lunes, 4 de diciembre de 2017

LA CAZA DEL CIERVO EN LA PREHISTORIA (I)

La caza fue, quizás, una de las primeras actividades que realizaron  los grupos humanos. Para comprender este trabajo sobre la prehistoria y su evolución en un medio natural, hay que tener en cuenta una serie de factores y hechos; el más importante es que la fauna de una determinada zona cambia con el tiempo. Como resultado de las oscilaciones climáticas, surgen nuevas especies y, a su vez, se extinguen otras. 
Esta especie está presente en la biozona Mp 19 debido a las fluctuaciones climáticas de esta etapa. La fauna de gran tamaño sufrirá una serie de cambios morfológicos y métricos, como es el caso del ciervo. Dentro de este periodo nos encontramos con el Megaloceros, un mamífero que pertenece a la familia de los cérvidos; su característica es que era de gran tamaño: sus dimensiones alcanzaban los 2 m de alto y su cornamenta medía hasta los 3,65 m de extremo a extremo.  Se trata de un género de cérvido extinguido que se desarrolló durante el Plioceno y el Pleistoceno y se extinguió aproximadamente hace 10.000 años. Los últimos registros de ciervo gigante, Megaloceros matritensis, se han localizado en las terrazas del río Manzanares, en el sur de Madrid, hace 300.000 y 400.000 años. Sus restos estaban asociados a la industria achelense y musteriensey formaban parte de la dieta de los preneandertales.
En general, en la península se encuentran tres especies de ciervo: Megaloceros novocarthaginiensis, M. savini y M. matritensis. El M. novocarthaginiensis vivió durante el pleistoceno temprano (780.000 años) y se ha encontrado en los registros de la cueva Victoria (Cartagena-Murcia).
En la Península, además de la Cova da Vitória (Cartagena-Murcia), están presentes en los yacimientos de Preresa (Getafe) y en la Cova do Rinoceronte (Castelldefels-Barcelona), en niveles de hace 90.000 años; en la cueva de Bolomor (Tabernes de Valldigna-Valencia); en Jou Puerta (Asturias); y en las cuevas de Amalda y Labeko Koba (Guipúzcoa). Como vemos, están presentes en las zonas norte, este y sur.
Durante la biozona Mp 19 se produce la renovación de los Megaceros de grandes cornamentas, que dará paso al Cervus elaphus durante el Paleolítico Medio. Y durante la biozona Mp 20 se produce un restablecimiento de la fauna mediterránea, impulsado por la biocenosis de determinadas especies, como Equus caballus, Mammuthus primigenius y Cervus elaphus, y por un cambio regenerativo de la vegetación arbórea, provocado por el cambio climático. 
Algunas plantas desaparecen y  aparece una renovación de otras que venían con poco contenido de minerales. Estos minerales son necesarios para la dieta de los cérvidos, tanto para sus huesos como para sus astas; por lo tanto, un déficit en la aportación de estos minerales conduce a animales débiles, lo que conduce a su próxima extinción. Se pasa, así, a un registro más homogéneo de especies mediterráneas, como los équidos, bóvidos, cérvidos y cápridos, que perdurarán hasta la llegada del Holoceno.
El Cervus elaphus de la península pertenece a una de las cuarenta especies de la familia de los cérvidos que existen hoy en el mundo. De todas estas especies de cérvidos, hay tres que han sobrevivido a lo largo de todo el Holoceno: el ciervo (Cervus elaphus), el corzo (Capreolus capreolus) y el gamo (Dama dama). 
En la Península habitan dos especies que pueden considerarse autóctonas: Cervus elaphus hispánicus y Cervus elaphus boliviensis; el primero, más robusto y con cuernas más ramificadas, se encuentra en las sierras del sur, como la Sierra Morena y la de Extremadura.
Recientes trabajos de investigación, realizados en las universidades de Córdoba y de Navarra y basados en el análisis de ADN, han observado diferencias genéticas entre los ciervos que pueblan los montes  españoles y los de otras partes de Europa, y han ratificado la existencia de dos linajes diferentes dentro de la subespecie ibérica. Se ha determinado que estas dos poblaciones locales se diferenciaron durante la última era glacial, por lo que tienen una antigüedad de al menos 12.000 años. A partir de este estudio, los investigadores han podido identificar no sólo estos dos grupos locales diferenciados, sino también establecer qué zonas ocupan y desde cuándo.  
Así, estos ciervos pueblan la Península Ibérica desde la última glaciación. El sur de Europa se convirtió en un refugio para este mamífero; por eso, al establecerse en una zona mucho más cálida que la centroeuropea, esta especie reduce su talla. No quiere decir que sea antinatural, sino que es sabido que una misma especie reduce su talla cuanto más cálidas sean las condiciones de su hábitat….
En el próximo post hablaré de los aspectos generales cinéticos, de la dinámica poblacional, de la etiología y de la biodiversidad del ciervo para comprender su caza…


