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domingo, 19 de julio de 2020

EN EL OESTE DE SIBERÍA SE HA ENCONTRADO UN COLMILLO DE MAMUT CON CAMELLOS DIBUJADOS.

En el río Tom, en Siberia occidental, en 1988, durante unos trabajos de construcción, se encontró un colmillo de mamut de metro y medio de longitud que contenía grabados de camellos.

Hasta ahora no se ha realizado un estudio completo y exhaustivo del colmillo por parte de los especialistas de la Universidad de Tomsk, quienes han realizado pruebas de radiocarbono por AMS y han obtenido una datación de 13.100–13.005 cal BP.

La superficie del colmillo está grabada con imágenes de camellos de dos jorobas que representan a estos animales en actitud de pelea, así como con una imagen antropomórfica. En los dibujos también se perciben flechas y una serie de líneas paralelas que podrían representar la sangre del animal herido.

Un hallazgo importante del paleolítico superior tardío que nos muestra los modos de vida de aquellas sociedades nómadas que habitaban el área de Siberia, cazando mamuts y camellos para su supervivencia.

Referencia:

-Yury N, Esin et al., 2020: Images of camels on a mammoth tusk from west Siberia. V.22. ScienceDirect.




Dos planos de visión del colmillo de mamut.
Dos planos de visión del colmillo de mamut.


A través de fotografías macro, se han identificado cuatro camellos. Los dibujos son poco visibles porque el colmillo fue mal conservado y almacenado, y se aprecian señales de deterioro.


Calco de los dibujos de los camellos. Los grabados se realizaron con una herramienta de corte muy afilada, sobre una superficie redondeada.


                                

miércoles, 1 de julio de 2020

LA LANZA: ARMA UTILIZADA POR LOS CAZADORES-RECOLECTORES




La caza, como hemos comentado en otras entradas, es una actividad que cumple una función social, pues se realiza en grupo y con el objetivo de alimentar a toda la comunidad, lo que establece una reciprocidad entre sus miembros.  Para llevar a cabo este trabajo se elaboró una serie de herramientas. Hoy nos vamos a centrar en las lanzas arrojadizas de mano, o jabalinas, ya sean de madera o de hueso. No vamos a entrar a valorar otros tipos de lanzas.
Matizamos que la madera es un material abundante en la naturaleza, muy volátil y, asimismo, muy frágil frente a la descomposición, por lo que resulta difícil encontrar restos en el Paleolítico. Aun así, se han hallado fragmentos bastante bien conservados gracias a las características del suelo y casi todos los hallazgos se han encontrado en ambientes muy húmedos.
Hasta la actualidad, podemos considerar la lanza como la primera arma de mano concebida como medio de protección personal frente a los animales salvajes y que también facultó a los humanos para enfrentarse a los depredadores; además, facilitaba las tareas de ojeo, persecución y acecho. Aunque también hay que tener en cuenta que las lanzas arrojadas a mano desempeñan un papel importante en la evolución humana, su rendimiento y efectividad como arma de caza siguen siendo poco conocidos; sin embargo, los trabajos de experimentación en curso están aportando respuestas sobre los comportamientos de estos grupos humanos.
Es, por tanto, un objeto o artefacto básico para comprender la evolución social y cultural de los homínidos. Podemos definirla como un arma de madera con un extremo puntiagudo. Su simplicidad es lo que la hace excepcional: tiene un gran alcance, es letal y es un arma muy simple, pues solo se necesita una rama sólida de un árbol.
Estas puntas mataban al penetrar en un área vital del animal; normalmente se arrojaban contra una presa, o bien para rematar a un animal indefenso en una trampa, o bien después de hacerlo correr hasta el agotamiento, técnica utilizada en el Paleolítico.
El primer registro que tenemos hasta la fecha es la lanza de CLACTON-ON-SEA (Inglaterra); fue encontrada por un aficionado a la búsqueda de herramientas líticas. Se halló en 1911; está elaborada en madera de tejo. En un principio era recta, pero debido a un mal almacenamiento y a una mala conservación fue deformándose y adquirió una forma curva. Su datación es de 420.000 años. Según los análisis, se ha demostrado que fue raspada con una herramienta de pedernal, conocida como clactoniense, elaborada por Homo heidelbergensis.


Otra muy antigua es la lanza de BAD-CANNSTATT (Stuttgart, Alemania), hallada en una cantera de travertino. Las últimas dataciones obtenidas son de 400.000 años. Lo más característico de este yacimiento es la excelente conservación de los restos orgánicos, tanto vegetales como animales.



Lanza de SCHÖNINGEN (Alemania), en el norte del país. Es un yacimiento al aire libre correspondiente a una turbera de una mina de lignito, que se está excavando desde 1995. En este lugar se han localizado más de 20 yacimientos del paleolítico inferior tardío. Entre los múltiples hallazgos arqueológicos se encuentran la industria lítica y huesos con fracturas y marcas de corte. En este caso, el hallazgo más insólito es que se localizaron 9 lanzas y una jabalina; esta última es un palo con doble punta. Sin embargo, las lanzas fueron elaboradas con una parte delantera más gruesa, proporcional a su longitud, y una parte trasera mucho más afilada. Esta característica parece indicar que fueron elaboradas para ser lanzadas más que para ser clavadas a corta distancia. Tienen una datación por termoluminiscencia de entre 337.000 y 350.000 años.
Estas armas fueron depositadas en sedimentos orgánicos en la misma orilla del lago, junto a unos 20 caballos, y fueron trabajadas con ramas de abeto y pino, en las que se raspó y se suavizó la superficie con herramientas de sílex. Estos instrumentos fueron utilizados por Homo heidelbergensis, que ya contaba con una planificación estratégica para la caza.



