También está  el delfín común.
Se ha determinado que el agente responsable de la acumulación de huesos y de su modificación ha sido producido por los seres humanos. Aunque la muestra ósea está muy fragmentada, se observa que los carnívoros de pequeño tamaño también desempeñaron un papel. Determinados huesos de mamut se utilizaron como combustible y los de las extremidades del caballo se emplearon como materia prima para la fabricación de artefactos, como retocadores y pulidores.
En los últimos años, se han realizado una serie de trabajos científicos donde se  pone de manifiesto que los neandertales llevaron a cabo una serie de trabajos, sobre los huesos de determinadas aves, con una finalidad simbólica y no de carnicería; como así, ha quedado reflejado en determinados yacimientos Musterienses y Chatelperroniense como Fumane, Río Seco en Italia; Baume de Gigny, la Ferrassie, Combe Grenal, Les Fieux, Mandril, Grotte de L’hyéne, Grotte du Renne, Grotte du Noisetier, Pech de l’ Aze, en Francia;  cueva de Gorham, Vanguard, Ibex en Gibraltar; y  Krapina en Croacia. Se ha demostrado que las falanges terminales de siete especies de aves presentan marcas de corte que indican que los neandertales eliminaban intencionalmente las garras para utilizarlas como colgantes. Sin embargo, además de estos yacimientos, en Fumane, Italia; Grotte du Noisettier, Lazareto y Le Fieux, en Francia; Salzgitter-Lebenstedt, en Alemania;  Vanguard y cueva de Gorham, en Gibraltar, se han encontrado restos óseos con marcas de corte y raspado en los huesos de las extremidades superiores, lo que indica que las plumas fueron separadas de las alas. Estas evidencias han sido interpretadas por los investigadores de dichos trabajos como un indicio de que los neandertales emplearon estos objetos como adornos personales.
Tales hechos han llevado a este grupo a determinar que las muescas adicionales en los restos del cuervo hallados en  Zaskalnaya VI   podrían haber sido realizadas intencionalmente por los neandertales para crear un patrón visualmente consistente y, tal vez, simbólico, en contraposición a las actividades de carnicería.


Referencia
 
- Majkic, A; Evans, S; Stepanchuk,  V; Tsvelyka, A; d’Errico, F, 2017: A decorated raven bone from the Zaskalnaya VI (Kolosovskaya) Neanderthal site, Crimea.  Plos  One 12 (3).








