En la población
pacense de Almendralejo (Badajoz) se encuentra el dolmen de tipo tholos de Huerta
Montero. Para comprender la historia de este yacimiento, debemos remontarnos al IV milenio a. C, cuando el poblado calcolítico se levantaba en la Vega de
Harnina; dicho poblado se encontraba fortificado con varias líneas de muralla; en el llamado “Cabezo de San
Marcos”, a sus pies, se encontraba una serie de aldeas y podemos decir que el
sepulcro de Huerta Montero perteneció a una de estas aldeas.
Según los
análisis de C14, el dolmen tiene una antigüedad de 4650 años (tercer milenio a. C.); este periodo corresponde a la llamada Edad del Cobre o Calcolítico, cuando surgen los primeros poblados fortificados para salvaguardarse y como símbolo de poder sobre un territorio, y se empiezan a realizar trabajos conjuntos, como los monumentos megalíticos. Estos se caracterizan por la
construcción de sepulcros con piedras de gran tamaño y por el surgimiento de enterramientos colectivos.
Las cabañas eran de
planta circular y de dimensiones reducidas. La población se dedicaba a la
agricultura y a la recolección de bellotas, ya que cada cabaña disponía de su propio molino de piedra barquiforme, donde se molían el cereal y las bellotas que
formaban parte de su alimentación. También era una sociedad ganadera dedicada a
la ovina, la caprina y la vacuna; el perro formaba parte de su compañía
diaria. También se dedicaban a la caza del ciervo y del jabalí.
La estructura de la
planta del tholo consistía en un túmulo de 4 metros de altura
y 9 metros de diámetro. La entrada al sepulcro está orientada al SE y se accede por un corredor de losas de piedra que da paso a la cámara funeraria circular, de 4,60 m de diámetro y 1,80 m de alto, techada con una falsa bóveda.
Según la
estratigrafía de la tumba, se identificaron dos momentos de ocupación o uso del monumento. En el estrato superior se hallaron restos óseos de
una segunda ocupación, y en el estrato inferior, además de restos humanos, se encontraron restos óseos de animales y objetos.
En este primer
momento de ocupación, toda la superficie de la cámara aparece cubierta de restos humanos, la mayoría sin conexión anatómica; se recuperaron 4 individuos en posición fetal. En total, se recuperaron 75 individuos, de los
cuales 42 fueron adultos y 33, jóvenes e infantiles. Entre el ajuar funerario se descubrieron
colmillos de jabalí, cuchillos de sílex, cerámicas, ídolos tallados en hueso, cuentas de collar, ídolos decorados en pizarra, puntas de flecha y un silbato de hueso de
buitre. Muy significativa es la presencia en el ajuar de dos caracolas de mar,
lo que nos lleva a pensar en un comercio.
El segundo momento
de ocupación del sepulcro se sitúa entre 4220 y 3720 a. C. Y se
recuperaron 34 individuos, de los cuales 23 eran adultos y 11 jóvenes. Entre el
ajuar se encontraron un ídolo de hueso de animal y diferentes tipos de
ollas.
Rodeando el sepulcro se encuentran tres estructuras excavadas en el caleño, que correspondían al
lugar donde se realizaban las mezclas de barro para la construcción del
edificio. Una de ellas tiene una cisterna conectada a un canal que desemboca en
una pileta. La mezcla de arcilla con caleño machacado se utilizó tanto para la fabricación del tapial como para la argamasa con la que se trabaron las piedras de la bóveda y de los muros. Tengo que decir que este tipo
de estructura es la primera vez que la veo en la construcción de un monumento
megalítico.
Lo más
significativo de este yacimiento, aparte de su buena conservación, es
determinar el conocimiento que tenían estas poblaciones del Calcolítico sobre la orientación de sus edificaciones; podemos observar cómo previamente habían construido el túmulo orientado al este para que el sol penetrara a través del corredor e iluminara la cámara funeraria. Este fenómeno coincide con
el solsticio de invierno (el día más corto del año). Para construir este tipo
de sepulcro orientado al solsticio de invierno, fue necesario realizar mediciones muy precisas, lo cual se refleja en el yacimiento mediante la presencia de postes de madera en los laterales. Así, se puede decir que cuando el primer rayo de sol penetra por el corredor, proyecta una sombra en línea recta entre los postes; es decir, la distancia entre los postes que marcan el eje transversal y el centro de la cámara es la misma que la que hay desde la puerta de entrada del corredor hasta el centro de la cámara.
La presencia de los
astros, principalmente el sol y la luna, es una constante en la iconografía de
los dólmenes; su conocimiento está presente en la vida cotidiana y, por supuesto, en la muerte de las sociedades agrícolas y ganaderas.
En general, hay que decir que se han realizado unas obras de conservación y de puesta en valor del yacimiento excepcionales, aunque la administración ha tardado 23 años en realizar dichas obras, desde el año 1988, cuando se comenzaron las excavaciones, hasta el 2011, cuando se abrió al público; hay que decir que ha merecido la pena. También el
Ayuntamiento ha cedido los terrenos circundantes para futuras excavaciones, con el fin de recuperar más estructuras funerarias y lo que sería
el poblado calcolítico. Por ello, felicitar este tipo de gestión en la difusión
y la conservación de nuestro Patrimonio Arqueológico e Histórico.
Sólo decir que este
Centro de Interpretación de Huerta Montero puede visitarse sin coste alguno llamando a la oficina de Turismo de Almendralejo. También se realizan actividades como la Fiesta del Solsticio de Invierno. Creo que no se puede pedir más….
Referencia:
“La tumba
de la Edad del Cobre de Almendralejo (Huerta Montero)”. Francisco Blasco
Rodríguez y Manuel Ortiz Alejón.
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| Centro de Interpretación |
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| Piscina con canale |
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| Simulacro del solsticio de invierno |







Gracias Isa de nuevo por tus aportes informativos. Por cierto otro lugar del que no sabia su existencia.
ResponderEliminarGracias Salvador, ya sabes cuando subas sólo tienes que llamar y lo puedes visitar con explicación incluida...muy interesante el lugar.
ResponderEliminarSaludos