En España tenemos la lanza de TORRALBA/AMBRONA (Soria), donde se encontraron puntas de lanza de madera de abedul, sauce y álamo, y se les atribuye una antigüedad de 300.000 años.
Lanza progetti VECCHI (Italia). El yacimiento al aire libre de Poggetti se encuentra en la Toscana central y pertenece al pleistoceno medio; está datado en 171.000 años. 
Su registro se compone de una serie de palos, casi todos fragmentados; están hechos de boj (Buxus sempervirens), miden 1 m y son redondeados en un extremo y puntiagudos en el otro.
Se ha utilizado la técnica de quemarlo parcialmente para no tener que rasparlo. Junto a estas herramientas, también se encuentran algunas de piedra y restos óseos de elefante (Palaeoloxodon antiquus).



Lanza LEHRINGEN (Alemania). Fue encontrada en 1948 y la utilizaron hace 120.000 años los cazadores neandertales, que la tallaron en madera de tejo, con 3 cm en la parte inferior y disminuyendo a 2 cm en la parte superior. Fue utilizada para matar paquidermos; se encontró debajo de los restos de un elefante junto con cuchillos de sílex.



Lanza LJUBLJANA (Eslovenia). En 2008, unos arqueólogos que exploraban el curso del río Ljubljana descubrieron el yacimiento en el marco de un proyecto de acondicionamiento del río. Según las pruebas radiométricas, se obtuvo una datación de 38.160 ± 38.820 años. Está realizada en madera de tejo y el aspecto negro de la superficie se debe a que la madera fue endurecida por el fuego. A pesar de que sólo se ha conservado la punta, es un hallazgo excepcional, ya que nos confirma su uso.



Lanza de hueso de rinoceronte. En la isla de Bolshói Lyajovsky, en Siberia, se descubrió una lanza de 40 cm de longitud. Y elaborada a partir de un cuerno de rinoceronte lanudo, con una antigüedad de 13.000 años. El artefacto se conserva en perfecto estado y está compuesto por una sola pieza, por lo que posiblemente tuvieron que utilizar el cuerno grande de un rinoceronte adulto.



Como vemos, el registro de lanzas es bastante antiguo, aunque debemos decir que no fue hasta que aparecieron las de Schöninger cuando los registros anteriores verdaderamente se tuvieron en consideración; de ahí que algunas de ellas, como las de Clacton-on-Sea, estén curvadas porque se almacenaron sin saber que podían tratarse de lanzas. A partir del hallazgo de Schöninger, se iniciaron estudios experimentales para evaluar su uso, como los de Ulrich Stodiek y Harm Paulsen, que demostraron que se alcanzaba un equilibrio perfecto entre el peso y la velocidad de lanzamiento, lo que permitía que la lanza adquiriera la energía cinética suficiente para golpear y matar a sus presas. 
En cuanto a la distancia de lanzamiento, se alcanzaron hasta 20 m, lo cual es bastante considerable para dar caza a un animal.
Las primeras lanzas fueron utilizadas por Homo heidelbergensis y Homo neanderthalensis. Esto nos indica que, para llevar a cabo este tipo de tecnología, se requieren habilidades cognitivas para seleccionar las materias primas y flexibilidad mental, en la que intervienen varios conceptos: por un lado, que está destinada a protegerse mediante la defensa personal de un animal y, por otro, a la caza.




REFERENCIAS: 

-Aranguren, B., Revedin, A., Amico, N., Cavulli, F., Giachi, G., Grimaldi, S., et al., 2018: "Wooden tools and fire technology in the early Neanderthal site of Poggetti Vechi (Italy)". Proceedings of the National Academy of Sciences. pmid: 29432163.

-Aranguren. B., et al, 2018: “Wooden tools and fire technology in the early Neanderthals”. PNAS.

-Oakley, K., Andrews, P., Keeley, L.,Clark,J., 1977: Una reevaluación de la punta de lanza de Clacton. Actas de la Sociedad Prehistórica 43, 13-30.

-Schoch, W. H.,Bigga, G., Böhner, U.,Richter, P.,Terberger,T., 2015: Nuevas ideas sobre las armas de madera del sitio paleolítico de Schöningern. Journal of Human Evolution 89,214-225.

-Serangeli. J., et al, 2015: “Overview and new results from large-scale excavations in Schöninger”. Journal of Human Evolution V. 89, pp 27-45.

-Thieme,H., 1997: Lanzas de caza del Paleolítico Inferior de Alemania. Nature, 385, pp 807-810.

-Wagner. E., 1995: Konstanz I: Großsäugetiere im Travertingebiet. Konrad Theisis Verlag, Stuttgart.




sábado, 21 de marzo de 2020

APROVECHAMIENTO CÁRNICO EN LA GRUTA DE LOS RINOCERONTES (Marruecos).


