viernes, 31 de enero de 2014

LAS HUELLAS DE LAETOLI


En el museo de Oldupai Gorge, en plena Garganta de Olduvai (Tanzania), se ha dedicado un espacio a las huellas de Laetoli, con una réplica de dichas huellas.
Laetoli es uno de los yacimientos paleontológicos del Plioceno que ha dado el mejor registro de las primeras pisadas o huellas fósiles de  antepasados humanos, en concreto del Australopithecus afarensis.
Nunca un pequeño juego de tirarse bolas de estiércol seco de elefante entre los miembros del equipo de Mary Leakey había resultado tan fructífero para la ciencia. Este hecho tuvo lugar en 1978.
Muy cerca de Olduvai, a unos 50 km, se encuentra Laetoli, en la meseta de Eyasi, donde el matrimonio Leakey había estado buscando fósiles y sólo había recogido una nidada de huevos, muy bien conservados, envueltos en hojas de acacias, de las que se pueden encontrar hoy en día en la zona, y algunos fragmentos de mandíbula, dientes aislados y algunas piezas de un esqueleto juvenil.
El origen del yacimiento se debe a que muy cerca, de allí, se encuentra el extinto volcán Sadiman que había depositado 18 capas de cenizas, durante varias semanas, con un total de 15 cm de espesor, y sobre estas cenizas volcánicas humedecidas por la lluvia, los homínidos habían dejado sus huellas para la posteridad y, posteriormente, se convirtieron en una especie de cemento, que fue recubierta por cenizas y material sedimentario y esto es lo que ha permitido que se conserve tanto tiempo. 
Ha sido datado mediante el método del potasio-argón a 3,7 Ma. Este hallazgo tuvo lugar entre 1976-1978, por Mary Leakey y el geólogo Richard Hay, que excavaron 27 metros de largo, con diferentes huellas de homínidos, según los estudios realizados, las huellas de unos 18/21cm, de longitud, podrían pertenecer a tres individuos diferentes, con una estatura estimada entre 1,15 cm y 1,56 cm, esta diferencia de altura vendría dada por el dimorfismo sexual y por la edad de los individuos,  por lo que se estima, que fue un grupo formado por homínidos que caminaban, por la misma línea, y se solapaban  unas con otras.
Junto a las huellas de los homínidos se encontraron huellas de diferentes animales que  oscilan en tamaño desde una liebre hasta un elefante. Hay huellas de antílope, babuino, jirafa, hiena, rinoceronte, búfalo, gato silvestre, hipopótamo, aves, etc. También quedaron moldeadas las gotas de lluvia.
La importancia de este yacimiento se debe a la presencia de huellas que ya revelan bipedismo, con fechas anteriores a la producción de herramientas líticas, por lo menos 1,2 Ma, en momentos en que los homínidos estaban realizando herramientas líticas, antes de que hubiera un aumento significativo en el tamaño del cerebro. Campo muy amplio para seguir investigando.
En el año 1995, el yacimiento fue recubierto con una capa protectora para su conservación y, hoy en día, como no se toman medidas, se encuentra en peligro de desaparecer.










martes, 14 de enero de 2014

MATERIAL DE TRABAJO: las colecciones osteológicas de comparación o de referencia.


Los restos óseos de animales, recuperados en los yacimientos arqueológicos, contienen una excelente información sobre las condiciones ambientales, culturales y climáticas, así como sobre el estudio de las dietas, etc., de las sociedades del pasado. Pero para llegar a revelar esta información, es necesario un conocimiento preciso por parte del especialista sobre cada grupo animal que esté estudiando.
Normalmente, cuando se realiza una excavación arqueológica, se extrae material muy diverso, dependiendo de la cronología del yacimiento, de su funcionalidad, de su tipología o de su duración, y los restos óseos suelen estar presentes en la mayoría de los casos.
Dentro de esta infinidad de posibilidades, de recuperar los restos óseos de diferentes especies, algunas han perdurado hasta nuestros días y otras pertenecen a animales vertebrados ya extintos, relativas, sobre todo, al Cuaternario.
Pero estos restos se encuentran, en la mayoría de los casos, fragmentados o fracturados, y sólo disponemos de pequeñas esquirlas o partes anatómicas para su identificación, por lo que a veces resulta difícil determinarlos. Una de las herramientas que utiliza el/la arqueólogo/a para su identificación son las colecciones de comparación, que nos sirven de referencia para clasificar los restos óseos del yacimiento en estudio. Como dice Arturo Morales, ante la imposibilidad de identificar todos los restos de fauna en una muestra, no conlleva considerar la labor del analista más deficiente, ya que en la mayoría de los registros suele haber huesos fáciles, medianamente complicados, difíciles e imposibles de identificar.
 Para este último caso, tenemos las colecciones paleontológicas, que podemos encontrar en varios sitios; uno de ellos son los museos de Ciencias Naturales, que suelen tener, más que nada, colecciones paleontológicas compuestas por restos de fauna prehistórica. Una de las funciones de estos centros es conservar y gestionar sus colecciones paleontológicas, de modo que sean accesibles a cualquier investigador/a que las solicite.
Otra forma de disponer de ellas es mediante los laboratorios de zooarqueología que se van formando a través de los departamentos de Prehistoria de las diferentes facultades y suelen disponer de colecciones de comparación o de referencia que conservan esqueletos de especies actuales y también huesos hallados en los sitios arqueológicos.
Estas colecciones de comparación proceden de carcasas de animales recientes recogidas en el campo; también se consiguen a través de centros zoológicos y se ordenan con base en una catalogación que suele ser: familia, género, especie y procedencia. Cada centro establece su registro.
Los grandes centros de investigación en el campo de la arqueología, como París, Londres y Múnich, disponen de excelentes colecciones, en su mayoría procedentes de sus colonias. Sin embargo, en España no empezaron a formarse hasta la década de los 60 del siglo pasado, ante la necesidad de estudiar los restos óseos faunísticos procedentes de las excavaciones en curso.
En nuestro país, la colección osteológica más importante es la del Laboratorio  de Arqueozoología de la Sociedad de Ciencias Aranzadi en San Sebastián. Está formada en su mayoría por esqueletos de toda la fauna ibérica actual y de la que existió durante las fases glaciares del Cuaternario, en sus diferentes edades. También cuenta con animales nórdicos, de la estepa asiática y africanos. Conjuntamente con esta colección de vertebrados, también existe una amplia colección de aves, micromamíferos y malacofauna. Posteriormente, se han ido formando otros, de los cuales ya hablaré en otra entrada: los laboratorios zooarqueológicos.
Estas colecciones de comparación  son de gran ayuda para la actividad científica en curso, ya que aportan nuevos instrumentos y métodos de análisis en el estudio de los restos de fauna.