martes, 3 de junio de 2014

LAS TABAS


Uno de los materiales que podemos encontrar en los yacimientos arqueológicos es el “hueso”. El conjunto de estos huesos constituye el esqueleto, o sistema esquelético, y forma parte del endoesqueleto de los vertebrados.
Determinados huesos de animales han servido, a lo largo de la historia , como materia prima para los grupos humanos en la fabricación de adornos y herramientas. Esta práctica se conoce como industria ósea.
Las partes anatómicas del esqueleto de los animales que más han sido utilizadas, según los registros, han sido las costillas, las escápulas, los huesos largos, las astas y los dientes.
A este tipo de material se le suele considerar frágil, pero, a su vez, es resistente y duro, lo que le confiere características ideales para ser trabajado y manipulado mediante técnicas como la percusión, bien directa o indirecta, el aserrado, la abrasión, la perforación, la incisión y el recorte o pulimentado, para convertirlo en instrumentos o en elementos de adorno.
Ya desde el Musteriense, los grupos humanos lo utilizaban para elaborar útiles como punzones, agujas, azagayas, arpones, varillas, espátulas, bastones, perforadores, propulsores, puntas de flechas, alisadores, cinceles, anzuelos, ídolos, adornos, colgantes, brazaletes, instrumentos musicales, botones, peines, cajas, etc.
Hoy quiero hablar en este post sobre el hueso utilizado como juguete. Cuando aparecen determinados materiales en los registros arqueológicos, hay que determinar cuál era su función; es decir, un hueso puede tener bien una función lúdica, bien una función ritual u ofrenda.
En la prehistoria, para determinar el uso de elementos lúdicos (juguetes), hay que remitirse a los hallazgos en yacimientos arqueológicos, como sonajeros, figurillas de animales y silbatos. Por ejemplo, en Europa se ha encontrado un arco de pequeñas dimensiones que se interpreta como una fase de juego-aprendizaje de los más pequeños, destinada a prepararlos para cazar.
También se han hallado bolas de barro y fichas de hueso, lo que parece indicar que los niños se entretenían con una especie de juego que podría ser el antecedente de las canicas o del juego de las tabas.
¿Qué son las tabas? Una taba es el hueso del astrágalo, que se encuentra en las extremidades traseras de algunos animales; los más utilizados para el juego son los astrágalos de cabras, ovejas y corderos.
Estos animales, cuando eran sacrificados en las casas (sociedades ganaderas y agrícolas), se guardaban para que los niños jugaran con ellos.
Normalmente, el juego se componía de 6 tabas y una canica, que se guardaban en una bolsita de tela.
Este juego era y es un entretenimiento (en algunas zonas de España aún se sigue jugando y en algunos países) de niñas, que se llevaba a cabo en las gradas de las casas, sentadas o sobre alguna superficie lisa, en círculo, ya que la canica tiene que botar en el suelo.  
El juego consiste en lanzar las tabas con las manos y dejarlas caer al suelo. Seguidamente, se lanza la canica al aire y, durante ese período, hay que colocar las  tabas en la misma posición; se puede hacer de una en una o de dos en dos, dependiendo de los reflejos y las habilidades de las jugadoras.
Las caras de las tabas tienen formas diferentes (6 caras) y, por lo tanto, diferentes probabilidades de salir y cada cara recibe un nombre.
Dependiendo de la zona geográfica, el juego de la taba tiene multitud de acepciones. Pero normalmente se pierde o se gana cuando no se vuelve ninguna taba  o la canica da dos botes en el suelo. De esta forma, la contraria empezaba su partida.
Las tabas también podían ser utilizadas por los adultos; en este caso, eran un juego de azar y se usaban para apostar. También tenía una función ritual y se representaba en ceremonias adivinatorias de carácter religioso.
La mayoría de las culturas de los pueblos del mar Mediterráneo realizaban ofrendas a sus muertos con este tipo de material. En la península, las primeras tumbas, con una función ritual y de juego, han aparecido en el yacimiento de la Cruz del Negro, en Carmona (Sevilla), en la segunda mitad del s. VIII a. d. C.
También se han encontrado en multitud de yacimientos romanos, donde este juego era muy conocido y practicado, y que, a su vez, lo heredaron de los griegos (tali en latín y astragaloi en griego).





martes, 14 de enero de 2014

MATERIAL DE TRABAJO: las colecciones osteológicas de comparación o de referencia.