La cueva de los Rinocerontes fue descubierta en 1991, en el marco de un proyecto de investigación franco-marroquí, en la cantera Oulad Hamida 1, a 30 km de Casablanca. 
En el momento del hallazgo, la cantera estaba activa y ya se había destruido la parte trasera de la cueva; sólo se veía la parte inferior de la estratigrafía.
Las excavaciones se llevaron a cabo en 1996 y se extendieron de 2005 a 2009. Estos trabajos dieron como resultado un rico material lítico achelense, asociado a una variada representación de la fauna, en un contexto estratigráfico bien definido del Pleistoceno Medio.
Es una cavidad marina cuya longitud es desconocida; por el corte de la cantera, actualmente mide 7 m de altura y 12 m de ancho. 
La cavidad se rellena con una acumulación sedimentaria continental de 7 m de espesor, compuesta por materiales arenosos calcáreos, y se divide en dos conjuntos litoestratigráficos principales: el superior y el inferior.
Este yacimiento ha sido fechado mediante ESR/U (Resonancia Paramagnética Electrónica, basada en la datación de esmalte dental fósil); para ello, se han utilizado 7 dientes de herbívoros de las campañas 2007-2009, provenientes de bóvidos y rinocerontes, que se encontraban en muy buen estado de conservación, para realizar las analíticas.
La fauna más representativa de la cavidad, a lo largo de toda la secuencia, son los bóvidos, especialmente las gacelas y los Alcelaphini, representados por Parmularius cf., un género extinto de bóvidos que existió desde el Mioceno hasta el Pleistoceno en África.
Están representadas todas las edades, desde los juveniles hasta los seniles, con predominio de los elementos craneales y de las extremidades.
El rinoceronte blanco, Ceratotherium mauritanium, está representado en menor medida, con individuos juveniles y seniles.
Otros mamíferos presentes, en menor cantidad, como cebras, jabalíes, camellos, elefantes y Theropithecus oswaldi (primate). 
Y entre los carnívoros están el chacal, las hienas, los felinos, los úrsidos y algunos carnívoros pequeños.
Los restos óseos presentan marcas de dientes de carnívoros, distribuidas a lo largo de los elementos de los huesos largos y de los huesos de herbívoros, así como en las porciones articulares.
En cuanto a las marcas de corte, se han observado 37 especímenes, que consisten en marcas a veces aisladas y limitadas a los relieves  musculares.
Otras marcas corresponden a raspado. Los bóvidos, como las gacelas, los ñus y Parmularius, las cebras y el rinoceronte, también presentan marcas.
Pero lo más llamativo de este conjunto faunístico es que se han encontrado cuatro elementos óseos procedentes de la parte inferior del litoestratigrama que presentan marcas de dientes humanos. Son huellas lineales y poco profundas, es decir, una serie de hoyos en forma de media luna.
Un hecho peculiar de este yacimiento es el hallazgo de restos de fauna dentro de la cavidad, ya que normalmente los registros  hallados en África corresponden a yacimientos al aire libre que datan del Achelense inicial, sobre todo de la zona central de África, y están relacionados con megafauna, con una datación de 1.7 Ma.
En la cueva de los Rinocerontes, los homínidos realizaron actividades de subsistencia en su interior, como lo demuestra el estudio tafonómico del yacimiento. Este paso ocurrió en el norte de África hace aproximadamente 700 ka.

Referencia:

-Daujeard, C et al., 2020: “Earliest African evidence of carcass processing and consumption in cave at 700 ka, Casablanca, Morocco”. Nature, vol. 10, n.º 4761.

Ubicación de las cavidades en la costa atlántica marroquí: RDA: Gruta de los Rinocerontes; GH: Cueva de los Hominides; SAD: Mina de Sidi Abderrhmane. Dibujos de M. Rué.

Incisivo de homínido: segundo incisivo izquierdo. Posiblemente de un individuo joven.

Modificaciones de la superficie ósea  con marcas y fracturas.

Marcas de corte y de percusión en los restos de herbívoros.

Marcas de dientes humanos en los restos de herbívoros.







viernes, 8 de noviembre de 2019

LA PRIMERA TRAMPA REGISTRADA PARA CAZAR MAMUTS.


En el municipio de Tultepec, Estado de México, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) ha encontrado restos de unos catorce mamuts, con una antigüedad de 14.700 años.
El arqueólogo Luis Córdoba Barrado, del INAH, asegura que se trata de un lugar de cacería donde, durante el Pleistoceno, se excavó una serie de trampas para apresar a estos animales.
Se ha determinado que son trampas artificiales debido a la espectacularidad del nivel geológico, ya que los estratos presentaban “cortes verticales”, lo que sugiere que el lugar había sido acondicionado previamente. 
Se trata de dos fosas con paredes a unos 90 grados, de 1,70  metros de profundidad y 25 metros de diámetro.
Por lo que se desprende, se trata de dos trampas artificiales elaboradas por los cazadores-recolectores de la zona para capturar mamuts. 
En total, se han registrado 800 restos óseos procedentes de al menos 14 individuos pertenecientes a la familia Elephantidae.
Los restos óseos no estaban en conexión anatómica; se han encontrado vértebras, cráneos, costillas, mandíbulas, escápulas, húmeros, ulnas, pelvis, fémures, tibias… y, además, mandíbulas de camellos y molares de caballos. 
Los mamuts de la zona convivían con otras especies como bisontes, caballos, camellos y aves.
Según las prospecciones del entorno, parece que hay tres sitios próximos con más restos, por lo que se formaría una “línea de trampa” que integraría una estrategia que permitiría a los cazadores-recolectores reducir su margen de error ante la huida o estampida de las mandas de mamuts.
Aún no se han realizado dataciones del lugar, pero los restos estaban cubiertos por una capa de cenizas debido a una gran erupción del volcán Popocatépetl hace unos 14.700 años, lo que provocó que los animales y los humanos huyeran hacia el norte de la cuenca de México.
Es la primera trampa registrada para la caza de mamuts, animales de gran tamaño, pero ya se ha hallado otra  trampa en Japón, de dimensiones más reducidas, para dar caza a animales de tamaño mediano.












lunes, 4 de marzo de 2019

ARTISTAS Y CAZADORES DE MAMUT.




