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viernes, 27 de marzo de 2020

ESTRUCTURA CIRCULAR REALIZADA CON HUESOS DE MAMUT


Las viviendas construidas con restos óseos de mamut son frecuentes entre los grupos de cazadores-recolectores en el centro de Europa durante el Pleistoceno Superior (sobre todo durante el Gravetiense).
El mamut (Mammuthus primigenius) es un mamífero extinto de la familia de los elefantes que vivía en Europa y América del Norte; tenía colmillos enormes y una robusta carcasa. Eran muy útiles como material para la construcción de viviendas. Estas construcciones suelen tener una estructura circular u ovalada y albergan en su interior uno o varios hogares.
La cabaña suele estar rodeada de varios fosos, interpretados como basureros, que contienen restos óseos de carnicería animal y artefactos líticos. 
Suelen tener una datación entre 14.000 y 15.000 años, excepto la cabaña de Molodova, en Ucrania, que corresponde a una ocupación neandertal musteriense y está fechada en 30.000 años. 
Por lo tanto, queda demostrado que los neandertales fueron, hasta la fecha, los primeros en utilizar este tipo de material óseo para construir el armazón de una vivienda.
En Ucrania, ya han sido registradas más de once cabañas; también en la República Checa, Polonia y Rumanía. En Rusia, las comunidades de cazadores-recolectores del paleolítico superior se desplazaban hacia latitudes más al norte, hacia la tundra ártica, a medida que el clima lo permitía, aunque eran zonas bastante hostiles para la vida.
Así, en plena meseta rusa central, a 480 km al sur de Moscú, ha sido descubierta una estructura circular (Kostenski 11) construida por grupos de cazadores-recolectores de la Edad del Hielo.
El material utilizado para su construcción ha sido diverso: carcasas de animales, entre los que destaca el mamut lanudo, con 64 cráneos y 51 mandíbulas inferiores. También se han valido de huesos de renos, caballos, osos, lobos y zorros. En total, ocupa una superficie de 12 x 12 metros.
Asimismo, se han recuperado 400 fragmentos de carbón vegetal procedentes de la combustión de madera de árboles como el abeto, el pino y el arce… La datación por radiocarbono de ese carbón arrojó un rango calibrado de 25.064-24.490 a.n.e. 
Además, los vegetales recuperados han sido una especie de zanahoria y unos tubérculos similares a las patatas actuales.
Ahora bien, la comunidad científica se debate sobre la funcionalidad de estos sitios. El investigador de este proyecto  (Dr. Pryor, de la Universidad de Exeter, Reino Unido) establece varias hipótesis: una de ellas es que en esta zona había abundante agua, procedente de un manantial natural que habría proporcionado agua líquida no congelada durante todo el invierno, algo difícil de encontrar en una zona de frío extremo. Por eso, se plantea la hipótesis de que fue utilizada como vivienda, aunque la estructura de Kostenski 11 es muy grande: la más grande encontrada hasta la fecha. No se podría haber cubierto con pieles ni con estructuras de madera, y en su interior sólo se han encontrado algunas figurillas de animales y herramientas de hueso, muy poca industria lítica y nada de actividad doméstica. 
También se barajan las hipótesis de un posible acceso ritual o de un almacén de alimentos.
Decir que cerca de Kostenski 11, se localizaron dos pequeñas viviendas y que en 2014 se encontró esta tercera.  Para su elaboración se requirió una buena organización social, dado que se trataba de un trabajo de gran magnitud.


Referencias:

-Alexander J.E. Pryor et al., 2020: “The chronology and function of a new circular mammoth-bone structure at Kostenski 11”. Antiquity,  2020.


Localización del yacimiento en Rusia.

Representación gráfica de las densidades de fragmentos óseos quemados hallados en Kostenki 11. Foto: A. Pryor.

Estructura construida con restos de más de 60 mamuts. Foto: A. Pryor.

Capas de sedimento que muestran signos de que hubo fuego en el sitio. Foto: A. Pryor.

La estructura ósea de mamut mide 12 × 12 mm de diámetro. Foto: A. Pryor.



viernes, 8 de noviembre de 2019

LA PRIMERA TRAMPA REGISTRADA PARA CAZAR MAMUTS.