Referencias:

- Made, J.van der, 2014: “The latest Early Pleistocene giant deer megaloceros novocartaginiensis n.sp. And the fallow deer Dama cf. vallonnetensis from Cueva Victoria (Murcia, Spain)2. Mastia, 2012 - 2014.
- Carranza, J; Salinas, M; Andrés, D; y Pérez-González, J., 2014: “Iberian red deer: paraphyletic nature and mtDNA but nuclear markers support its genetic identity”. Ecology and Evolution.

- Cáceres Sánchez, I., 2003: La transición de las sociedades cazadores-recolectoras a pastoras-agricultoras en el mediodía peninsular a través de los restos óseos. Modos de vida y de trabajo de las sociedades cazadoras y productoras. BAR. International. Series 1194. Oxford. Londres.



Ilustración del Megaloceros o ciervo gigante de Diego Álvarez





miércoles, 1 de noviembre de 2017

LOS CELTAS DE LA BETURIA. EL YACIMIENTO DE CAPOTE

Cuando hablamos de los celtas, siempre los asociamos con los castros que se asentaron en el norte y en parte de Portugal. Sin embargo, en la zona de la Beturia (en el suroeste peninsular), en el año 1985, se descubrió un castro celta que se ha consolidado como uno de los referentes arqueológicos más acentuados de la Beturia Céltica.
Según las fuentes clásicas, la Beturia era el término con el que se conocía el territorio limitado por los ríos Guadiana, Tinto y Guadalquivir. Este término era un concepto más territorial que geográfico y se utilizaba para referirse a la zona montañosa en torno al Guadiana.
En el s. IV a. Los celtas que habitaban en la zona del Duero medio se desplazaron hacia estas tierras, atraídos por su riqueza minera y ganadera, y se fueron asentando por toda la Beturia y el Alentejo portugués. Así se inicia un proceso de colonización de estos territorios. Se asentaron en castros (poblados fortificados), caracterizados por ubicarse en lugares con un control visual amplio de la zona.
El Castrejón de Capote es un yacimiento de características excepcionales. Se encuentra emplazado en la parte sudoccidental de Extremadura, en el término municipal de Higuera la Real (Badajoz), que está bañada por el río Sillo en su recorrido hacia el Guadiana.
Según la geomorfología del castro, emplazado en un cerro alargado y plano, delimitado por la confluencia de los ríos Sillo y Álamo, presenta una forma de espigón que le confiere pendientes pronunciadas en tres de sus cuatro flancos, lo que lo convierte en un lugar de difícil acceso, salvo por su extremo oriental. Estas características especiales le confieren el título de “Castro de Ribero”. 
Todas estas características geológicas y geomorfológicas del  terreno, rico en agua y con una extensa biomasa vegetal, así como la abundancia de cuarcitas y pizarras, fueron las bases para que este castro se situase en este lugar.
Su historia se remonta al año 1984, cuando se encontró en el lugar una losa de gran tamaño, que presenta grabados característicos de las denominadas estelas del suroeste (s. IX a. C.). 
Dada la importancia del hallazgo, se iniciaron las respectivas prospecciones y, posteriormente, las excavaciones; desarrollándose una primera fase entre 1984 y 1990 y una segunda entre 1994 y 1996, ambas dirigidas por el Prof. Luis Berrocal-Rangel.
Las intervenciones arqueológicas, en un principio, se centraron en el conocimiento del tejido urbanístico del poblado, de sus defensas y de los límites de la ocupación. Sus estructuras se encontraron todas cubiertas de sedimento, por lo que no se han podido documentar con precisión. 