Cuando oímos hablar de Rusia, lo que nos evoca es la magnífica banda sonora de Maurice Jarre en Doctor Zhivago, o bien historias de zares, bolcheviques o simplemente de una tierra inhóspita donde nada es posible; sin embargo, podemos contemplar un período cultural, como el paleolítico superior, en el que la vida fluye con el Homo sapiens, verdaderos artistas y cazadores de fauna fría.
Pero para comprender la historia de Rusia, hay que tener en cuenta dos factores en su desarrollo: su gran extensión territorial y su climatología al estudiar la evolución de la sociedad humana. Un clima extremadamente frío y árido que favorecía el desarrollo de extensos glaciares en las áreas montañosas y de una vegetación esteparia en los valles y llanuras.
En este ambiente siberiano se encontraba un asentamiento bien estructurado de la cultura paleolítica. Nos referimos al yacimiento de Zaraysk, situado a unos 154 km al sur de Moscú, excavado entre 1980 y 1989 por el arqueólogo ruso Trusov.
Años más tarde, los trabajos fueron retomados por los arqueólogos Hizri Amirjanov y Serguei Lev, del Instituto de Arqueología de la Academia de Ciencias de Rusia, quienes  cambiaron la metodología de trabajo e incorporaron un equipo interdisciplinario.
El nombre de Zaraysk se refiere a una ciudad; en su centro se encuentra un castillo del s. XVI, con el mismo nombre. La zona donde se están llevando a cabo las excavaciones al aire libre, se encuentra en la parte norte de la muralla de la fortaleza, aunque gran parte de éste asentamiento, fue destruido cuando se llevaron a cabo los trabajos de construcción del castillo y su muralla, pero aún queda una parte de éste in situ, y  se enmarca dentro de lo que se conoce como la cultura Kostenki-Avdeevo, que podemos decir que es el gravetiense oriental.
El gravetiense es una fase cultural de Homo sapiens. Durante el Paleolítico superior, se desarrolló una fase climática fría y predominó una fauna adaptada a este clima, como los mamuts lanudos y los renos; esta se extendía desde las estepas euroasiáticas hasta la Península Ibérica.
Los cazadores de esta cultura en la región que estamos tratando se han registrado en más de 26 sitios con restos del Paleolítico Superior. Lo hacían en un ambiente de llanura periglacial, pero contaban con animales y sílex, materias primas que les proporcionaban las herramientas básicas para la caza y los recursos para la alimentación, como carne, huesos y pieles para la construcción de sus hogares. A pesar de que Zaraysk se encuentra a más de 500 km de Kostenki, se ha hallado una serie de objetos, como estatuillas, que sugieren similitudes culturales entre ambos asentamientos.
Hasta aquí se desplazaron los humanos anatómicamente modernos procedentes de Europa del Este. Se han determinado tres oleadas de colonización en el norte de Eurasia, que comprenden los intervalos 40-30, 24-18 y 17-1 ka BP; provienen de Europa central y oriental; y pudieron ser rápidas debido a la variedad de hábitats y zonas climáticas. Para Hoffecker, esta dispersión hasta estas zonas tan alejadas y hostiles pudo llevarse a cabo gracias a la innovación tecnológica.

“Zaraysk es el hábitat más septentrional habitado por el Homo sapiens durante la última glaciación”