En el municipio de Tultepec, Estado de México, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) ha encontrado restos de unos catorce mamuts, con una antigüedad de 14.700 años.
El arqueólogo Luis Córdoba Barrado, del INAH, asegura que se trata de un lugar de cacería donde, durante el Pleistoceno, se excavó una serie de trampas para apresar a estos animales.
Se ha determinado que son trampas artificiales debido a la espectacularidad del nivel geológico, ya que los estratos presentaban “cortes verticales”, lo que sugiere que el lugar había sido acondicionado previamente. 
Se trata de dos fosas con paredes a unos 90 grados, de 1,70  metros de profundidad y 25 metros de diámetro.
Por lo que se desprende, se trata de dos trampas artificiales elaboradas por los cazadores-recolectores de la zona para capturar mamuts. 
En total, se han registrado 800 restos óseos procedentes de al menos 14 individuos pertenecientes a la familia Elephantidae.
Los restos óseos no estaban en conexión anatómica; se han encontrado vértebras, cráneos, costillas, mandíbulas, escápulas, húmeros, ulnas, pelvis, fémures, tibias… y, además, mandíbulas de camellos y molares de caballos. 
Los mamuts de la zona convivían con otras especies como bisontes, caballos, camellos y aves.
Según las prospecciones del entorno, parece que hay tres sitios próximos con más restos, por lo que se formaría una “línea de trampa” que integraría una estrategia que permitiría a los cazadores-recolectores reducir su margen de error ante la huida o estampida de las mandas de mamuts.
Aún no se han realizado dataciones del lugar, pero los restos estaban cubiertos por una capa de cenizas debido a una gran erupción del volcán Popocatépetl hace unos 14.700 años, lo que provocó que los animales y los humanos huyeran hacia el norte de la cuenca de México.
Es la primera trampa registrada para la caza de mamuts, animales de gran tamaño, pero ya se ha hallado otra  trampa en Japón, de dimensiones más reducidas, para dar caza a animales de tamaño mediano.












