jueves, 7 de septiembre de 2017

LA CUEVA DE CHAUVET- PONT-d´ARC

La cueva de Chauvet, también conocida como cueva de Pont-d’Arc, en el sudeste de Francia, fue descubierta en el año 1994 por tres espeleólogos, entre ellos se encontraba Jean-Marie Chauvet, guarda forestal de la zona de l’Ardèche. Su pasión era explorar cuevas; de ahí que la cavidad lleve su nombre.
Desde su descubrimiento, ha recibido un trato especial por la excepcionalidad de sus pinturas, hasta la fecha no registradas en ninguna otra cavidad prehistórica del mundo. La calidad de las pinturas, su temática, así como la técnica empleada la hacen única en su género.
Al poco tiempo de ser descubierta, pasó a ser propiedad del Estado francés, que la declaró Monumento Histórico en 1995 y, en 2014, la incorporó al Patrimonio Mundial de la Unesco. A su interior, sólo ha accedido el equipo multidisciplinar que ha participado en su estudio, encabezado por Jean Clottes.
Desde el principio, el Gobierno francés ha sabido llevar a cabo su conservación y estudio; para darla a conocer al público, en 2015 se construyó una réplica. Es un espacio cultural de 3.500 m² en las proximidades de Vallon-Pont-d’Arc y cuenta con amplios espacios pedagógicos, multitud de talleres, salas de exposición, entre otros. 
Se ha realizado una réplica o recreación a escala real, en la que se ha intentado mantener la proporción de los volúmenes originales de las diferentes galerías; se ha conservado todo el contexto cultural y natural de la cavidad y se ha intentado reproducir al milímetro los diferentes elementos que la identifican, como la humedad, la temperatura, los suelos, los restos óseos, los hogares, los elementos líticos…

-Los animales representados.

Los animales representados en la cueva son bastante interesantes. Por un lado, están los animales de caza asiduos, que se representan en la mayoría de las cuevas prehistóricas, como los bóvidos, caballos, megaceros y bisontes; por otro, también se ha representado un conjunto de animales depredadores para los grupos humanos, como leones, panteras, osos, hienas, rinocerontes lanudos y mamut. Animales apenas representados en el arte rupestre paleolítico. Llama la atención porque la mayoría de estos animales no eran cazados por los grupos humanos, sino todo lo contrario: eran bastante peligrosos para ellos.
En un principio, la cueva sirvió de guarida a los osos y demás animales; fue frecuentada tanto por los cuadrúpedos como por los humanos hasta hace 20.000 años. La entrada sufrió un desprendimiento y quedó bloqueada, sin contacto con el exterior hasta que fue redescubierta en 1994; de ahí que las pinturas se encuentren en tan buen estado de conservación.
En el suelo de la cavidad se han encontrado más de 4.000 fragmentos de hueso de oso (Ursus spelaeus) esparcidos por el suelo. Esta especie, ahora extinta, era más grande que los osos actuales. Podría pesar más de 500 kg y alcanzar los 3 metros de altura. 
Este animal utilizaba la cueva para hibernar y a veces moría allí; sus esqueletos, acumulados a lo largo del tiempo, están diseminados por toda la gruta. Sus huesos, rara vez, han aparecido en conexión anatómica, sino que han sido desplazados por las escorrentías o por los propios congéneres. Se han encontrado sus huellas en las paredes; algunas de estas marcas son anteriores a los dibujos paleolíticos y otras son posteriores. Esto indica que hubo una frecuentación razonablemente alterna entre el oso y los humanos en la cavidad.
También se han recuperado huesos de cánidos, hienas, lobos, panteras, ciervos, bisontes, caballos y cabras montes. Las huellas del lobo se encuentran impresas en el suelo de arcilla, esparcidas, sobre todo, en las primeras salas, que le servían de guarida.
 Además de estos restos óseos, en la cavidad se han hallado instrumentos de sílex y restos de hogares.

-La ocupación.

La cavidad fue ocupada por los grupos humanos en diferentes horizontes culturales del paleolítico, el Auriñaciense y el Gravetiense. A través de los análisis de radiocarbono, se han datado en 30.000-32.000 BP, correspondientes a la cultura Auriñaciense, y en 24.000-27.000 BP, correspondientes al Gravetiense. La muestra más antigua corresponde a 32.900 (± 490) AP, es decir, al Auriñaciense. Este ha sido el periodo más productivo en cuanto a la cantidad de pinturas.
En la ocupación gravetiense, además de las pinturas, se han encontrado huellas de un pie de un niño de unos 8 años, petrificadas en el barro. Este parece haber caminado con una antorcha con la que se iluminaba, y el carbón quedó marcado a lo largo de la pared, por lo que ha podido datarse. También se han registrado en esta época restos carbonizados de hogares.

-Estética y técnica empleadas.

