No visitaba la población de Orce
desde el año 1995, cuando se celebró el Congreso Internacional de Paleontología Humana, “The Hominids and their environment during the lower and middle Pleistocene of Eurasia”, y ha sido muy grato ver cómo un pequeño pueblo del altiplano granadino ha sido
declarado, por fin, zona arqueológica,
con la categoría de BIC (Bien de
Interés Cultural).
El museo municipal de Orce, originariamente, se encontraba ubicado en una de las salas de la Torre del
Homenaje de la Alcazaba de las Siete Torres; este pequeño museo fue montado por
el paleontólogo J. Gibert y sus colaboradores, en el año 1987, donde de forma
desinteresada y muy humildemente, sin ninguna noción de musealización montaron
una pequeña sala donde colocaron las
piezas encontradas en los excavaciones, como una prolongación de su trabajo de
campo.
Este gesto le ha servido hoy en día para que Orce cuente con un museo bien articulado en las dependencias del Palacio de Los Segura, de estilo barroco de los
s. XVI-XVII, donde, además del museo, se encuentran varias dependencias
municipales.
El museo ocupa dos salas amplias de
estas dependencias. En la primera planta, además de montajes audiovisuales, hay una serie de paneles explicativos sobre la fauna, la flora, el clima y la vida en los lagos de toda la cuenca.
En las vitrinas se encuentran partes
craneales y postcraneales de las especies
encontradas en los yacimientos de Fuente Nueva 3, Barranco León 5 y Venta
Micena. A pesar de la importancia paleobiológica de los yacimientos de Barranco
León y Fuente Nueva con una datación incluso más antigua, creo que el
yacimiento más emblemático y con un registro paleontológico excelente es Venta
Micena, donde se han recuperado más de 17.000 restos de fósiles de especies de
gran tamaño como hipopótamos, elefantes, rinocerontes, caballos, búfalos de
agua, bueyes almizcleros, ciervos de tamaño grande y mediano, cabras,
soergelias y de mediano tamaño como lirones, conejos, topillos, ratones de
campo.
Entre los carnívoros destacan los osos de gran tamaño, dos especies de
tigres de dientes de sable, hienas, lobos, tejón, lince y zorro.
Un conjunto faunístico excelente, tanto por la cantidad de especies registradas como por su conservación, hace que la cuenca de Guadix-Baza sea considerada única en toda Europa occidental en registros de Plio-Pleistoceno, con yacimientos al aire libre que van desde el Mioceno hasta el Pleistoceno medio.
También podemos observar en las vitrinas cráneos de félidos de dientes de sable, mandíbulas de hiena de gran
tamaño y una carcasa completa de tigre de dientes de sable.
Además, en esta planta hay una serie de bloques de caliza que contienen restos fósiles in situ extraídos de las excavaciones; uno en concreto corresponde a un
cúmulo de cráneos rotos por la parte occipital.
En la sala superior se encuentran los restos antropológicos encontrados en los yacimientos de Fuente Nueva y Barranco León, una réplica del fragmento de cráneo del llamado “Hombre de Orce”, así como una pequeña colección de la industria lítica encontrada en estos
yacimientos.
Supongo que pronto se podrá ver en
estas salas el diente de leche de un homínido de 10 años, datado en 1,4 millones de años, encontrado en el yacimiento de Barranco León, en la compañía de 2002. Actualmente se encuentra en proceso de estudio. Y viene a
confirmar la presencia humana más antigua de Europa occidental.
Además de declarar la cuenca de
Orce como zona BIC, la Junta solicitará que sea reconocida como Patrimonio de
la Humanidad por la Unesco.
También se ha liberado una partida de los presupuestos para la construcción de un centro de interpretación, que albergará
todo el registro faunístico encontrado durante todos estos años en las
excavaciones.
Una vez más, la Junta de Andalucía
ha demostrado su torpeza e ignorancia
ante su Patrimonio y la ciencia, ya que llega con treinta años de retraso,
evidentemente, todos estos avances se
recoge con satisfacción, pero desde el año 1983 se viene estudiando y dando a
conocer en foros nacionales e internacionales de la importancia de estos
yacimientos por investigadores de diferentes disciplinas; independientemente de
que hubiese o no presencia humana, la cuenca de Guadix-Baza, es única en
registros del Plioceno-Pleistoceno.