A lo largo de las excavaciones, se han identificado cuatro fases de ocupación que abarcan el periodo comprendido entre 15.600 ± 300 BP y 23.000 ± 400 BP.
En la primera fase, cerca de las áreas de habitación, se encontró una serie de depósitos de almacenamiento con hojas de sílex en su base.
En la segunda fase, la construcción de estos depósitos era de mayores dimensiones y parece que fueron tapizados con omóplatos, marfil de mamut y pieles.
En la tercera fase, el suelo de la habitación estaba cubierto de grandes huesos que formaban parte de los restos de la construcción de la vivienda. También se encontró un depósito completamente lleno de grandes nódulos de sílex, con un peso de 4 kg cada uno, posiblemente un acopio de material para las estaciones más duras.
Sin embargo, en la cuarta fase, correspondiente al pleistoceno tardío, los huesos de mamut se encontraban en un estado de conservación muy deficiente.
Dentro de la cultura material se han descubierto miles de instrumentos líticos, como cuchillos, puntas de lanza, raspadores, buriles y microlitos, todos fabricados en sílex. 
La abundancia de este material facilitaba su trabajo de talla. Se han encontrado numerosos restos de desecho, como lascas, subproductos de la industria lítica.
Independientemente de su riqueza material, en estos depósitos se encontró una serie de elementos, hasta la fecha bastante novedosos dentro del gravetiense, como dos estatuillas femeninas de marfil, un bisonte con las patas rotas y objetos cónicos tallados a partir de colmillos de mamut, junto con acumulaciones de ocre y tapados con omóplatos de mamut. En una costilla de mamut se grabaron tres mamuts y un pequeño hueso, con trazos cruzados u oblicuos.
Las figurillas que han aparecido son únicas en su tipología; una de ellas mide 16,6 cm de altura y presenta un cuerpo femenino sin rostro; probablemente representa a una mujer en estado de gestación.
La segunda aún no está terminada y mide 7,4 cm de altura. Ambas figurillas se encontraron muy cerca entre sí y estaban cubiertas con la escápula de un mamut; estaban enterradas en arena fina y con ocre a su alrededor.
Un elemento importante en la vida espiritual de estas comunidades es el ocre rojo, obtenido a partir del óxido de hierro, abundante en el sedimento arenoso de la zona.
El perímetro de las viviendas fue rociado con ocre. También se ha encontrado este mineral en depósitos de almacenamiento.
Junto a estas muestras arqueológicas, se han recuperado numerosos fósiles de mamíferos de gran tamaño, como el mamut (Mammuthus primigenius). Es la especie más abundante, con un 98%  del total.
Sus elementos más representativos son el cráneo, las mandíbulas inferiores, las costillas, las escápulas, los colmillos y los dientes. Los huesos largos son raros y, por lo general, solo se encuentran muy fragmentados. En total han aparecido 23 individuos adultos, 16 jóvenes y 2 infantiles.
Es un animal adaptado al frío; su espesa manta de pelo y su gruesa capa de grasa le permiten conservar su calor corporal aun en temperaturas extremas. Su marfil fue muy preciado por los humanos, que lo utilizaban para fabricar utensilios, adornos y estatuillas femeninas y de animales, así como herramientas. Un estudio reciente ha determinado que el marfil fue utilizado por las sociedades del Pleistoceno para fabricar puntas de proyectil; por sus características de rigidez, durabilidad y tamaño, fue empleado en la caza de la fauna más abundante.
 Pero según el registro, vemos que, además de los mamuts presentes en el yacimiento, la diversidad de mamíferos es bastante limitada. Están presentes el bisonte de estepa (Bison primus), el reno (Rangifer tarandus) y animales medianos como el glotón (Gulo gulo), el zorro ártico (Alopex lagopus), el lobo gris (Canis lupus), ratas (Muridae gen. indet.), ardillas (Citellus sp.) y marmotas; en el año 2002, en el suelo de una de las habitaciones, se encontró un incisivo de Homo sapiens.
Así como una gran cantidad de patas y colmillos de zorro ártico, que probablemente se utilizaron como elemento de adorno y para el aprovechamiento de sus pieles.
Los huesos grandes se usaban como azadas para cavar la tierra y los pequeños, como agujas y punzones.
En el año 2001, en el depósito 71, uno de los excavados en la primera fase, con una datación de 22.000-23.000 BP, se recuperó una estatuilla de bisonte elaborada a partir de un colmillo de mamut. Una obra de arte paleolítica que situó este yacimiento entre los más conocidos de Europa.
Si comparamos esta estatuilla con otras esculturas del arte mobiliario de Europa oriental y central, vemos que no solo constituye una evidencia temprana de la expresión artística en el estilo naturalista, sino que también evidencia un alto nivel de maestría del tallista. Dado el tamaño de la obra y el contexto estratigráfico específico en el que apareció.
Podemos suponer que la figurilla podría haber desempeñado un papel importante en las ceremonias rituales. Posiblemente nos encontremos con comunidades que estaban en transición entre la fabricación de sus herramientas  y el arte.
Para los autores de este trabajo, el bisonte tiene un significado mágico. Se le atribuye un significado espiritual, pues podría utilizarse como tótem en los rituales que se celebrarían antes de salir a cazar. Para ello, excavaron una fosa de 60 cm de diámetro y 80 cm de profundidad; en el fondo construyeron un pequeño altar donde colocaban la estatua y, después, la cubrían con tierra.
Desde un punto de vista arqueozoológico, todavía hay muchas dudas por resolver;  una de ellas es si estas comunidades de cazadores estaban especializadas en la caza del mamut o si eran sólo cazadores ocasionales.
La gran cantidad de huesos de mamut recuperados plantea varias hipótesis de trabajo: por un lado, que todos los restos óseos fueron cazados; por otro, que cerca del yacimiento había un cementerio de mamuts, que murieron por vejez o bien se ahogaron en el río Don, cercano, que en esa época sería mucho más caudaloso. La hipótesis de que los grupos humanos acudían periódicamente a estos lugares para recoger los huesos necesarios se sustenta en que muchos de los huesos hallados en el sitio son más antiguos que la edad de la capa cultural en la que se registran.
Otra cantidad de restos óseos fue quemada; parece que se utilizó como combustible, ya que en la tundra periglacial no había mucha madera disponible para ello ni existían  cuevas ni abrigos donde resguardarse del frío. Tenían que construir sus cabañas con huesos de animales.
La mayor parte de los colmillos se utilizó como material para la construcción de las estructuras de sus cabañas, ya que tienen tamaños similares, lo que indica que se realizó una selección del material. Estas estaban recubiertas de pieles de reno.
A finales del año pasado (2018), salió a la luz una serie de hallazgos muy significativos, como una nueva vivienda repleta de restos óseos de mamut, animales quemados, ocre y carbón.
Pero lo más curioso ha sido el hallazgo de un cráneo de mamut con herramientas dentro: una especie de “caja de herramientas” que contenía una punta bifacial en forma de hoja.
Faltan respuestas a muchas preguntas que se obtendrán mediante estudios arqueozoológicos, tafonómicos y de estacionalidad. Pero, sin duda, el trabajo del equipo está contribuyendo a comprender los modos de vida de las comunidades del paleolítico superior de la llanura rusa.

Referencia:

-Kozlowski, J.K., 1992: L’art de la Préhistoire en Europe orientale. Paris. C.N.R.S.

-Amirkhanov, H. y Lev, S., 2002: “Una escultura paleolítica única del sitio de Zaraysk (Rusia)”. Antigüedad 76.

-Dolukhanov, P.M., et al., 2002: Colonización del norte de Eurasia por humanos modernos: cronologías de radiocarbono y medio ambiente. Journal of Archaeological, 29, pp 593-606.

-Hoffecker, J.F., 2005: Innovación y conocimiento tecnológico en el Paleolítico Superior de Eurasia del Norte. Antropológica Evolutiva 14(5), pp 186-195.