Los restos óseos de animales recuperados en yacimientos arqueológicos contienen información valiosa sobre las condiciones ambientales, culturales y climáticas, así como sobre las dietas de las sociedades del pasado. Pero para revelar esta información, es necesario que el especialista tenga un conocimiento preciso de cada grupo animal que se esté estudiando.
Normalmente, cuando se realiza una excavación arqueológica, se extrae material muy diverso, dependiendo de la cronología del yacimiento, de su funcionalidad, de su tipología o de su duración, y los restos óseos suelen estar presentes en la mayoría de los casos.
Dentro de esta infinidad de posibilidades de recuperar los restos óseos de diferentes especies, algunas han perdurado hasta nuestros días y otras pertenecen a animales vertebrados ya extintos, relativas, sobre todo, al Cuaternario.
Pero estos restos se encuentran, en la mayoría de los casos, fragmentados o fracturados, y sólo disponemos de pequeñas esquirlas o de partes anatómicas para su identificación, por lo que a veces resulta difícil identificarlos. Una de las herramientas que utiliza el/la arqueólogo/a para su identificación son las colecciones de comparación, que nos sirven de referencia para clasificar los restos óseos del yacimiento en estudio. Como dice Arturo Morales, ante la imposibilidad de identificar todos los restos de fauna en una muestra, no se considera la labor del analista más deficiente, ya que en la mayoría de los registros suele haber huesos fáciles, medianamente complicados, difíciles e imposibles de identificar.
 Para este último caso, tenemos las colecciones paleontológicas, que podemos encontrar en varios sitios; entre ellos, los museos de ciencias naturales, que suelen tener, sobre todo, colecciones paleontológicas compuestas por restos de fauna prehistórica. Una de las funciones de estos centros es conservar y gestionar sus colecciones paleontológicas, de modo que sean accesibles a cualquier investigador/a que las solicite.
Otra forma de disponer de ellas es mediante los laboratorios de zooarqueología que se van formando a través de los departamentos de Prehistoria de las diferentes facultades y que suelen contar con colecciones de comparación o de referencia que conservan esqueletos de especies actuales y también huesos hallados en sitios arqueológicos.
Estas colecciones de comparación proceden de carcasas de animales recientes recogidas en el campo; también se obtienen a través de centros zoológicos y se ordenan con base en una catalogación que suele ser: familia, género, especie y procedencia. Cada centro establece su registro.
Los grandes centros de investigación en el campo de la arqueología, como París, Londres y Múnich, disponen de excelentes colecciones, en su mayoría procedentes de sus colonias. Sin embargo, en España no empezaron a formarse hasta la década de los 60 del siglo pasado, ante la necesidad de estudiar los restos óseos faunísticos procedentes de las excavaciones en curso.
En nuestro país, la colección osteológica más importante es la del Laboratorio  de Arqueozoología de la Sociedad de Ciencias Aranzadi en San Sebastián. Está formada en su mayoría por esqueletos de toda la fauna ibérica actual y de la que existió durante las fases glaciares del Cuaternario, en sus distintas edades. También cuenta con animales nórdicos, de la estepa asiática y africanos. Junto con esta colección de vertebrados, también existe una amplia colección de aves, micromamíferos y malacofauna. Posteriormente, se han ido formando otros, de los cuales ya hablaré en otra entrada: los laboratorios zooarqueológicos.
Estas colecciones de comparación  son de gran ayuda para la actividad científica en curso, ya que aportan nuevos instrumentos y métodos de análisis para el estudio de los restos faunísticos.



viernes, 7 de junio de 2013

LOS NEANDERTHALES PADECÍAN CÁNCER DE HUESO

 
La revista científica Plos One ha publicado un artículo que hace referencia a un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Kansas  y de Croacia, encabezado por David Frayer, en las excavaciones de Krapina (Croacia), en el que se determina que los neandertales sufrieron tumores óseos como los que padecemos en la actualidad.
Las excavaciones en Krapina se iniciaron en 1899, cuando Dragutin Gorjanovic Kramberger, profesor de la Universidad de Zagreb y director del Museo de Paleontología, visitó por primera vez dicha cueva en la actual Croacia, guiado por un maestro local que había descubierto la cavidad. Encontraron restos de herramientas de piedra, fragmentos óseos de animales y un molar humano. Después de un siglo, en 1990, se recuperaron cerca de 900 fragmentos óseos humanos, atribuidos a unos 75 individuos neandertales. 
Algunos fósiles de Krapina corresponden a individuos que sobrevivieron a heridas muy profundas, aunque los investigadores consideran que no hay evidencia de que hayan sido enterrados deliberadamente. En cambio, en algunos fósiles sí se aprecian huellas de canibalismo y de amputaciones. 
 
