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domingo, 4 de enero de 2026

CIUDAD ROMANA DE COMPLUTUM-ANTIQUARIUM


En Alcalá de Henares (Madrid), ciudad Patrimonio de la Humanidad, se encuentra la ciudad romana más importante de Hispania, como dije en la entrada anterior, y, dada su importancia y la riqueza de sus hallazgos, debía contar con un centro de interpretación, como el Antiquarium, para dar a conocer el valor de este legado romano.

Para llevar a cabo el proyecto de divulgación y promoción cultural del yacimiento, entre 2007 y 2010 se inició la construcción de dicho centro, un edificio de arquitectura moderna, que no se inauguró hasta diciembre de 2024. En este museo se han cuidado mucho tanto el espacio como la museografía; es un lugar de dinamización cultural, ubicado en una zona de las afueras de Alcalá, pero anexo al yacimiento.

Podemos decir que Antiquarium es un lugar de gran valor arqueológico, donde se integran materiales arqueológicos, reproducciones, materiales interactivos, tecnología avanzada y materiales didácticos; es decir, un lugar que te invita a conocer cómo era una ciudad romana y cómo vivía su gente, a través de vajillas finas, ajuares personales y casas adornadas con espectaculares pinturas y mosaicos.

Decir que, el museo en sí, está dividido en siete temáticas:  Nacimiento de la ciudad; la ciudad y el territorio; la vida privada; el motor de la ciudad referido a las actividades económicas; grandes constructores; el mundo simbólico y complutenses que cuentan la vida de personajes históricos romanos como fue Flacilla, una esclava de Gades que fue llevada a Complutum para trabajar en la casa de Cayo Cecilio Ceciliano y en el año 14 a. C compró su libertad y Therasia nació en Complutum de familia muy rica. En el 380 viajó a Italia, donde se casó y se fue a vivir a Burdeos. Ella y su familia fueron enterrados en Italia. Marco Mesio Abascanto era de familia aristocrática, cursó estudios de derecho y se dedicó a la política; ejerció como médico en Tarraco; en Complutum fue médico municipal. Sin lugar a dudas un lugar a visitar...



Vasija de mesa fina

Utensilios de cocina

Urna funeraria con restos de aves


Therasia

Marco Mesio Abascanto


jueves, 25 de septiembre de 2025

LA GRUTA DE GARGAS (Aventignan-Francia)

 La Gruta de Gargas se encuentra en el municipio de Aventignan, en Francia, a una altitud de 600 m, en un promontorio prepirenaico, desde donde se divisa todo el valle de la Neste d’Aure. La cavidad se compone de dos partes. La gruta inferior (Gargas I) es muy ancha, alta y adornada con construcciones de estalagmitas, hileras de pilares, pilas y cavidades del terreno, donde el agua circula en periodos húmedos.  La gruta superior (Gargas II), llamada así porque se sitúa en un nivel más elevado, y con el suelo repleto de cuencas de calcita llamadas "gours". 

La comunicación entre las dos, estrecha en tiempos prehistóricos, se obstruyó; se restableció este pasillo perforándolo artificialmente, es decir, se mejoró la conexión entre una cueva y la otra mediante un túnel. La visita se inicia en la entrada superior y se sale al exterior por la inferior, por motivos de conservación, para minimizar el deterioro de las pinturas. Al subir escaleras, el cuerpo produce y exhala más dióxido de carbono (CO2), se desprende más calor al ambiente y se intensifica la circulación del aire.

El doctor Félix Garrigou fue el primero en dar noticias de la gruta por la riqueza de huesos fósiles de especies animales que encontró allí, especialmente del gran oso de las cavernas (Ursus spelaeus). También señala la presencia de hogares y de herramientas prehistóricas. Posteriormente, Félix Régnault descubre una red de galerías y se realizan los primeros sondeos arqueológicos, en los que se encuentran las primeras manos pintadas. 

En 1911, el abad Henri Breuil, el doctor Cartailhac y H. Neuville reanudaron los sondeos y las futuras excavaciones que han demostrado una interesante estratigrafía de ocupación de Gargas por parte de las sociedades prehistóricas durante la última glaciación de Würm. 

