Sí, es un hecho que en el s.
XX, el número de científicas o mujeres en la ciencia ha crecido de forma exponencial, pero aun así, en el s. En el XXI no se ha alcanzado la igualdad ni mucho
menos la equidad. Por eso, en el mes de
la mujer, queremos hacer visible la figura de muchas investigadoras, sobre todo el papel de la mujer en la arqueología, quienes han aportado sus conocimientos para que la presencia de esta en la ciencia siga creciendo.
El trabajo que han venido
realizando algunas de ellas en el campo de la arqueología en las últimas
décadas del s. XX son vitales para comprender la evolución que ha experimentado la investigación científica en España, sobre todo en el campo de la prehistoria.
Una de estas estudiosas es Mª Dolores Asquerino-Fernández Ridruejo, que empezó
su labor en la Universidad de Madrid y terminó su dilatada labor investigadora
en Andalucía, sin antes haber trabajado en otros puntos de la península. Mª
Dolores fue una gran renovadora de los estudios sobre el neolítico en
Andalucía, cuando apenas había registros, y estableció las bases científicas del
neolítico andaluz a partir de la evidencia arqueológica.
María Dolores terminó su
licenciatura en historia en el año 1966, con su memoria de licenciatura sobre “La
cerámica cardial en la península Ibérica” y su tesis doctoral sobre el
neolítico, bajo el epígrafe “El neolítico antiguo mediterráneo occidental”, dirigida por el profesor Martín Almagro Bosch.
Su período de estudio abarca desde el paleolítico superior hasta el neolítico. Dirigió excavaciones en: Mejorada del Campo (Madrid), Coveta Emparetá (Bocairent, Valencia), Cova de la Sarsa (Bocairent, Valencia), Penya Roja de Catamarruch (Planes, Alicante), Tossal de la Roca (La Vall d’Alcadá, Alicante), aunque su predilección por Andalucía fue clave en sus investigaciones; de hecho, pasaba sus veranos en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz).
Una de sus excavaciones más
significativas se llevó a cabo en el yacimiento de “El Pirulejo”, al sur de Córdoba, en el sector de las Subbéticas. Es un yacimiento al aire libre que abarca desde el paleolítico superior hasta el período magdaleniense. Realizó campañas en
1888 y en 2000-2001, en las que se recuperó un conjunto de piezas de arte mobiliar, tanto de piedra como de asta y hueso.
Con sus estudios sobre el
neolítico andaluz, puso en el mapa de dispersión numerosos yacimientos
adscribibles al epipaleolítico que antes no existían y nos permite determinar que no existió un vacío cultural en la zona, así como estudiar la transición de los cazadores-recolectores a las
sociedades productoras de alimentos.
Las facies Cocina, del
complejo epipaleolítico geométrico, que determinó la periodización propuesta por J. Fortea para el ámbito del Mediterráneo, se creía que no tenían correspondencia en Andalucía debido al vacío de investigación, pero con los estudios en la cueva del Nacimiento (Pontones, Jaén) se registró un epipaleolítico con un componente de industria geométrica en contextos de
cerámica del neolítico medio andaluz.
En palabras de uno de sus
alumnos, Desiderio Vaquerizo Gil, se detalla que: Mª Dolores fue una de las
mujeres más cultas y sensibles, mejor conversadora, apasionada por su trabajo y
capaz de transmitir esa pasión a quienes se lo proponía, docente consumada e
investigadora de lujo, amiga en lo bueno y en lo malo, leal y responsable, fiel
hasta la muerte misma…
Por toda su labor realizada en Córdoba, se le otorgó el Premio Juan Bernier de Arqueología y, a título póstumo, la Insignia de Oro de la Asociación Provincial de Museos Locales de Córdoba.
Referencias:
-Asquerino, M.ª D., 1985:
Materiales líticos de “La Fuente del Carmen (Zuheros)”. IFIGEA, II: 29-51.
-Vaquerizo Gil, D., 2007: Mª
Dolores Asquerino (1941-20079. In memoriam. Anales de Arqueología
Cordobesa, n.º 18-2007.
-Matilla Quiza, M. J. y Mó
Romero, E., 2020: De la excepción a la normalidad: mujeres científicas en la
historia. Instituto Universitario de Estudios de la Mujer. U. A.M.