Se ha logrado autenticar que se trataba de un poblado totalmente amurallado, con una puerta principal resguardada por torres y bastiones, que alcanzan los 9 m de altura. 
Su urbanismo se articula en torno a una calle central que atraviesa el poblado de este a oeste, y a la que desemboca el resto de callejones transversales, que separan las distintas viviendas y facilitan el desagüe de las calles, por tratarse de una zona bastante lluviosa.
Las casas se distribuían en dos estancias: una de acceso y otra destinada a almacén de alimentos. En la primera habitación se sitúa el hogar o la cocina, en el centro, junto a un banco corrido, y suele haber un molino giratorio. En la segunda habitación se depositaban las grandes vasijas y las herramientas del campo, sobre un suelo pavimentado.
En el centro del poblado se emplaza un pequeño santuario que fue destruido y posteriormente sepultado tras celebrar en él una de sus ceremonias rituales. Según el registro arqueológico, se determina que posiblemente participaron unas trescientas personas. Estos participantes ingirieron unos 23 animales: 6 bóvidos, 2 ciervos, 2 équidos, 5 suidos y 5 ovicaprinos. Estos animales fueron sacrificados sobre la mesa-altar de piedra y su carne fue ingerida en un banquete ritual acompañada de bebidas alcohólicas. 
Se trata de una ceremonia colectiva destinada a fortalecer la cohesión social de estas comunidades campesinas. Parece que este ritual se celebró con la intención de abandonar el lugar; sus ofrendas y utensilios sagrados fueron enterrados bajo una capa de piedras y un muro.
Gracias a la buena conservación del yacimiento, se ha documentado una segunda ocupación, a la que corresponde la mayoría de las murallas y de las casas que se conservan. Los restos de un incendio generalizado pueden relacionarse con las guerras contra Viriato, quien ocuparía el poblado entre los años 150 y 139 a.C.
Tras la derrota del caudillo lusitano, los habitantes de Capote lograron la estabilidad necesaria para un progreso económico evidente. En esta etapa, Capote recuperó todo su auge económico y tecnológico, pero siempre bajo la supervisión de la curia romana, que conquistó la Beturia en el año 138 a. C.
Nada se sabe del abandono definitivo del poblado. Según los registros, sus habitantes abandonaron el lugar tras una salida rápida. Según la estratigrafía del yacimiento, se ha podido datar que se produjo en el año 76 a. C, que coinciden con la guerra civil contra Sertorio. Tras la victoria de Roma, la Beturia quedó integrada en la nueva provincia de la Bética.
Con la puesta en valor de este yacimiento, así como con los trabajos científicos que ha generado, se ha ampliado el conocimiento sobre los célticos en el suroeste peninsular, que era prácticamente inexistente.  Extremadura ha apostado por la revalorización de esta zona arqueológica, y ahora le corresponde a la población, en general, apoyar y conservar este hermoso patrimonio que nuestros antepasados nos han legado. 
No solo nos encontramos ante un yacimiento de características excepcionales, como lo ha demostrado su registro, sino que también se trata de una zona de enorme valor histórico, arqueológico y etnográfico que debe conservarse y mantenerse, y, sobre todo, seguir apostando por este proyecto con nuevos trabajos de excavación e investigación para aunar conocimiento sobre un poblado como el de Capote.

