viernes, 19 de diciembre de 2025

COMPLUTUM (Alcalá de Henares-Madrid)


La Hispania romana instauró un verdadero sistema de ciudades y de territorios rurales, unidos por una densa red de carreteras, así como por puertos marítimos y fluviales. Complutum se originó en una acrópolis situada en lo alto del Cerro de San Juan del Viso, en el s. I a. C; pero su desarrollo principal se produjo en la vega del río Henares, s. I d. C; aunque su papel se fortaleció a partir del s. III d. C.

Fue descubierta gracias a la ampliación y ensanche de la población de Alcalá de Henares (Madrid), donde tuvieron lugar las primeras excavaciones (1974-1979), y se asienta sobre una ocupación del Bronce Final y de la primera Edad del Hierro, y conserva todas las estructuras de una auténtica y avanzada ciudad romana. La ciudad se construyó en la época de Augusto y sufrió varias remodelaciones en las épocas de Claudio y Nerón; fue abandonada en el s. IV d. C y, posteriormente, sufrió el expolio y la reutilización de material constructivo. Conserva todo el diseño urbano típico de las grandes ciudades romanas, con calles rectas sobre cuadrículas ordenadas, pórticos, foros, termas públicas, basílicas, casas privadas, cloacas, fuentes, santuario urbano, Regio II (barrios centrales), documanos, auguraculum, Casa de los Grifos, Casa de Hippolytus, casas señoriales como las de Baco, Leda, Cupidos, Marte, Atrio, Lucena…

La Casa de los Grifos es una de las estancias mejor conservadas del yacimiento; es una ventana abierta a la vida cotidiana romana y a la vida señorial. Su planta completa de la domus nos muestra la arquitectura doméstica, los ajuares empleados por sus habitantes y, sobre todo, la rica decoración pictórica que adornaba la mayoría de las estancias de la casa.

La casa tiene un peristilo organizado en torno a un patio central, rodeado por un pórtico (peristylum), alrededor del cual se distribuyen las distintas estancias. El jardín porticado, con una fuente central, estaba rodeado de estancias con diversas funciones: de uso personal, locales comerciales, un bar de comida rápida y una fábrica de metales y vidrio.

En Complutum hay testimonios de una intensa actividad agrícola y ganadera. La actividad agrícola se basaba en el cultivo de cereales, como el trigo y la cebada, así como en el de legumbres y verduras. Los cultivos básicos eran la vid y el olivo. La cabaña ganadera consistía en bueyes, vacas, ovejas, cabras, cerdos, caballos, asnos y gallinas. Además de los recursos marinos y las factorías de salazones en la costa, en las áreas fluviales se practicaban diversas técnicas de pesca, desde la caña y el anzuelo hasta las redes.

Complutum es ciudad Patrimonio de la Humanidad desde 1998 y Bien de Interés Cultural de la Comunidad de Madrid desde 1992.

En este yacimiento se han realizado varias tesis doctorales que han permitido conocer el rico urbanismo que presenta y que se desarrolla en 60 ha. La primera la llevó a cabo Dimas Fernández Galiano en 1984 y puso de relieve la rica vida privada de las domus del interior de la península, en los s. III y IV d. C. Después se leyeron las de Sebastián Rascón y Ana Lucía Sánchez, quienes estudiaron la Casa de los Grifos y la Casa Hippolytus.


Referencias:

-Arturo Ruiz Taboada, 2020: "Tras las huellas de la ciudad perdida de Cumplutum: un proyecto de excavación, investigación, conservación y difusión del patrimonio". Revista anual de Humanidades y Ciencias Sociales. Real Sociedad Económica Matritense de Amigos del País, n.º 74.

-Dimas Fernández-Galiano, 1984: Cumplutum I. Excavaciones. Excavaciones arqueológicas en España. Ministerio de Cultura. Madrid.

