jueves, 10 de mayo de 2012

EL LOBO Y EL COYOTE: DIFERENTES CAMINOS EN SU EVOLUCIÓN.

A raíz de la última glaciación (10.000 años), muchas especies de mamíferos experimentaron cambios evolutivos debido al cambio climático que se produjo. Esto se reflejó en que algunas especies se extinguieron y otras simplemente experimentaron cambios evolutivos en su morfología. Este cambio lo vemos, por ejemplo, en los lobos y los coyotes, dos especies de cánidos que siguieron dos líneas evolutivas diferentes. Así,  el lobo, con una fuerte mandíbula y sus 42 piezas dentarias, junto a su amplia caja torácica y sus voluminosos músculos maseteros, es muestra de una evolución en función de sus características depredadoras en la cadena trófica. 
Sin embargo, los coyotes, aunque a veces se reúnen en manadas, por lo general son animales solitarios y se alimentan principalmente de pequeños  mamíferos como ratas, ardillas y conejos, así como de frutos y granos vegetales.

Los lobos suelen medir entre 1,20 y 1,80 metros y una alzada a la cruz de entre 60 y 70 centímetros. Su peso varía entre 30 y 50 kilos, aunque a veces puede superar ese límite. Los coyotes miden entre 60 cm y 70 cm de altura y pesan entre 10 y 25 kg; por su aspecto, son muy delgados y pueden parecer desnutridos, aunque gozan de buena salud.

Aunque hoy en día presenta diferencias notables, en su corpulencia no fue así durante el Pleistoceno. Así, lo avala un estudio realizado por Julie Meachen, del Centro Nacional Estadounidense de Síntesis Evolutiva, y Josh Samuels, del Monumento Nacional de los Lechos de Fósiles John Day, en Oregón, que revela la causa por la que los coyotes perdieron la corpulencia que tenían en su día  y que los hacía más semejantes a los lobos grises de la actualidad.


Esqueleto de coyote. F:R.O´Keefe

Los coyotes arcaicos tenían sus cráneos y mandíbulas más gruesos y profundos que los de las poblaciones actuales . Los del Pleistoceno también tenían dientes más anchos para procesar la carne, lo que era una adaptación útil para cazar presas más grandes.  Este cambio en la morfología corporal del coyote se debió a que desaparecieron sus presas y competidores directos de gran tamaño, por lo que se adaptó a una alimentación más ligera y distinta.