El Centro de Interpretación:

Una de las actuaciones que se llevaron a cabo en el yacimiento para la adecuación de las visitas, a cargo de la Consejería de Cultura de la Junta de Extremadura, ha sido la construcción de un centro de interpretación. En él podemos encontrar una serie de paneles explicativos sobre todo el proceso histórico de este asentamiento, así como reproducciones de objetos hallados en las excavaciones, una maqueta de cómo sería el castro y un audiovisual en 3D que reconstruye la historia del yacimiento.
El centro está dirigido por la historiadora Victoria, quien, una vez que has visto el vídeo, te ofrece una excelente aclaración sobre todo el recorrido del yacimiento y te responde a todo tipo de dudas al respecto. Sin duda, un magnífico enclave para visitar, donde puedes disfrutar de un rico patrimonio, de su gastronomía y de una variedad de flora y fauna.     

Referencias:

- El altar prerromano de Capote. Luis Berrocal Rangel.

- Capote. La Ruta Céltica. Luis Berrocal Rangel.

-La Beturia: definición, límites, etnias y organización territorial. Susana Pérez. Brigham Young University. Utah.




Esta es la estela que se encontró en el dintel de una de las casas; se encuentra en el Museo Arqueológico de Badajoz, en la sala de Protohistoria. Está invertida para destacar la inscripción tartésica, realizada con trazos muy finos. En la zona superior de la estela se representa una lira de gran tamaño que conserva sus cinco cuerdas. Está flanqueada por dos figuras humanas y, en la parte inferior, aparece un carro con dos cuadrúpedos y una figura humana.

Puente sobre el río Álamo

Puerta principal.
Lienzo de la Torre defensiva para mejorar la protección del flanco sureste.



Taller metalúrgico 




La calle central es la más importante del poblado.

Viviendas

Santuario: está flanqueado por dos casas y levantado por un podio

Centro de Interpretación.



Lámina de oro con forma de hoja de laurel, hallada en el depósito.

Ajuar cerámico recuperado en el Santuario (Foto: L. Berrocal)





miércoles, 18 de octubre de 2017

INTERCAMBIO DE OBJETO DE HUESO ENTRE COMUNIDADES DEL MESOLITICO

En el año 2013 se llevó a cabo una excavación en un estanque de peces de la aldea de Golebiewo, en Polonia central. En el registro se encontró un objeto identificado como un “bastón de mando perforado” realizado sobre asta de reno (Rangifer tarandus). Debido a la importancia del hallazgo, en aquel lugar se procedió en 2015 a una intervención de extensión, pero no se obtuvieron nuevos hallazgos de instrumentos del paleolítico.
El bastón mide 30 cm de largo y 2-3 cm de diámetro. A  lo largo de su superficie está grabada una serie de motivos triangulares  y presenta un gran agujero en uno de sus extremos.
Según los diferentes análisis, tanto de carbono-14 como de ADN, para determinar la antigüedad y la especie animal, así como de carbono, nitrógeno y análisis de isótopos de oxígeno, para estimar el lugar geográfico de origen del animal,  se ha determinado que se trata de un asta de reno y que tiene una antigüedad de 10.000 años, por lo que pertenece al período mesolítico inicial de la zona.
El hecho de que fuese un objeto aislado en el registro y, sobre todo, fabricado en asta de reno fue lo que puso en alerta a los investigadores, ya que los renos en esa época se extendían solamente por el norte de Escandinavia y el noroeste de Rusia.
Para los autores del hallazgo, el bastón perforado es un objeto que representa el arte de los cazadores-recolectores del holoceno inicial. Y, entre las diferentes hipótesis que se barajan, se considera que pueden tener distintas funciones, entre las que se encuentran: ser un obsequio que realiza una población a otra; ser de ritual; o bien ser arpones, azadones o herramientas utilizadas para la fijación de cuerdas a las chozas.
Creo que lo más significativo del hallazgo es la distancia que separa la zona donde fue creada, posiblemente en el sur de Laponia, y la zona donde fue encontrada: el Centro de Polonia. El objeto fue desplazado unos 1.600 km. Lo que se intuye es que posiblemente hubo un intercambio de útiles  entre los grupos de cazadores-recolectores a principios del Holoceno.