-Sebastián Rascón Marqués y Sánchez Montes, 2014: "Urbanismo de la ciudad romana de Cumplutum (Alcalá de Henares, España)". XVIII, CIAC: Centro y periferia en el mundo clásico, pp. 1683-1687. Mérida.











martes, 21 de octubre de 2025

LA REVOLUCIÓN DE LAS INVISIBLES

 

LA REVOLUCIÓN DE LAS INVISIBLES

Autor: SANDRA FERRER

Editorial: Principal. 2022, pp 618., ISBN: 978-84-18216-52-7

 

Voy a hablar de un libro que, aunque no tiene bases arqueológicas, sí me parece muy interesante y necesario leerlo, porque nos cuenta las historias de España a través de las mujeres: mujeres invisibles que nos invitan a profundizar y a actuar para construir una sociedad más justa y solidaria.

Sandra Ferrer Valero es licenciada en periodismo y se dedica a la divulgación histórica en clave femenina, con el objetivo de visibilizar a las mujeres del pasado. 

Es un libro estructurado en 41 capítulos que abarca toda la cronología histórica, desde la prehistoria hasta el siglo XXI. A través de la literatura histórica, la autora se ha servido de un material preciso para dar visibilidad a las mujeres invisibles, mostrar sus experiencias y otorgar sentido a la identificación. Este tipo de lecturas nos sirve para generar conciencia y fomentar la inclusión y la igualdad de género en nuestra sociedad.

Es una novela con una narrativa sencilla y envolvente y, sobre todo, con la capacidad de propiciar una reflexión general en el lector. No es un libro con una temática novedosa, pero sí aborda el tema de las mujeres invisibles con una infinita y profunda sensibilidad, porque, a través de sus historias individualizadas, se les ha dado voz a aquellas personas que han sido desplazadas al olvido.

Su lectura es fundamental para entender cómo las mujeres, al ser “invisibles”, han sido influidas por políticas y proyectos que, en numerosos estudios e investigaciones, no consideran sus necesidades ni sus vivencias.



jueves, 25 de septiembre de 2025

LA GRUTA DE GARGAS (Aventignan-Francia)

 La Gruta de Gargas se encuentra en el municipio de Aventignan, en Francia, a una altitud de 600 m, en un promontorio prepirenaico, desde donde se divisa todo el valle de la Neste d’Aure. La cavidad se compone de dos partes. La gruta inferior (Gargas I) es muy ancha, alta y adornada con construcciones de estalagmitas, hileras de pilares, pilas y cavidades del terreno, donde el agua circula en periodos húmedos.  La gruta superior (Gargas II), llamada así porque se sitúa en un nivel más elevado, y con el suelo repleto de cuencas de calcita llamadas "gours". 

La comunicación entre las dos, estrecha en tiempos prehistóricos, se obstruyó; se restableció este pasillo perforándolo artificialmente, es decir, se mejoró la conexión entre una cueva y la otra mediante un túnel. La visita se inicia en la entrada superior y se sale al exterior por la inferior, por motivos de conservación, para minimizar el deterioro de las pinturas. Al subir escaleras, el cuerpo produce y exhala más dióxido de carbono (CO2), se desprende más calor al ambiente y se intensifica la circulación del aire.

El doctor Félix Garrigou fue el primero en dar noticias de la gruta por la riqueza de huesos fósiles de especies animales que encontró allí, especialmente del gran oso de las cavernas (Ursus spelaeus). También señala la presencia de hogares y de herramientas prehistóricas. Posteriormente, Félix Régnault descubre una red de galerías y se realizan los primeros sondeos arqueológicos, en los que se encuentran las primeras manos pintadas. 

En 1911, el abad Henri Breuil, el doctor Cartailhac y H. Neuville reanudaron los sondeos y las futuras excavaciones que han demostrado una interesante estratigrafía de ocupación de Gargas por parte de las sociedades prehistóricas durante la última glaciación de Würm. 