martes, 16 de junio de 2015

ZOOARQUEOLOGÍA: El Mamut Lanudo




Durante el Cuaternario se ha producido una serie de episodios glaciales, seguidos de interglaciales. En estos episodios, conocidos como “Edad del Hielo”, se ha desarrollado una serie de especies adaptadas a un frío extremo. Entre estas especies se encuentra el  mamut lanudo (Mammuthus primigenius).
Su desarrollo se origina en el mamut de las estepas, por lo que presenta una serie de características propias. Su cuerpo estaba recubierto de una espesa piel lanuda, constituida por cerdas gruesas de casi un metro de longitud, que crecían alrededor del cuello y en el pecho, y  revestida de una epidermis de unos 2 cm de espesor y, debajo, de una capa de grasa de unos 9 cm de espesor, para soportar los fríos de la glaciación. Sus orejas eran pequeñas y en su espalda llevaba una joroba muy pronunciada, donde acumulaba energía. Tenía, en promedio, una alzada de unos 3 metros en la cruz. Lo que más impresionaba de su fisonomía eran sus largas defensas arqueadas, de hasta 5 m de longitud, que no dejaban de crecer hasta la muerte del animal. 
Desarrollaron una dentición especializada con pequeñas crestas de esmalte. Su mandíbula estaba formada por 24 premolares y molares que crecían cuando estos se desgastaban.
Estos proboscídeos se extendieron por toda la estepa euroasiática y norteamericana; se desplazaron desde Siberia hacia la Península Ibérica hace 150.000 años y perduraron hasta hace unos 40.000 años (el máximo glaciar de la última glaciación).  En general, podemos decir que los mamuts son animales migratorios y viven en manadas; están influidos fundamentalmente por las condiciones climáticas y del lugar, por lo que suelen realizar migraciones de media y larga distancia.
En la Península Ibérica se han encontrado restos de mamut en unos 72 yacimientos, repartidos principalmente en la zona norte (Asturias, Cantabria, País Vasco), en Cataluña, en la zona  central y en el sur peninsular. 
El hallazgo del primer registro fósil  se realizó  en 1877 en Cantabria y la mayoría de los registros encontrados corresponden a finales del Pleistoceno medio.
El yacimiento más meridional en el que se han registrado restos fósiles de este animal es el de Padul (Granada). Los primeros en estudiarlos fueron los paleontólogos Emiliano Aguirre y Ana Mazo (1982), quienes determinaron que se trataba de mamuts lanudos con las mismas características morfológicas que los de Europa continental. En este yacimiento se recuperaron cuatro ejemplares; hasta la fecha, se considera el registro más completo de la Península. 
Gracias a la concentración de polen fósil, registrada en la turbera de Padul, se ha podido establecer una datación cronológica que se sitúa a finales del Terciario, con una extensión hasta el periodo  Würm, bajo condiciones climáticas de frío intenso y árido, propicias para el hábitat de estos grandes proboscídeos.
En estos restos fósiles se han llevado una serie de analíticas, realizadas por el investigador A. Delgado, basadas principalmente en Espectrometría de masas de razones isotópicas y técnicas de microscopia electrónica de barrido, donde se ha determinado que los mamut que habitaron en la laguna de Padul lo hicieron en una zona esteparia y de aridez; y migraban en los momentos que las condiciones climáticas se volvían hostiles; convirtiéndose así la turbera de Padul en un paleorefugio natural para la fauna.
Su extinción a finales del paleolítico medio e inicios del superior tenemos que atribuirla, principalmente, a un cambio climático que se produce en el último máximo glaciar, de la última glaciación, donde el clima se fue haciendo cada vez más frío y seco pasando paulatinamente a un clima más cálido y húmedo que llevo consigo una transformación de la vegetación, donde las plantas herbáceas dieron paso a las gramíneas y plantas arbustivas, menos rica en proteínas, que llevo consigo la desaparición de los mamut.
Los rasgos característicos de esta especie fueron conocidos y representados por los artistas del Paleolítico,  que los plasmaron en el arte parietal de las cuevas, sobre todo en las de Tito Bustillo y Pindal, así como en la zona de la Dordoña (Francia).
Para dar a conocer la presencia de estas especies en nuestro país se han llevado a cabo una serie de proyectos para su divulgación y conocimiento, por un lado tenemos, el desarrollado en la Laguna de Padul (Granada), con el “Parque del Mamut”, con idea de potenciar una afluencia turística a la zona, donde se ha creado el Aula de la Naturaleza “El Aguadero” para dar a conocer el patrimonio natural, cultural y monumental de Padul.
Y en Barcelona, en 2010, se abrió el “Museo del Mamut”, que alberga una exposición dedicada a los animales de la Edad del Hielo.
Actualmente, en la zona de Siberia y Alaska, se ha recuperado una serie de mamuts lanudos congelados y no fosilizados, lo cual resulta de gran utilidad para la comunidad científica en su estudio. De hecho, el mamut es una de las especies extintas mejor conocidas; incluso se plantea clonar la especie a partir de su ADN presente en los óvulos de elefantes asiáticos.


Fragmento de molar inferior procedente de la turbera de Padul


Turbera de Padul (Granada)

Pintura rupestre de mamut lanudo en la cueva de Rouffignac (Dordoña, Francia)