La primera cultura con la que nos encontramos es la Musteriense, que se refugia de los rigores climáticos. El Chatoperroniense, el Auriñaciense y el Perigordiense registran una acumulación muy rica, repleta de hogares y utensilios de piedra, como buriles, punzones y raspadores… Se cree que las cuevas fueron utilizadas por Homo sapiens entre 28.000 y 24.000 años antes del presente.

Los habitantes de la cavidad se alejaron de la entrada, donde realizaban sus actividades cotidianas, y se adentraron en las profundidades de la gruta para realizar diversas pinturas y grabados en las paredes y en rincones escondidos. El arte parietal es una inmensa riqueza de la vida y del pensamiento de nuestros ancestros. Contiene dos elementos diferentes, pero de la misma época: las manos pintadas, los grabados y las pinturas de animales.

Las representaciones de animales en la pintura son numerosas y variadas; podemos apreciar el bisonte, el buey, los caballos, los íbices, los alces, el ciervo, los mamuts, las aves, el cuervo, el jabalí, el oso… Su representación nos permite observar la evolución de las condiciones climáticas a lo largo de su ejecución. 

En un principio, el clima fue templado, lo que dio lugar a una vegetación esteparia con arbolado. Se fue haciendo cada vez más frío y más nevoso, por lo que los ibices descendieron de las montañas hacia los valles y las planicies, mientras que los alces y los mamuts, animales de países fríos de la tundra y de la taiga, vinieron a vivir a las cercanías de la gruta. Posteriormente, el clima se suavizó con la vuelta a la estepa del arbolado; los alces y mamuts desaparecieron y los bueyes, bisontes y caballos continuaron presentes.

Lo que verdaderamente destaca de Gargas son las pinturas de manos, que constituyen una visión espectacular: algunas son visibles para el visitante, otras están ocultas por encontrarse en accesos difíciles, algunas están completas y otras han sufrido amputaciones de dedos o deformaciones. Las primeras manos pintadas fueron descubiertas por Félix Régnault, Breuil y Cartailhac. También por Salhy y C. Barrière. En total, 231 manos de diferentes colores: negros, rojos, ocres y blancos. Por sus dimensiones, permite atribuir estas manos a adultos masculinos, mujeres, adolescentes y niños.

La técnica utilizada en la pintura de manos consistió en proyectar un líquido de color, soplado con la boca, sobre la mano adherida a la roca. Todas las manos se distribuyen en 10 conjuntos en la primera sala de la gruta inferior. Los paneles 6 y 8 son los más importantes; el panel 8, situado en la pared izquierda, al fondo, comprende 43 manos, negras, rojas y bistres. 

Otro de los conjuntos importantes se encuentra más lejos, en la sala III, al interior y al dorso de una masa rocosa hueca, revestida de estalagmitas, llamada por esta razón "Santuario de las manos".  A la izquierda de la entrada se ve la bella mano izquierda negra, privada de dos falanges en los cuatro dedos, llamada "mano del nicho". El interior presenta 32 manos negras y rojas. 

En esta gran sala inferior se han realizado varios sondeos arqueológicos, tanto por Breuil en 1919 como por Cristina San Juan-Foucher y Pascal Foucher, desde 2004, que han revelado huellas de ocupaciones domésticas. Entre los descubrimientos se encuentran huesos de animales, herramientas prehistóricas y restos antropológicos. En esta sala de la cavidad abierta, al aire libre, los grupos humanos disponían de iluminación natural, por lo que posiblemente la cavidad funcionaría como santuario y también como lugar de refugio estacional durante las migraciones.

Antes de hacer la visita a la cueva, puedes pasar por el Centro de Interpretación Digital Nestploria, un espacio museístico que revela los secretos de la prehistoria: pantallas táctiles, grandes mesas digitales y películas atmosféricas, que constituyen toda una gran puesta en escena digital. En la cueva no se pueden tomar fotos. Las fotos del post provienen de internet.










domingo, 25 de agosto de 2024

EL TESORO DE ALISEDA (Cáceres)

Tesoro es una palabra que, a lo largo del tiempo, ha dado lugar a numerosos tópicos literarios; además, nos ha acompañado de la mano de los templos y las tumbas. Hay muchos tipos de tesoros; hoy nos vamos a centrar en los de oro.