Referencia:

-Osipowicz, G, et al; 2017: Origin of the ornamented baton percé from the Golebiewo site 47 as a trigger of discussion on long-distance exchange among Early Mesolithic communities of Central Poland and Northern Europe. PLoS ONE 12 (10).




Bastón perforado de Golebiewo 47, (Foto - J. Kuriga)


Bastón perforado de Golebiewo 47, (Dibujo de B. Kawalewska)





miércoles, 4 de octubre de 2017

LA NOCHE EUROPEA DE L@S INVESTIGADOR@S

El viernes 29 de septiembre se ha celebrado en Cádiz "La noche europea de l@s investigador@s". Este evento se viene celebrando desde hace 6 años consecutivos en todas las capitales de Andalucía y de España, y tiene cabida para más de 300 investigadores, coordinados por la UCA, en el que se han desarrollado más de 60 actividades.
Esta serie de encuentros de divulgación científica fue promovida por la Comisión Europea, dentro del proyecto Marie Skłodowska-Curie, del programa Horizon 2020, y se viene celebrando desde 2005 en más de 250 ciudades de Europa.
El  objetivo de la Noche Europea de los Investigadores es acercar la ciencia a la sociedad en general y, especialmente, a los más pequeños, mediante diferentes talleres, microencuentros, experimentos y exposiciones… Para ello, se ha contado con la instalación de diferentes carpas en las que los distintos equipos han expuesto sus trabajos.
Nosotros hemos contado con la carpa bajo el lema  “Somos  arqueólogos”, de la asociación ASPHA (Asociación Profesional del Patrimonio Histórico-Arqueológico de Cádiz), donde los diferentes asociados, coordinados por la presidenta Esperanza Mata Almonte, hemos expuesto nuestros trabajos, se han visionado los trabajos de investigación y las diferentes intervenciones arqueológicas que se han desarrollado en los últimos años, así como, talleres y demostración de la tecnología aplicada a la arqueología; y donde el público ha participado con bastante interés.
Decir que este macroevento está muy bien diseñado y que los ciudadanos han tenido la oportunidad de participar en todos los programas científicos que se vienen celebrando en Cádiz, disfrutando de la ciencia, con una amplia programación en todos los niveles. Evidentemente, con esta programación ha habido una excelente participación del público, en general.



Hemos contado con un excelente equipo de voluntariado de la UCA.





Zona de microencuentros científicos.



jueves, 7 de septiembre de 2017

LA CUEVA DE CHAUVET- PONT-d´ARC

La cueva de Chauvet, también conocida como cueva de Pont-d’Arc, en el sudeste de Francia, fue descubierta en el año 1994 por tres espeleólogos, entre ellos se encontraba Jean-Marie Chauvet, guarda forestal de la zona de l’Ardèche. Su pasión era explorar cuevas; de ahí que la cavidad lleve su nombre.
Desde su descubrimiento, ha recibido un trato especial por la excepcionalidad de sus pinturas, hasta la fecha no registradas en ninguna otra cavidad prehistórica del mundo. La calidad de las pinturas, su temática, así como la técnica empleada la hacen única en su género.
Al poco tiempo de ser descubierta, pasó a ser propiedad del Estado francés, que la declaró Monumento Histórico en 1995 y, en 2014, la incorporó al Patrimonio Mundial de la Unesco. A su interior, sólo ha accedido el equipo multidisciplinar que ha participado en su estudio, encabezado por Jean Clottes.
Desde el principio, el Gobierno francés ha sabido llevar a cabo su conservación y estudio; para darla a conocer al público, en 2015 se construyó una réplica. Es un espacio cultural de 3.500 m² en las proximidades de Vallon-Pont-d’Arc y cuenta con amplios espacios pedagógicos, multitud de talleres, salas de exposición, entre otros. 
Se ha realizado una réplica o recreación a escala real, en la que se ha intentado mantener la proporción de los volúmenes originales de las diferentes galerías; se ha conservado todo el contexto cultural y natural de la cavidad y se ha intentado reproducir al milímetro los diferentes elementos que la identifican, como la humedad, la temperatura, los suelos, los restos óseos, los hogares, los elementos líticos…

-Los animales representados.