sábado, 3 de mayo de 2014

FAUNA CATERNARIA EN LAS TERRAZAS DEL GUADALQUIVIR

El grupo de investigación del departamento de Geografía Física Aplicada y Patrimonio  de la Universidad de Sevilla,  coordinado por el profesor Rafael Baena y dedicado al estudio geológico del río Guadalquivir,  ha puesto al descubierto hallazgos paleontológicos y  arqueológicos en sus terrazas.
El hallazgo ha tenido lugar durante labores de extracción de áridos para la construcción  en la localidad de La Rinconada (Sevilla) y ha dejado al descubierto un corte estratigráfico en el que se han registrado restos fósiles de fauna del  Cuaternario, en concreto, dos caninos de hipopótamo. Según el análisis  osteométrico, los autores han determinado que se trata de un  animal  de talla superior a la actual. Así como restos dentarios, de fémur y de vértebra de elefantes, junto con rinocerontes, caballos y uros.
Según el estudio de los sedimentos de la terraza de La Jarilla, se ha podido datar la secuencia estratigráfica con una datación más temprana  que la registrada hasta ahora para el río Guadalquivir, situándola entre 780.000 y 120.000 a.C.
Junto con este registro paleontológico, se han recuperado unas 750 piezas de industria lítica (triedros, hendedores y bifaces) atribuidas al Paleolítico Inferior.
En el museo de La Rinconada se habían depositado restos óseos y líticos donados por el cura F. Sousa; gracias a este hallazgo, estos restos pueden ahora contextualizarse.

Nos encontramos ante un yacimiento con un  rico registro  de herramientas talladas asociadas a restos de macrofauna, en un contexto de clima cálido y árido, donde se observa un cambio en la fauna del momento. Este tipo de registros están ya presentes en la Península, como por ejemplo, en las terrazas del río Guadalete (Cádiz), con presencia de industrias líticas de paleopoblaciones de preneardentales que conviven con diferentes especies de elefantes y grandes mamíferos de herbívoros, según lo atestigua los estudios llevados a cabo por Francisco Giles Pacheco, en el proyecto, Prospecciones Arqueológicas Superficiales en la cuenca del río Guadalete desde el año 1993 o incluso en el mismo afluente del Genil, en el yacimiento de La Barqueta.

Comparación del tamaño del hipopótamo del Pleistoceno con el de sus parientes actuales. Foto: US.

Restos del canino inferior de un hipopótamo. Foto: US


miércoles, 15 de agosto de 2012

ELEFANTE EN LA CUEVA DEL RINOCERONTE

La cueva del Rinoceronte se localiza en la población de Castelldefels, a 20 km de Barcelona, y está seccionada por la explotación de una antigua cantera de caliza.


La cueva se halla a menos de medio kilómetro de la línea de costa actual y a unos 25 m sobre el nivel del mar, en las primeras elevaciones del macizo kárstico del Garraf y cerca del contacto de este con el delta holoceno del río Llobregat. Este conjunto montañoso se caracteriza, en esta zona, por los relieves bajos del Triásico en los paquetes inferiores y por formaciones más recientes de calizas y dolomías del Cretácico y del Jurásico inferior en los paquetes superiores.
Dicha cueva presenta una secuencia estratigráfica que abarca parte del Pleistoceno Medio y Superior (350.000-80.000 años) y una potencia de 11 metros. En esta columna estratigráfica  se aprecian los diferentes niveles y los restos faunísticos. En la campaña de este año se han documentado un elefante infantil, con una antigüedad de unos 100.000 años, y numerosos restos de tortuga mediterránea, lo que indica que en la costa central de Cataluña las condiciones climáticas hace 100.000 años eran cálidas.
En esta campaña sólo se ha podido recuperar una parte de la superficie donde se encontraba el proboscidio; los restos óseos recuperados son las dos extremidades posteriores, con el fémur, la tibia, los tarsos, las falanges y la columna vertebral en su conexión anatómica.



Esta cavidad fue descubierta en el año 2002 y, a lo largo de estos años, se han recuperado restos de industria lítica en sílex y cuarzo del Paleolítico Medio, así como numerosos restos faunísticos, como Cervus elaphus, Elephas sp., Dama dama, Hemitragus sp., Crocuta spelaea aff. intermedia,  Dicerorhinus etruscus aff. Brachychalus, Capra sp., Testudo hermanni, Felis linx aff. Spelaea, Capreolus capreolus, Bos/Bison, Talpa, Leporidae, Myotis sp., Erinaceus sp., Apodemos sp., Lagomorpha.
La mayoría de estos restos óseos presentan fracturas y marcas producidas por carnívoros. Destacan también las marcas de vegetales y, en menor número, las de corte.


