miércoles, 28 de octubre de 2020

El HOMO ERECTUS TALLABA PUNTAS DENTADAS EN HUESO.

La paleoantropóloga Mary Leakey, en la década de 1960 y a principios de la de 1970, excavó en el yacimiento de Olduvai Gorge, Tanzania.

Los resultados fueron estudiados, sobre todo lo relativo a artefactos líticos, pero en el registro se encontró, además, un conjunto de 53 piezas pertenecientes a herramientas óseas que no fueron estudiadas y quedaron almacenadas.

En el año 2007, el investigador Michael Pante, de la Universidad de Colorado, llevaba a cabo un proyecto en la zona y tuvo ocasión de realizar una revisión de los materiales. Para ello, se aplicaron nuevas disciplinas de estudio, como la Tafonomía, y sus conclusiones han sido publicadas este mes en la revista Journal of Human Evolution.

Los análisis tafonómicos confirman que existen seis herramientas óseas fabricadas por Homo erectus. Las piezas han sido elaboradas a partir de grandes huesos de mamíferos, modificados intencionadamente, y una de ellas presenta tres púas curvas y una punta tallada, aún sin terminar. Esta punta no presenta evidencia de haber sido sujetada a un mango, eje de madera o asta. Digamos que su funcionalidad aún está por determinarse.

Lo que sí se puede establecer es que el Homo erectus fabricó estas herramientas hace 700.000 años y que estos homínidos seleccionaban tanto huesos como piedras para fabricar herramientas. El Homo erectus tenía comportamientos bastante más avanzados de los que hasta ahora se le habían atribuido.

 

Referencia:

 

-   - Pante, M., et al., 2020: Bone tools from Beds II-IV, Olduvai Gorges, Tanzania, and implications for the origins and evolution of bone technology. Journal of Human Evolution. Vol.148.

 

 

Foto: Journal of Human Evolution


Foto: Journal of Human Evolution

Foto: Journal of Human Evolution




lunes, 12 de octubre de 2020

ANA MARÍA MUÑOZ AMILIBIA, UNA MUJER COMPROMETIDA CON LA ARQUEOLOGÍA.

 


Corría el año 1932 y España aspiraba a consolidar la Segunda República como forma de Estado, para conseguir un país más democrático y moderno; se iniciaba así un período fructífero para las mujeres, en el que ya adquirían representación en la vida política, aunque el bajo nivel académico de las mismas y la escasa representación en el mundo laboral hicieron que las buenas intenciones de la República no llegaran a buen fin. En esta época convulsa de cambios nació Ana María Muñoz Amilibia en San Sebastián.

Ella no sabía que años más tarde tendría que enfrentarse a una dictadura que llevaba consigo un androcentrismo plenamente instaurado en la sociedad y que aún perdura en muchos colectivos, como, por ejemplo, el de la arqueología. Todas las mujeres arqueólogas de esta generación y de las anteriores han venido desarrollando su trabajo en silencio y sin reconocimiento profesional.

Ana María realizó sus estudios elementales en un colegio privado de la orden de las Teresianas, en Barcelona, donde se les inculcaban el estudio de una carrera universitaria, aunque en éste caso, Ana María se decidió por la Historia en vez de la Pedagogía, que es lo que imperaba en el momento, más que nada apoyada por sus padres y porque en la familia había un pariente que se dedicaba a la arqueología, en el Bajo Aragón, lo que despertó en Ana María su motivación por esta disciplina.

Con estos antecedentes, pasa a cursar la carrera de Historia en la Facultad de Filosofía y Letras de Barcelona. Tenemos que tener en cuenta que, en esta época, la economía del país no era fulgente, pero estas generaciones de mujeres pertenecían a familias acomodadas que podían permitirse enviar a sus hijo/as a estudiar fuera.

El C.S.I.C. en los años 50 concedía becas de viaje a otros países para visitar sólo museos, donde adquirían la perspectiva de afrontar y visualizar contenidos muy diferentes a los nuestros, aunque, digamos, Ana María estaba acostumbrada a viajar al exterior, porque vivió una época en Francia; sus padres fueron exiliados durante la Guerra Civil.

Mientras preparaba su Tesis Doctoral (La cultura neolítica catalana de los “sepulcros en fosa”), dirigida por el profesor Almagro Basch, realiza trabajos de becaria del C.S.I.C, en la Escuela Española de Historia y Arqueología en Roma (EEHAR), colaborando con el Instituto Internazionale di Studi Liguri de Nino Lamboglia, bajo la dirección de sus maestros Martín Almagro y Ripoll Perelló que excavaron en la cueva de Pipistrelli, y también participó en excavaciones en Cataluña y en la cueva de Lezetxiki.