Los animales representados en la cueva son bastante interesantes. Por un lado, están los animales de caza asiduos, que se representan en la mayoría de las cuevas prehistóricas, como los bóvidos, caballos, megaceros y bisontes; por otro, también se ha representado un conjunto de animales depredadores para los grupos humanos, como leones, panteras, osos, hienas, rinocerontes lanudos y mamut. Animales apenas representados en el arte rupestre paleolítico. Llama la atención porque la mayoría de estos animales no eran cazados por los grupos humanos, sino todo lo contrario: eran bastante peligrosos para ellos.
En un principio, la cueva sirvió de guarida a los osos y demás animales; fue frecuentada tanto por los cuadrúpedos como por los humanos hasta hace 20.000 años. La entrada sufrió un desprendimiento y quedó bloqueada, sin contacto con el exterior hasta que fue redescubierta en 1994; de ahí que las pinturas se encuentren en tan buen estado de conservación.
En el suelo de la cavidad se han encontrado más de 4.000 fragmentos de hueso de oso (Ursus spelaeus) esparcidos por el suelo. Esta especie, ahora extinta, era más grande que los osos actuales. Podría pesar más de 500 kg y alcanzar los 3 metros de altura. 
Este animal utilizaba la cueva para hibernar y a veces moría allí; sus esqueletos, acumulados a lo largo del tiempo, están diseminados por toda la gruta. Sus huesos, rara vez, han aparecido en conexión anatómica, sino que han sido desplazados por las escorrentías o por los propios congéneres. Se han encontrado sus huellas en las paredes; algunas de estas marcas son anteriores a los dibujos paleolíticos y otras son posteriores. Esto indica que hubo una frecuentación razonablemente alterna entre el oso y los humanos en la cavidad.
También se han recuperado huesos de cánidos, hienas, lobos, panteras, ciervos, bisontes, caballos y cabras montes. Las huellas del lobo se encuentran impresas en el suelo de arcilla, esparcidas, sobre todo, en las primeras salas, que le servían de guarida.
 Además de estos restos óseos, en la cavidad se han hallado instrumentos de sílex y restos de hogares.

-La ocupación.

La cavidad fue ocupada por los grupos humanos en diferentes horizontes culturales del paleolítico, el Auriñaciense y el Gravetiense. A través de los análisis de radiocarbono, se han datado en 30.000-32.000 BP, correspondientes a la cultura Auriñaciense, y en 24.000-27.000 BP, correspondientes al Gravetiense. La muestra más antigua corresponde a 32.900 (± 490) AP, es decir, al Auriñaciense. Este ha sido el periodo más productivo en cuanto a la cantidad de pinturas.
En la ocupación gravetiense, además de las pinturas, se han encontrado huellas de un pie de un niño de unos 8 años, petrificadas en el barro. Este parece haber caminado con una antorcha con la que se iluminaba, y el carbón quedó marcado a lo largo de la pared, por lo que ha podido datarse. También se han registrado en esta época restos carbonizados de hogares.

-Estética y técnica empleadas.