Las excavaciones arqueológicas se están llevando a cabo por un grupo de arqueólogos y arqueólogas del Grupo de Investigación del Cuaternario-SERP (Seminario de Estudios  e Investigaciones Prehistóricas de la Universidad de Barcelona), dirigido por Josep M. Fullola. Ante los recientes hallazgos, los investigadores se plantean la hipótesis de que el yacimiento debió funcionar como una guarida de carnívoros, que la utilizaban como refugio y en la que traían sus presas.


                                                  

martes, 3 de julio de 2012

DESCUBRIMIENTO DE UN CEMENTERIO DE MAMUTS EN SERBIA

El arqueólogo Miomir Korac,  director del proyecto romano Viminacium, estaba  trabajando en dicho yacimiento, en Kostolac, al este de Serbia, cuando los trabajadores de la mina de carbón de Drmno, aledaña al lugar, le informaron de la presencia de restos fósiles.

de Viminacium, estaba  trabajando en dicho yacimiento, en Kostolac, al este de Serbia, cuando los trabajadores de la mina de carbón de Drmno, aledaña al yacimiento

Los restos óseos corresponden a  siete mamuts  lanudos, Mammuthus primigenius, que se extinguieron hace unos doce mil años y  se encontraban a 20 metros de profundidad.  
Los mamuts son un género extinto de mamíferos proboscídeos, pertenecientes a la familia Elephantidae. La especie más conocida es el mamut lanudo y se han registrado fósiles en Norteamérica, Eurasia, África y Europa. 
Son de gran tamaño y, en algunos casos, superan a los elefantes modernos. Los ejemplares más antiguos conocidos hasta la fecha provienen de sedimentos de aproximadamente 250.000 años de antigüedad de la glaciación de Riss. 
Los mamuts lanudos se caracterizan por su pelo, especialmente espeso; sus pelos podían medir hasta 90 centímetros de longitud. Otra adaptación al clima glacial de su hábitat era una capa de grasa que, en ocasiones, medía hasta 9 centímetros de grosor. Desaparecieron a finales del Pleistoceno.


Milos Milivojevic, miembro del Museo de Ciencias Naturales de Belgrado, afirma que el yacimiento se encuentra en el delta del río Morava y que data de la era prehistórica. Por eso, él baraja dos hipótesis ante dicho hallazgo: por una parte, considera que una catástrofe acabó con todos los mamuts en ese mismo lugar; por otra, que se trata de un cementerio de mamuts. Si se determinara esta última hipótesis, se demostraría que los mamuts realizaban largos viajes migratorios, a fin de terminar sus vidas en un lugar determinado.


Y dicho hallazgo no es único en el lugar, ya que en el año 2009, se descubrió una hembra de  mamuts que fue bautizada con el nombre de Vika, pero este ejemplar, se encontraba a 27 metros de


Profundidad y media, cuatro metros de largo, cinco de ancho y pesaba más de diez toneladas. 
Fueron algunos de los pocos hallazgos de la especie Mammuthus meridionalis, originaria de África, que se recuperaron enteros y muy bien conservados; apenas presentaban daños en el cráneo y en los colmillos, lo que demuestra que no hubo movimientos tectónicos importantes en la zona, al menos durante un millón de años.


El mamut meridional fue la primera especie en abandonar África y llegar a Eurasia. Esta especie de mamut vivía en regiones de bosque abierto y se alimentaba de hierbas y hojas. Era más grande que los elefantes actuales, con una altura de 4 metros y un peso de 10 toneladas.
                    
                                                    
                                                    

martes, 29 de mayo de 2012

RESTOS DE MAMUT MERIDIONAL EN EL YACIMIENTO DEL FORN DE LA BOELLA (Tarragona)


Josep Vallverdú, del Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social (IPHES) y director del Proyecto de excavación que se viene realizando en la zona de La  Canonja. Desde hace cinco años se han hallado restos de mamut meridional (Mammuthus meridionalis), con una antigüedad de 800.000 años, así como restos de animales como cérvidos, caballos e hipopótamos, y fragmentos dentarios de una hiena, con una antigüedad de unos 200.000 años.

