Nos hemos pasado siglos y siglos
hablando del papel relevante que ha desempeñado el hombre a lo largo de la historia de la humanidad y nos hemos olvidado del papel de la mujer a lo largo de esta.
Por ejemplo, esta invisibilidad histórica la vemos reflejada en la persona de Annie Elizabeth Dorothy Garrod, nacida en 1892 en Oxford, en
el seno de una familia de intelectuales; su padre fue considerado el fundador
de la bioquímica genética.
Este ambiente familiar llevó a
Dorothy a matricularse en Oxford en 1922 para estudiar arqueología. Para ampliar
sus estudios, tuvo que marchar a París (en la actualidad sigue siendo una tónica habitual), donde se decantó por la prehistoria y, después de varios años
de trabajo en este campo, se doctoró en 1924. Este mismo año se
iniciaron las excavaciones cerca del abrigo Devil's Tower, en Gibraltar, donde
tuvo la suerte de hallar restos de un frontal y de un parietal izquierdos de un cráneo
infantil de neandertal, asociados a un conjunto de industrias líticas del Musteriense Tardío.
Este hallazgo fue muy memorable en aquella época porque, en este mismo lugar, en 1948, se había hallado el primer cráneo fósil de neandertal de Europa más meridional.
Este hallazgo fue muy memorable en aquella época porque, en este mismo lugar, en 1948, se había hallado el primer cráneo fósil de neandertal de Europa más meridional.
La publicación de este hallazgo en la revista “Journal of the Royal Anthropological Institute of Great Britain and Ireland” le abrió las puertas al mundo de la investigación del Paleolítico en su país, y lo
hizo aún mejor cuando sus propios compañeros la propusieron para el
premio del Instituto de Antropología de Ámsterdam por el excelente trabajo que
había realizado.
Después de estos
acontecimientos , Garrod realizó una serie de excavaciones en Gran Bretaña y llevó a cabo expediciones por Kurdistán,
Palestina, Líbano, Anatolia, Bulgaria, Irak, Israel y Francia.
Podemos decir que el trabajo más
complejo y completo que realizó esta investigadora se llevó a cabo en Monte Carmelo (1928), en Israel, una zona plagada de cavidades, con un
amplio registro.
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| Campamento de excavación en Monte Carmelo. 1929 |
En estas excavaciones, Dorothy trabajó junto a la paleontóloga Dorothea Bate, donde se sacaron a la luz restos de neandertales; sólo había registros de esta especie en Europa. Luego fue un caso
insólito para la comunidad científica.
Su trabajo conjunto les llevó al estudio de 52 especies de fauna distintas, que le sirvieron a Bate para elaborar la tabla de Dama-Gazalla, que más tarde utilizó para determinar los cambios climáticos en la zona.
Su trabajo conjunto les llevó al estudio de 52 especies de fauna distintas, que le sirvieron a Bate para elaborar la tabla de Dama-Gazalla, que más tarde utilizó para determinar los cambios climáticos en la zona.
En 1935, se publicaron en la prestigiosa
revista Nature los registros de Monte Carmelo, que abarcaban los periodos Paleolítico Inferior, Medio y Epipaleolítico. En concreto, en las cuevas de
Tabún y Es-Skhul, descubrieron esqueletos de neandertales y humanos modernos, y
en Shukbah y en las terrazas de Wad, en el valle de Wadi an Natuf, se acuñó el término natufiense por las características tan peculiares que presentaba el registro fósil, además de ser pilares para la comprensión de
la transición de los modos de vida al Creciente Fértil en la zona.
Podemos decir que Dorothy Garrod fue
una gran innovadora y una mujer pionera en su tiempo por varios motivos:
-Valorar su gran valentía al
dedicarse tanto al estudio de la prehistoria como al de la arqueología en una
época en que ambas estaban emergiendo como disciplinas modernas, en la que los estudios multidisciplinares no existían, y a la que tuvo que enfrentarse una comunidad
científica bajo los efectos del evolucionismo lineal.
-Destacar la dedicación que le
prestó al análisis de los restos de fauna asociados a los materiales
arqueológicos, lo cual en aquella época no era muy propicio para incorporarlos al
estudio de los registros. Y llegó a determinar las condiciones climáticas y
ecológicas de los ecosistemas a partir de los restos fósiles de la fauna. Estos estudios han
servido de base para investigaciones posteriores en paleoecología.