El estudio se ha efectuado sobre la aparición de un resto fósil de costilla, perteneciente a un espécimen varón incompleto, por lo que no se han podido definir los efectos en la salud que dicho tumor podría haber causado.
Este tipo de cáncer, conocido como displasia fibrosa, es uno de los más comunes en la actualidad  y constituye una tumoración benigna que a veces se acompaña de deformaciones óseas.
                                           The bones recovered from the Croatian site were first X-rayed in the 1980s. Most were high-quality scans, but one small rib fragment appeared fuzzy. Researchers were intrigued and conducted further analysis, ultimately determining the unclear image was due to the loss of the inner bone from a tumor.

Los métodos y resultados de las excavaciones demuestran que los humanos convivieron con las enfermedades; la disciplina que se encarga de su estudio es la paleopatología, que analiza las enfermedades padecidas por personas o animales en la antigüedad a través de los vestigios hallados en los huesos.
Este descubrimiento es importante porque está fechado en torno a 120.000 años. Si hay restos suficientes y la patología está bien estudiada, estamos ante un registro óseo con evidencia de haber padecido un cáncer óseo  más antiguo. 

La costilla cancerosa fue recuperada en la famosa excavación arqueológica de la ciudad croata de Krapina. / Penn Museum
Costilla con evidencia de tejido canceroso. Microescáner del hueso. Museum Penn

Este hallazgo demuestra que vivir en un ambiente relativamente libre de contaminación no implica necesariamente estar libre de cáncer, afirma Frayer. Los neandertales tenían una esperanza de vida inferior a la de los humanos modernos en los países desarrollados y, sin embargo, estaban expuestos a diversos factores ambientales.
Teniendo en cuenta estos factores, los restos más antiguos con patologías diagnosticadas pertenecen al Neolítico, sobre todo a enfermedades degenerativas como la artritis y la espondilosis, y a enfermedades endocrinas como el gigantismo, el enanismo, la acromegalia o la gota. 
Por eso es importante este tipo de hallazgos tan antiguos, pues nos proporcionan información detallada sobre la naturaleza y la historia de la asociación entre los seres humanos y la enfermedad neoplásica. Es un yacimiento con un rico registro del Pleistoceno superior.

Referencia:  
-Monge J, Kricun M, Radovcˇic´ J, Radović D, Mann A, et al. (2013). “Fibrous Dysplasia in a 120,000+ Year Old Neandertal from Krapina, Croatia”. PLoS ONE 8(6).
                            

domingo, 14 de abril de 2013

EL MARFIL COMO OBJETO DE INTERCAMBIO

El descubrimiento del yacimiento de Valencina de la Concepción (Sevilla) se remonta a mediados del s. XIX, cuando se descubrió el Dolmen de la Pastora. A principios de los años 70 se realizan las primeras intervenciones, con los hallazgos de las incipientes estructuras de hábitat.
Pero por este espacio prehistórico han pasado varias generaciones de investigadores, entre los que cave destacar, a Obermaier, Tubino, Carriazo, Collantes o Almagro, todos ellos, han aportado nuevas perspectivas a la disciplina arqueológica, y han establecido en Valencina de la Concepción, un lugar para el conocimiento de la Prehistoria Reciente en nuestro país, y que día a día, se va configurando como uno de los yacimientos referentes, para el conocimiento de las comunidades del III milenio a.n.e.
Con motivo de las ampliaciones urbanísticas de la localidad, tanto de Valencina de la Concepción como de Castilleja de Guzmán, se fueron excavando diferentes estructuras megalíticas y no megalíticas, como silos, cabañas, fosos y estructuras de hábitat, en las que se han determinado evidencias habitacionales y productivas; entendidas no como una concentración de cabañas, sino como un paraje de hábitat disperso con grandes zonas de actividad agropecuaria, artesanal o de almacenamiento. Todo este espacio territorial se ha ido consolidando hasta convertirse en el gran complejo arqueológico de Valencina.
Con los restos hallados en el sector del barrio metalúrgico se ha determinado la dieta alimentaria de estas comunidades agropecuarias, con predominio de especies domésticas, como el ganado porcino y vacuno, así como de ovejas y cabras, siendo el ciervo la única especie salvaje.
En estos días los investigadores de los equipos interdisciplinares, de la Universidad de Huelva, el Departamento de Prehistoria y Arqueología de la Universidad Autónoma de Madrid, Museo de Valencina de la Concepción (Sevilla), el International Centre of Ivory Studies, de la Universidad de Maguncia (Alemania) y el Instituto Arqueológico Alemán en Madrid, que han estado  excavando en la zona, durante las campañas de 2005 y 2006, han sacado a la luz una serie de materiales de marfil, que han estado analizando durante estos años, y han ampliado la información de sus estudios, llevados a cabo en la publicación, de la revista Journal of Archaeological Science (2012). Los autores determinan que en Valencina de la Concepción se encuentra el yacimiento arqueológico con mayor espacio metalúrgico de Europa Occidental en el III milenio a.n.e., y el taller de marfil más antiguo de Europa, con una estructura compleja de la producción local especializada y de la importación de materias primas procedentes de todo el Mediterráneo. Así, formaría parte  de un complejo sistema de abastecimiento basado en el comercio a larga distancia y sería una de las áreas de entrada y salida de materias primas y productos de origen regional y transcontinental.
 