La técnica artística empleada en toda la cueva es de valor inestimable. Su trazado es impecable, delicado y armonioso.
Aunque los animales representados no son los más comunes en el arte paleolítico, tampoco lo son la estética ni la técnica. La cavidad dispone de dos salas: la sala de color rojo (con pigmentos de óxido de hierro), o sala Brunel, en honor a uno de los descubridores; y la sala de color negro (de carbón), o sala Hillaire. También hay una gran representación de grabados.
Los dibujos realizados con pigmentos rojos se encuentran cerca de la entrada, donde también se localizan los dibujos con la misma temática y técnica; por ejemplo, los animales aparecen en una actitud más estática, sin movimiento.
Esta sala impresiona por la cantidad de puntos rojos que tiene; en verdad, se trata de huellas de la palma de la mano derecha que han sido coloreadas con pigmento rojo; se aprecia una diferenciación de tamaños; lo más probable es que fueran realizadas tanto por adolescentes como por mujeres; y otras de mayor tamaño corresponden a individuos adultos.
Es la primera vez que se tiene constancia de que se utiliza esta técnica en el arte parietal; nunca había visto representada la palma de la mano; por eso me ha parecido algo sorprendente y emocionante. 
También se encuentran representadas manos en positivo y en negativo, en color ocre, con la técnica del soplado esparcido a lo largo del contorno de la mano, así como representaciones de sexos femeninos y una serie de puntos que forman figuras, sin una representación clara.
Los gestos de los animales están sumamente conseguidos; la técnica de sombras y relieves es perfecta. Una vez que has visionado muchas cuevas con arte parietal, te das cuenta de que los grupos humanos que las ocuparon eran grandes creadores o renovadores del arte parietal; la técnica utilizada era muy refinada.
Lo podemos ver, por ejemplo, en el panel de los caballos. Es una escena de cuatro cabezas de caballo que se encuentran de frente, pero si nos movemos un poco, podemos apreciar cómo se mueven; es lo que hoy llamamos tridimensional. También podemos observar en algunas patas de los animales cómo han utilizado la perspectiva para darles la sensación de movimiento.
Otra técnica que utilizan es el difuminado para crear una percepción volumétrica y se intenta representar escenas de animales en profundidad, produciendo grandes escenas con gran naturalismo y movimiento.
A continuación de la sala roja, se encuentra la sala de color negro donde destacan las figuras principalmente por su enorme tamaño y abundancia. En una parte sobresalen los grabados de un caballo, un mamut y un búho. En el interior de la misma se representa una magnífica composición de caballos, uros en movimiento y rinocerontes. También se entremezclan los caballos con los leones. Sorprende el realismo de las cabezas de los leones.
En la sala del fondo destaca el gran panel de pinturas en negro, con una excelente composición de leones, a tamaño natural, 17 rinocerontes y cabezas de bisontes; sobresale, sobre todo, su gran expresividad y naturalismo.
Aprovechando la forma de una de las estalactitas, se representa una “Venus” vista de frente. La figura se limita al triángulo del pubis y a una parte de las piernas. Su voluptuosidad es típica de la Venus escultórica del periodo Auriñaciense o Gravetiense.
Los grupos humanos que se adentraron en esta cavidad eran grandes conocedores y observadores del comportamiento animal del momento, como cómo cazaban o cómo actuaban, entre ellos. Así, lo han reflejado en las distintas escenas. Muchas de estas especies aparecen agrupadas, formando manadas, en actitud de carrera, e incluso como los felinos al iniciar la carrera tras su presa; o bien los rinocerontes que atacan en actitud de embestida.
Visitar esta cueva, creo que es de obligado cumplimiento, para indagar en el arte paleolítico, donde el realismo de sus pinturas te traslada al mundo ancestral.

Referencias:

Baffier, D., 2012: "Chauvet: La réalité augmentée", in Copie, modes d’emploi, Régis Debray dir., Medium n° 32-33. Association Medium / Fondation des Treilles éd.

Baffier,d.,2015: La grotte ornée. Chauvet - Pont - d´Arc. Editions Ouest-France.

Réplica de la cueva en hormigón.

Centro de interpretación de la cueva.



Panel de palmas de manos, en pigmentos rojos.


Gran bisonte superpuesto a numerosas marcas de garras de osos.

Escena de combate entre dos rinocerontes, datada entre 30940 + 610 BP y 32410 + 720 BP.

Cabezas de felinos superpuestas en una búsqueda de la representación de la perspectiva.
Grupo de rinocerontes.

Bisonte con la cabeza de frente y rinoceronte con trazos rojos.

Oso dibujado en ocre. El relieve de la pared se ha utilizado para modelar los volúmenes del hombre y de la panza.

Bisonte huyendo de un grupo de felinos.


Grabado realizado con el dedo de una representación de un búho.

Acumulación de restos óseos