ZOOARQUEOLOGÍA Y TAFONOMÍA:
El objetivo de este blog es dar a conocer las últimas novedades y noticias referidas al mundo de la Zooarqueología y Tafonomía, y su difusión en el ámbito social. Así como, la divulgación de los restos arqueológicos hallados en las excavaciones.
La paleoantropóloga Mary
Leakey, en la década de 1960 y a principios de la de 1970, excavó en el
yacimiento de Olduvai Gorge, Tanzania.
Los resultados fueron
estudiados, sobre todo lo relativo a artefactos líticos, pero en el registro se encontró, además, un conjunto de 53 piezas pertenecientes a herramientas óseas que no fueron estudiadas y quedaron almacenadas.
En el año 2007, el
investigador Michael Pante, de la Universidad de Colorado, llevaba a cabo un
proyecto en la zona y tuvo ocasión de realizar una revisión de los materiales. Para ello, se aplicaron nuevas disciplinas de estudio, como la Tafonomía, y sus conclusiones han sido publicadas este mes en la revista Journal of Human Evolution.
Los análisis tafonómicos
confirman que existen seis herramientas óseas fabricadas por Homo erectus. Las piezas han sido elaboradas
a partir de grandes huesos de mamíferos, modificados
intencionadamente, y una de ellas presenta tres púas curvas y una punta
tallada, aún sin terminar. Esta punta no presenta evidencia de haber sido sujetada a un mango, eje de madera o asta. Digamos que su funcionalidad aún está por determinarse.
Lo que sí se puede establecer es que el Homo erectus fabricó estas
herramientas hace 700.000 años y que estos homínidos seleccionaban tanto huesos como piedras para fabricar herramientas. El Homo erectus tenía comportamientos bastante más avanzados de los
que hasta ahora se le habían atribuido.
Referencia:
- - Pante, M., et
al., 2020: Bone tools from Beds II-IV, Olduvai Gorges, Tanzania, and
implications for the origins and evolution of bone technology. Journal of Human
Evolution. Vol.148.
Corría el año 1932 y España aspiraba a consolidar la Segunda República como forma de Estado, para conseguir un país más democrático y moderno; se iniciaba así un período fructífero para las mujeres, en el que ya adquirían representación en la vida política, aunque el bajo nivel académico de las mismas y la escasa representación en el mundo laboral hicieron que las buenas intenciones de la República no llegaran a buen fin.
En esta época convulsa de cambios nació Ana María Muñoz Amilibia en San
Sebastián.
Ella no sabía que años más tarde
tendría que enfrentarse a una dictadura que llevaba consigo un androcentrismo plenamente instaurado en la sociedad y que aún perdura en muchos colectivos, como, por ejemplo, el de la arqueología. Todas las mujeres arqueólogas de esta
generación y de las anteriores han venido desarrollando su trabajo en silencio y sin reconocimiento profesional.
Ana María realizó sus estudios
elementales en un colegio privado de la orden de las Teresianas, en Barcelona,
donde se les inculcaban el estudio de una carrera universitaria, aunque en éste
caso, Ana María se decidió por la Historia en vez de la Pedagogía, que es lo
que imperaba en el momento, más que nada apoyada por sus padres y porque en la
familia había un pariente que se dedicaba a la arqueología, en el Bajo Aragón,
lo que despertó en Ana María su motivación por esta disciplina.
Con estos antecedentes, pasa a cursar la carrera de Historia en la Facultad de Filosofía y Letras de Barcelona. Tenemos
que tener en cuenta que, en esta época, la economía del país no era fulgente,
pero estas generaciones de mujeres pertenecían a familias acomodadas que podían permitirse enviar a sus hijo/as a estudiar fuera.
El C.S.I.C. en los años 50 concedía becas de viaje a otros países para visitar sólo museos, donde adquirían la perspectiva de afrontar y visualizar contenidos muy diferentes a los nuestros, aunque, digamos, Ana María estaba acostumbrada a viajar al exterior, porque vivió una época en Francia; sus padres
fueron exiliados durante la Guerra Civil.
Mientras preparaba su Tesis
Doctoral (La cultura neolítica catalana
de los “sepulcros en fosa”), dirigida por el profesor Almagro Basch, realiza
trabajos de becaria del C.S.I.C, en la Escuela Española de Historia y
Arqueología en Roma (EEHAR), colaborando con el Instituto Internazionale di
Studi Liguri de Nino Lamboglia, bajo la dirección de sus maestros Martín
Almagro y Ripoll Perelló que excavaron en la cueva de Pipistrelli, y también participó
en excavaciones en Cataluña y en la cueva de Lezetxiki.