Entre los fragmentos recuperados se han identificado objetos semiacabados de marfil, asta y huesos, desechos de producción, matrices y una sierra de cobre. 
Estos fragmentos fueron hallados en una fosa ubicada en un barrio metalúrgico del yacimiento; en concreto, el lugar corresponde al antiguo Golfo Tartésico, una de las entradas más importantes de materias primas y productos exóticos a la península Ibérica en la antigüedad. 

                                    

Aunque hay que destacar que, en la península, el comercio del marfil asiático ya era una práctica habitual en la época del Calcolítico.
Las conclusiones a las que han llegado los autores son que las piezas de marfil halladas en esta zona corresponden a la primera mitad del III milenio y pertenecen a  un elefante asiático, Elephas maximus; hasta ahora, se creía que el marfil utilizado en la península provenía exclusivamente del noroeste de África y de fósiles de Elephas antiquus, una especie ya extinta. 
Para llegar a estas conclusiones, se han realizado análisis mediante espectroscopía infrarroja y la medición de carbono y nitrógeno mediante espectroscopía de masas con relación isotópica.
Por lo que se puede deducir de los estudios realizados en la zona, Valencina es el lugar de la península ibérica donde se ha encontrado, hasta la fecha, la mayor cantidad de piezas prehistóricas elaboradas en marfil, como brazaletes, peines, cajas cilíndricas, mangos de cuchillos y puñales, todas ellas halladas junto a materiales suntuosos como oro y piedras exóticas, en estructuras funerarias monumentales. Estos objetos ponen de manifiesto el prestigio social que se le atribuía al marfil y la existencia de una élite en formación, enterrada en dichos monumentos.


                                     [Img #10872]

Afianzando así la hipótesis de que los autores consideran la zona como un centro de poder, que englobaría toda la zona del Bajo Guadalquivir, entendido como centro económico e ideológico alrededor del cual se dispone una serie de comunidades periféricas que mantienen con él vínculos materiales y lazos ideológicos.
  
-Referencias: 

-J.M. Vargas Jiménez (2003). Elementos para la definición territorial del yacimiento prehistórico de Valencina de la Concepción (Sevilla). Spal12

-http://www.europapress.es/andalucia/sevilla-00357/noticia-investigacion-revela-valencina-taller-prehistorico-marfil-unico-toda-peninsula-20121127194849.html
  