La técnica artística empleada en toda la cueva es de valor inestimable. Su trazado es impecable, delicado y armonioso.
Aunque los animales representados no son los más comunes en el arte paleolítico, tampoco lo son la estética ni la técnica. La cavidad dispone de dos salas: la sala de color rojo (con pigmentos de óxido de hierro), o sala Brunel, en honor a uno de los descubridores; y la sala de color negro (de carbón), o sala Hillaire. También hay una gran representación de grabados.
Los dibujos realizados con pigmentos rojos se encuentran cerca de la entrada, donde también se localizan los dibujos con la misma temática y técnica; por ejemplo, los animales aparecen en una actitud más estática, sin movimiento.
Esta sala impresiona por la cantidad de puntos rojos que tiene; en verdad, se trata de huellas de la palma de la mano derecha que han sido coloreadas con pigmento rojo; se aprecia una diferenciación de tamaños; lo más probable es que fueran realizadas tanto por adolescentes como por mujeres; y otras de mayor tamaño corresponden a individuos adultos.
Es la primera vez que se tiene constancia de que se utiliza esta técnica en el arte parietal; nunca había visto representada la palma de la mano; por eso me ha parecido algo sorprendente y emocionante. 
También se encuentran representadas manos en positivo y en negativo, en color ocre, con la técnica del soplado esparcido a lo largo del contorno de la mano, así como representaciones de sexos femeninos y una serie de puntos que forman figuras, sin una representación clara.
Los gestos de los animales están sumamente conseguidos; la técnica de sombras y relieves es perfecta. Una vez que has visionado muchas cuevas con arte parietal, te das cuenta de que los grupos humanos que las ocuparon eran grandes creadores o renovadores del arte parietal; la técnica utilizada era muy refinada.
Lo podemos ver, por ejemplo, en el panel de los caballos. Es una escena de cuatro cabezas de caballo que se encuentran de frente, pero si nos movemos un poco, podemos apreciar cómo se mueven; es lo que hoy llamamos tridimensional. También podemos observar en algunas patas de los animales cómo han utilizado la perspectiva para darles la sensación de movimiento.
Otra técnica que utilizan es el difuminado para crear una percepción volumétrica y se intenta representar escenas de animales en profundidad, produciendo grandes escenas con gran naturalismo y movimiento.
A continuación de la sala roja, se encuentra la sala de color negro donde destacan las figuras principalmente por su enorme tamaño y abundancia. En una parte sobresalen los grabados de un caballo, un mamut y un búho. En el interior de la misma se representa una magnífica composición de caballos, uros en movimiento y rinocerontes. También se entremezclan los caballos con los leones. Sorprende el realismo de las cabezas de los leones.
En la sala del fondo destaca el gran panel de pinturas en negro, con una excelente composición de leones, a tamaño natural, 17 rinocerontes y cabezas de bisontes; sobresale, sobre todo, su gran expresividad y naturalismo.
Aprovechando la forma de una de las estalactitas, se representa una “Venus” vista de frente. La figura se limita al triángulo del pubis y a una parte de las piernas. Su voluptuosidad es típica de la Venus escultórica del periodo Auriñaciense o Gravetiense.
Los grupos humanos que se adentraron en esta cavidad eran grandes conocedores y observadores del comportamiento animal del momento, como cómo cazaban o cómo actuaban, entre ellos. Así, lo han reflejado en las distintas escenas. Muchas de estas especies aparecen agrupadas, formando manadas, en actitud de carrera, e incluso como los felinos al iniciar la carrera tras su presa; o bien los rinocerontes que atacan en actitud de embestida.
Visitar esta cueva, creo que es de obligado cumplimiento, para indagar en el arte paleolítico, donde el realismo de sus pinturas te traslada al mundo ancestral.

Referencias:

Baffier, D., 2012: "Chauvet: La réalité augmentée", in Copie, modes d’emploi, Régis Debray dir., Medium n° 32-33. Association Medium / Fondation des Treilles éd.

Baffier,d.,2015: La grotte ornée. Chauvet - Pont - d´Arc. Editions Ouest-France.

Réplica de la cueva en hormigón.

Centro de interpretación de la cueva.



Panel de palmas de manos, en pigmentos rojos.


Gran bisonte superpuesto a numerosas marcas de garras de osos.

Escena de combate entre dos rinocerontes, datada entre 30940 + 610 BP y 32410 + 720 BP.

Cabezas de felinos superpuestas en una búsqueda de la representación de la perspectiva.
Grupo de rinocerontes.

Bisonte con la cabeza de frente y rinoceronte con trazos rojos.

Oso dibujado en ocre. El relieve de la pared se ha utilizado para modelar los volúmenes del hombre y de la panza.

Bisonte huyendo de un grupo de felinos.


Grabado realizado con el dedo de una representación de un búho.

Acumulación de restos óseos