En el primer tercio y a lo largo de la mitad del siglo pasado fue apareciendo, de forma fortuita, una serie de tesoros áureos que han pasado a formar parte de nuestro patrimonio. El primero fue el Tesoro de Aliseda (Cáceres). Después vinieron muchos más como: el Tesoro de Bodonal de la Sierra (Badajoz), Tesoro de Caldas de Reis (Pontevedra), Tesoro de Segura de León (Badajoz), Tesoro de Villena (Alicante)… la mayoría de ellos pertenecientes a la Edad del Bronce; también el Tesoro del Carambolo (Sevilla), Tesoro de Ébora (Cádiz), Tesoro de La Puebla de los Infantes (Sevilla), y Tesoro de Mairena de Alcor (Sevilla), adscritos a la cultura púnico-turdetana.

El tesoro de Aliseda fue descubierto (en febrero de 1920) accidentalmente por Jenaro, un niño que acompañaba a sus tíos, Juan Jesús y Victoriano Rodríguez Santano, a extraer arcilla para hacer tejas, en el término municipal de Aliseda (Cáceres).

Este conjunto de joyas fue vendido a un joyero en Cáceres. El Ayuntamiento, tras conocer la noticia, puso en conocimiento de las autoridades judiciales y las alhajas fueron confiscadas. La intervención del arqueólogo D. Juan Ramón Mélida a la Comisión de Monumentos Históricos y Artísticos de Cáceres y, posteriormente, a la Junta Superior de Excavaciones y Antigüedades, determinaron que el Tesoro debía de estar custodiado en el Museo Arqueológico Nacional, por el excepcional valor artístico y por el exquisito trabajo de orfebrería que mostraban las piezas, así pasaron a formar parte del patrimonio del Estado, previa aplicación de la Ley de Excavaciones de 1911.

El conjunto de piezas ascendía a 350 objetos de oro, plata, bronce, vidrio y piedras preciosas, entre los que destacaban una diadema, tres collares con simbologías diferentes, brazaletes, ocho anillos, dos arracadas, un cinturón compuesto por placas de oro, un abalorio con forma de campana, un septum, un torque, cadenas, amuletos y una pátera de oro. Un braseo y una vasija son de plata. El espejo es una pieza de bronce y una jarra de vidrio con inscripciones egipcias. Joyas datadas entre los siglos VII y VI a. C. (período orientalizante).

Estas piezas están realizadas siguiendo técnicas orientales, desarrolladas durante el período de la colonización fenicia de la Península Ibérica. Algunas de las técnicas utilizadas, como el repujado, el laminado, la filigrana y el granulado, siguen vigentes hoy en día.

Aún queda mucho por investigar y determinar si este conjunto de piezas fue un ajuar funerario, como hasta ahora se ha venido afirmando, pero no existen datos suficientes para respaldar esta hipótesis de un enterramiento o de varios. Sólo la aparición del brasero y de la jarra de vidrio constituye un ejemplo de enterramiento.

En los últimos años, la Universidad de Extremadura ha realizado una serie de intervenciones arqueológicas en la zona, en el marco del proyecto GI PRETAGU. Según los trabajos, no se ha determinado la existencia de ninguna tumba de prestigio, necrópolis ni santuario, como se ha venido postulando. Sin embargo, el registro arqueológico hallado en Las Cortinas ha mostrado una gran similitud con el espacio excavado por Juan Cabré en Ejido, por lo que se ha identificado como un espacio de carácter ritual en el que los principales linajes de la zona celebrarían el inicio de la primavera.

Como apreciamos observando el tesoro, no es una colección análoga de objetos, ya que hay joyas femeninas, hay objetos rituales y también elementos masculinos, es decir, es un conjunto escogido y destacado de piezas que han sido designadas para un ritual de indudable valor sociopolítico y simbólico, cuyos propietarios debieron adquirir progresivamente y administrar a través de diversos mecanismos, como por ejemplo regalos-adquisiciones y que se exhibirían en momentos o situaciones especiales, siendo transmitido de generación en generación.