- Nogués-Bravo, D., Rodríguez, J., Hortal, J., Batra, P., Baraújo, M., 2008: El cambio climático, los seres humanos y la extinción del mamut lanudo. PLOS.

- Amirkhanov, H. et Lev, S., 2009: Une statuette de bison découverte sur le site de Zaraysk (Russie). Bollettino della Società Preistorica Francese.

-Hoffecker, J.F. y Holliday, V.T., 2013: Arqueología del paisaje y dispersión de humanos modernos en Europa del Este.

-Amirkhanov, H. Y., Lev, S., 2015: New finds of art objects from Upper Paleolithic site of Zaraysk, Russia. Antiquity 82 (318), pp 862-870.

- Pfeifer, S. J., Hartramph, W. L., Kahlke, R. D., Müller, F., 2019: El marfil de mamut fue la materia prima ósea más adecuada para la producción de puntas de proyectil en el Pleistoceno tardío. Nature, 9.


Recreación de la vida en las estepas siberianas. Foto: Oleg Yegoróv.

Yacimiento de Zaraysk en plena excavación. Foto: Amirkhanov.


Estatuillas femeninas.  Foto: Amirkhanov.

Bisonte de marfil.  Foto: Amirkhanov.


Piezas cónicas de marfil con un agujero central.  Foto: Amirkhanov.





jueves, 22 de febrero de 2018

LA CUEVA DE HIGUERAL DE VALLEJA (Arcos de la Frontera, Cádiz).


Francisco Giles Pacheco en la sala principal de la cueva de Higueral de Valleja, junto a F. J. Giles Guzmán en una reunión de AEQUA. Foto: gentedelpuerto.com

