miércoles, 15 de octubre de 2014

CENTRO DE ARQUEOLOGÍA SUBACUÁTICA (C.A.S) – Cádiz

Cuando pronunciamos la palabra La Caleta, a todas las personas a las que conocemos este lugar se nos viene a la cabeza la imagen del “Balneario de la Palma”, para mí, uno de los enclaves únicos de los atardeceres de Cádiz.
El Balneario de la Palma fue construido en los años 20, con un estilo modernista, típico del primer cuarto del siglo. XX, y con un guiño regionalista. Sus espacios están distribuidos en una zona central, de la que parten, a cada lado, semicirculares, apoyadas en pilares, que serían las que desempeñaban las funciones de balnearios propiamente dichos y que hoy en día son unos estupendos miradores al mar. Dispone de vistas de ensueño que hacen que trabajar en este centro sea un privilegio.
Por tanto, este lugar, después de haber pasado por él varios ocupantes, entró en una fase de deterioro y abandono, y las autoridades políticas abocaron a su destrucción; gracias a la intervención del Prof. Suárez Japón se recuperó como sede del C.A.S. y, en 1990, fue declarado Bien de Interés Cultural (BIC) y pasó a ser dependiente del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico (I.A.P.H.).
Seguro que muchos gaditan@s y personas que han visitado Cádiz se preguntan: ¿Qué alberga este edificio? ¿Para qué sirve?
Pues bien, el C.A.S. es, sobre todo, un centro de investigación, protección, conservación-restauración y difusión del patrimonio arqueológico subacuático andaluz. 
También se realizan en él cursos y labores de formación especializada para quienes estén interesados en esta materia.
El centro, en sí, se puede dividir en tres partes. En una de las alas se encuentra el departamento de documentación, donde la arqueóloga y escritora Lourdes Marques lleva a cabo sus funciones. Este servicio se encarga principalmente de la localización y sistematización de la información de los registros sumergidos.
Otra de las alas, la parte sur, alberga el departamento de intervención, y es el encargado de proponer y ejecutar proyectos y actuaciones encaminadas a la protección, investigación y conservación del patrimonio arqueológico subacuático, siguiendo las pautas de la Dirección General de Bienes Culturales de la Consejería de Cultura y donde la arqueóloga-buceadora, Pepi Martí Solano desempeña su labor, participando en los diferentes proyectos de investigación, quien tuvo la amabilidad de acompañarnos y explicarnos el centro.
En el pabellón central se lleva a cabo todo el trabajo técnico de restauración de las piezas extraídas, así como el lavado, cubetas con agua osmotizada, taller de electrolisis, cámaras frigoríficas y diferentes almacenes para albergar los materiales. También el centro cuenta con salas de archivos, aula de conferencias, biblioteca especializada, administración, etc.
Podemos contar la multitud de proyectos en los que ha participado este centro desde que está abierto, se han catalogado más de 31 yacimientos en las costas gaditanas que abarca desde las culturas de la Protohistoria hasta la Edad Contemporánea, siendo los yacimientos más representativos los de la propia Caleta, en ella, se encuentran  yacimientos como el de Bajo de Chapitel, donde se han recuperado restos de cerámica de diferente cronología y 28 cañones de hierro que podrían pertenecer a un buque francés que participó en la batalla de Trafalgar y los estudios apuntan que puede tratarse del Bucentaure.
En esta misma zona, en La Caleta, también se encuentra el yacimiento de Punta del Sur, en las cercanías del Castillo de San Sebastián, con registros de cerámicas pertenecientes a un cargamento de un navío de finales del XVIII. Otro lugar emblemático para la arqueología subacuática es la isla de Sancti Petri, en sus inmediaciones, en concreto en la playa de Camposoto,  donde se han registrado más de 30 cañones de hierro  y un ancla de unos seis metros de caña que perteneció al navío francés Fougueux, que también combatió en Trafalgar.
Y así, podríamos seguir numerando yacimientos repartidos por toda la costa gaditana, como Punta Candor, El Aculadero, Punta del Nao, Fuerte de San Luis, etc., con un rico patrimonio arqueológico. Pero quizás el trabajo más excepcional que se ha acometido hasta la fecha, por la envergadura de su logística, ha sido el realizado recientemente en colaboración con la empresa Tanit y con motivo  de la construcción de una nueva terminal de contenedores en el puerto de Cádiz, donde se han podido recuperar piezas que portaban dos pecios del s. XVI y XVII, uno militar y otro comercial. Entre ellos, destacar los 23 lingotes de plata, 27 cañones, cochinillas, aceitunas, huesos de animales y humanos, etc., un registro interesantísimo para conocer nuestra historia.
Aunque desde el ámbito político se ha querido y quiere seguir cometiendo verdaderas aberraciones con este edificio, hay que destacar la importante labor que realiza este centro en la defensa y protección de nuestro patrimonio arqueológico subacuático, único en Andalucía.
Pero los estragos de la crisis económica también llegan a estos centros (aunque yo prefiero llamarla mejor crisis causada por una serie de personas que se han apropiado de nuestros fondos económicos), causando bajas de personal especializado, falta de presupuestos para afrontar nuevos proyectos, falta de recursos para la compra de material especializado, etc.
Una vez más, la investigación y sus centros, donde se llevan a cabo tareas tan específicas como la que aquí hemos descrito, se ven mermados y obligados a trabajar en condiciones pésimas.

Centro de Arqueología Subacuática de Cádiz



Vistas de la playa La Caleta con la escritora Lourdes Márquez

 
Departamento de Documentación

Departamento de Intervención con la arqueóloga Pepi Martí




Excavación subacuática. Foto de ZOEA




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