-Para llevar a cabo su trabajo, se rodeó de un completo equipo de trabajo de otras especialidades y, además, para las labores de excavación, contrataba a mujeres árabes locales que
gratificaba con un salario. Todo un progreso para las mujeres en aquel momento.
-También podemos considerarla pionera en establecer los límites geográficos entre los neandertales típicos: Eurasia
y el Próximo Oriente. Primeros resultados sobre las migraciones prehistóricas.
-Destacó en sus interpretaciones
sobre el arte paleolítico, quizás influida por los estudios de su maestro
Breuil.
-Tuvo el denuedo de presentarse a la
cátedra de una de las universidades más prestigiosas del momento, como la de
Cambridge, puesto que sólo era ocupada por hombres. No fue hasta después de la
Segunda Guerra Mundial cuando las mujeres pudieron acceder a estos puestos como
profesoras con plenos derechos.
Su enseñanza ejerció una gran
influencia en el conocimiento y la expansión tanto de la arqueología de campo como de la antropología, y, además, podemos considerarla precursora de los trabajos interdisciplinarios con otros colegas, como los que llevó a cabo en Monte
Carmelo.
Su minuciosidad científica fue tan
valorada que le nombraron presidenta de la Asociación
Británica para el Avance de la Ciencia y le otorgaron la Medalla de Oro de la Sociedad
de Anticuarios de Londres.
Podemos decir que Dorothy Garrod fue
una mujer polifacética e inquieta, quizás por la formación que recibió de sus colegas, como Henri Breuil, Teilhard de Chardin, Louis Didon, Diana Kirkbride,
Layard, entre otros.
También era una entusiasta de la música; tocaba la flauta. Estoy segura de que a Dorothy le hubiese gustado tocar con Ara Malikian, después de una jornada de excavación en Monte Carmelo.
También era una entusiasta de la música; tocaba la flauta. Estoy segura de que a Dorothy le hubiese gustado tocar con Ara Malikian, después de una jornada de excavación en Monte Carmelo.
Reconocer que muchos de los derechos
que disfrutamos las mujeres del mundo occidental se lo debemos a mujeres como
Dorothy Garrod, Encarnación Cabré Herreros, Christiane Desroches, Katheleen
Kenyon, Nina Layard, Dorotha Bate, Johanna Mestof, etc., que han tenido que
luchar contra la incomprensión de la sociedad de su tiempo sumergida en un
paradigma creacionista, y lidiar contra los prejuicios y la incredulidad de que
una mujer no podía aportar nada a la ciencia. Pero aún hoy, a pesar de que la sociedad
ha evolucionado mucho en el campo del
conocimiento y de que la arqueología del género está abriendo nuevas líneas de investigación, resulta desagradable escuchar en las aulas de arqueología prehistórica nombres de personalidades como las que hemos comentado, que han contribuido a
fortalecer y mejorar la teoría arqueológica.
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| Museo de Prehistoria de Valencia en 1951. Lluís Pericot explicando la sala a John Waechter, Dorothy Garrod, Germaine Henri-Martín, and Suzanne de Saint Mathurin. |
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| Dorothy Garrod y el padre Breuil. Foto: MAN |
Referencias:
-Clark, J. G. D. 1937: Revisión de la Edad de Piedra del Monte Carmelo: Excavaciones en Wady el-Mughara 1, Garrod y Bate. Actas de la Sociedad Prehistórica 3 (2).
-Annan, NG., 1955: The intellectual Aristocracy, en JH Plumb (Ed.). Estudios en historia social: un tributo a G. M. Trevelyan. Londres.
-Daniel, G., 1955: Alguna pequeña cosecha: las memorias de Glyn Daniel. Londres.
-Bar-Yosef, O., 1970-89: Garrod Dorothy Annie Elizabeth. Diccionario de la biografía científica, 21. Nueva York. Hijos de Charles Scribner.
-Clark, J. G. D. 1937: Revisión de la Edad de Piedra del Monte Carmelo: Excavaciones en Wady el-Mughara 1, Garrod y Bate. Actas de la Sociedad Prehistórica 3 (2).
-Annan, NG., 1955: The intellectual Aristocracy, en JH Plumb (Ed.). Estudios en historia social: un tributo a G. M. Trevelyan. Londres.
-Daniel, G., 1955: Alguna pequeña cosecha: las memorias de Glyn Daniel. Londres.
-Bar-Yosef, O., 1970-89: Garrod Dorothy Annie Elizabeth. Diccionario de la biografía científica, 21. Nueva York. Hijos de Charles Scribner.


