Restos de una costilla y de una tibia de mamut. Foto: ACN/ Marc Cervelló

En este yacimiento del Forn de la Boella, se han registrado fragmentos de tibia, restos de dientes, de costilla y de un hueso articular de mamut, asociados a restos de piedra tallada y a herramientas de sílex fabricadas por los humanos.  
Los restos dentales hallados corresponden a los terceros molares superiores derechos e izquierdos de un mismo individuo. Dado que estas piezas dentales son de corona muy baja y presentan, respectivamente, catorce y quince láminas, se supone que pertenecen a una forma de especie tardía, de los últimos registros, que en Europa se sitúan entre los 800.000 y el millón de años. 
El mamut meridionalis era un elefante de grandes dimensiones, de hasta 4,5 metros de altura, conocido por sus grandes defensas, o colmillos, con varias curvaturas, y podía llegar a pesar hasta 12 toneladas, es decir, el doble que los elefantes actuales.

Fragmento de  tibia de mamut hallado en La Boella (Imagen: IPHES)

Este tipo de animales comía hierbas y ramas y necesitaba espacios abiertos con abundante agua, por lo que se puede inferir que la vida en La Boella transcurría en un ambiente muy cálido y húmedo. Esta especie vivió en Eurasia.
Este proyecto servirá para explicar la teoría de la evolución, la geología de la cuenca del río Francolí y los distintos ecosistemas de la zona.  
En el Proyecto firmado en colaboración con el Ayuntamiento de La Canonja, a unos veinte años vista, se ha incorporado la construcción de un muro de contención para proteger la zona de La Mina de las riadas, dada la importancia del yacimiento, que es uno más con un registro que puede llegar al millón y medio de años.
Una de las noticias más interesantes de este Proyecto de Colaboración con el Ayuntamiento es que va acompañada de la construcción de un Centro de Interpretación, donde se exhibirán los restos hallados, se explicará la zona y se crearán puestos de trabajo. Una vez más, se da el binomio de protección y divulgación de nuestro patrimonio arqueológico.
                        

                                                    

martes, 22 de mayo de 2012

EL REGISTRO FAUNÍSTICO EN EL YACIMIENTO DE PRERESA (Getafe-Madrid).

Preresa es un yacimiento del primer tercio del Pleistoceno Superior, al final del MIS 5, del que se han excavado 255 m² y se han recuperado 754 piezas líticas de cuarcita y sílex.


En él se han recuperado abundantes restos de microvertebrados y macrovertebrados. La microfauna ha sido estudiada por los paleontólogos Sesé, Rubio-Jara, Panera y Pérez-González. Y la macrofauna, por el arqueólogo  José Yravedra.
Los micromamíferos identificados en el yacimiento han sido: Erinaceus europaeus; Crocidura russula; Rhinolophus ferrumequinum; Eliomys quercinus quercinus; Apodemus sp.; Cricetulus bursae; Arvicola aff. sapidus, Microtus cabrerae, Microtus duodecimcostatus; Oryctolagus cuniculus.
Esta asociación faunística, basada en la presencia de Microtus cabrerae, corresponde al Pleistoceno Superior. El estadio evolutivo de Microtus cabrerae y de Arvicola aff. Sapidus indica la antigüedad de esta asociación en la primera parte de dicho periodo, lo cual concuerda con la fecha de 84 ± 5,6 ka BP obtenida mediante OSL.
Todos los taxones registrados en Preresa viven actualmente en la zona donde se ubica el yacimiento, excepto Cricetulus bursae, que se extinguió en la Península Ibérica al final del Pleistoceno Superior.
Las observaciones realizadas sobre el material indican que la acumulación de restos de micromamíferos en el yacimiento se debe, en su mayor parte, a la acción de los depredadores y que esta se ha conservado gracias a las egagrópilas de aves rapaces. 
La asociación de micromamíferos de Preresa indica condiciones de clima templado, con cierta humedad y un desarrollo de la vegetación con algunas zonas boscosas y , fundamentalmente, áreas abiertas, pero con vegetación arbustiva y herbácea, praderas secas y húmedas y ribereñas.