                                                

jueves, 7 de febrero de 2013

HUESOS


Uno de los objetivos, de este blogs, es dar a conocer el mundo de la zooarqueología, como disciplina dentro de la arqueología,  su propósito es el estudio de los "huesos", es decir la relación de las comunidades sociales con la fauna presente en un yacimiento, por eso, he considerado interesante realizar una entrada sobre el tema de los huesos, ya que, es la estrella principal de esta asignatura, y dónde se nos pueden plantear muchos interrogantes, sobre todo, cuando estamos en los inicios de su estudio.
Algunos de ellos pueden ser: ¿Qué es un hueso? ¿Qué es un hueso fosilizado?
¿Por qué se transforma un hueso en piedra? ¿Por qué los huesos tienen diferentes colores?
A grosso modo, la composición interna de un hueso está formada por células óseas de tres tipos: osteoblastos, osteocitos y osteoclastos. Los tres tienen funciones determinadas. Y, a su vez, están compuestos químicamente por una serie de minerales, como el fosfato, el carbonato y el fluoruro de calcio, así como por magnesio y sodio. 
Todo este compuesto hace que un hueso sea un órgano duro, resistente y de color blanco; es la pieza que constituye el soporte de los músculos, los cuales, al moverse, transmiten movimiento mediante el correcto funcionamiento de las articulaciones. 
Por eso, es prioritario contar con una buena estructura ósea de base, ya que de ella dependerá que el animal tenga un buen desarrollo locomotor. La osteología es la rama de la anatomía que estudia los huesos y describe su composición, así como la clasificación de los huesos según su forma, tamaño y ubicación. Asignatura básica para conocer el entramado animal y su funcionamiento.




Para quienes nos dedicamos al estudio de la zooarqueología, lo que más nos  interesa es conocer la historia del hueso una vez que el animal ha muerto, es decir, cuando está fosilizado.
Una vez que muere el animal,  sus restos entran en descomposición y se esparcen rápidamente por la acción de las bacterias, otros animales, el viento, la lluvia, etc. Ahora bien, si ese cadáver es enterrado en poco tiempo por los sedimentos y queda a salvo de la intervención de agentes biológicos y mecánicos, aumentan mucho las posibilidades de que ese hueso se fosilice. Está claro que primero lo harán las partes más duras, y después intervendrán las blandas, como músculos y vísceras, 


Que seguirán el mismo proceso de fosilización porque, a pesar de estar enterradas, la acción de las bacterias continúa. Por ejemplo, tenemos el caso de los insectos conservados en ámbar, resina fósil de un árbol, o el de los mamuts congelados en la turba de Siberia, que han aparecido totalmente conservados tras miles de años.
Pero en condiciones normales, el proceso de fosilización comienza una vez que han desaparecido las partes blandas del cuerpo y estas se van rellenando con el sedimento que rodea al organismo. En ese momento se inicia el proceso de fosilización del hueso, pues comienza una serie de transformaciones químicas que, poco a poco, sustituyen los compuestos orgánicos por minerales.


En esta transformación hay que tener en cuenta que el sedimento que envuelve al organismo es compatible con la composición del hueso; la combinación se irá formando molécula a molécula durante un largo período de tiempo, hasta que el organismo esté íntegramente mineralizado, convertido en piedra.
Ahora bien, si ese organismo, por alguna causa, no ha sido enterrado y queda expuesto a la acción erosiva del relieve, ese cuerpo se destruirá en un corto periodo de tiempo. Normalmente, los primeros agentes que intervienen en esa destrucción son las aves rapaces o los carroñeros, que devoran las partes blandas del animal; sólo quedan expuestas a la intemperie las partes más resistentes, como el esqueleto, y dentro de este se conservan las más duras, como la mandíbula, el cráneo y las hemimandíbulas, pero estas últimas también pueden desaparecer según el terreno. Y es el terreno el que va a condicionar el color del fósil, que puede variar entre tonos marrones, naranjados, grises o negruzcos. Este camuflaje, que adquiere el hueso, es lo que hace que, muchas veces, los arqueólogos y las arqueólogas, a la hora de registrar materiales, los deriven a las bolsas de industria lítica o de cerámica. De ahí que ningún radar pueda detectarlos durante una prospección arqueológica, porque son minerales y su composición es similar a la de cualquier roca del lugar.