La primera cultura con la que nos encontramos es la Musteriense, que se refugia de los rigores climáticos. El Chatoperroniense, el Auriñaciense y el Perigordiense registran una acumulación muy rica, repleta de hogares y utensilios de piedra, como buriles, punzones y raspadores… Se cree que las cuevas fueron utilizadas por Homo sapiens entre 28.000 y 24.000 años antes del presente.

Los habitantes de la cavidad se alejaron de la entrada, donde realizaban sus actividades cotidianas, y se adentraron en las profundidades de la gruta para realizar diversas pinturas y grabados en las paredes y en rincones escondidos. El arte parietal es una inmensa riqueza de la vida y del pensamiento de nuestros ancestros. Contiene dos elementos diferentes, pero de la misma época: las manos pintadas, los grabados y las pinturas de animales.

Las representaciones de animales en la pintura son numerosas y variadas; podemos apreciar el bisonte, el buey, los caballos, los íbices, los alces, el ciervo, los mamuts, las aves, el cuervo, el jabalí, el oso… Su representación nos permite observar la evolución de las condiciones climáticas a lo largo de su ejecución. 

En un principio, el clima fue templado, lo que dio lugar a una vegetación esteparia con arbolado. Se fue haciendo cada vez más frío y más nevoso, por lo que los ibices descendieron de las montañas hacia los valles y las planicies, mientras que los alces y los mamuts, animales de países fríos de la tundra y de la taiga, vinieron a vivir a las cercanías de la gruta. Posteriormente, el clima se suavizó con la vuelta a la estepa del arbolado; los alces y mamuts desaparecieron y los bueyes, bisontes y caballos continuaron presentes.

Lo que verdaderamente destaca de Gargas son las pinturas de manos, que constituyen una visión espectacular: algunas son visibles para el visitante, otras están ocultas por encontrarse en accesos difíciles, algunas están completas y otras han sufrido amputaciones de dedos o deformaciones. Las primeras manos pintadas fueron descubiertas por Félix Régnault, Breuil y Cartailhac. También por Salhy y C. Barrière. En total, 231 manos de diferentes colores: negros, rojos, ocres y blancos. Por sus dimensiones, permite atribuir estas manos a adultos masculinos, mujeres, adolescentes y niños.

La técnica utilizada en la pintura de manos consistió en proyectar un líquido de color, soplado con la boca, sobre la mano adherida a la roca. Todas las manos se distribuyen en 10 conjuntos en la primera sala de la gruta inferior. Los paneles 6 y 8 son los más importantes; el panel 8, situado en la pared izquierda, al fondo, comprende 43 manos, negras, rojas y bistres. 

Otro de los conjuntos importantes se encuentra más lejos, en la sala III, al interior y al dorso de una masa rocosa hueca, revestida de estalagmitas, llamada por esta razón "Santuario de las manos".  A la izquierda de la entrada se ve la bella mano izquierda negra, privada de dos falanges en los cuatro dedos, llamada "mano del nicho". El interior presenta 32 manos negras y rojas. 

En esta gran sala inferior se han realizado varios sondeos arqueológicos, tanto por Breuil en 1919 como por Cristina San Juan-Foucher y Pascal Foucher, desde 2004, que han revelado huellas de ocupaciones domésticas. Entre los descubrimientos se encuentran huesos de animales, herramientas prehistóricas y restos antropológicos. En esta sala de la cavidad abierta, al aire libre, los grupos humanos disponían de iluminación natural, por lo que posiblemente la cavidad funcionaría como santuario y también como lugar de refugio estacional durante las migraciones.

Antes de hacer la visita a la cueva, puedes pasar por el Centro de Interpretación Digital Nestploria, un espacio museístico que revela los secretos de la prehistoria: pantallas táctiles, grandes mesas digitales y películas atmosféricas, que constituyen toda una gran puesta en escena digital. En la cueva no se pueden tomar fotos. Las fotos del post provienen de internet.