Los investigadores han llegado a la conclusión, hasta nuevas intervenciones y datos, que en torno al 400 a .C es cuando pudo ser sepultado u ocultado el tesoro de Aliseda, en uno de los espacios de mayor significación político-religiosa de su dominio, como era el área ritual del Ejido-Cortinas, donde era mostrado periódicamente en las fiestas de la primavera y que a través del tiempo este paraje fue abandonado y marcaría el fin de un tiempo y de un ciclo histórico.

En el año 2020 se celebró el centenario del Tesoro de Aliseda con la publicación del libro: “El Tesoro de Aliseda, cien años después. En el laberinto de sus historias”, de A. Rodríguez, I. Pavón, P. Ortiz y D.M. Duque, donde se hace una reflexión de toda la historia y hallazgos que rodean al tesoro con una buena base documental y un Tomo II dedicado a las intervenciones arqueológicas.

La Diputación de Cáceres lleva a cabo un proyecto titulado “Muro Crítico”. Festival de Arte Urbano en el Medio Rural” y, en abril de 2024, el mural de La Arracada ha sido galardonado como el mejor mural del mundo por el organismo internacional Street Art Cities. Este Muro Crítico es un programa de arte urbano que promueve el arte, el diálogo, el medio rural, la crítica. Muchos de estos murales se encuentran repartidos por los pueblos de Extremadura, aportando color y arte a los municipios. Hay que decir que es una iniciativa muy interesante y llamativa.

En el mismo municipio de Aliseda se encuentra el Centro de Interpretación del Tesoro, que comparte edificio con la oficina de turismo. Aquí hay una sala dedicada al Tesoro. Son réplicas fieles al original. Hay una serie de paneles y audiovisuales que te van introduciendo en el tesoro de Aliseda, pero los que te cuentan, y muy bien, toda la historia son los técnicos Mario y Francisco Javier Cambero, que te adentran en todos los entresijos del tesoro.

Referencias:

- A. Rodríguez, I. Pavón, D. M. Duque, 2020: El Tesoro de Aliseda (Cáceres): una relectura. NORBA. Revista de Historia. Vol. 33, pp 61-98.

- M. A. Orti Belmonte, 2020: El tesoro fenicio de Aliseda (Cáceres). NORBA. Revista de Historia. Vol. 33, pp 15-60.

- A. Rodríguez, I. Pavón, D. M. Duque, 2018: Más allá de las casas. Familias, linajes y comunidades en la protohistoria peninsular. CuPAUAM, n.º 44. Universidad de Extremadura. Servicio de Publicaciones, pp. 237-240.












La Arracada: mural de Sojo, ganador del primer premio. Foto RRSS




viernes, 23 de diciembre de 2022

EL CENTRO DE INTERPRETACIÓN “CÁDIZ PREHISTÓRICO”

 El Centro de Interpretación “Cádiz Prehistórico”, en Benalup-Casas Viejas (Cádiz), abrió sus puertas en 2009 y su infraestructura fue construida por la Diputación de Cádiz, a través del programa Cultura-Cad. Los contenidos museográficos fueron dirigidos por la profesora María Lazarich González, de la Universidad de Cádiz, y por su equipo.

El entorno de Benalup destaca por su importancia arqueológica, con registros que abarcan desde el paleolítico hasta la prehistoria reciente. Desde las primeras sociedades cazadoras-recolectoras que desarrollaron su vida en estos entornos hasta las primeras sociedades neolíticas, que permitieron el desarrollo de la agricultura y la ganadería, así como la implantación de una forma de vida sedentaria.

Uno de los abrigos con pinturas es el Tajo de las Figuras, uno de los más importantes del sur peninsular, que contiene novecientas sesenta y tres pictogramas, entre los cuales destacan 208 figuras de aves, lo que demuestra el conocimiento que tenían estas sociedades sobre el comportamiento del mundo animal que les rodeaba. Estas sociedades abarcaban desde el V.º hasta el II.º milenio a. C. Estaban estructuradas en diferentes asentamientos, desde aldeas hasta poblados, con distintas áreas destinadas a la producción de alimentos y a la depredación, así como lugares de marcado carácter simbólico, como lo reflejan los enterramientos megalíticos y los abrigos con pinturas.

Nos puede llamar la atención: ¿por qué un centro de estas características decidió instalarse en Benalup, una población pequeña?