                   

Del estudio de la macrofauna se desprende que los humanos que poblaron la orilla del río Manzanares durante el Paleolítico Medio se alimentaban de la carne y la médula de los paquidermos que cazaban.
Los arqueólogos hallaron huesos con marcas de corte, indicativas de un consumo de carne, y con marcas de percusión, para extraer la médula ósea.
 Se han registrado 82 restos óseos pertenecientes a un mismo individuo asociados a 754 herramientas de industria lítica. También se han registrado marcas de corte en animales más pequeños en el yacimiento.




                                                         

viernes, 11 de mayo de 2012

MUSEO NACIONAL DE ARQUEOLOGÍA SUBACUÁTICA (ARQUA)

Cuando visitas la región de Murcia, te llevas una grata sorpresa al descubrir el rico patrimonio histórico y cultural que encierran sus muros, sobre todo en la ciudad de Cartagena, donde puedes realizar un recorrido que abarca desde la Antigüedad hasta la Modernidad. Y, sobre todo, cómo han sabido incorporar todo este patrimonio arqueológico a su ciudad más nueva y urbana.
Si visitamos esta ciudad, no debemos dejar de adentrarnos en su Museo Nacional de Arqueología Subacuática.


Adentrarte en el edificio es sumergirte unos metros en el mar Mediterráneo, en su puerto. Ha sido galardonado con el Premio Nacional de Arquitectura. El museo cuenta con dos espacios bien definidos: uno dedicado a la construcción naval y la navegación, y otro a los pecios y los puertos del Mediterráneo. Una parte del museo alberga un gran anforario con réplicas, de los diversos tipos de ánforas, que eran los recipientes de líquidos de la época y 


Se ha convertido en el fósil director de las excavaciones subacuáticas, al encontrarse esparcidas por todo el Mediterráneo y albergar en su centro diferentes tipos, así como una sala de archivos con documentación administrativa, fotografías y planos.  En su recorrido, podemos disfrutar de materiales tanto fenicios como de los mundos púnico, helenístico y romano.
Una de las piezas más emblemáticas del museo son los restos de los barcos fenicios Mazarrón 1 y 2. Los restos de la embarcación de Mazarrón 1 pertenecen a la segunda mitad del s. VII a.C., se encontraron en la playa de la Isla, en Mazarrón, y fueron excavados entre 1993 y 1995. 
El pecio apareció fragmentado e incompleto, conservándose únicamente la quilla, de madera de ciprés, y los restos de cuatro cuadernas, de madera de higuera. Parece que el interior del barco estuvo revestido con resina, seguramente para mejorar su estanqueidad.
La embarcación de Mazarrón 2 se halló casi completa, por lo que podemos observar con claridad su estructura interna: quilla, cuadernas, roda y codaste, carlinga…Pero además de la estructura del barco, a un metro de la proa se encontró el ancla prácticamente intacta y, en el centro de la embarcación, un cargamento de lingotes de plomo y varios elementos de la tripulación, como una ánfora, un molino de mano y restos de cabos de esparto. La embarcación está fechada en la segunda mitad del s. VII a.C.


El museo cuenta con una pequeña vitrina donde se exhibe la fauna encontrada en una de las embarcaciones y se conservan restos óseos de cabra, conejo y algún bóvido.


En otra vitrina, nos encontramos con restos de defensas de elefantes, muy bien conservados, parece ser que, en los años 50 del siglo pasado, en el bajo de la Campana, en la manga del Mar Menor, se decide bombardear una formación rocosa situada casi en superficie que hacía encallar a los barcos, para evitar más desastres, y es 


En ese momento, cuando se descubre un yacimiento con varios pecios, uno de ellos de época fenicia. En el cargamento de este barco destaca una serie de colmillos de elefantes, dotados entre los s. VII y VI a. C., cuya materia prima probablemente se destinaba a los talleres eborarios de la Península Ibérica o del Próximo Oriente. Algunos de ellos tienen inscripciones en caracteres fenicios.

Realizar una visita al Museo de Arqueología Subacuática de Cartagena es una experiencia que no te dejará indiferente, ya que te aporta información valiosa sobre la cultura de estos pueblos: quiénes eran, de dónde venían, qué materiales utilizaron en la elaboración y construcción de las naves, cómo navegaban, qué comercializaban y qué comían.

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