lunes, 6 de enero de 2014

MUSEO ARQUEOLÓGICO DE ALICANTE (MARQ)


                                                        
En el antiguo Hospital de San Juan de Dios está ubicado el MARQ; fue inaugurado en el año 2000 y en el 2004 recibió la medalla de Museo Europeo del Año. 
Sin lugar a dudas, un galardón muy merecido, ya que se trata de un museo del s. XXI, moderno, dinámico, renovador, didáctico, divulgativo, digital, riguroso y con una proyección social espectacular, sin perder de vista en ningún momento su labor investigadora y transmisora de cultura.
Una vez te adentras en sus salas, te recibe un impresionante montaje audiovisual anclado en una especie de quilla, de un gran barco, y dónde vas recibiendo una sucesión de sonidos e imágenes del “Reino  de la sal”, 7.000 años de la historia Hallstatt, una colaboración entre el Museo de Historia Natural de Viena y el MARQ, donde te dan a conocer el mundo de las minas prehistóricas, de la sal. Exposición que se puede visitar hasta junio de este año.
La primera sala está dedicada a la prehistoria, desarrollada en Alicante  hace unos 100.000 años, que se inicia con el paleolítico medio y finaliza con el periodo orientalizante (s. VIII a. C.), cuando los pueblos indígenas afianzaron sus relaciones con los fenicios para dar paso a la cultura ibérica. 
A ambos lados de la sala, grandes paneles audiovisuales te reflejan los distintos modos de vida y de trabajo de los primeros pobladores, con las diferentes técnicas de talla del sílex, pulimento de piedra, alfarería, tecnología textil, pintura y metalurgia. 
Cada pieza ocupa su lugar determinado según el tiempo, la materia prima y el uso; en su mayoría, provienen de las excavaciones de la Cova de Beneito, la Cova de les Cendres y el Abric del Tossal de la Roca
A todo el registro le acompaña una explicación sobre el clima, la flora y la fauna del lugar. 
Al fondo de la sala y sobre una pared de rocas, se proyecta un audiovisual en torno a una de las temáticas más desarrolladas en la prehistoria de todo el Levante: me refiero a su pintura, en sus tres manifestaciones: el arte macroesquemático, levantino y esquemático, que nos revelan las creencias y los modos de vida de los primeros agricultores y pastores.
Dejamos la sala de los primeros pobladores y nos adentramos en el mundo de los iberos. La sala la preside la Dama de Cabezo Lucero. Sin quitarle valor a esta pieza, la que debería estar junto a ella sería la Dama de Elche. De esta forma, cada pieza estaría en su lugar de origen y los alicantinos no añorarían a su Dama.
En esta sala, lo que destaca son las piezas de hierro, bronce y oro, la orfebrería con su cerámica fina, la de cocina, las monedas, las esculturas y la necrópolis. Dejas esta sala y te adentras en otra, llamativa: la del mundo romano, donde, a través de una pantalla interactiva, vas conociendo los yacimientos arqueológicos romanos y tardorromanos más importantes. En la sala y sobre las dos paredes adyacentes, mediante reconstrucciones infográficas y con la intervención de personajes reales, se recrean escenas de la vida cotidiana en Lucentum; así, esta forma comienza la historia con la llegada de un barco a las costas de la ciudad y se inicia un recorrido por sus calles, el foro, la domus, etc.
Las piezas aquí presentes nos reflejan la vida económica de la ciudad, abarcando las casas, el mundo funerario y su producción agrícola y ganadera.
El resto de las salas está dedicado a la Edad Media y la Moderna. Y como estamos en un  museo arqueológico, se ha dedicado una sala sólo a lo que es esta disciplina histórica: LA ARQUEOLOGÍA.
 De forma rigurosa y muy didáctica, se muestran al visitante los tres campos de acción de esta materia: la arqueología de campo (excavación en cueva), la arqueología urbana (excavación en una iglesia) y la arqueología subacuática. Así, el visitante puede ir descubriendo, de manera científica, cómo los arqueólogos van desgranando nuestro pasado.