En la Universidad Central de
Barcelona ejerció como profesora desde 1954 hasta 1974 (pasando por los diferentes escalafones: primero como profesora ayudante, profesora contratada y agregada), año en que obtuvo la Cátedra de Arqueología, Epigrafía y Numismática en la Universidad de Murcia, y en el que tomó posesión en 1975.
Ana María ha tenido el honor de
ser la primera mujer en conseguir una cátedra en España, en una época en la que la prehistoria y la arqueología estaban dirigidas por hombres, pero supo labrarse un camino en la investigación y, lo más importante, formar escuela.
Su llegada en 1975, a la
Universidad de Murcia, supuso un punto revulsivo en la investigación, de la zona, como en la actividad docente, ya que puso en marcha en ésta institución la
especialidad de Historia Antigua y Arqueología porque no existía Departamento
de Arqueología como tal, y a pesar del panorama tan desolador (académicamente
hablando) que se encontró en dicha Facultad, no dudó en desistir y abrió varios
frentes a la vez. Lo primero fue incorporar al departamento a nuevos profesores y también formar a jóvenes investigadores, en cuya primera promoción de la especialidad de Historia Antigua y Arqueología se inscribió en el año 1980. Creó una
red de museos locales, con el objetivo de proteger y difundir el patrimonio
arqueológico. Siempre se sintió apoyada por quienes habían sido sus referentes en la arqueología, como Martín Almagro, J. Maluquer de los Montes, Alberto del
Castillo, Tarradell…
Su trabajo incansable en direcciones de excavación le ha llevado a tocar los diferentes periodos de la Prehistoria y la Arqueología Antigua y Medieval. Sus excavaciones más emblemáticas
han sido las de: Coimbra del Barranco Ancho (Jumilla, Murcia), Cabezo del Plomo
(Mazarrón, Murcia), Poblado Argárico de Cobatillas de Vieja, excavaciones en
cueva de los Murciélagos (Zuheros, Córdoba), excavaciones en la cueva dels
Ermitons (Sadernas, Gerona) …
En Murcia ocupa el cargo de
Vicedecana de la Facultad de Letras, así como la dirección del Servicio de Investigaciones Arqueológicas de la Diputación Provincial, donde llevará a cabo las excavaciones de urgencia que surjan y las delegará en los alumnos que va formando, abriendo así nuevas vías de investigación desde la
prehistoria hasta el mundo hispanomusulmán.
Toda esta labor pluridimensional, que llevó a cabo Ana María, se plasmó en el trabajo de investigación que realizó con sus alumnos y se reflejó en la cantidad de tesis doctorales que dirigió y en multitud de publicaciones de síntesis sobre
prehistoria y el mundo antiguo.
Podemos decir que fue una mujer totalmente
comprometida con la arqueología, lo que la llevó a formar parte del Consejo Asesor de Arqueología y del Consejo Asesor de Patrimonio de la Comunidad Autónoma de Murcia. También fue miembro de la Junta
Nacional de Excavaciones Arqueológicas del Istituto di Studi Liguri y del
Instituto Arqueológico Alemán.
En 1990 se trasladó a Madrid y ejercerá como Catedrática de Prehistoria en la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) de Madrid hasta 2003, cuando se jubilará y pasará a
ser emérita hasta 2009. Su fallecimiento se produjo en Madrid en 2019, a los 87 años.
Ana María Muñoz Amilibia ha sido
todo un referente entre las arqueólogas de este país, dada su vinculación con la vida profesional docente en el ámbito académico. Además, fue una investigadora que logró sacar la arqueología de Murcia del olvido y su actividad científica se extendió por toda la Península Ibérica y fuera de ella. También, gracias a sus estudios de análisis y síntesis de la arqueología de la época y a su carisma, formó un grupo de discípulos que han seguido su trayectoria científica.
-Ramallo, S., 2003: Presentación. En Ramallo, S. (eds.). Estudios de arqueología dedicados a la profesora Ana María Muñoz Amilibia:
19-22. Universidad de Murcia.
Excavaciones en Cobatillas - 1976. Foto: Universidad de Murcia.
Ana María Muñoz Foto: Universidad de Murcia
Excavaciones en Baena. Foto: Universidad de Murcia