La cueva de Higueral de Valleja se localiza en el término municipal de Arcos de la Frontera (Cádiz), en el margen suroeste de la Sierra Valleja. La cavidad se compone de dos cámaras que se comunican entre sí mediante un estrecho pasaje. La primera sala tiene unas dimensiones de 12 m de profundidad, 10 m de ancho y 10 m de altura. Y la sala trasera es rectangular, con dimensiones de 10 m de profundidad, 20 m de ancho y 10 m de altura. En el año 1977, el arqueólogo D. Francisco Giles Pacheco y su equipo realizaron una serie de sondeos estratigráficos que evidenciaron la existencia de varios momentos de ocupación, en los que se plantearon cuadrículas de 1 m x 1 m, de la A a la H.
La administración les concedió una segunda autorización, en los años 1980-1982, para llevar a cabo una segunda campaña de excavación, en la que se plantearon una serie de cuadrículas de 1 m x 1 m, de la A a la H, situadas en la primera sala de la cavidad. Posteriormente, en 2001-2002, se llevó a cabo una nueva intervención a cargo del arqueólogo Francisco J. Giles Guzmán, bajo la dirección de F. Giles Pacheco. 
El corte estratigráfico lo situó en el área colindante con las excavaciones ya realizadas. En este sondeo, de 2 m x 1 m y 3 m de profundidad, se han documentado 11 niveles estratigráficos. En la secuencia se identificaron tres niveles con elementos tecnológicos asociados al Modo 4. 
Los dos primeros han sido atribuidos a un solutrense superior y el tercero a un posible gravetiense. Entre los mamíferos han aparecido restos de ciervo, caballo y bóvido y, entre los carnívoros, el lobo, en el Nivel III.
En 1994, D. Francisco Giles tuvo la amabilidad de cederme los restos óseos de fauna registrados en dicha cavidad para su estudio. 
Este estudio culminó con la lectura, en 1996, de lo que en aquella época se denominaba “Memoria de Licenciatura”, titulada “Estudio tafonómico y paleoeconómico del yacimiento de Higueral de Valleja”, bajo la dirección de los Dres. Carlos Díez y José Ramos. Fue defendida en la Universidad de Cádiz, en la Facultad de Filosofía y Letras.
El material estudiado corresponde a las cuadrículas situadas en la sala de entrada y en la zona de transición entre las dos salas principales, correspondientes a las campañas de 1980-82, y se completó con un sondeo de 1977.
El total de restos óseos estudiados ascendió a 4.752. Para su estudio, el material se dividió en diferentes periodos que abarcaban desde el paleolítico superior y el neolítico hasta el  nivel histórico y el sondeo. Y las especies registradas son: caballo, asno, bóvidos, ciervo, cabra salvaje, cerdo, lince, conejo, hiena y rinoceronte.
Dependiendo de la fauna recuperada y de la situación morfogeográfica de la cavidad, se puede reconstruir el paleoambiente de la zona estudiada, aunque siempre debe ir acompañado de un estudio sedimentológico y polínico de la cavidad para determinar el paleoambiente del territorio, dado que la fauna identificada es sólo una muestra y una adaptación al medio natural. 
Según las últimas dataciones por OSL, TL y radiocarbono, se determina que la cueva estuvo ocupada por poblaciones neandertales y humanas durante el último máximo glaciar. La secuencia del paleolítico medio (X-VIII) se formó en ambientes cálidos y húmedos, mientras que la superior (VIII-V) se formó en un clima más frío y seco.
A pesar de la escasa extensión excavada, se ha podido determinar la génesis del yacimiento y los procesos tafonómicos, tanto bioestratinómicos como diagenéticos, que incidieron en los restos óseos. 
Con respecto al número de restos, a partir de los niveles arqueológicos se pueden extraer varias deducciones interesantes.  En primer lugar, la diversidad de restos de fauna específica aumenta, pasando de una captura especializada en el Paleolítico superior a una diversificada en el Neolítico. Al mismo tiempo que esto ocurre, el número de restos indeterminados disminuye, lo que indica una menor fragmentación hacia el presente, debido en gran medida a un aprovechamiento medular de menor intensidad. Respecto al nivel neolítico, un aspecto destacable es el papel que la caza sigue desempeñando en su economía, y parece que las fuentes de aporte cárnico no se vieron muy alteradas con la entrada de una economía de producción.
La presencia del ciervo y del conejo ha sido constante a lo largo de toda la ocupación, siendo estas especies las más cazadas por los grupos humanos desde el Paleolítico superior. 
Nos han dejado huellas de su captura tanto en las marcas de carnicería como en la fracturación, lo que debió haber sido uno de los recursos alimenticios más intensos para su subsistencia, tanto a nivel cárnico como medular. El conejo es un animal con un bajo aporte de grasa y, por ello, presenta una menor fracturación. 
Los cérvidos fueron cazados y  transportados enteros al yacimiento; todos los elementos anatómicos están presentes, aunque con bajos efectivos. Por eso, planteo la hipótesis de una caza de rebaños de hembras, ante el bajo número de astas identificadas y la ausencia de caninos machos, así como de una representación mínima de infantiles. Es muy probable que accedieran a los grupos que forman las hembras tras la berrea, pero también cabe la posibilidad de que, en invierno, se produjera una captura de machos tras la pérdida de sus astas. Además, debió realizarse una caza especializada de esta especie, complementada únicamente con aportes de conejos.
Respecto a los conejos, se pueden extraer varias conclusiones interesantes, a diferencia de las demás especies. En el paleolítico sólo están representados los elementos con carne, médula u otras materias blandas, mientras que en el neolítico todas las partes están presentes. En este nivel, se observa que las diáfisis de los huesos largos, como la tibia, el fémur o el húmero, se encuentran separadas de sus epífisis porque han sido fracturadas para extraer la médula ósea.
En el nivel histórico, sin embargo, las diferencias con los anteriores son obvias. El exceso de elementos articulares o la reducción de los elementos con mayor contenido cárnico, avalan que la mayoría de estos conejos no fueron cazados, dado que no muestran señales de mordeduras de carnívoros, en sus superficies óseas, al ser trasladados al interior o marcas de carnicería; es muy probable que su muerte se produjera por causas naturales en el interior de la cueva, estos animales excavaron madrigueras y serían los responsables de una reelaboración tafonómica de materiales.
Al ser el ciervo la especie más representativa en la cueva, nos permite plantear la hipótesis de que la cueva constituye un alto de caza, es decir, un lugar ligado a la actividad de procesamiento de estos animales. Esto implica la existencia de actividades concretas en determinadas épocas del año.
El estudio determina que hubo un aprovechamiento tanto de la médula como de la grasa contenida en el tejido esponjoso, ya que se fracturaban piezas de bajo contenido medular, como las falanges segundas. Este hecho puede estar relacionado con la época en que han sido cazados, ya que si los ciervos son capturados después de la berrea o en invierno, han perdido peso y su grasa se moviliza, por lo que las falanges y las mandíbulas son los lugares donde los cazadores pueden encontrar el contenido proteico necesario para alimentarse.
Las marcas en los metápodos y la intensa fracturación, tanto en las mandíbulas como en las falanges, nos hablan de la recuperación y de la extracción de grasa y de tendones. Una vez realizado el proceso de descarnación y conservación de la masa cárnica, estos grupos procedían a fracturar los restos óseos para su posterior consumo de la médula ósea y, en menor medida, para el aprovechamiento industrial del hueso. 
Atendiendo a la posición y a los tipos de marcas de carnicería, tenemos que decir que están presentes tanto las de desarticulación como las de descarnación, propias de lugares donde se realiza la cadena alimentaria; es decir, en la cueva los grupos humanos desarticulaban, descarnaban, deshuesaban y fracturaban muchos huesos. Para realizar este tipo de trabajo, se valieron de instrumentos líticos, como lascas y láminas con filos muy afilados. 
Estos instrumentos líticos se han utilizado para raspar la piel y los huesos. Todo el proceso de alimentación animal se llevaba a cabo en el interior.
Esto también ha sido determinado por el estudio funcional de la industria lítica y parece indicar que el utillaje se destinó al trabajo de diversas materias de origen animal y vegetal. Algunos de los instrumentos se han empleado en el tratamiento de la piel y en el trabajo de la madera o de ciertas plantas. Otros útiles se han utilizado para cortar carne y para transformar materiales. Así, algunos punzones, como veremos luego, se utilizarían para trabajar la piel.
Otro de los factores que determinan la presencia de grupos humanos en la cavidad es la aparición de hogares; lo que no podemos determinar es con qué fin fueron utilizados, si como lugar de cocción de alimentos, como fuente de iluminación o como centro de calor. En mi opinión, no me parece probable que constituya un combustible, ya que los huesos negruzcos son más abundantes que los blanquecinos; es decir, no se produce una carbonización significativa.
La presencia de carnívoros en la cavidad es escasa. Tenemos el lince con representación únicamente de elementos poscraneales. Este animal no utiliza las cuevas como hábitat, pero sí es un merodeador  que captura conejos o roedores.
 Las hienas se detectan por la presencia de coprolitos, creo que estos carnívoros fueron simples rastreadores de la cavidad; aunque también es muy posible que estos restos provengan de niveles inferiores y han visto la luz por las remociones del terreno; así mismo, la cavidad ha podido funcionar como trampa natural para ellos y haber caído por algunas de las aperturas que tienen ambas salas en el techo, debido a que se trata de una cueva kárstica y ha sufrido los procesos de disolución de las calizas dolomíticas. Sin embargo, la presencia del lobo podría haber sido fruto de la caza, por ser un animal apreciado por su piel y sus colmillos, aunque hay que esperar a nuevos registros y estudios tafonómicos para determinar la presencia de estos carnívoros en la cavidad.
También ha aparecido en el registro una serie de objetos de arte mobiliario e industrial de hueso. En la campaña de los años 80 apareció una serie de punzones, azagayas y un raspador de hueso; en la campaña de 2002, caninos deciduos de ciervo perforados y con restos de pigmentación roja; y, en el nivel III, un colgante elaborado sobre una plaqueta de caliza con impregnaciones de ocre rojo.
Decir que la cueva Higueral de Valleja ha sido una de las pocas cavidades excavadas en el sur peninsular. El excelente registro que atesora, tanto de su industria lítica, con elementos tecnológicos asociados a los Modos III y IV , como de los restos óseos de fauna, permitiría plantear un proyecto de investigación para llevar a cabo excavaciones sistemáticas e interdisciplinares, formular las diferentes hipótesis de trabajo propuestas hasta la fecha y arrojar luz sobre los modos de vida y de producción de las sociedades cazadoras-recolectoras de la zona. Se trata de una estación clave para llevar a cabo un estudio de la secuencia que abarca desde el pleistoceno medio hasta la transición hacia el paleolítico medio y superior, y que permitirá comprender la ocupación de los últimos neandertales y su tránsito hacia los humanos anatómicamente modernos, así como los movimientos estacionales de estos grupos de cazadores-recolectores en la cuenca media del Guadalete.
Es evidente que Arcos de la Frontera dispone de un rico patrimonio histórico, pero con la puesta en valor de esta cavidad, este se ampliaría y constituiría una proyección de futuro para el conocimiento de sus orígenes.