En la Universidad Central de Barcelona ejerció como profesora desde 1954 hasta 1974 (pasando por los diferentes escalafones: primero como profesora ayudante, profesora contratada y agregada), año en que obtuvo la Cátedra de Arqueología, Epigrafía y Numismática en la Universidad de Murcia, y en el que tomó posesión en 1975.

Ana María ha tenido el honor de ser la primera mujer en conseguir una cátedra en España, en una época en la que la prehistoria y la arqueología estaban dirigidas por hombres, pero supo labrarse un camino en la investigación y, lo más importante, formar escuela.

Su llegada en 1975, a la Universidad de Murcia, supuso un punto revulsivo en la investigación, de la zona, como en la actividad docente, ya que puso en marcha en ésta institución la especialidad de Historia Antigua y Arqueología porque no existía Departamento de Arqueología como tal, y a pesar del panorama tan desolador (académicamente hablando) que se encontró en dicha Facultad, no dudó en desistir y abrió varios frentes a la vez. Lo primero fue incorporar al departamento a nuevos profesores y también formar a jóvenes investigadores, en cuya primera promoción de la especialidad de Historia Antigua y Arqueología se inscribió en el año 1980. Creó una red de museos locales, con el objetivo de proteger y difundir el patrimonio arqueológico. Siempre se sintió apoyada por quienes habían sido sus referentes en la arqueología, como Martín Almagro, J. Maluquer de los Montes, Alberto del Castillo, Tarradell…

Su trabajo incansable en direcciones de excavación le ha llevado a tocar los diferentes periodos de la Prehistoria y la Arqueología Antigua y Medieval. Sus excavaciones más emblemáticas han sido las de: Coimbra del Barranco Ancho (Jumilla, Murcia), Cabezo del Plomo (Mazarrón, Murcia), Poblado Argárico de Cobatillas de Vieja, excavaciones en cueva de los Murciélagos (Zuheros, Córdoba), excavaciones en la cueva dels Ermitons (Sadernas, Gerona) …

En Murcia ocupa el cargo de Vicedecana de la Facultad de Letras, así como la dirección del Servicio de Investigaciones Arqueológicas de la Diputación Provincial, donde llevará a cabo las excavaciones de urgencia que surjan y las delegará en los alumnos que va formando, abriendo así nuevas vías de investigación desde la prehistoria hasta el mundo hispanomusulmán.

Toda esta labor pluridimensional, que llevó a cabo Ana María, se plasmó en el trabajo de investigación que realizó con sus alumnos y se reflejó en la cantidad de tesis doctorales que dirigió y en multitud de publicaciones de síntesis sobre prehistoria y el mundo antiguo.

Podemos decir que fue una mujer totalmente comprometida con la arqueología, lo que la llevó a formar parte del Consejo Asesor de Arqueología y del Consejo Asesor de Patrimonio de la Comunidad Autónoma de Murcia. También fue miembro de la Junta Nacional de Excavaciones Arqueológicas del Istituto di Studi Liguri y del Instituto Arqueológico Alemán.

En 1990 se trasladó a Madrid y ejercerá como Catedrática de Prehistoria en la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) de Madrid hasta 2003, cuando se jubilará y pasará a ser emérita hasta 2009. Su fallecimiento se produjo en Madrid en 2019, a los 87 años.

Ana María Muñoz Amilibia ha sido todo un referente entre las arqueólogas de este país, dada su vinculación con la vida profesional docente en el ámbito académico. Además, fue una investigadora que logró sacar la arqueología de Murcia del olvido y su actividad científica se extendió por toda la Península Ibérica y fuera de ella. También, gracias a sus estudios de análisis y síntesis de la arqueología de la época y a su carisma, formó un grupo de discípulos que han seguido su trayectoria científica.

 

REFERENCIAS:

-         -  https://www.um.es/cepoat/anamariamuñoz/

-         Ramallo, S., 2003: Presentación. En Ramallo, S. (eds.). Estudios de arqueología dedicados a la profesora Ana María Muñoz Amilibia: 19-22. Universidad de Murcia.


Excavaciones en Cobatillas - 1976. Foto: Universidad de Murcia.


Ana María Muñoz     Foto: Universidad de Murcia

Excavaciones en Baena.  Foto: Universidad de Murcia




https://canal.uned.es/video/5a6f7f56b1111f06328b456b