Sencillamente, por la riqueza patrimonial que encierra su entorno más inmediato. En 1913, investigadores nacionales y extranjeros visitaron la zona y alertaron sobre las pinturas rupestres de la cueva del Tajo de las Figuras. Por aquí pasaron prestigiosos investigadores como Henri Breuil, W. Verner, Hugo Obermaier, Juan Cabré, Eduardo Hernández Pacheco, Miles Burkitt, C. Mergelina; en la década de los noventa destacaron los estudios de Martí Mas, y en la primera década del siglo veintiuno, los trabajos de María Lazarich, A. M. Carreras… 

Aquí, nos podríamos hacer otra pregunta: ¿por qué en el siglo pasado era más importante conservar nuestro patrimonio que hoy en día? En la anterior pregunta, hay una respuesta contundente, pero en ésta, no la tenemos porque son por múltiples causas… sí, decir que, conservar nuestro patrimonio nos otorga identidad, nos enseña de dónde venimos y permite conocernos mejor como sociedad e individuos y, nos ayuda a entender los problemas del presente, creo que son motivos más que suficientes para conservar  este valioso patrimonio arqueológico natural, más que nada, por su extrema vulnerabilidad y peligro de extinción.

La percepción de la arquitectura del edificio, de dimensiones rectangulares, podemos incluirlo en el mimetismo arquitectónico, que aplica una o varias operaciones simultáneas que permiten ordenar la captación del espacio acorde a sus pretensiones jerarquizadas, donde el acceso te induce a pensar que se trata de una sola planta, pero, sin embargo, consta de tres plantas regidas por una geometría y plasticidad de formas, que te van envolviendo según el contenido de las obras. Sus paredes blancas le confieren un efecto cromático que se mimetiza con el de los demás edificios de la zona.

En cuanto a su contenido, como he comentado, los arquitectos lo han estructurado en tres plantas con contenidos prehistóricos de Cádiz. La planta baja dispone de numerosos recursos, como recreaciones ambientales y audiovisuales, réplicas y efectos especiales, para reflejar la vida de los distintos períodos culturales de este marco geográfico.

Un área que me ha gustado mucho ha sido el área dos, un paseo por la prehistoria, donde se recorren los diferentes períodos culturales que la configuran, con grandes paneles, réplicas de piezas prehistóricas, proyecciones y una estructura que refleja la estratigrafía de tres yacimientos de la provincia. Se realiza un recorrido por la alimentación, la caza y la recolección, así como por el fuego, las herramientas y los distintos materiales empleados a lo largo de la prehistoria.

Se dedica un gran espacio a la temática de la muerte y a diversas maquetas de estructuras y de ritos funerarios. Se trata de un centro muy bien dotado de contenido, con exposiciones muy actuales e innovaciones tecnológicas y pedagógicas, muy didácticas. A pesar de que lleva abierto desde hace casi quince años, el visitante se va con una visión muy completa de la prehistoria de la comarca de la Janda.

Felicitar a la profesora María Lazarich, por el gran trabajo realizado y por toda la labor de difusión y divulgación sobre el patrimonio que viene realizando en la zona, y por su lucha en la puesta en valor de la cueva del Tajo de Las Figuras, un rico patrimonio artístico, cultural y arqueológico que no puede perderse; debido a que el arte esquemático de la Laguna de la Janda tiene un estilo único, debido a que la mayor parte de las cuevas que contienen éstas manifestaciones se localizan en el entorno de esta antigua laguna (hoy día desecada por el hombre). Las pinturas de estos abrigos muestran rasgos propios y distintos del resto de los estilos conocidos en la prehistoria reciente de la Península Ibérica; de ahí la necesidad de protegerlos y conservarlos.  

Referencias:

-Mas, M. (2000): Proyecto de Investigación Arqueológica. Las manifestaciones rupestres prehistóricas de la zona gaditana. Sevilla.

- Mas, M. (2005): La cueva del Tajo de las Figuras. UNED. Madrid.

-Carreras, A. M.ª y Caballero, M. (2006): "Las pinturas rupestres esquemáticas de las sierras gaditanas: estado de la cuestión". IV Congreso de Arqueología peninsular (Faro, Portugal).