Observación: Reconocer la excelente labor que Francisco Giles ha realizado durante todos estos años en el estudio y la difusión del conocimiento sobre el registro paleolítico en toda la zona del sur peninsular.

Referencias:

-F. Giles Pacheco, A., Santiago, J. M.ª, Gutiérrez y E. Mata, 1997: “Las comunidades del paleolítico superior en el extremo sur de Andalucía occidental. Estado de la cuestión”. En AA.VV. Paleolítico y Epipaleolítico, II Congreso de Arqueología Peninsular. R. Balbín Henriques y P. Bueno Ramírez (eds.), vol. I. Zaragoza. Fundação Do Rei Afonso Henriques.

-F. Giles Pacheco, J. M.ª. Gutiérrez, A., Santiago y E. Mata, 1998: “Avance del estudio sobre el poblamiento del Paleolítico Superior en la cuenca media y alta del río Guadalete”, en AAVV. Las culturas del Pleistoceno superior en Andalucía. J. L. Sanchidrián Torti y M.ª D. Simón Vallejo (eds.). Málaga, Patronato de la Cueva de Nerja.

- F. Giles Pacheco, J. M.ª. Gutiérrez,  E.; Mata,  A.; Santiago, J.; Gracias, 1993: “Secuencia fluvial y paleolítica del río Guadalete (Cádiz). Resultados de las investigaciones hasta 1993”. Investigaciones arqueológicas en Andalucía 1985-1992. Proyectos. Huelva.

-F. J. Giles  Guzmán, F. Giles Pacheco, J. M.ª. Gutiérrez, R.; Jennings, J. F.; Gibaja, I.C. Corte, A. M. Doyague, 2015: “El Paleolítico Superior de la cueva de Higueral de Valleja (Arcos de la Frontera, Cádiz). Caracterización de los tecnocomplejos de los niveles III y IV”, en Las ocupaciones de las sociedades prehistóricas, protohistóricas y de la Antigüedad de la Serranía de Ronda y Béticas Occidentales. Actas del I Congreso Internacional de Historia de la Serranía de Ronda (Ronda, 2015). Real Maestranza de Caballería de Ronda, Instituto de Estudios de Ronda y la Serranía, Málaga.

-R. P. Jenning, F. Giles Pacheco, R.N. Barton, S.N. Collautt, R. Gale, C. P. Gleed-Owen, J. Mª Gutiérrez, T. F. Higham, A. Pasker, C. Price, E. Rhodes, A. Santiago, J.L. Schwenninger, E.Turner, 2009: "New dates and palaeoenvironmental evidence for the Middle to Upper Paleolithic occupation of Higueral de Valleja cave, southern Spain".Vol. 28. Quaternary Science Reviews.

-I. Cáceres Sánchez, 1996: Estudio tafonómico y paleoeconómico de la cueva de Higueral de Sierra Valleja (Arcos de la Frontera, Cádiz). Servicio de Publicaciones de la Universidad de Cádiz.


Entrada principal de la cueva de Higueral de Valleja (Arcos de la Frontera, Cádiz). Foto:espeoleologíadecadiz.com

Vista de la boca desde el interior, con espléndidas vistas del río Majaceite. Foto: Espeleologíadecadiz.com

Detalle del conjunto de incisiones, tanto profundas como superficiales, en las marcas de carnicería del fósil anterior. Destaca por su organización lineal y su regularidad en el trazo de origen antrópico. La sección presenta un fondo en "V"; dichas marcas han sido afectadas por la erosión acuífera. M.E.B.x20.

Vista palmar de las segundas falanges del ciervo: presenta fracturación directa con plano de golpeo tanto en la zona distal como en la proximal. Han sido fracturadas para extraer la médula ósea. Cuatro de ellas presentan alteraciones derivadas de la cremación.

Punzón de hueso de sección más o menos ovalada.



Placa de caliza perforada, utilizada como adorno personal. Foto: F. J. Giles Guzmán.