Uno de los sitios prehistóricos que está dando buenos registros es la cueva de los Contrabandiers, situada en la costa atlántica de Marruecos.
Esta cavidad fue descubierta en 1950, del siglo
pasado, por el abad Jean Roche, quien organizó la primera excavación en 1955, con un inventario rico en herramientas líticas, restos de fauna, evidencias de uso del fuego y restos de Homo sapiens moderno temprano.
La cueva se formó sobre la antigua piedra arenisca de la
costa y su configuración se remonta a hace unos 120.000 años. Una vez que el
mar se retiró, progresivamente se fue rellenando de sedimentos, en los que se depositaron los excedentes de las diferentes culturas que pasaron por allí, como el musteriense en sus capas más inferiores, seguido del ateriense, del iberomauritano y del neolítico en sus capas superiores.
En 2007, se retomaron las excavaciones con métodos modernos, y
están a cargo el Museo de la Universidad de Pensilvania (MPM) y el Institut National des Sciences de l'Archéologie et du Patrimoine (INSAP); al frente del
grupo de investigación se encuentran Harold Dibble y Mohamed Abdeljalil El
Hajraoul.
En 2013 fue noticia el hallazgo de un individuo infantil, con una datación de 108.000 años; un hallazgo más a las escasas muestras de Homo sapiens en esta época en el continente africano, lo que nos indica que no sólo el sur de África es el origen de los humanos modernos, sino que también están aflorando otros lugares donde estos grupos nos muestran una evolución hacia un comportamiento y una anatomía modernos.
En este mes de septiembre, esta cueva ha vuelto a ser noticia porque un equipo de investigadores, formado por Emily Hallett, de la Universidad de Arizona y del Instituto Max Planck para la Ciencia de la Historia
Humana en Alemania, ha descubierto una serie de herramientas de hueso de hace
120.000 años, que seguramente se utilizaron para trabajar la piel y el cuero.
La presencia de herramientas de hueso para trabajar la ropa sigue siendo un tema complejo en los registros arqueológicos. El vestido es un
elemento que aparece entre los grupos humanos ante la necesidad de protegerse de las adversidades climáticas, sobre todo durante la era glacial. Es difícil
determinar en qué momento empezaron a utilizar ropa, dado que las primeras prendas para cubrirse del frío estaban elaboradas a partir de materiales de rápida descomposición, como pieles y otros materiales orgánicos, que
son productos pasajeros y muy difíciles de conservar. Por eso, los inicios de la
ropa se conocen muy poco, pero es evidente que fueron utilizados por nuestros antepasados, tanto por neandertales como por sapiens que vivían en ambientes
templados y fríos. Pero sí, se puede determinar de forma indirecta a partir de la
presencia de herramientas para preparar esas vestimentas. Este estudio ha sido publicado
en la revista iScience y va arrojando luz sobre este tipo de hechos, que nos brindan información sobre las mejoras en la evolución cultural y cognitiva de nuestros antepasados y sobre cómo se ha ido desarrollando la vida a lo largo del
pleistoceno.
Este hallazgo se debe a la presencia de una serie de herramientas de hueso que han servido como alisadores para quitar todos los restos del tejido conectivo, es decir, los restos de
diferentes tejidos que quedan al separar la piel de la masa muscular del
animal.
En unos niveles con una datación entre 120.000 y 90.000 años, se han encontrado un total de 62 herramientas óseas. Para su
realización, se han utilizado varias técnicas de trabajo, como el raspado, el pulido y la talla con piedra. Entre las diferentes formas que adoptan las
herramientas se incluyen las espátulas. Estas herramientas son excelentes para quitar todas las impurezas del cuero y la piel durante el proceso de curtido, debido a que no se perforan ni se dañan.
Pero estos no son los únicos registros de alisadores que
tenemos. En Europa se descubrieron restos en dos yacimientos cercanos entre sí, en el suroeste de Francia: el Abri Peyrony y Pech-de-l’Azé, que fueron ocupados por neandertales, sin evidencia de ocupaciones
posteriores por humanos modernos. En estos yacimientos aparecieron herramientas
de hueso utilizadas como alisadores en el curtido de pieles, con una
antigüedad de 50.000 años (ver la entrada en este blog). También hay que resaltar
los trabajos realizados en la cornisa cantábrica por Millán Mozote sobre el uso del hueso como herramienta de trabajo de la piel, asociado a los
neandertales.
En el estudio zooarqueológico se han identificado restos
esqueléticos de zorro, chacal y gato montés; todos ellos presentan marcas de
corte en los fragmentos de radio, cúbito, tibia y mandíbula, producidas durante el desollado del animal. Estos carnívoros han sido cazados para el aprovechamiento
de sus pieles, pero no los han consumido como alimento. Las pieles han sido
trabajadas para confeccionar ropa de abrigo.
Sin embargo, los bóvidos fueron procesados para el consumo de
carne, ya que las distribuciones de las marcas de corte se encuentran en
los ejes medios y proximales de todos los huesos largos.
También resulta muy llamativa la presencia de un diente de ballena, que evidencia haber sido utilizado para tallar piedras, lo que
la sitúa como un hallazgo relevante hasta la fecha, ya que no ha aparecido
anteriormente ninguna igual.
Los hallazgos de la cueva de los Contrebandier son excepcionales porque nos muestran cómo los humanos van perfeccionando su técnica de trabajo para convertir pieles de animales en cuero suave y flexible, cada vez con un tacto más suave, y además elaborar a partir de estas pieles otros productos, como bolsas para guardar utensilios, cortavientos y otros productos obtenidos del cuero, utilizados en el atavío. Considero que el hallazgo de estas herramientas nos marca un paso más en la evolución de los grupos humanos, como la utilización de nuevas tecnologías en el trabajo de la piel.
Referencias:
- Millán Mozote Helguera, 2012: “El hueso como materia prima: el utillaje óseo del final del Musteriense en el sector central del norte de la Península Ibérica”. Universidad de Cantabria.
- Neandertals made the first specialized bone tools in Europe.
- Emily Y. Halleff et al., 2021: “A worked bone assemblage from 120.000-90.000 year old deposits at Contrebandiers Cave Atlantic Coast, Morocco”. iScience 102988.
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| Cueva de Contrebandiers (Marruecos) |
| Selección de herramientas, mandíbula de gacela y fragmento de cráneo y mandíbula humanos. Foto: Proyecto de la cueva Contrebandiers. |
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| Espátulas para trabajar la piel y el cuero, hechas con costillas de bóvidos. Foto: Proyecto de la cueva Contrebandiers. |
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| Diente de cetáceo hallado en la cueva. Foto: Proyecto de la cueva Contrebandiers. |
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| A la izquierda, tibia de zorro. A la derecha, mandíbula de zorro. Abajo, los huesos observados al microscopio. Foto: Proyecto de la cueva de ontrebandiers. |
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| Diferentes tipos de espátulas. Foto: P de la C. Contrebandiers. |
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| Dibujos de zorros y de gato montés. En las mandíbulas se han encontrado las marcas de corte. Illustrazione di Jacopo Niccolò Cercasoni. |








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