-Lazarich , M. et al. (2012): "Las manifestaciones rupestres postpaleolíticas del entorno de la Janda (Cádiz). Nuevas perspectivas de estudio". Sección de Estudios Arqueológicos V. Varia X. Ponencias del Seminario de Arte Prehistórico de 2011. Universidad de Valencia.

-Lazarich, M., et al. (2018): "Las necrópolis megalíticas del entorno de la Laguna de la Janda (Cádiz)". VI Encuentro de Arqueología del Suroeste peninsular.










La Pfra. María Lazarich, dando a conocer el rico patrimonio de la Cueva del Tajo de las Figuras (Benalup, Cádiz).



jueves, 23 de enero de 2020

PARQUE TEMÁTICO DEL MEGALITISMO DE GORAFE (Granada)


Gorafe es una pequeña población enclavada en la parte septentrional de la comarca de Guadix (Granada). 
La formación de su paisaje se produjo hace 6 millones de años, durante la tectónica de placas que separó los continentes europeo y africano. Se elevaron las montañas, dejando encerrada entre ellas la cuenca de Guadix-Baza, donde el río Gor, al entrar en la depresión de Guadix, perfora un cañón de unos 20 km de longitud.
En este entorno se encuentra el Parque Integral del Megalitismo, llamado así por la cantidad y la diversidad de estructuras megalíticas que alberga.
Las primeras investigaciones científicas estuvieron a cargo de Manuel de Góngora y Martínez, quien excavó tres sepulturas y publicó sus trabajos en “Antigüedades Prehistóricas de Andalucía”.
A finales del siglo XIX, Louis Siret y Pedro Flores se interesaron por ellos y realizaron excavaciones sistemáticas en todas las estructuras (166). 
En el s. XX, el material recuperado por Siret fue estudiado por los alemanes Georg y Vera Leisner, quienes se centraron en su arquitectura y en su distribución geográfica y analizaron 82 sepulturas.
Posteriormente, en los años 1955 y 1956, Manuel García Sánchez y Jean-Christian Spanhi abordaron un proyecto de reexcavación de las sepulturas registradas por Siret y de otras que localizaron de forma inédita; en total, excavaron 198 sepulturas, que, sumadas a las 40 que fueron localizadas por Siret pero que han desaparecido por el expolio y el abandono, hacen que se contabilicen 238 estructuras megalíticas que configuran el Parque. 
Estos dólmenes presentan una gran diversidad de ejemplares, que van desde la planta trapezoidal, pentagonal, rectangular, cuadrangular hasta la poligonal.
Los enterramientos se dispersan en diez grupos dolménicos a lo largo de los 20 km que conforman el cañón, preferentemente ordenados en sus bordes y surgidos del barranco. 
Dada la característica del lugar, este presenta una singularidad en la distribución de los dólmenes, lo que indica una diferenciación social compleja y jerarquizada, con una economía agrícola y ganadera.
Después de pasar algunos años en el olvido, en 1998 se llevó a cabo un proyecto de puesta en valor para potenciar el patrimonio histórico de la zona como agente de desarrollo económico y social. 
La puesta en marcha del Parque Integral del Megalitismo para la difusión del conjunto patrimonial se presenta con tres rutas: Majadillas, Conquin y Olivares, así como con un Centro de Interpretación en el núcleo urbano de Gorafe.

CENTRO DE INTERPRETACIÓN

Su posición privilegiada lo convierte en un gran mirador del valle. Tiene un impresionante diseño arquitectónico que se desarrolla en cinco espacios expositivos, unidos por una rampa en espiral que  imita la forma de un sepulcro megalítico, con su cámara y corredor de acceso, mostrando al visitante qué es el megalitismo, tanto en su aspecto cronológico como en el cultural, y cuenta con tecnologías avanzadas para adentrarte en el conjunto patrimonial que configura el entorno de Gorafe.

Referencias:

-   M. de Góngora y Martínez (1868): “Antigüedades prehistóricas de Andalucía”. Madrid.

-   E. y Louis Siret (1898): “Las primeras edades del metal en el sureste de España”. Barcelona.

- M.García y J.C. Spahnis (1960): “Sepulcro megalítico de la región de Gorafe”. Granada.